AUTORES
- Nerea Sánchez Piñar. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
- María Izquierdo Martínez. Enfermera en Hospital Royo Villanova (Zaragoza, España).
- Cristina Sánchez Torres. Enfermera Gestora de Residencias del EAP Figueres (Girona, España).
- Beatriz Macía Gallel. Enfermera en Centro de Salud Barrio Jesús (Zaragoza, España).
- Teresa Gracia Puzo. Enfermera en Centro de Salud Torrero-La Paz (Zaragoza, España).
- Lucia Coloma Gutiérrez. Enfermera de UCI en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
RESUMEN
las heridas por mordedura de perro constituyen un motivo frecuente de atención en los servicios de urgencias. Estas lesiones afectan principalmente a la población pediátrica y pueden ser heridas superficiales o más profundas, que impliquen afectación de tejido muscular, tendinoso o neurovascular. El objetivo de este trabajo monográfico es revisar el manejo integral de las mordeduras de perro en urgencias y analizar las implicaciones para el personal de enfermería.
PALABRAS CLAVE
Mordedura de perro, control de infección, profilaxis, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Dog bite wounds are a frequent reason for visits to emergency departments. These injuries mainly affect the pediatric population and may range from superficial wounds to deeper injuries involving muscle, tendon, or neurovascular tissue damage. The aim of this monographic study is to review the comprehensive management of dog bites in emergency settings and to analyze the implications for nursing staff.
KEY WORDS
Dog bites, infection control, prophylaxis, nursing care.
DESARROLLO DEL TEMA
Las mordeduras de perro representan un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias, suponiendo un problema relevante de salud pública por el alto riesgo de infecciones, secuelas funcionales y estéticas en el paciente1,2. Estas lesiones ocurren principalmente en la población pediátrica y pueden presentar desde heridas superficiales hasta lesiones profundas con afectación de estructuras musculares, tendinosas o neurovasculares2,3.
Desde el punto de vista microbiológico, las heridas por mordedura de perro son típicamente polimicrobianas, con presencia de bacterias aerobias y anaerobias como Pasteurella multocida, Staphylococcus aureus y especies de Capnocytophaga, lo que incrementa el riesgo de infección si no se realiza un manejo adecuado3,4.
En cuanto al tratamiento, requiere una intervención rápida en el servicio de urgencias basada en la limpieza exhaustiva de la herida, la valoración del riesgo de infección y la indicación adecuada de profilaxis4,5. En este contexto, el personal de enfermería tiene un rol esencial en la atención inicial, la aplicación de cuidados y la educación sanitaria posterior del paciente5.
VALORACIÓN DEL PACIENTE:
La valoración inicial debe ser sistemática y orientada a identificar la gravedad de la lesión y los factores de riesgo asociados4,5. El personal de enfermería deberá recoger y registrar la información sobre el mecanismo de la mordedura, el tiempo de evolución, el estado vacunal del paciente y las características del perro5,6.
El examen físico se centrará en la localización de la herida, profundidad y extensión de la misma, además de la valoración de la posible afectación de estructuras más profundas5. Es esencial valorar la presencia de signos de compromiso vascular o neurológico, así como factores que puedan aumentar el riesgo de infección, como por ejemplo heridas en manos o retraso en la consulta6,7.
MANEJO INICIAL DE LA HERIDA:
El tratamiento inicial se basa en la limpieza precoz de la herida, considerada la intervención más eficaz para disminuir la carga bacteriana y prevenir la infección4,6. Se recomienda el uso de suero fisiológico a presión, con el objetivo de favorecer la eliminación de cuerpos extraños y tejido desvitalizado4,5.
El desbridamiento debe realizarse cuando sea necesario para favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de infección6. En cuanto al cierre de la herida, deberá valorarse de forma individualizada en cada caso: el cierre primario puede considerarse en heridas de bajo riesgo, mientras que lesiones que tengan mayor probabilidad de infección se recomienda cierre diferido5,7. El personal de enfermería será el responsable de la correcta ejecución de estas técnicas, garantizando las condiciones de asepsia y seguridad del paciente5.
PROFILAXIS Y TRATAMIENTO:
La profilaxis antibiótica está indicada en heridas de alto riesgo, incluyendo aquellas profundas, localizadas las que están localizadas en manos o cara, o en pacientes inmunodeprimidos7,8. El tratamiento de elección es la amoxicilina-clavulánico, debido a su cobertura frente a la flora habitual de estas lesiones, siempre y cuando el paciente no presenta alergia3,7.
Además, es imprescindible valorar la profilaxis antitetánica según el estado vacunal del paciente y considerar la profilaxis antirrábica en función del riesgo epidemiológico y las características del animal5,6.
El personal de enfermería participará en la administración del tratamiento, la vigilancia de posibles efectos adversos y la educación del paciente para favorecer la adherencia terapéutica5,8.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA Y EDUCACIÓN SANITARIA:
El cuidado de estas lesiones incluye la educación sanitaria dirigida al paciente y su entorno. Es fundamental proporcionar instrucciones claras sobre la higiene de la herida, el cumplimiento del tratamiento antibiótico y la identificación precoz de signos de infección2. La cobertura adecuada dela herida, el control del exudado y la vigilancia de la evolución son aspectos claves en el seguimiento, permitiendo detectar posibles complicaciones a tiempo5.
Asimismo, enfermería deberá identificar factores individuales que puedan influir en la cicatrización, como enfermedades crónicas (diabetes mellitus o inmunosupresión) o hábitos como el tabaquismo, los cuales se asocian con mayor riesgo de infección y retraso en la cicatrización4,7.
El apoyo emocional también es relevante, especialmente en pacientes pediátricos, donde estas lesiones pueden generar ansiedad o miedo2.
El manejo adecuado de las mordeduras de perro en urgencias requiere una intervención precoz y basada en la evidencia. La irrigación temprana y el desbridamiento adecuado constituyen las medidas más eficaces para reducir la incidencia de infecciones, incluso por encima del uso profiláctico de antibióticos en determinadas situaciones4,6,8.
El papel del personal de enfermería es fundamental en la aplicación de cuidados protocolizados, la valoración inicial y la educación sanitaria5. Diversos estudios han demostrado que la implementación de protocolos clínicos mejora la calidad asistencial y reduce la variabilidad en el manejo de estas lesiones7,8.
Asimismo, se debe insistir en la continuidad de cuidados tras el alta es esencial, ya que muchas complicaciones infecciosas aparecen en días posteriores5. El seguimiento en la consulta de enfermería y la educación del paciente favorecen la detección precoz de signos de alarma y mejoran la adherencia terapéutica5,8.
CONCLUSIONES
Las heridas por mordedura de perro constituyen una patología frecuente en urgencias con riesgo potencial de complicaciones infecciosas y funcionales si no se manejan adecuadamente1,4. Su abordaje requiere una valoración exhaustiva, limpieza precoz y correcta indicación de profilaxis4,7.
El personal de enfermería desempeña un papel esencial en todas las fases del proceso asistencial, contribuyendo de manera significativa a la seguridad del paciente y a la mejora de los resultados clínicos5,8.
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