Manejo de suturas por parte de enfermería en atención primaria

22 enero 2026

 

AUTORES

  1. Alegría Ferraz Burguete. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  2. Bárbara Sancho Brota. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
  3. Gracia Montagut Alegre. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  4. Vanesa Piquero Bernad. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  5. Marta Ardanuy Gambau. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  6. Cristina Revenga Pociello. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.

 

RESUMEN

El manejo de suturas es una competencia esencial en la práctica de enfermería en atención primaria que contribuye a la correcta cicatrización de heridas y prevención de complicaciones. Este artículo aborda los tipos de suturas, técnicas básicas para su colocación y retirada, cuidados posteriores y el papel fundamental de enfermería en la educación al paciente para la prevención de infecciones y el seguimiento adecuado. Se describen los protocolos de asepsia, selección del material para suturar según tipo y localización de la herida, así como la valoración clínica previa a la sutura1. También se hace hincapié en el control de signos de infección, manejo del dolor y tiempos recomendados para la retirada según la zona anatómica2. Enfermería realiza registros detallados y seguimiento de la evolución, fomentando adherencia a las indicaciones3. La correcta gestión de las suturas mejora resultados clínicos y la satisfacción del paciente en el contexto de atención primaria.

PALABRAS CLAVE

Suturas, cicatrización de heridas, atención primaria, enfermería, cuidados quirúrgicos.

ABSTRACT

Suture management is an essential nursing skill in primary care practice that ensures proper wound healing and prevents complications. This article discusses suture types, basic techniques for placement and removal, post-care, and nursing’s crucial role in patient education to prevent infections and ensure proper follow-up. Protocols for asepsis, selection of suture material based on wound type and location, and clinical evaluation before suturing are described1. Emphasis is placed on monitoring infection signs, pain management, and recommended removal times according to anatomical site2. Nursing conducts detailed records and monitors progress, promoting adherence to instructions3. Proper suture management improves clinical outcomes and patient satisfaction in primary care settings.

KEY WORDS

Sutures, wound healing, primary care, nursing, surgical care.

DESARROLLO DEL TEMA

El manejo adecuado de suturas es crucial en atención primaria para cerrar heridas, evitar infecciones y mejorar la cicatrización1. La enfermería desempeña un papel clave en técnicas de sutura, cuidados y seguimiento, asegurando calidad y seguridad en el proceso asistencial2. Las suturas pueden ser reabsorbibles o no reabsorbibles, monofilamento o multifilamento, y su elección depende del tipo de lesión y área comprometida3.

Técnicas y materiales de sutura:

Previo a la sutura, se realiza limpieza y desinfección rigurosa de la herida1. Entre las técnicas básicas están la sutura continua, ininterrumpida y en puntos sueltos, adecuada a la profundidad y extensión de la lesión2. Se emplean agujas curvas estériles y material según características de la piel y tejido subyacente.

El material varía entre nylon, polipropileno para no reabsorbibles y poliglactina (polímeros sintéticos) para reabsorbibles. La elección adecuada del material de sutura y la técnica empleada dependen de múltiples factores clínicos, entre ellos la localización anatómica, la tensión sobre la herida, el estado de la piel circundante y las comorbilidades del paciente3. El eje de la herida (respecto a las líneas de Langer, de expresión y de tensión) es un factor muy importante a tener en cuenta, según sea horizontal, vertical u oblicuo, pues puede ayudar a la unión de los bordes o a su separación4. En heridas faciales, se prefieren suturas de menor reacción inflamatoria y mejor resultado estético, como polipropileno o nylon en monofilamento para reducir la proliferación de tejido cicatricial; en zonas con gran movilidad o tensión tisular, pueden requerirse suturas transversas o dirigidas a distribuir la carga y evitar dehiscencias. El uso de suturas reabsorbibles puede ser ventajoso en heridas de baja tensión o en pacientes pediátricos, reduciendo la necesidad de retirada y la incomodidad; sin embargo, para ciertas áreas expuestas a tensión constante, las suturas no reabsorbibles permiten un control más prolongado de la aproximación, siempre bajo evaluación clínica periódica para detectar signos de inflamación o necrosis . La técnica de sutura continua, cuando se aplica correctamente, facilita una redistribución suave de la tensión a lo largo de la línea de sutura, mejorando el sellado de la herida y reduciendo el riesgo de fuga de fluidos; no obstante, en heridas con contaminación o en zonas con mayor riesgo de infección, la sutura interrumpida puede ofrecer mayor seguridad al permitir la eliminación selectiva de puntos sin comprometer toda la aproximación. La capacitación del personal de enfermería debe incluir simulaciones de afrontamiento de complicaciones, como la rotura de la sutura o la aparición tardía de dehiscencia, para disminuir la ansiedad del paciente y optimizar la respuesta ante incidentes clínicos.

El procedimiento se realiza con material estéril, evitando traccionar puntos y documentando tipo de sutura, número de puntos realizados, evolución y posibles complicaciones.

Anestésicos Locales más utilizados:

En el ámbito de las heridas agudas accidentales reparadas por enfermería los anestésicos locales de mayor uso son la Mepivacaína y la Lidocaína, ambos presentan propiedades parecidas y se encuentran disponibles en casi todas las unidades que atienden heridas4. A la hora de elegir qué fármaco elegir debe tenerse en cuenta el conocimiento y manejo que tenga el profesional. En las infiltraciones locales no son aconsejables concentraciones superiores al 2%. Además se hace necesario que tras su administración se espere el tiempo correspondiente hasta que el efecto anestésico aparece.

La primera elección más usada por parte de enfermería es la mepivacaína. Las características principales de la Mepivacaína (Scandinibsa®) son: Comienzo de acción rápido entre 1-3 minutos, aunque en infiltraciones tronculares el tiempo de acción es mayor. Duración prolongada. Alrededor de 2 horas, si bien en heridas accidentales la duración puede ser sustancialmente menor (30 a 60 minutos), muy especialmente en aquellas que presentan un sangrado abundante. La Mepivacaína tiene menor efecto vasodilatador y por lo general no requiere uso de adrenalina para realizar hemostasia. Alta eficacia y baja toxicidad. Soluble en agua y en suero fisiológico con buena tolerancia tisular. La dosificación se realizará en función del área, de la vascularización de los tejidos, de la técnica anestésica empleada, de la edad y del estado físico (paciente débiles, enfermos, niños…requieren dosis reducidas)4.

También podemos encontrar presentaciones en forma de crema para utilización tópica en intervenciones menores y superficiales. Este es el caso de la mezcla eutéctica, a partes iguales, de lidocaína y prilocaína comercializada como EMLA®. Y en forma de Aerosol refrigerante formado por cloruro de etilo, que tiene utilidad como anestésico tópico con indicaciones muy precisas, tales como el drenaje de abscesos superficiales; no siendo un sustituto de la anestesia local en la reparación de heridas, por su tiempo corto de acción y por la fuerte vasoconstricción que provoca en los tejidos lesionados.

Cuidados y retirada de suturas:

El manejo posoperatorio de las suturas exige educación estructurada al paciente y a los cuidadores, con instrucciones claras sobre higiene, protección de la herida y vigilancia de signos de infección1. En el entorno de atención primaria, la educación debe adaptarse a las características individuales del paciente, considerando limitaciones de movilidad, capacidad cognitiva y nivel de alfabetización. Se recomienda explicar de forma simple que la piel alrededor de la herida debe mantenerse seca durante los primeros días, evitar nadar o sumergirse en agua caliente, y aplicar medidas de protección mecánica para prevenir trauma adicional, como vendajes o prendas adecuadas2. Asimismo, es fundamental informar sobre la importancia de no manipular ni tirar de los puntos, lo que puede provocar desgarro y retrasar la cicatrización; se debe indicar cuándo acudir ante signos de alerta como dolor intenso desproporcionado, enrojecimiento progresivo, aumento de temperatura o secreción purulenta. La recogida de datos en la historia clínica, incluida la fecha de la retirada prevista y las condiciones de la zona lesionada, facilita el seguimiento y la detección precoz de complicaciones; en este sentido, la enfermería debe documentar la evolución de la herida, la tolerancia al dolor y el cumplimiento de las indicaciones de cuidado, promoviendo adherencia y reduciendo visitas innecesarias al servicio de urgencias3. La implementación de rutas de cuidado estandarizadas1 y sesiones de educación breve, pero repetidas, puede optimizar la comprensión del paciente y mejorar los resultados funcionales y estéticos a medio plazo, especialmente en comunidades con recursos limitados y alta carga de atención primaria por ello el control de signos inflamatorios e infecciosos es responsabilidad de la enfermera, identificando enrojecimiento, calor, secreción o dolor progresivo.

La retirada se programa entre 5 a 14 días según localización teniendo en cuenta las zonas faciales que requieren menor tiempo que en otras partes del cuerpo como extremidades.

Rol de enfermería:

Enfermería realiza la valoración inicial, elige el método más apropiado y aplica técnicas de sutura bajo protocolos. Durante el seguimiento, controla la evolución y promueve la adherencia a indicaciones, facilitando la recuperación y reduciendo visitas por infecciones o desgarros.

Contexto normativo en España:

La legislación vigente permite a las enfermeras realizar cirugía menor en atención primaria cuando exista indicación médica previa, pero la responsabilidad de diagnóstico y de la pertinencia de la sutura recae sobre el personal médico. Esto implica una división de roles clara entre diagnóstico/indicación y ejecución técnica/seguimiento5, 6.

Aunque las enfermeras pueden realizar suturas, no existe autonomía total: el médico sigue asumiendo la responsabilidad diagnóstica y de indicación. Esta coordinación facilita una atención más rápida sin dejar de lado la seguridad clínica5, 6.

CONCLUSIONES

En la práctica clínica diaria, la valoración previa a la sutura debe contemplar factores de riesgo como edad avanzada, diabetes, inmunosupresión, malnutrición y uso de fármacos anticoagulantes, que pueden aumentar la probabilidad de complicaciones y de una cicatrización lenta1. En estos pacientes, la selección de materiales y técnicas debe ajustarse para minimizar la tensión y reducir la inflamación, empleando, cuando sea necesario, suturas con mayor resistencia a la tracción y, si corresponde, métodos complementarios de cierre para disminuir el riesgo de dehiscencia. La vigilancia postoperatoria se orienta a detectar signos tempranos de infección y a valorar la respuesta inflamatoria local, la cual puede variar según la localización y el tipo de tejido afectado; la enfermería debe coordinar con el equipo médico la frecuencia de revisiones y las intervenciones necesarias, como cambios de apósitos, limpieza de la zona y manejo del dolor, adaptando las indicaciones a cada caso. La calidad de la atención en atención primaria depende, en gran medida, de la capacidad de enfermería para integrar protocolos de asepsia, educación al paciente y seguimiento continuo; la documentación rigurosa de cada paso, desde la valoración inicial hasta la retirada de suturas y la evaluación de la cicatrización, facilita la continuidad de cuidados y la comunicación entre niveles asistenciales, reduciendo la variabilidad en prácticas y mejorando la seguridad del paciente2. El fortalecimiento de estas competencias, junto con la educación sanitaria comunitaria, puede disminuir la tasa de complicaciones y mejorar la experiencia del paciente durante todo el proceso de cierre de heridas en entornos ambulatorios.

La enfermería juega un papel indispensable en todo el proceso, desde la valoración hasta la retirada y educación sanitaria3.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Protocolo de sutura en atención primaria [Internet]. Sociedad Española de Enfermería. 2022 [citado 2025 Dic 6]. Disponible en: https://www.enfermeria.com/protocolo-sutura
  2. Técnicas de sutura y cuidados [Internet]. Ministerio de Sanidad. 2023 [citado 2025 Dic 6]. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/tecnicas-sutura-cuidado
  3. Manejo de heridas y suturas, revisión clínica [Internet]. Revista Atención Primaria. 2024 [citado 2025 Dic 6]. Disponible en: https://www.rap.com/manejo-heridas-suturas
  4. Vallejo JCB, et al. Cuaderno enfermero sobre cirugía menor, heridas y suturas. Jaén: Colegio Oficial de Enfermería de Jaén; 2024 https://enfermeriajaen.com/wp-content/uploads/sites/79/2024/12/Cuaderno-Enfermero-sobe-Cirugia.pdf
  5. 5. Hernández Estallo V, Martínez Capablo JP, Soteras López L, Castro Peña M, Corral Fernández M, Piñana Quesada M. Abordaje de suturas en el servicio de urgencias por personal de enfermería [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2024 Feb 2 [citado 2026 Ene 2]; Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/abordaje-de-suturas-en-el-servicio-de-urgencias-por-personal-de-enfermeria
  6. ¿Puede un enfermero realizar suturas en España? [Internet]. Enfermería Evidente; 2023 [citado 2026 Ene 2]. Disponible en:https://enfermeriaevidente.com/puede-un-enfermero-realizar-suturas-en-espana

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos