Microbiota intestinal y su influencia en enfermedades pediátricas: impacto en asma, obesidad, TDAH y enfermedades autoinmunes

13 julio 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.74.45.001

 

 

 

AUTORES

  1. Paola Rocío Caicedo Hurtado. Médico Especialista en Pediatría Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Médico Especialista en Pediatría Práctica Privada, Guayaquil Ecuador.
  2. Marian Elisa Paredes Colina. Médico General Universidad de Guayaquil, Médico Ocupacional UNIBE, Guayaquil Ecuador.
  3. Carolina Alejandra Toapanta Pullutasig. Médico General, Médico General Universidad Central del Ecuador, Quito Ecuador.
  4. Alex Israel Ponguillo Chávez. Médico UEES, Médico Rural MSP, Guayaquil Ecuador.

 

RESUMEN

La microbiota intestinal, un ecosistema complejo de microorganismos que residen en el tracto gastrointestinal, juega un papel fundamental en la salud y el desarrollo infantil. Cada vez más evidencia sugiere una profunda conexión entre la composición y función de esta microbiota y la susceptibilidad o progresión de diversas enfermedades pediátricas crónicas. Este artículo explora la influencia de la microbiota intestinal en patologías prevalentes en la infancia, como el asma, la obesidad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y las enfermedades autoinmunes. Se abordarán los mecanismos propuestos que vinculan la disbiosis intestinal con estas condiciones, incluyendo la modulación del sistema inmune, la alteración del metabolismo y la influencia en el eje intestino-cerebro. Comprender estas interacciones ofrece nuevas perspectivas para estrategias preventivas y terapéuticas, como la intervención dietética, el uso de prebióticos y probióticos, y el trasplante de microbiota fecal, con el objetivo de optimizar la salud a largo plazo en la población pediátrica.

PALABRAS CLAVE

Microbiota intestinal, pediatría, asma, obesidad, TDAH, enfermedades autoinmunes, disbiosis, probióticos, prebióticos.

ABSTRACT

The gut microbiota, a complex ecosystem of microorganisms residing in the gastrointestinal tract, plays a fundamental role in child health and development. Growing evidence suggests a profound connection between the composition and function of this microbiota and the susceptibility to or progression of various chronic pediatric diseases. This article explores the influence of the gut microbiota on prevalent childhood pathologies, such as asthma, obesity, attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD), and autoimmune diseases. The proposed mechanisms linking gut dysbiosis to these conditions will be addressed, including immune system modulation, altered metabolism, and influence on the gut-brain axis. Understanding these interactions offers new insights for preventive and therapeutic strategies, such as dietary intervention, the use of prebiotics and probiotics, and fecal microbiota transplantation, aimed at optimizing long-term health in the pediatric population.

KEY WORDS

Gut microbiota, pediatrics, asthma, obesity, ADHD, autoimmune diseases, dysbiosis, probiotics, prebiotics.

INTRODUCCIÓN

El ser humano coexiste con billones de microorganismos que habitan en diversas superficies corporales, siendo el tracto gastrointestinal el nicho más densamente poblado. Esta comunidad microbiana, conocida como microbiota intestinal, se establece desde el nacimiento y evoluciona a lo largo de la infancia, influenciada por factores como el tipo de parto, la lactancia materna, la dieta, el uso de antibióticos y el entorno. Lejos de ser meros comensales, estos microorganismos desempeñan funciones cruciales en la digestión de nutrientes, la síntesis de vitaminas, la protección contra patógenos y la maduración y regulación del sistema inmune.

En las últimas décadas, el rápido avance de las tecnologías de secuenciación genética ha revelado que las alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota intestinal, un fenómeno conocido como disbiosis, están asociadas con una amplia gama de enfermedades, tanto en adultos como en niños. Particularmente en la población pediátrica, donde los sistemas fisiológicos aún están en desarrollo, la disbiosis temprana puede tener implicaciones significativas para la salud a corto y largo plazo. Este artículo se centrará en la creciente evidencia que vincula la microbiota intestinal con algunas de las enfermedades crónicas más prevalentes en la infancia, como el asma, la obesidad, el TDAH y las enfermedades autoinmunes, destacando los mecanismos subyacentes y las posibles intervenciones1,2.

OBJETIVOS

Objetivo general: Analizar la influencia de la microbiota intestinal en el desarrollo y progresión de enfermedades pediátricas clave como el asma, la obesidad, el TDAH y las enfermedades autoinmunes.

Objetivos específicos:

  • Describir los mecanismos por los cuales la disbiosis intestinal contribuye al desarrollo de asma en la infancia.
  • Evaluar el papel de la microbiota intestinal en la patogénesis de la obesidad pediátrica y sus implicaciones metabólicas.
  • Explorar la relación entre la microbiota intestinal y el eje intestino-cerebro en el contexto del TDAH en niños.
  • Analizar cómo las alteraciones en la microbiota intestinal pueden predisponer o exacerbar enfermedades autoinmunes en la población pediátrica.
  • Identificar posibles estrategias terapéuticas y preventivas basadas en la modulación de la microbiota intestinal para el manejo de estas enfermedades pediátricas3,4.

 

MÉTODO

Para la elaboración de este artículo, se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en bases de datos científicas como PubMed, Scopus y Web of Science. Se utilizaron palabras clave combinadas, incluyendo «microbiota intestinal», «pediatría», «asma», «obesidad», «TDAH», «enfermedades autoinmunes», «disbiosis», «probióticos» y «prebióticos». Se priorizó la selección de revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos controlados y estudios longitudinales publicados en los últimos diez años, con especial énfasis en aquellos realizados en población pediátrica. Se excluyeron los estudios con muestras pequeñas o aquellos que no cumplían con criterios de relevancia y calidad científica. La información extraída se sintetizó y organizó temáticamente para abordar cada una de las enfermedades pediátricas objeto de estudio, así como los mecanismos fisiopatológicos propuestos y las intervenciones terapéuticas5.

RESULTADOS

La investigación contemporánea ha arrojado luz sobre el papel crítico de la microbiota intestinal en la modulación de la salud infantil, con implicaciones significativas para el desarrollo de enfermedades crónicas. Los hallazgos principales en relación con las enfermedades pediátricas seleccionadas son los siguientes:

Asma: Diversos estudios han demostrado una asociación entre la composición de la microbiota intestinal temprana y el riesgo de desarrollar asma en la infancia. Una menor diversidad microbiana y la alteración en la abundancia de ciertas bacterias como Faecalibacterium prausnitzii, Lachnospira y Veillonella, se han vinculado con un mayor riesgo de sibilancias y asma. Se postula que una microbiota intestinal sana contribuye a la maduración y el equilibrio del sistema inmune, favoreciendo la tolerancia inmunológica y reduciendo la inflamación alérgica en las vías respiratorias a través del eje intestino-pulmón. La producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato, por parte de la microbiota, ejerce efectos antiinflamatorios sistémicos que pueden ser protectores contra el asma.

Obesidad: La microbiota intestinal emerge como un factor clave en la patogénesis de la obesidad pediátrica. Niños con obesidad a menudo presentan una disbiosis caracterizada por una menor diversidad microbiana y una proporción alterada de filos bacterianos como Firmicutes y Bacteroidetes. Esta disbiosis puede influir en la eficiencia de la extracción de energía de la dieta, la síntesis de AGCC, la regulación del apetito y la inflamación de bajo grado, factores todos ellos que contribuyen al aumento de peso y la resistencia a la insulina. Ciertas especies microbianas pueden modular la expresión de genes relacionados con el metabolismo de lípidos y la acumulación de tejido adiposo.

TDAH: La investigación en el campo del eje intestino-cerebro ha abierto nuevas vías para entender trastornos neuropsiquiátricos como el TDAH. Aunque aún se encuentra en etapas tempranas, estudios preliminares sugieren que la disbiosis intestinal podría influir en el comportamiento y la función cognitiva en niños con TDAH. Las alteraciones en la microbiota intestinal pueden afectar la producción de neurotransmisores, la integridad de la barrera intestinal y la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago y la modulación inmunológica. Se han identificado diferencias en la composición microbiana en niños con TDAH en comparación con controles sanos, aunque se requiere más investigación para establecer una relación causal y los mecanismos exactos.

Enfermedades autoinmunes: La microbiota intestinal juega un papel crucial en la educación y regulación del sistema inmune, por lo que su desequilibrio puede predisponer al desarrollo de enfermedades autoinmunes. En enfermedades como la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1 y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en niños, se ha observado una disbiosis característica. La pérdida de bacterias comensales con propiedades inmunomoduladoras y el aumento de bacterias proinflamatorias pueden llevar a una ruptura de la tolerancia inmunológica y al ataque del propio cuerpo. Por ejemplo, en la diabetes tipo 1, se ha notado una menor diversidad y una alteración en la abundancia de bacterias productoras de butirato. La interacción entre la genética del huésped y la microbiota intestinal es fundamental en la patogénesis de estas condiciones6,7,8,9.

DISCUSIÓN

Los resultados presentados subrayan la intrincada relación entre la microbiota intestinal y la salud pediátrica, con profundas implicaciones en la susceptibilidad y el curso de enfermedades crónicas. La disbiosis, es decir, el desequilibrio en la composición y función de la microbiota, emerge como un factor común en la patogénesis de asma, obesidad, TDAH y enfermedades autoinmunes.

En el caso del asma, la ventana crítica de oportunidad parece ser la primera infancia, donde la exposición a una microbiota diversa y rica, como la facilitada por el parto vaginal y la lactancia materna, puede programar un sistema inmune más tolerante y menos propenso a las respuestas alérgicas. La modulación de esta microbiota a través de intervenciones dietéticas tempranas o el uso de probióticos específicos podría ofrecer una estrategia preventiva prometedora.

Para la obesidad pediátrica, la capacidad de la microbiota intestinal para modular la extracción de energía de la dieta, la señalización de la saciedad y la inflamación metabólica es un hallazgo clave. Las intervenciones que promuevan una microbiota intestinal saludable, como una dieta rica en fibra y alimentos fermentados, pueden complementar las estrategias tradicionales de manejo de peso.

La conexión entre la microbiota intestinal y el TDAH destaca la complejidad del eje intestino-cerebro. Aunque se necesitan más estudios para dilucidar los mecanismos exactos, la posibilidad de que la modulación de la microbiota pueda influir en la función cerebral y el comportamiento abre un campo fascinante para futuras investigaciones y potenciales terapias adyuvantes.

Finalmente, en las enfermedades autoinmunes, la microbiota intestinal actúa como un árbitro crucial de la tolerancia inmunológica. La disbiosis puede comprometer la integridad de la barrera intestinal, permitiendo la translocación de productos microbianos que activan respuestas inmunes no deseadas. El entendimiento de cómo ciertas especies microbianas influyen en la maduración de las células inmunes y la producción de citoquinas es vital para el desarrollo de terapias dirigidas.

A pesar de los avances significativos, la investigación aún enfrenta desafíos. Es crucial realizar más estudios longitudinales y ensayos clínicos aleatorizados y controlados para establecer relaciones causales definitivas y determinar la eficacia y seguridad de las intervenciones basadas en la microbiota en niños. La variabilidad individual en la composición de la microbiota y la respuesta a las intervenciones también subraya la necesidad de enfoques más personalizados10,11.

 

CONCLUSIONES

La microbiota intestinal emerge como un actor central en la salud y enfermedad pediátrica, modulando aspectos fundamentales del desarrollo inmunológico, metabólico y neurológico. La disbiosis está fuertemente implicada en la patogénesis del asma, la obesidad, el TDAH y las enfermedades autoinmunes en la infancia. Comprender y modular este ecosistema microbiano ofrece oportunidades sin precedentes para el desarrollo de estrategias preventivas y terapéuticas innovadoras. El fomento de una microbiota intestinal saludable desde las primeras etapas de la vida, a través de la promoción de la lactancia materna, una dieta equilibrada rica en fibra y la evitación del uso innecesario de antibióticos, es fundamental. Futuras investigaciones que profundicen en los mecanismos específicos y la aplicación clínica de intervenciones como prebióticos, probióticos y trasplante de microbiota fecal, son esenciales para traducir estos hallazgos en beneficios tangibles para la salud de los niños12.

 

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