Tratamientos iniciados en UCI y continuidad tras el alta

30 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Pilar Ainara Cea Vaquero. Grado en Medicina. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Julia Rubio del Río. Grado en Medicina. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Ángela Alonso Blánquez. Grado en Medicina. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Francisco Javier Mancebón Sierra. Grado en Medicina. Zaragoza, Aragón, España.

RESUMEN

Algunos medicamentos iniciados durante el ingreso en cuidados intensivos responden a situaciones transitorias y pueden perder su indicación cuando el paciente mejora. Antipsicóticos, fármacos para la profilaxis digestiva, opioides y sedantes requieren una revisión específica antes del traslado o del alta. La conciliación debe comprobar tanto los tratamientos que podrían prolongarse sin necesidad como los medicamentos indicados que se hayan omitido. Documentar el motivo de cada prescripción, su duración y el responsable de reevaluarla facilita un traspaso seguro y permite mantener únicamente los tratamientos que el paciente necesita.

PALABRAS CLAVE

Cuidados intensivos, conciliación de la medicación, prescripción inadecuada, deprescripción, continuidad asistencial.

ABSTRACT

Some medicines started during an intensive care admission address temporary conditions and may no longer be indicated as the patient recovers. Antipsychotics, drugs used for gastrointestinal bleeding prophylaxis, opioids, and sedatives require specific review before transfer or discharge. Medication reconciliation should identify both treatments that may continue unnecessarily and indicated medicines that may have been omitted. Documenting the reason for each prescription, its intended duration, and who will reassess it supports a safe handover and helps ensure that patients continue to receive the treatments they need.

KEY WORDS

Intensive care, medication reconciliation, inappropriate prescribing, deprescribing, continuity of care.

DESARROLLO DEL TEMA

Una orden puede perder su indicación:

Algunos tratamientos tienen una indicación clara durante la fase crítica, pero permanecen en la hoja de medicación cuando esa indicación desaparece. La conciliación al traslado y al alta debe decidir explícitamente qué continuar, qué suspender y durante cuánto tiempo.

En la UCI, una prescripción suele responder a circunstancias transitorias: delirium, riesgo de sangrado digestivo o dolor agudo intenso. La recuperación modifica el balance entre beneficio y riesgo. Si la orden se copia a la siguiente unidad sin indicar el motivo de inicio ni la fecha de revisión, un tratamiento temporal puede acabar considerándose crónico. Continuar un fármaco, sin embargo, no constituye por sí mismo un error: la decisión depende de si conserva una indicación válida.

Este problema puede pasar inadvertido porque la atención durante la fase crítica se centra, con razón, en estabilizar al paciente. A medida que mejora, cambian las prioridades, pero la hoja de tratamiento no siempre se revisa con la misma perspectiva. Una pauta que se renueva cada día puede transmitir una apariencia de continuidad justificada, aunque nadie haya comprobado recientemente su necesidad. Por ello, además de verificar dosis e interacciones, conviene preguntar por qué se inició cada medicamento y qué condición permitiría retirarlo.

Antipsicóticos y profilaxis digestiva:

En un estudio, el 84,2 % de los pacientes tratados con antipsicóticos por un delirium ya resuelto o sin indicación documentada seguía recibiéndolos al alta¹. El dato corresponde a esa muestra concreta y no puede extrapolarse a todas las UCI. Otro trabajo observó la continuación inapropiada de inhibidores de la bomba de protones tras salir de cuidados intensivos². En ambos casos, revisar la razón original de inicio y las necesidades actuales permite reducir la inercia terapéutica. Esa revisión también protege frente a una suspensión precipitada cuando persiste una indicación válida.

El delirium ilustra la importancia de relacionar el tratamiento con la evolución clínica. La desaparición de los síntomas, la reducción de factores desencadenantes y el cambio de entorno asistencial pueden modificar la necesidad de mantener un antipsicótico. La decisión debe tener en cuenta si existen síntomas activos, cuál ha sido la respuesta y si hay otra indicación para el fármaco. Dejar escrito el motivo de continuación o suspensión evita que el equipo receptor tenga que deducirlo únicamente de la lista de medicación.

En la profilaxis digestiva ocurre algo similar. La situación que motivó su inicio puede haber sido temporal. Al preparar el traslado, corresponde comprobar si permanece el riesgo que justificaba el tratamiento o si existe otra indicación independiente. Si se decide continuarlo, debe constar el motivo y cuándo se volverá a valorar. Una fecha de revisión concreta facilita que la decisión no quede aplazada de manera indefinida.

Opioides y conciliación:

El tratamiento del dolor grave requiere continuidad segura y evaluación repetida. La revisión menciona el riesgo de prolongar opioides tras la fase aguda y la utilidad potencial de los registros electrónicos para identificar a pacientes que precisan seguimiento³. Antes de un traslado debe constar la indicación, la respuesta obtenida, el plan de reducción o seguimiento y quién se encargará de revisarlo. La misma lógica puede aplicarse a sedantes y a otras órdenes cuya duración no esté definida.

Suspender un analgésico sin valorar el dolor actual tampoco sería una buena conciliación. El objetivo es adecuar el tratamiento a las necesidades presentes del paciente. Para ello resulta útil conocer qué dosis ha recibido recientemente, si ha necesitado medicación de rescate y cómo se espera que evolucione la causa del dolor. Esta información permite al equipo receptor ajustar la pauta sin asumir que debe mantenerse íntegra o retirarse de inmediato.

La conciliación también debe buscar omisiones. Durante una enfermedad crítica pueden suspenderse medicamentos habituales por motivos justificados, como la imposibilidad de usar la vía oral o un cambio en la función de órganos. Cuando esas circunstancias se resuelven, algunos tratamientos deben reintroducirse. Comparar la medicación previa al ingreso con la pauta actual ayuda a distinguir las suspensiones deliberadas de los fármacos que se han perdido durante las sucesivas modificaciones del tratamiento.

Propuesta para el traspaso:

Para cada tratamiento iniciado en la UCI conviene registrar cuatro elementos: el motivo de inicio, la situación clínica que justifica su uso en ese momento, la duración prevista o fecha de reevaluación y el responsable de la siguiente revisión. Farmacia clínica puede colaborar en este examen; en un programa de profilaxis de úlcera, su intervención se asoció a menor uso inapropiado⁴. La forma de documentar y seguir estas decisiones debe adaptarse al circuito de cada centro.

El traspaso resulta más útil cuando expresa decisiones concretas. «Continuar hasta nueva valoración» puede ser insuficiente si no se precisa qué debe valorarse ni cuándo. En cambio, señalar la indicación, la evolución esperada y el momento de revisión permite que el siguiente equipo actúe sobre un plan comprensible. Si existen dudas pendientes, también deben quedar identificadas para que no se interprete el silencio como una decisión de mantener el tratamiento.

Este proceso no exige considerar sospechosa toda prescripción iniciada en cuidados intensivos. Algunas deben continuar tras el traslado y otras requieren una retirada gradual o seguimiento específico. La finalidad es comprobar que cada medicamento tenga una razón actual para figurar en la pauta y que cualquier cambio se realice de forma segura y comunicada.

CONCLUSIÓN

La revisión específica de los fármacos iniciados durante la estancia crítica convierte el alta de UCI en una oportunidad para retirar con criterio los tratamientos que ya no se necesitan y mantener los que siguen indicados. Documentar el motivo, la duración y el responsable de la siguiente revisión ayuda a evitar tanto la prolongación por inercia como las omisiones durante el traspaso.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kram BL, et al. Implications of atypical antipsychotic prescribing in the intensive care unit. J Crit Care. 2015;30:814-818.
  2. Blackett JW, et al. Prevalence and risk factors for inappropriate continuation of proton pump inhibitors after discharge from the intensive care unit. Mayo Clin Proc. 2021;96:2550-2560.
  3. Erstad BL. Implications of the opioid epidemic for critical care practice. J Am Coll Clin Pharm. 2019;2:161-166.
  4. Buckley MS, et al. Impact of a clinical pharmacist stress ulcer prophylaxis management program on inappropriate use in hospitalized patients. Am J Med. 2015;128:905-913.

 

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