La importancia de administrar protección solar. Un enfoque integral en salud pública y práctica clínica

27 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Leyre Bondia Marion. Diplomada en Enfermería. Coordinadora del Hospital de Jaca, Aragón, España.
  2. María Concepción Ara Estallo. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en el Hospital de Jaca, Aragón, España.
  3. María Mc Cann Rodríguez. Diplomada en Enfermaría. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en Hospital de Jaca, Aragón, España.
  4. Ricarda González García. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en Hospital de Jaca, Aragón, España.
  5. María Hernández de Pedro. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/ Quirófano en el Hospital de Jaca, Aragón, Españaa.
  6. Sandra Núñez Caballero. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias en Hospital de Jaca, Aragón, España.

 

RESUMEN

La exposición a la radiación ultravioleta (UV) constituye uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, fotoenvejecimiento y alteraciones inmunológicas cutáneas. A pesar de la evidencia acumulada, el uso de protección solar sigue siendo insuficiente en la población general, particularmente en climas cálidos y zonas de alta radiación. La administración adecuada de de fotoprotección no solo implica el uso regular de filtros solares tópicos, sino también la adopción de medidas complementarias como ropa protectora, sombreros, gafas con filtro UV y educación sobre los horarios de exposición solar segura. El presente artículo revisa la importancia de administrar protección solar desde una perspectiva biomédica, preventiva y social, abarcando mecanismos de acción de la radiación UV, tipos de protectores solares, recomendaciones de aplicación, barreras en la adherencia y estrategias para mejorar la educación sanitaria. Asimismo, se enfatiza el papel de los profesionales de la salud en la promoción de la fotoprotección como intervención de bajo costo y alto impacto en salud pública2,3,4.

PALABRAS CLAVE

Protección solar, radiación ultravioleta, cáncer de piel, fotoprotección, salud pública.

ABSTRACT

Exposure to ultraviolet (UV) radiation is one of the main risk factors for the development of skin cancer photoaging and cutaneous immunological alterations. Despite the accumulated evidence, the use of sun protection remains insufficient in the general population, particularly in warm climates and areas of high radiation. Proper photoprotection not only involves the regular use of topical sunscreens, but also the adoption of complementary measures such as protective clothing, hats, UV-filtering glasses, and education on safest expose schedules.

This article reviews the importance of implementing sun protection from biomedical, preventive and social perspective, covering the mechanisms of action of UV radiation, types of sunscreens, application recommendations, barriers to adherence and strategies to improve health education. Likewise, it emphasizes the role of healthcare professionals in promoting photo protection as low-cost, high-impact public health intervention.

KEY WORDS

Sun protection, ultraviolet radiation, skin cancer, photoprotection, public health.

DESARROLLO DEL TEMA

El sol constituye la principal fuente natural de radiación ultravioleta, la cual desempeña un papel dual en la salud humana. Por un lado, es necesaria para la síntesis de vitamina D y la regulación de ritmos circadianos; por otro, la exposición excesiva y sin protección se asocia con efectos adversos agudos y crónicos en la piel y los ojos.

Segun la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican mas de 3 millones de casos de cáncer de piel no melanoma y alrededor de 132,000 casos de melanoma maligno en el mundo. El factor de riesgo más modificable es la exposición solar sin protección, especialmente durante la infancia y adolescencia.

A pesar de los avances en educación sanitaria, numerosos estudios revelan un bajo nivel de adherencia al uso regular de fotoprotectores, incluso en poblaciones de alto riesgo. Por lo tanto, es imperativo reforzar la importancia de administrar protección solar como medida preventiva fundamental.

Desarrollo:

La radiación ultravioleta se divide en tres tipos principales:

  • UVA (320-400 nm): penetra profundamente en la dermis, genera radicales libres y está relacionada con el envejecimiento cutáneo, la inmunosupresión local y el cáncer de piel2,3,4.
  • UVB (280-320 nm): es la principal responsable de las quemaduras solares y de la mutagénesis directa del ADN2,3,4.
  • UVC (100-280 nm): es absorbida por la capa de ozono y no alcanza la superficie terrestre2,3,4.

 

Los efectos negativos más destacados son:

  • Agudos: eritema solar, fotodermatosis, inmunosupresión cutánea1.
  • Crónicos: fotoenvejecimiento, queratosis actínica, cáncer de piel (carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular y melanoma)1.

 

La protección solar es fundamental en la prevención de múltiples patologías y en la preservación de la salud cutánea. Sus beneficios abarcan 2.

  • Reducción significativa del riesgo de cáncer de piel2.
  • Prevención del envejecimiento prematuro (arrugas, manchas, pérdida de elasticidad)2.
  • Disminución del daño ocular inducido por radiación UV (cataratas, degeneración macular2.
  • Protección del sistema inmunológico cutáneo frente a la inmunosupresión inducida por el sol2.

 

Diversos ensayos clínicos han demostrado que el uso regular de fotoprotectores reduce la incidencia de queratosis actínica y carcinoma espinocelular, así como el daño estructural en el ADN celular.

La protección solar se puede clasificar en medidas físicas, químicas y conductuales:

  • Protectores físicos o minerales: contienen óxido de zinc o dióxido de titanio. Reflejan y dispersan la radiación UV, siendo recomendados para pieles sensibles2,3,4.
  • Protectores químicos: absorben la radiación UV y la transforman en calor inofensivo. Incluyen derivados de avobenzona, oxibenzona, entre otros2,3,4.
  • Medidas conductuales: ropa de manga larga, sombreros de ala ancha, gafas con filtro UV y evitar la exposición en horas de mayor radiación (de 10h a 16h)2,3,4.

 

La efectividad de un fotoprotector no depende únicamente de su factor de protección solar (FPS), sino también de la forma en que se administra. Entre los aspectos críticos destacan:

  • Cantidad aplicada: la mayoría de las personas utiliza menos de la mitad de la cantidad recomendada5.
  • Frecuencia de la aplicación: se recomienda reaplicar cada 2 horas y tras sudoración intensa o baños5.
  • Uniformidad: debe cubrir todas las áreas expuestas, incluyendo orejas, cuello, dorso de las manos y pies5.
  • Fototipo cutáneo: Las pieles claras requieren mayor protección, aunque todas las personas son vulnerables al daño solar5.

 

El rol de los profesionales de la salud es crucial para mejorar la adherencia a la protección solar. Algunas estrategias efectivas incluyen:

  • Campañas comunitarias: programas escolares, campañas en playas y espacios públicos5.
  • Capacitación sanitaria: formación continua de médicos y enfermeros en educación sobre fotoprotección5.
  • Innovación en formulaciones: desarrollo de protectores de textura ligera, resistentes al agua y adecuados para diferentes tipos de piel5.
  • Enfoque en poblaciones de riesgo: niños, adolescentes, trabajadores al aire libre y pacientes inmunodeprimidos5.

 

La administración adecuada de fotoprotección tiene un efecto directo en la reducción de la incidencia de cáncer de piel, generando un impacto económico positivo al disminuir costos asociados a diagnóstico, tratamientos quirúrgicos y terapias oncológicas1.

Un análisis de costo-efectividad realizado en Australia demostró que cada dólar invertido en campañas de fotoprotección ahorra más de dos dólares en gastos médicos futuros5.

CONCLUSIÓN

La administración de protección solar en una estrategia preventiva fundamental, respaldada por la evidencia científica. Su importancia radica no solo en la reducción del riesgo de cáncer de piel, sino también en la preservación de la salud cutánea y ocular a lo largo de la vida. No obstante, persisten barreras significativas en la adherencia de la población, lo que indica la necesidad de fortalecer la educación sanitaria y las políticas públicas.

El compromiso del profesional de la salud, sumado a campañas de sensibilización y a la disponibilidad de productos accesibles y agradables, constituye la clave para fomentar una cultura de fotoprotección. En definitiva, la administración de protección solar es una medida costo-efectiva, simple y altamente beneficiosa para la salud pública global.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Green AC, Olsen CM. Cutaleous squamous cell carcinoma: an epidemiological review. Br J Dermatol. 2017; 177(2):373-81.
  2. Narayanan DL, Salada RN, Fox JL. Ultraviolet radiation and skin cancer. Int J Dermatol. 2010;49(9):978-86.
  3. World Health Organization. Radiation: ultraviolet (UV) radiation and skin cancer. Geneva: WHO; 2022.
  4. American Academy of Dermatology. Sunscreens FAQs [internet]. Rosemont, IL: AAD; 2021 [cited 2025 sept 12]. Available from: https://www.aad.org
  5. Haluza D, Cervinka R. Perceived relevance of educative measures to enhance sun protection among Australian residents. Int J Environ Res Public Health. 2018;15(3): 475.

 

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