AUTORES
- Miguel Baleriola Terrado. Graduada en Enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.
- Laura Landa Culebras. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Raquel Barcelona Mayoral. Diplomada en Enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.
- Azahara Celma Gil. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Nuria Aguado Fernández. Diplomada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Noelia Raso Beamonte. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Zaragoza.
RESUMEN
Cuando es necesario la canalización de un acceso venoso de una forma rápida y en circunstancias donde: no se aprecian las venas, el paciente se encuentre ante un shock hipovolémico o las temperaturas son mínimas, es fundamental la aplicación de la vía intraósea, ya que, es un método que está indicado en numerosas circunstancias y tiene un índice de complicaciones muy escaso.
PALABRAS CLAVE
Intraósea, líquidos, medicación, enfermeros y técnica.
ABSTRACT
When it is necessary to cannulate a venous access quickly and in circumstances where: the veins are not visible, the patient is in hypovolemic shock or temperatures are minimal, the intraosseous approach is essential, since it is a method that is indicated in many circumstances and has a very low complication rate.
KEY WORDS
Intraosseous, liquids, medication, nurses and technique.
DESARROLLO DEL TEMA
Cuando existe la necesidad de canalizar un acceso de forma rápida para la administración de drogas vasoactivas o fluidoterapias hay que plantear los diferentes dispositivos con los que contamos, tales como: la canalización de un acceso venoso a través de una vía periférica incluyendo en dicho grupos los catéteres de 16G hasta los 24G, la vía periférica de acceso central y la vía central, aunque dichos accesos no son utilizados en situaciones de urgencias o en primera instancia, ya que se tratan de técnicas que requieren de un ambiente estéril y de la utilización, en muchas de las ocasiones, de ciertos instrumentos que suelen encontrarse en los hospitales. Por último, encontramos la vía intraósea, la cual, es una técnica que cursa con muchos beneficios a la hora de tratar a pacientes que se encuentran con riesgo vital para su vida. Es verdad, que es todavía una técnica que a pesar de los beneficios que tiene de cara al paciente, resulta en alguna de las ocasiones, desconocida para los profesionales sanitarios, ya sea, por su escasa formación con la utilización de dichos dispositivos o por el miedo que genera al tratarse de una técnica que resulta distinto de lo convencional.
La vía intraósea tuvo su origen en el año 1922 aunque para ese entonces todavía no se había probado con personas, pero poco después en el 1934, comenzó a probarse con pacientes reales que cursaban patología como la anemia y a los cuales había que transfundir concentrados de sangre. Ya fue en el año 1943 cuando se demostró que, las similitudes con las que cursaba la vía intraósea eran las mismas que las del acceso periférico, ya que, dicha vía infundía los líquidos y fármacos a través de la médula ósea.
Es importante tener en cuenta que existen ciertas diferencias a la hora de colocar este acceso venoso, ya que en los pacientes pediátricos deberemos colocarlos en la tibia proximal teniendo en cuenta que deberá de ser a 3 cm por debajo de la tuberosidad tibial, evitando siempre el cartílago de crecimiento. Además, podemos también colocarla en la cara posterior de la metáfisis del radio o en las crestas iliacas entre otras.
Por otro lado, cuando tenemos que colocarlo en pacientes adultos disponemos de una gran variedad de espacios anatómicos tales como: tibia proximal o distal, cúbito y radio distal o en el esternón, entre otros, aunque esta última, en ciertas ocasiones, no estaría recomendada ya que cuando se dispone a hacer una RCP nos resultaría incómodo.
Dicho acceso venoso está indicado en ciertas ocasiones, las cuales debemos de tener en cuenta tanto si nos encontramos en un ambiente intrahospitalario como en uno extrahospitalario:
– Cuando al profesional sanitario le sea imposible la canalización de un acceso venoso como consecuencia de un shock o hipotensión que produzca un colapso venoso.
– En aquellos pacientes que corran peligro para su vida y llevemos más de 90 segundos intentando canalizar un acceso venoso periférico o se haya fallado en la canalización por más de 2 veces.
– Pacientes que cumplan el criterio de gran quemado, incluyendo aquellos que sean de origen térmico, químico, etc.
– Pacientes pediátricos que nada más nacer se encuentren con un ritmo cardíaco de asistolia
– En aquellas situaciones en las que el paciente se encuentre con hipovolemia1,2,3.
Es importante conocer que existe un procedimiento que se debe de seguir cuando se coloca una vía intraósea, para ello necesitaremos contar a nuestra disposición de un material especial como: el taladro para la colocación de la vía intraósea, las propias agujas por las cuales infundimos los medicamentos, unos guantes con la finalidad de mantener un ambiente casi estéril, un antiséptico, una jeringa con suero fisiológico y finalmente un apósito para evitar que se pueda retirar de forma accidental.
Una vez preparado el material, necesitamos conocer cuáles son las indicaciones para su colocación, en primer lugar, una vez puesto los guantes y aplicado un antiséptico en la piel, seleccionaremos la zona en la cual vamos a realizar la punción. Seleccionaremos la aguja necesaria y con la ayuda del taladro realizaremos la presión sobre la piel del paciente e iniciaremos la punción, notando en todo momento la presión que estamos aplicando sobre el hueso. Una vez que nos aseguremos que está en la localización deseada, retiraremos la parte punzante dándole un pequeño giro sobre el fiador.
Una vez que tengamos ya colocada la vía, nos dispondremos a purgar la alargadera y la conectaremos al paciente con el objetivo de aspirar una pequeña concentración sanguínea, cuya procedencia es de la médula ósea. Tras realizar dicha comprobación, ya podremos infundir las medicaciones necesarias para cada circunstancia4,5,6.
CONCLUSIONES
Es imprescindible conocer la gran variedad de maneras para administrar tanto medicamentos como líquidos de forma parenteral en situaciones de urgencias cuando dicha medicación no nos resulta útil darla a través de la vía oral, ya sea, porque dicha forma de administración nos resulta lenta de metabolizar por nuestro organismo o porque el paciente se encuentra en una situación de inestabilidad o inconsciencia. Como se mencionó, existen diferentes formas de accesos venosos, pero consideremos que la vía intraósea es un método rápido y seguro en situaciones donde la vida del paciente corre peligro. Es importante antes de su utilización y manejo, una formación adecuada con el objetivo de enseñar a los profesionales que las deben de usar de una forma correcta, evitando así esa desconfianza y miedo que genera un nuevo instrumento.
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