AUTORES
- Alba Arroyo Salinas. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Puerta del Carmen, Zaragoza.
- Sara Navarro González. Enfermera en el Hospital Provincial de Zaragoza.
- Ana Gimeno Fontelles. Enfermera en Hospital del Oriente de Asturias Francisco grande Covián.
- Patricia Fernández de Bobadilla Delgado. Enfermera en el Hospital de Jaca.
- Julia Grau Laganga. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria en el Centro de salud Canal Imperial – San José sur, Zaragoza.
- Marta Ciria Ponce. Enfermera en el 061, Aragón.
RESUMEN
Introducción: Esta revisión bibliográfica pretende investigar sobre un tipo de Parafilia denominado Pedofilia. Las parafilias son una desviación de índole sexual asociado a un mayor goce y satisfacción sexual del que padece este trastorno, fantaseando o practicando una actividad sexual diferente a la relación sexual en sí misma. Existen varios tipos de este trastorno, muchos se consideran inofensivos, aunque hay excepciones. La parafilia en la que se centra este artículo, la pedofilia, se considera una de esas excepciones. Objetivo principal: El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es analizar y sintetizar la literatura existente sobre la pedofilia. Metodología: se realizó una revisión bibliográfica exhaustiva sobre la evidencia disponible a cerca de pedofilia. Se realizó una búsqueda avanzada mediante términos MeSH y operadores booleanos a través de bases de datos como PubMed y Tripdatabase, aplicando los filtros correspondientes. Conclusiones: Como conclusión, los estudios sobre individuos pedófilos han mostrado que estos presentan un menor coeficiente intelectual, una preferencia manual izquierda y una menor estatura; sin embargo, estas características no son determinantes. Existe una mayor coincidencia entre personas que han sufrido abusos sexuales durante la niñez y han desarrollado esta parafilia en la edad adulta. La pedofilia es un trastorno poco comprendido, sin un patrón fijo de desarrollo ni un tratamiento 100% efectivo, ya que cada individuo responde de manera distinta. Destaca la necesidad de diferenciación entre las formas idiopática y adquirida. Es una parafilia peligrosa que puede resultar en abusos sexuales a menores. Ser pedófilo no es una elección, sino una enfermedad mental a menudo provocada por abusos previos. Quienes la padecen experimentan sentimientos de aislamiento, dificultad para comunicarse y la incapacidad de sentir afecto no sexual. Es necesario investigar más sobre esta parafilia para desarrollar tratamientos que reduzcan los impulsos y eviten abusos sexuales a menores.
PALABRAS CLAVE
Pedofilia, parafilia.
ABSTRACT
Introduction: This literature review aims to investigate a type of paraphilia called pedophilia. Paraphilias are deviations of a sexual nature associated with greater pleasure and sexual satisfaction for the person suffering from this disorder, fantasizing or practicing a sexual activity different from sexual intercourse itself. There are various types of this disorder, many of which are considered harmless, though there are exceptions. The paraphilia focused on in this article, pedophilia, is considered one of these exceptions. Main Objective: The main objective of this literature review is to analyze and synthesize the existing literature on pedophilia. Methodology: An exhaustive literature review was conducted on the available evidence about pedophilia. An advanced search was performed using MeSH terms and Boolean operators through databases such as PubMed and Tripdatabase, applying the corresponding filters. Conclusions: Studies on pedophiles have shown that they tend to have lower intelligence quotients, a preference for left-handedness, and shorter stature; however, these characteristics are not determinant. There is a higher correlation between people who have suffered sexual abuse during childhood and those who develop this paraphilia in adulthood. Pedophilia is a poorly understood disorder, with no fixed pattern of development or 100% effective treatment, as each individual responds differently. Highlights the need for differentiation between idiopathic and acquired forms. It is a dangerous paraphilia that can result in sexual abuse of minors. Being a pedophile is not a choice, but a mental illness often caused by previous abuse. Those who suffer from it experience feelings of isolation, difficulty in communication, and an inability to feel non-sexual affection. More research is needed on this paraphilia to develop treatments that reduce impulses and prevent sexual abuse of minors.
KEY WORDS
Pedophilia, paraphilia.
INTRODUCCIÓN
La pedofilia, parafilia considerada no inofensiva, consiste en fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes. Ésta puede generar daños físicos y psicológicos en alguno de los participantes del acto sexual y depende de que casos puede alcanzar niveles que entren dentro de lo criminal, y considerarse así, abuso sexual a un menor por parte del pedófilo. En el pedófilo se despierta un deseo sexual enfocado a menores de 13 años. El individuo que sufre esta desviación sexual o trastorno debe tener 16 años o más, y para considerarse pedofilia, el «enfermo» ha de ser por lo menos 6 años mayor que el menor por el que muestra atracción, y experimentar este sentimiento durante por lo menos 6 meses consecutivos. La gran mayoría de las parafilias se manifiestan en la pubertad, durante la cual el condicionamiento a estímulos sexuales es especialmente propicio durante esta época de la maduración1,2.
Encuestas a la población general, demostraron que aproximadamente un 12 por ciento de los hombres y el 17 por ciento de las mujeres han experimentado abuso sexual en su infancia. Estas cifras ponen de relieve el impacto potencial de esta enfermedad en la sociedad1.
Estudios indican que haber experimentado supresión o engaño de las respuestas eróticas predispone al desarrollo de la pedofilia. Hallazgos recientes sobre el tratamiento inmediato de la estimulación erótica visual en la pedofilia revelan una activación rápida de las áreas cerebrales involucradas en la evaluación de la relevancia emocional y la recompensa, así como en la regulación de las respuestas emocionales2.
La pedofilia es uno de los pocos trastornos psiquiátricos caracterizados por una conducta criminal. Por desgracia, esta parafilia sigue siendo difícil de tratar y la recaída es un problema continuo3.
Se observa en diversos estudios que la educación, la edad y el género influyen en la existencia de este trastorno; la mayor parte de la población pedófila la conforman hombres. Por otra parte, se comprobó que, en muchos casos, las personas afectadas por este trastorno presentan un coeficiente intelectual menor y una mayor dificultad para comunicarse. La función ejecutiva del cerebro en pedófilos, se ve mermada en comparación con una persona sana, así como la actividad de relacionarse con los demás. Los sujetos con pedofilia muestran una respuesta peor a pruebas de flexibilidad cognitiva, y a la hora de establecer conmutación y atención sostenida, que las personas que gozan de buena salud mental1,2,3.
Diversas investigaciones realizadas a través de resonancias magnéticas llevadas a cabo mediante la estimulación del cerebro con imágenes sexuales, han demostrado que en los pedófilos, comparativamente con otros sujetos, los patrones de activación durante la estimulación sexual visual, parecen dirigirse más fuertemente a las regiones subcorticales, posiblemente involucradas en el contexto de las señales de procesamiento de recompensa, y también juegan un papel importante en el comportamiento adictivo y en el estímulo controlado2.
Un interrogante presente en la sociedad es el de la influencia que la pornografía infantil puede tener en las personas, y en su modo de actuar. Se ha investigado que el consumo de pornografía infantil por sí solo no es un factor de riesgo para cometer delitos sexuales, al menos no para aquellos sujetos que nunca hayan cometido un delito sexual. La mayoría de los consumidores de pornografía infantil investigados en un estudio, no tenía antecedentes penales por delitos sexuales. En el caso de los delincuentes pedófilos, el pronóstico probable es de recaída, tanto en el consumo de pornografía infantil, como en la reincidencia del delito de carácter sexual4.
El tratamiento para este trastorno no es definitivo ni del todo efectivo, ya que hay individuos que responden bien a los tratamientos y hay otros que no. Estos tratamientos se reducen, principalmente, a fármacos constituidos por hormonas y sesiones realizadas por especialistas en la salud mental3,5,6.
El proceso de la pedofilia por lo general es crónico, especialmente en aquellos que son atraídos por varones. La tasa de reincidencia de los pedófilos con preferencia hacia varones es aproximadamente el doble de los que prefieren a mujeres. El 60% de las víctimas son varones1.
El pedófilo se interesa por los menores, por ser más débiles y retraídos. Esto revela su sentimiento de inferioridad, ya que la señal más clara de la salud psicológica es la existencia de relaciones íntimas y satisfactorias entre pares. El pedófilo no se encariña con el niño, sino con la posibilidad de ejercer poder sobre él, por ello cuando el niño crece el “amor” desaparece1.
Las personas afectadas por esta parafilia se sienten incómodas entre adultos, están aislados. Tienden a pasar todo su tiempo con menores. Al contrario de los adultos sanos, no comparten su tiempo libre con otros adultos. Durante el crecimiento, presentan comportamientos antisociales, propensos a la violencia y a una sexualidad precoz1,2.
Los niños que han sido abusados tienden a comportarse de manera seductora, ya que es la única forma de relación que conocen. Este comportamiento sexualizado, caracterizado por la relación sexual con juguetes o animales o la masturbación compulsiva, sirve de alarma en la detección de candidatos a probables manifestaciones abusivas. El sexo se manifiesta como el único modo de mostrarse y de comunicación (4,5).
Es importante destacar que las investigaciones han demostrado que la mayoría de estos abusos ocurren dentro del ámbito familiar, y el 27% por parte de un familiar cercano, lo que se considera incesto. Los padres abusadores difieren de los no abusadores por la forma en que perciben a sus hijos. Los abusadores tienden a interpretar negativamente el comportamiento de los niños, aun cuando este comportamiento responda a formas naturales del crecimiento. Algunos estudios han mostrado que los padres abusadores tienen expectativas irreales de lo que debiera ser el comportamiento apropiado de los hijos; tienden a ser más exigentes que los padres no abusadores5.
Un elevado porcentaje de estos abusadores, sufrieron abusos en su niñez, lo que les provocó graves heridas físicas, psíquicas y cognitivas; pero este hecho no significa que todos las víctimas afectadas por estos abusos vayan a ser abusadores en un futuro, ya que la forma en la que puedan responder en un futuro depende de la edad y el contexto en que ocurrió el abuso: si fue un hecho aislado o reiterado, por parte de un desconocido o de una figura afectivamente significativa; y de la forma en la que el sujeto supere el trauma1,3,4.
El estudio de Scarpazza et al.6 tiene como objetivo establecer directrices consensuadas para el diagnóstico y manejo de la pedofilia adquirida. Utilizando el método Delphi, un enfoque estructurado para alcanzar consensos entre expertos, el estudio reunió a 52 especialistas de diversas disciplinas, incluyendo neurología, neuropsicología, psiquiatría forense, y ética. Los hallazgos clave fueron los siguientes:
- Distinción entre pedofilia idiopática y adquirida:
- La pedofilia idiopática y la adquirida son trastornos con etiologías diferentes. La primera se considera un desorden que surge sin una causa identificable específica, mientras que la pedofilia adquirida se desarrolla como consecuencia de un evento o condición neurológica específica, como una lesión cerebral o una enfermedad neurológica.
- Diagnóstico diferencial:
- Se reconoce la dificultad en el diagnóstico diferencial debido a la falta de indicadores conductuales claramente definidos para distinguir entre ambos tipos de pedofilia. El consenso destaca la necesidad de herramientas y criterios diagnósticos más precisos y estandarizados para ayudar a los clínicos en esta tarea.
- Recomendaciones clínicas y neurocientíficas:
- El estudio ofrece 63 declaraciones que cubren varios aspectos del diagnóstico y tratamiento. Estas incluyen la utilización de técnicas de neuroimagen para identificar anomalías estructurales y funcionales en el cerebro de individuos con pedofilia adquirida, así como la importancia de una evaluación neuropsicológica detallada.
- Ética y tratamiento:
- Se subraya la importancia de abordar el tratamiento desde una perspectiva ética, garantizando que las intervenciones sean apropiadas y respeten los derechos de los pacientes. También se recomienda un enfoque multidisciplinario que incluya tratamiento farmacológico y psicoterapéutico.
En resumen, este estudio proporciona una guía integral para la evaluación y manejo de la pedofilia adquirida, destacando la necesidad de diferenciación clara entre las formas idiopática y adquirida, así como la implementación de estrategias de diagnóstico y tratamiento basadas en evidencia científica y consideraciones éticas6.
OBJETIVOS
Objetivo principal: El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es analizar y sintetizar la literatura existente sobre la pedofilia.
Objetivos específicos:
- Comprender las características, causas, prevalencia, y las implicaciones psicológicas y sociales de la pedofilia.
- Evaluar las estrategias de tratamiento y prevención de la pedofilia.
METODOLOGÍA
Diseño: Revisión bibliográfica.
Artículos científicos diana: aquellos que informaran acerca de la pedofilia, sus posibles causas, prevalencia, y las implicaciones psicológicas y sociales de la pedofilia.
Fuentes de datos: PubMed, Tripdatabase, Cochrane Library.
Criterios de inclusión y exclusión: Se añadieron determinados filtros a la búsqueda, con los que se excluyeron artículos publicados antes del 2008, artículos sobre otras especies que no fueran la especie humana, aquellos escritos en otros idiomas que no fueran inglés o español, y aquellos cuya lectura completa no estuviera disponible de forma gratuita.
CONCLUSIONES
Como conclusión, comentar que los estudios sobre individuos pedófilos han mostrado que éstos presentan un menor coeficiente intelectual, una preferencia manual izquierda y una menor talla física o estatura; no obstante, estas características físicas ni mucho menos son vinculantes. Si existe una mayor coincidencia (según avalan estudios científicos) entre personas que han sufrido abusos sexuales durante la niñez y han desarrollado esta parafilia en la edad adulta.
La pedofilia es un trastorno del que no se sabe demasiado, ya que no hay un patrón fijo por el que pueda desarrollarse, ni un tratamiento que resulte efectivo al cien por cien, ya que cada individuo responde de una manera distinta. La pedofilia es una de las pocas parafilias que no se consideran inofensivas, ya que muchas pueden desembocar en abusos sexuales a menores, y no en meras fantasías sexuales. Este tipo de trastorno, además de perjudicar al que lo padece, puede acabar dañando a terceros, es decir, al niño que sufre el abuso.
Parece que ser un pedófilo no es algo que uno elige, sino que es una enfermedad mental, una desviación de la sexualidad, la cual ha sido provocada por un abuso previo durante la niñez en la mayoría de los casos.
Al padecer este trastorno, se experimentan sentimientos complicados e incómodos, tales como el aislamiento, una mayor dificultad para comunicarse, y la incapacidad de sentir afecto por otra persona, sin que este sea de carácter sexual.
Es necesario investigar más sobre esta parafilia, para elaborar tratamientos que puedan tratar, o disminuir los impulsos que conllevan esta desviación, y evitar así que los individuos pedófilos lleguen a cometer el abuso sexual al menor.
BIBLIOGRAFÍA
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- J Psychiatr Pract. Investigating the Relationship between Sexual and Chemical Addictions by Comparing Executive Function in Pedophiles, Opiate Addicts and Healthy Controls. J Psychiatr Pract; 2011. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3083244/
- BMC Psiquiatría. El consumo de pornografía infantil en Internet y la delincuencia violenta y sexo. BMC Psiquiatría; 2009. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2716325/
- Becerra García JA. Etiología de la pedofilia desde el neurodesarrollo: marcadores y alteraciones cerebrales. Rev Psiquiatr Salud Ment [Internet]. 2009;2(4):190–6. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/s1888-9891(09)73237-9
- Scarpazza C, Costa C, Battaglia U, Berryessa C, Bianchetti ML, Caggiu I, et al. Acquired Pedophilia: international Delphi-method-based consensus guidelines. Transl Psychiatry [Internet]. 2023 [citado el 30 de julio de 2024];13(1). Disponible en: http://dx.doi.org/10.1038/s41398-023-02314-8