AUTORES
- Alicia Alierta Orduña. Servicio de Urología. Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
- Patricia López Llorente. Servicio de Urología. Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
- María Terrado Pueyo. Servicio de Neumología. Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
- Berta María Mañas Lorente. Servicio de Neumología. Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
- Marta Gallego Pérez. Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
- Minerva Hernández Agreda. Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
RESUMEN
La metástasis ureteral secundaria al carcinoma de mama es una entidad excepcional que puede imitar clínica y radiológicamente un carcinoma urotelial primario. Presentamos el caso de una mujer de 58 años diagnosticada en 2018 de carcinoma ductal invasivo de mama izquierda (RE+/RP+, HER2+) con afectación metastásica ósea inicial y progresión hepática posterior. Tras múltiples líneas de tratamiento sistémico, en septiembre de 2025 se detectó una ectasia pielocalicial grado III del riñón izquierdo secundaria a una lesión del tercio medio del uréter, inicialmente sugestiva de neoplasia urotelial. Ante la ausencia de hematuria, la citología urinaria de significado incierto y el contexto de enfermedad oncológica avanzada, se planteó el diagnóstico diferencial entre tumor urotelial primario y metástasis ureteral. Se realizó nefroureterectomía laparoscópica izquierda; el estudio anatomopatológico e inmunohistoquímico confirmó el origen mamario de la lesión (GATA3+, CK7+, RE+ y mamaglobina+). La paciente permaneció asintomática en el control urológico y continuó seguimiento oncológico con tratamiento sistémico paliativo. La afectación ureteral metastásica por cáncer de mama es muy infrecuente y su consideración preoperatoria puede evitar procedimientos radicales innecesarios en pacientes con enfermedad sistémica avanzada.
PALABRAS CLAVE
Neoplasias de la mama, neoplasias ureterales, metástasis de la neoplasia, inmunohistoquímica.
ABSTRACT
Ureteral metastasis secondary to breast carcinoma is an exceptional entity that may clinically and radiologically mimic primary urothelial carcinoma. We present the case of a 58-year-old woman diagnosed in 2018 with invasive ductal carcinoma of the left breast (ER+/PR+, HER2+) with initial bone metastases and subsequent hepatic progression. After multiple lines of systemic therapy, in September 2025 grade III left pelvicalyceal dilatation was detected secondary to a lesion in the middle third of the ureter, initially suggestive of urothelial neoplasia. Given the absence of hematuria, indeterminate urinary cytology and the context of advanced oncological disease, the differential diagnosis included primary urothelial tumor and secondary ureteral metastasis. Left laparoscopic nephroureterectomy was performed; histopathological and immunohistochemical examination confirmed breast origin (GATA3+, CK7+, ER+ and mammaglobin+). The patient remained asymptomatic at urological follow-up and continued oncological follow-up with palliative systemic therapy. Metastatic ureteral involvement from breast cancer is very uncommon, and considering this diagnosis preoperatively may help avoid unnecessary radical procedures in patients with advanced systemic disease.
KEY WORDS
Breast neoplasms, ureteral neoplasms, neoplasm metastasis, immunohistochemistry.
INTRODUCCIÓN
Las metástasis ureterales son infrecuentes y, cuando aparecen, suelen plantear un diagnóstico diferencial complejo con las neoplasias primarias del tracto urinario superior1. La afectación ureteral por cáncer de mama es especialmente rara y se ha comunicado principalmente mediante casos aislados2,3.
Una revisión publicada en 2025 señala que se han descrito menos de diez casos de metástasis de cáncer de mama al uréter en el siglo XXI2. Históricamente, una revisión de la literatura mundial recopiló 342 metástasis ureterales de cualquier tumor primario, lo que pone de manifiesto la rareza global de esta localización metastásica4.
La presentación puede ser inespecífica, con dolor lumbar, hidronefrosis u obstrucción ureteral, y las pruebas de imagen pueden simular un tumor ureteral primario2,3,5. El diagnóstico definitivo requiere confirmación histopatológica y, con frecuencia, apoyo inmunohistoquímico3.
El objetivo de este trabajo es describir un caso de metástasis ureteral de origen mamario y destacar las dificultades diagnósticas y terapéuticas que plantea en una paciente con enfermedad oncológica avanzada.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se trata de una mujer de 58 años sin antecedentes médicos de interés previos. En 2018 recibió el diagnóstico de carcinoma ductal invasivo (CDI) de mama izquierda, con receptores de estrógeno (RE) y progesterona (RP) positivos y sobreexpresión de HER2. Inicialmente presentó metástasis óseas, desarrollando posteriormente progresión hepática de la enfermedad.
A lo largo de su evolución oncológica recibió múltiples líneas de tratamiento sistémico, incluyendo hormonoterapia, inhibidores de CDK4/6, Everolimus y quimioterapia con Capecitabina. Como parte del manejo hormonal, previamente se había sometido a ooforectomía.
En septiembre de 2025, días antes de una tomografía computarizada (TAC) de control oncológico programada, la paciente consultó por dolor lumbar izquierdo y un antecedente reciente de infección del tracto urinario, sin hematuria. La analítica previa mostraba función renal conservada, con creatinina de 1,15 mg/dL y filtrado glomerular estimado de 52 mL/min.
La TAC de control evidenció progresión de la enfermedad, con aumento en tamaño y número de las metástasis hepáticas. Además, se visualizó una ectasia pielocalicial grado III del riñón izquierdo secundaria a una lesión ocupante del tercio medio del uréter, a la altura de la bifurcación de las arterias ilíacas comunes. El hallazgo fue inicialmente sugestivo de carcinoma urotelial primario.
Se amplió el estudio con citologías urinarias, que mostraron células atípicas de significado indeterminado. Ante la ausencia de hematuria, el contexto de cáncer sistémico conocido y la citología no concluyente, se planteó el diagnóstico diferencial entre tumor urotelial primario y metástasis ureteral secundaria a carcinoma de mama.
El caso fue discutido en el comité multidisciplinar de tumores. Considerando el buen estado general de la paciente, la expectativa de supervivencia estimada por oncología y la sospecha inicial de tumor urotelial primario, se decidió realizar nefroureterectomía izquierda laparoscópica, que se llevó a cabo en enero de 2026.
El estudio anatomopatológico de la pieza reveló un carcinoma poco diferenciado. El perfil inmunohistoquímico resultó compatible con metástasis de carcinoma de origen mamario, con positividad para GATA3, CK7, receptores de estrógeno y mamaglobina.
En febrero de 2026, durante la consulta de control de urología, la paciente se encontraba asintomática y fue dada de alta por este servicio, permaneciendo en seguimiento por oncología con tratamiento por progresión de la enfermedad. Recibía Trastuzumab – Deruxtecán desde octubre de 2025. En la TAC de control postquirúrgica únicamente se observaron cambios compatibles con la nefroureterectomía izquierda.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La metástasis ureteral secundaria al cáncer de mama es una entidad muy infrecuente. La literatura reciente continúa describiéndola fundamentalmente mediante casos clínicos aislados; una revisión de 2025 refiere menos de diez casos publicados en el siglo XXI2. Por ello, no resulta prudente establecer una cifra acumulada exacta de casos de origen mamario a partir de series históricas de metástasis ureterales de cualquier origen.
Los síntomas son inespecíficos. Se han descrito dolor en flanco, oliguria, hematuria e hidronefrosis, y la afectación puede localizarse en distintos segmentos ureterales2,3,5. En nuestra paciente, el hallazgo principal fue una ectasia pielocalicial asociada a una lesión del tercio medio del uréter, en un contexto de dolor lumbar y ausencia de hematuria.
La imagen puede no permitir distinguir con seguridad una metástasis de un carcinoma urotelial primario. En algunos casos se han descrito lesiones ureterales metastásicas de segmento largo, con engrosamiento limitado de la pared y sin cambios marcados del contorno ureteral5. No obstante, estos hallazgos no son diagnósticos y la confirmación histológica sigue siendo esencial.
La ureteroscopia con biopsia puede proporcionar tejido para el diagnóstico cuando es técnicamente factible. En un caso publicado en 2019, la biopsia ureteroscópica fue insuficiente y el diagnóstico se estableció tras nefroureterectomía3; en el caso de 2025, el diagnóstico se apoyó en la biopsia de la masa ureteral y en el estudio anatomopatológico posterior2.
El estudio inmunohistoquímico debe interpretarse junto con la morfología y los antecedentes oncológicos. Marcadores como GATA3, receptores hormonales y mamaglobina pueden apoyar el origen mamario, aunque ninguno debe valorarse de forma aislada2,3. En nuestra paciente, la positividad para GATA3, CK7, RE y mamaglobina, en el contexto clínico conocido, fue compatible con origen mamario.
El tratamiento debe individualizarse según la carga de enfermedad sistémica, la función renal, el grado de obstrucción, la posibilidad de obtener diagnóstico histológico y el estado general. La literatura disponible muestra estrategias heterogéneas, desde biopsia y tratamiento sistémico hasta cirugía radical en lesiones inicialmente interpretadas como tumores primarios2,3.
En conclusión, ante una lesión ureteral en una paciente con cáncer de mama metastásico debe incluirse la metástasis ureteral en el diagnóstico diferencial, incluso en ausencia de hematuria. Siempre que sea factible, la obtención preoperatoria de tejido puede ayudar a evitar una cirugía radical innecesaria. La decisión terapéutica debe adoptarse de forma multidisciplinar y ajustarse al pronóstico oncológico global y a los objetivos de tratamiento.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Anexo 1. Claves diagnósticas para el diagnóstico diferencial:
1. Antecedente de cáncer de mama metastásico activo.
2. Lesión ureteral obstructiva o hidronefrosis sin una explicación alternativa clara.
3. Ausencia de hematuria no excluye afectación ureteral metastásica.
4. Las pruebas de imagen pueden simular un carcinoma urotelial primario y no son diagnósticas por sí solas.
5. Siempre que sea factible, debe intentarse obtener confirmación histológica antes de indicar cirugía radical.
6. La inmunohistoquímica debe interpretarse junto con la morfología y los antecedentes oncológicos.
7. La estrategia terapéutica debe individualizarse en un comité multidisciplinar según pronóstico, función renal, obstrucción y objetivos de tratamiento.
DECLARACIÓN ÉTICA:
La paciente fue informada de que su caso clínico iba a ser tratado de manera confidencial y presentado para publicación, prestando su consentimiento por escrito para la difusión del mismo. Se han respetado en todo momento los criterios éticos establecidos, garantizando la no identificación de la paciente mediante el uso de datos anonimizados.