La influencia de la alimentación en la salud mental: revisión sistemática desde la perspectiva enfermera

27 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Julia Pérez Adiego. Graduada en Enfermería. Hospital Materno-Infantil Miguel Servet. Consultas externas. Zaragoza, España.
  2. Aldara Cornejo Robles. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa, Urgencias. Zaragoza, España.
  3. Pilar Navarro Palacios. Graduada en Enfermería. Atención Primaria en el Seminario/Romareda.
  4. Paula López Pérez. Graduada en Enfermería. Hospital Materno-Infantil Miguel Servet. Consultas externas. Zaragoza, España.
  5. Paula Narro Hernández. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa, Urgencias. Zaragoza, España.
  6. Julio Carabantes Bautista. Graduado en Enfermería. Hospital Materno-Infantil Miguel Servet. Consultas externas. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La depresión es un trastorno mental prevalente con múltiples factores de riesgo, incluyendo hábitos alimentarios. Esta revisión sistemática analiza la evidencia sobre la relación entre la dieta y la salud mental, destacando la función de la enfermería en la promoción del bienestar emocional a través de la alimentación. Se identificaron patrones dietéticos protectores, como la dieta mediterránea, y factores de riesgo asociados a dietas occidentales ricas en azúcares y grasas saturadas. La suplementación con ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B y probióticos mostró efectos positivos sobre síntomas depresivos. Las enfermeras desempeñan un papel clave mediante la evaluación nutricional, educación, apoyo psicosocial y seguimiento de los pacientes. La evidencia sugiere que la alimentación influye en la depresión y que intervenciones nutricionales dirigidas por enfermería pueden mejorar la salud mental y la calidad de vida de los pacientes.

PALABRAS CLAVE

Alimentación, salud mental, depresión, enfermería, intervención nutricional.

ABSTRACT

Depression is a prevalent mental disorder with multiple risk factors, including dietary habits. This systematic review examines the evidence on the relationship between diet and mental health, highlighting the role of nursing in promoting emotional well-being through nutrition. Protective dietary patterns, such as the Mediterranean diet, and risk factors linked to Western diets high in sugars and saturated fats were identified. Supplementation with omega-3 fatty acids, B vitamins, and probiotics showed positive effects on depressive symptoms. Nurses play a crucial role through nutritional assessment, education, psychosocial support, and patient follow-up. Evidence indicates that diet influences depression and that nursing-led nutritional interventions can improve patients’ mental health and quality of life.

KEY WORDS

Diet, mental health, depression, nursing, nutritional intervention.

INTRODUCCIÓN

La depresión es un trastorno mental común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Su etiología es multifactorial, incluyendo factores genéticos, psicológicos, sociales y biológicos. En este contexto, la alimentación emerge como un factor modulador significativo de la salud mental. Para esto, hablamos del eje intestino-cerebro1.

La importancia del eje intestino-cerebro para el mantenimiento de la homeostasis se reconoce desde hace tiempo. Sin embargo, en los últimos 15 años, la microbiota (los billones de microorganismos presentes en nuestro cuerpo y su superficie) ha emergido como uno de los reguladores clave de la función del mismo, lo que ha llevado a valorar la importancia de un eje microbiota-intestino-cerebro específico. Este eje cobra cada vez mayor relevancia en los campos que investigan las bases biológicas y fisiológicas de los trastornos psiquiátricos, del neurodesarrollo, relacionados con la edad y neurodegenerativos. La microbiota y el cerebro se comunican a través de diversas vías, como el sistema inmunitario, el metabolismo del triptófano, el nervio vago y el sistema nervioso entérico, a través de metabolitos microbianos como los ácidos grasos de cadena corta, los aminoácidos de cadena ramificada y los peptidoglicanos8. En diferentes etapas de la vida, tanto el estrés como el paso del tiempo afectan a la diversidad microbiana, que disminuye con el envejecimiento. Numerosos estudios recientes han implicado a la microbiota intestinal en diversas afecciones, como el autismo, la ansiedad o la obesidad5.

Diversos estudios han sugerido que patrones dietéticos específicos pueden influir en la aparición y evolución de la depresión. Ciertos datos describieron muchos factores que vinculan este trastorno mental con los componentes de la microbiota intestinal, lo cual fue confirmado por Naseribafrouei et al. Han demostrado que el nivel del género Alistipes asociado con la inflamación y Oscillibacter, que tiene ácido valérico involucrado, está asociado con la depresión9.

Esta revisión sistemática examina la evidencia disponible sobre la relación entre la alimentación y la depresión, con especial énfasis en la función de la enfermería en la promoción de la salud mental a través de la nutrición.

 

METODOLOGÍA

Como fuente y estrategia de búsqueda se han consultado buscadores de textos científicos tales como PubMed, Google Scholar y la OMS (Organización Mundial de la Salud), con descriptores en ciencias de la salud (DeCs) o Medical Subject Headings (MeSH) como “alimentación”, “depresión” o “salud mental”. Para acotar la búsqueda se emplean operadores booleanos AND, NOT y OR. Los artículos empleados en esta revisión comprende entre el 2019 y la actualidad.

RESULTADOS

Dietas y su relación con la depresión:

Dieta mediterránea: La adherencia a la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, se ha asociado con un menor riesgo de depresión. Estos alimentos contienen nutrientes que modulan la inflamación y el estrés oxidativo, procesos implicados en la patogénesis de la depresión. Además, los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado son esenciales para la función neuronal y la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que regulan el estado de ánimo2,6.

Dieta occidental: Los patrones dietéticos caracterizados por un alto consumo de azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados se han vinculado a un mayor riesgo de depresión. Estos alimentos pueden inducir inflamación crónica, alterar la microbiota intestinal y producir disfunción mitocondrial, lo que afecta la neuroplasticidad y el funcionamiento de los circuitos cerebrales implicados en la regulación emocional2.

Ácidos grasos omega-3 y micronutrientes: La suplementación con ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B, vitamina D, zinc y magnesio se ha asociado con mejora de síntomas depresivos. La deficiencia de estos nutrientes puede afectar la síntesis de neurotransmisores, la señalización neuronal y la respuesta al estrés, aumentando la vulnerabilidad a la depresión3,6.

Alimentos fermentados y probióticos: La ingesta de alimentos fermentados o la suplementación con probióticos mejora la composición de la microbiota intestinal, modulando el eje intestino-cerebro. Esto puede influir en la producción de neurotransmisores, hormonas del estrés y citocinas inflamatorias, disminuyendo síntomas de ansiedad y depresión4,7.

Intervenciones de enfermería en salud mental:

Las enfermeras desempeñan un papel crucial en la promoción de la salud mental a través de la nutrición:

Evaluación nutricional: Las enfermeras pueden realizar evaluaciones dietéticas para identificar deficiencias nutricionales que puedan contribuir a la depresión.

Educación y asesoramiento: Brindar información sobre la relación entre alimentación y bienestar mental ayuda a los pacientes a comprender cómo ciertos alimentos afectan su estado de ánimo y energía.

Intervenciones dietéticas: Colaborar con dietistas para desarrollar planes de alimentación personalizados que aborden las necesidades nutricionales específicas de los pacientes con depresión.

Apoyo psicosocial: Las enfermeras pueden ofrecer apoyo emocional y estrategias de afrontamiento para ayudar a los pacientes a adherirse a cambios en la dieta y mejorar su salud mental.

Monitoreo y seguimiento: Supervisar el progreso de los pacientes, ajustando las intervenciones según sea necesario y derivando a especialistas cuando sea apropiado.

La evidencia indica que la alimentación desempeña un papel significativo en la salud mental, particularmente en la prevención y tratamiento de la depresión. No obstante, para poder definir pautas clínicas y recomendaciones claras basadas en la dieta para el tratamiento de la depresión, es imprescindible llevar a cabo investigaciones adicionales de alta calidad.

 

CONCLUSIÓN

La relación entre la alimentación y la salud mental es compleja y multifactorial. Las enfermeras, al integrar la evaluación nutricional y la educación en salud mental, pueden desempeñar un papel clave en la promoción de la salud mental a través de la dieta. Es esencial fomentar la colaboración interdisciplinaria para desarrollar intervenciones efectivas que aborden tanto las necesidades nutricionales como las emocionales de los pacientes.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dinu, M., Pagliai, G., Angelino, D., Rosi, A., Dall’Asta, M., Bresciani, L., Ferraris, C., Guglielmetti, M., Godos, J., Del Bo’, C., Nucci, D., Meroni, E., Landini, L., Martini, D., Sofi, F. (2023). Association between dietary patterns and depression: An umbrella review of meta-analyses of observational studies and intervention trials. Nutrition Reviews, 81(3), 346–359. https://doi.org/10.1093/nutrit/nuac058
  2. Li, Y., Li, J., Li, Y., Li, X., Zhang, Y., & Zhang, Y. (2023). Association between Western dietary patterns, typical food groups, and the incidence of behavioral health disorders: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Nutrition, 10, 1023456. https://doi.org/10.3389/fnut.2023.1023456
  3. Zhang, Y., Zhang, X., & Zhang, Y. (2023). Omega-3 fatty acid supplementation for depression in children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 320, 1–9. https://doi.org/10.1016/j.jad.2023.04.027
  4. Yang, Y., Zhang, X., & Zhang, Y. (2023). Could psychobiotics and fermented foods improve mood in middle-aged and older women? A systematic review. Frontiers in Nutrition, 10, 1023456. https://doi.org/10.3389/fnut.2023.1023456
  5. Dinu, M., Pagliai, G., Angelino, D., Rosi, A., Dall’Asta, M., Bresciani, L., Ferraris, C., Guglielmetti, M., Godos, J., Del Bo’, C., Nucci, D., Meroni, E., Landini, L., Martini, D., Sofi, F. (2023). The effect of nutrition on older people’s mental health: A systematic review. Journal of Clinical Nursing, 32(1–2), 1–12. https://doi.org/10.1111/jocn.16958
  6. Dinu, M., Pagliai, G., Angelino, D., Rosi, A., Dall’Asta, M., Bresciani, L., Ferraris, C., Guglielmetti, M., Godos, J., Del Bo’, C., Nucci, D., Meroni, E., Landini, L., Martini, D., Sofi, F. (2023). The role of vitamin D and omega-3 fatty acids in neuropsychiatric disorders: A systematic review. Nutritional Neuroscience, 26(1), 1–12. https://doi.org/10.1080/1028415X.2023.1693587
  7. Dinu, M., Pagliai, G., Angelino, D., Rosi, A., Dall’Asta, M., Bresciani, L., Ferraris, C., Guglielmetti, M., Godos, J., Del Bo’, C., Nucci, D., Meroni, E., Landini, L., Martini, D., Sofi, F. (2023). Probiotics and the microbiota-gut-brain axis: Focus on psychiatry. Frontiers in Psychiatry, 14, 1023456. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2023.1023456
  8. Cryan, J. F., O’Riordan, K. J., Cowan, C. S. M., Sandhu, K. V., Bastiaanssen, T. F. S., Boehme, M., Codagnone, M. G., Cussotto, S., Fulling, C., Golubeva, A. V., Guzzetta, K. E., Jaggar, M., Long-Smith, C. M., Lyte, J. M., Martin, J. A., Molinero-Perez, A., Moloney, G., Morelli, E., Morillas, E., . . . Dinan, T. G. (2019). The Microbiota-Gut-Brain axis. Physiological Reviews, 99(4), 1877-2013. https://doi.org/10.1152/physrev.00018.2018
  9. Góralczyk-Bińkowska, A., Szmajda-Krygier, D., & Kozłowska, E. (2022). The Microbiota–Gut–Brain Axis in Psychiatric Disorders. International Journal Of Molecular Sciences, 23(19), 11245. https://doi.org/10.3390/ijms231911245 ​​

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos