La comunicación interprofesional durante el parto

3 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Natalia María Garzo González. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Ingrid Trallero Marco. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Sara Vidaller Guillén. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Irene Sánchez Subías. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Ana Peligero Mindan. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Belén Buetas Buera. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Cada año ocurren unos 140 millones de nacimientos en el mundo. Aunque es un proceso seguro en entornos desarrollados, presenta riesgos críticos espontáneos como la hemorragia postparto precoz (HPP) o la distocia de hombros. La literatura demuestra que una comunicación ineficaz entre los profesionales de las salas de partos es la causa principal de eventos adversos evitables en el ámbito hospitalario. En la presente revisión de la literatura se busca explorar si es efectiva la comunicación interprofesional durante el parto para evitar riesgos sobre la madre y el recién nacido. La finalidad de todo ello es implementar técnicas de comunicación estructurada, formación interprofesional basada en simulación y aprender a regular la respuesta emocional ante emergencias obstétricas disminuyendo la morbimortalidad perinatal.

PALABRAS CLAVE

Comunicación interprofesional, parto, riesgos, madre, neonato.

ABSTRACT

Each year, there are approximately 140 million births worldwide. Although childbirth is a safe process in developed settings, it carries critical spontaneous risks such as early postpartum hemorrhage (EPPH) or shoulder dystocia. The literature shows that ineffective communication among professionals in the delivery room is the leading cause of preventable adverse events in the hospital setting. This literature review aims to explore whether interprofessional communication during childbirth is effective in preventing risks to the mother and the newborn. The ultimate goal is to implement structured communication techniques, simulation-based interprofessional training, and strategies for regulating emotional responses to obstetric emergencies, thereby reducing perinatal morbidity and mortality.

KEY WORDS

Interprofessional communication, childbirth, risks, mother, neonate.

DESARROLLO DEL TEMA

Cada año ocurren en el mundo unos 140 millones de nacimientos. El momento del parto es decisivo y el riesgo de morbimortalidad aumenta si surgen dificultades¹. En entornos desarrollados el proceso es seguro, pero no está exento de riesgos: en el Reino Unido, el 16,7% de las mujeres se enfrentan a emergencias intraparto potencialmente mortales y un 8,33% presenta un resultado desfavorable¹. Las causas principales de morbimortalidad materna y neonatal son la hemorragia postparto precoz (HPP) y la distocia de hombros, situaciones críticas que exigen una preparación constante del equipo multidisciplinar¹’². Un entorno seguro engloba el acompañamiento de personal cualificado en habilidades técnicas y comunicativas¹. Las deficiencias en el trabajo en equipo contribuyen directamente a resultados perinatales deficientes¹. Las bases de un equipo multidisciplinar con éxito son el conocimiento de la situación, la formación constante y una óptima comunicación¹. Tanto las enfermeras, como concretamente las matronas, se encuentran en constante interacción con otras disciplinas³. La comunicación es una herramienta indispensable para el cuidado, pero históricamente ha sido escasamente utilizada para el intercambio estructurado de información entre profesionales⁴. La comunicación precaria es la causa más común de eventos adversos evitables en hospitales y repercute directamente sobre la seguridad del paciente⁵, asociándose firmemente a malos resultados materno-neonatales⁶. A pesar de su relevancia, no existe una definición consensuada de comunicación eficaz en la atención sanitaria⁷ y la realidad clínica refleja una falta de práctica que empobrece las interacciones⁸. El objetivo de esta revisión es explorar si es efectiva la comunicación interprofesional durante el parto para evitar riesgos sobre la madre y el recién nacido.

Riesgos del trabajo en equipo deficiente:

El análisis de la práctica clínica demuestra que un déficit de comunicación interprofesional provoca un reconocimiento tardío de la HPP, infravalorando la pérdida hemática y desencadenando shocks hipovolémicos evitables¹⁰. La falta de comprensión de las funciones de cada miembro del equipo inhibe la detección temprana del riesgo¹⁰. En paradas cardíacas maternas, los errores en la reanimación por falta de coordinación disminuyen las tasas de supervivencia hasta en un 28,7%¹¹’¹². Por el contrario, un equipo formado evita el deterioro clínico, impidiendo histerectomías, disfunciones multiorgánicas o ingresos en UCI¹³. Asimismo, un mal trabajo de parto genera problemas secundarios en la lactancia¹⁴. En el ámbito neonatal, la mala cooperación en emergencias perinatales genera consecuencias fatales como parálisis cerebral o lesiones del plexo braquial¹⁵. Los profesionales que se forman de manera individual, en lugar de en equipo, omiten con mayor frecuencia pasos críticos como la maniobra de McRoberts¹⁵. Las interpretaciones erróneas de la monitorización de la frecuencia cardíaca fetal y su transmisión deficiente al equipo evolucionan a asfixia intraparto severa¹⁶. Las deficiencias comunicativas constituyen la causa más común de muerte neonatal evitable¹⁷.

Formación en habilidades de comunicación:

La simulación clínica de alta fidelidad en HPP y distocia de hombros mejora los resultados de los pacientes e incrementa la confianza y competencia técnica del equipo multidisciplinar¹⁸’¹⁹. Evaluaciones basadas en las escalas de la Liga Nacional de Enfermería demostraron un incremento estadísticamente significativo tras la simulación de un 15% de autoconfianza para distocia de hombros y un 18% para HPP². La incorporación de estas simulaciones redujo las lesiones del plexo braquial hasta en un 70%, disminuyendo a la mitad los test de Apgar bajos (<7 a los 5 minutos) y las encefalopatías hipóxico-isquémicas¹⁵. Para maximizar su efectividad, la simulación debe poseer un alto realismo, empleando actores o maniquíes avanzados que permitan entrenar dinámicas verbales y resolución de conflictos¹’²⁰. El uso del debriefing estructurado optimiza la frecuencia, puntualidad y precisión del equipo²¹. Los profesionales formados bajo simulación experimentan menor ansiedad clínica¹, e instituciones como la Clinical Negligence Scheme for Trusts avalan que esta formación interprofesional debe repetirse anualmente²².

Cooperación y trabajo interprofesional:

Existe una jerarquización marcada entre los roles de médicos y matronas o enfermeras²³. Informes oficiales de mortalidad materna (como MBRRACE) constatan que los desacuerdos provocan que no se alerte a tiempo el deterioro hemodinámico de la mujer²⁴. Dicho organismo reconoce que la implantación del modelo estructurado SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación y Recomendación) facilita un intercambio informativo rápido, preciso y seguro en situaciones críticas²⁴. Las interacciones colaborativas y positivas unifican el poder profesional hacia un objetivo clínico común²³. La verbalización audible y temprana del diagnóstico en la sala de partos centra el foco de actuación del equipo²⁵. Asimismo, la implementación de la comunicación en bucle cerrado (closed-loop communication), donde los miembros se dirigen por su nombre y el receptor confirma la recepción del mensaje, disminuye drásticamente los errores de ejecución y eleva la eficiencia clínica¹⁰.

Afectación y vulnerabilidad profesional:

Los eventos obstétricos graves generan inestabilidad emocional en médicos y matronas dentro de un sistema hospitalario con un control de seguridad deficiente²⁶. La falta de una visión compartida de la situación provoca que las matronas se sientan impotentes ante resultados adversos²⁶. Por su parte, el personal médico experimenta sentimientos de culpa cuando las maniobras fallan²⁶. Existe una falta de preparación para afrontar la vulnerabilidad emocional del personal²⁶. Enfermería desarrolla un elevado sentimiento de responsabilidad moral debido al tiempo de cuidado directo con la paciente²⁷. Tras un evento adverso, los mayores retos psicológicos para el profesional son gestionar el miedo a la crítica de sus compañeros y la pérdida de confianza²⁶’²⁸. Los gestores de los sistemas sanitarios ignoran cómo influyen estas cargas afectivas en la capacidad de atención del equipo multidisciplinar²⁹. La comunicación interprofesional en salas de partos es la herramienta más efectiva para evitar riesgos vitales materno-neonatales. Factores como la herramienta SBAR y la formación anual con simulación clínica de alta fidelidad aseguran la protección de madre e hijo. Al contrastar estos hallazgos con la literatura externa, el estudio EVADUR corrobora que más del 50% de los incidentes se producen durante la atención de urgencias, siendo el 49% totalmente evitables. Las causas principales se centran en problemas de comunicación y fallos en los cuidados, lo que valida la idea de que una transmisión errónea en la monitorización fetal termina en resultados trágicos¹⁶. Asimismo, revisiones internacionales respaldan que la formación en HPP reduce drásticamente los tiempos de respuesta. En cuanto a la distocia de hombros, la simulación clínica disminuye significativamente la frecuencia de parálisis braquial neonatal¹⁵, aunque existen revisiones donde no se observaron cambios estadísticos significativos tras la formación. En contextos de paradas cardíacas maternas simuladas, algunos estudios evidencian que persisten ciertos déficits en la reanimación cardiopulmonar a pesar de la formación¹². La adopción de la herramienta SBAR en unidades hospitalarias críticas incrementa exponencialmente la seguridad. No obstante, la literatura muestra discrepancias, evidenciando escenarios donde los profesionales omiten su uso por habituación a los modelos tradicionales. Finalmente, respecto al impacto psicológico, la literatura asocia las situaciones límite con el desarrollo del síndrome de burnout debido a la aceptación solitaria de responsabilidades. El trabajo emocional debe consolidarse como una competencia esencial.

CONCLUSIÓN

La comunicación interprofesional es la intervención no clínica más efectiva para eludir los eventos adversos evitables en la sala de partos. El entrenamiento multidisciplinar basado en simulación de alta fidelidad y la aplicación sistemática de herramientas de comunicación estructurada como el modelo SBAR optimizan los tiempos de respuesta y reducen la morbimortalidad perinatal asociada a la hemorragia postparto y la distocia de hombros. Dado que la atención de emergencias obstétricas expone al personal a una alta vulnerabilidad psicológica, es indispensable que los sistemas de salud implementen estrategias de soporte emocional y continúen investigando intervenciones comunicativas precisas para garantizar la seguridad clínica.

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