Manejo de la fractura supracondílea: clavos laterales vs. configuraciones cruzadas

2 febrero 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.22.99.001

 

 

AUTORES

  1. Adriana Elena Guzmán Sánchez. Médico Universidad del Tolima, Médico General, Ibagué- Colombia.
  2. Luana Michelle Ortiz Restrepo. Médico y Cirujano General de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, Ibagué- Colombia. https://orcid.org/0009-0009-5167-7672
  3. Samanta Andrea Serna Cordoba. Médico General, UPB. Médica en Hospital San José de Tado. https://orcid.org/0009-0007-5390-7377

 

RESUMEN

Las fracturas supracondíleas del húmero (FSH) son las lesiones quirúrgicas más frecuentes en el codo pediátrico. El debate persiste entre el uso de clavos laterales (CL) y configuraciones cruzadas (CC). Esta revisión sistemática y metaanálisis analiza 22 ensayos controlados aleatorizados (ECA) con 2,222 pacientes. Los resultados confirman que las CC presentan un riesgo significativamente mayor de lesión iatrogénica del nervio ulnar (OR = 3.76; p < 0.001), sin ofrecer ventajas clínicas superiores en términos de pérdida de reducción o funcionalidad final según los criterios de Flynn. Se concluye que los CL deben ser la técnica de elección, reservando las CC para fracturas con inestabilidad rotacional extrema y siempre bajo técnicas de protección del nervio.

PALABRAS CLAVE

Fractura supracondílea, húmero, clavos de Kirschner, nervio ulnar, pediatría.

ABSTRACT

Supracondylar humeral fractures (SHFs) are the most common surgically treated injuries of the pediatric elbow. Debate persists regarding the use of lateral pinning (LP) versus crossed pin configurations (CP). This systematic review and meta-analysis analyzes 22 randomized controlled trials (RCTs) involving 2,222 patients. The results confirm that CP is associated with a significantly higher risk of iatrogenic ulnar nerve injury (OR = 3.76; p < 0.001), without providing superior clinical benefits in terms of loss of reduction or final functional outcomes according to Flynn’s criteria. It is concluded that LP should be the technique of choice, reserving CP for fractures with extreme rotational instability and always employing ulnar nerve protection techniques.

KEY WORDS

Supracondylar fracture, humerus, Kirschner wires, ulnar nerve, pediatrics.

INTRODUCCIÓN

Las fracturas supracondíleas del húmero (FSH) representan aproximadamente el 18% de todas las fracturas pediátricas¹. Su incidencia máxima ocurre entre los 5 y 7 años, habitualmente por caídas en extensión². La clasificación de Gartland permite estratificar el tratamiento: las tipo I suelen ser de manejo conservador, mientras que las tipo II y III requieren, en su mayoría, reducción cerrada y fijación percutánea³.

El estándar de oro introducido en 1948 ha evolucionado hacia dos corrientes principales: la fijación únicamente con clavos laterales (CL) y la configuración cruzada (CC)⁴. Mientras que las CC ofrecen teóricamente una mayor estabilidad mecánica contra fuerzas torsionales⁵, el clavo medial conlleva un riesgo intrínseco de lesión iatrogénica del nervio ulnar debido a su proximidad anatómica o a la subluxación del nervio durante la flexión del codo.⁶ Por el contrario, los CL evitan el contacto con el nervio ulnar, pero su capacidad para mantener la reducción en fracturas muy inestables ha sido cuestionada históricamente.⁷ Esta revisión actualiza la evidencia disponible hasta 2025 para unificar criterios quirúrgicos.

OBJETIVOS

  • General: Comparar la seguridad y eficacia de los CL frente a las CC en fracturas Gartland II y III.
  • Específicos: Determinar la tasa de lesión del nervio ulnar, evaluar la estabilidad radiológica (ángulo de Baumann) y comparar los resultados funcionales a largo plazo.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Para el presente estudio se realizó una búsqueda sistemática siguiendo las guías PRISMA en PubMed, Cochrane y Scopus hasta enero de 2025⁸. Se incluyeron únicamente ECA que compararon ambas técnicas en pacientes menores de 18 años con fracturas tipo II y III. Se evaluó el riesgo de sesgo mediante la herramienta Cochrane⁹. Los datos fueron analizados mediante un modelo de efectos aleatorios, utilizando Odds Ratio (OR) para variables dicotómicas.

RESULTADOS

Lesión del nervio ulnar:

El hallazgo más consistente fue la mayor incidencia de neuropatía ulnar en el grupo de CC (4.9%) frente al grupo de CL (0.5%)¹⁰. El análisis estadístico arrojó un OR de 3.76 (IC 95% 1.75-8.06, p < 0.001), confirmando que el riesgo es casi cuatro veces mayor al colocar un clavo medial¹¹. La mayoría de las lesiones fueron neuropraxias transitorias resueltas en 4 meses¹².

Estabilidad y reducción:

No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la pérdida de reducción medida por el ángulo de Baumann (>5°)¹³. El grupo de CL mostró una pérdida del 12.7% frente al 9.9% en CC (p = 0.25)¹⁴. Esto sugiere que, si la técnica de clavos laterales utiliza al menos dos o tres clavos con una separación adecuada en el foco de fractura, la estabilidad es clínicamente equivalente a la configuración cruzada¹⁵.

Resultados funcionales (Criterios de Flynn):

Al evaluar la movilidad y la cosmética, el 87% de los pacientes en CC y el 81% en CL obtuvieron resultados «excelentes»¹⁶. Aunque algunos estudios sugieren una ligera ventaja para las CC, los meta-análisis de alta calidad no muestran diferencias funcionales a los 6 meses de seguimiento¹⁷.

Complicaciones menores:

Lmetaanálisisción en el trayecto de los clavos fue similar en ambos grupos (aprox. 2%), siendo en su totalidad infecciones superficiales tratadas con antibióticos orales¹⁸. No hubo diferencias en la incidencia de cubitus varus residual¹⁹.

DISCUSIÓN

La evidencia actual posiciona a los clavos laterales como la técnica más segura²⁰. La preocupación histórica sobre la inestabilidad de los CL ha sido mitigada por estudios biomecánicos que demuestran que el uso de tres clavos laterales divergentes proporciona una rigidez similar a la configuración cruzada²¹. Si se opta por una CC debido a una inestabilidad extrema (fracturas tipo IV o con gran conminución), es imperativo realizar una mini-incisión sobre el epicóndilo medial para proteger el nervio ulnar mediante visualización directa o palpación²².

En el contexto de salud pública de Ecuador, donde el seguimiento postoperatorio puede ser irregular, minimizar las complicaciones iatrogénicas neurológicas es una prioridad de seguridad del paciente.

CONCLUSIONES

Como conclusión a este estudio, los clavos laterales ofrecen una eficacia clínica idéntica a las configuraciones cruzadas con un perfil de seguridad significativamente superior al evitar la lesión del nervio ulnar. Se recomienda el uso de 2 o 3 clavos laterales como primera línea de tratamiento en fracturas supracondíleas pediátricas.

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