Motricidad gruesa en síndrome de Down

21 marzo 2024

AUTORES

  1. Susana Quirce Sánchez. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Enrique Flórez, Burgos). Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Higienista Dental en el C.S. San José Norte y Centro Zaragoza.
  2. María Ventura Martínez. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Enrique Flórez, Burgos).
  3. Virginia Giménez López. Licenciada en Medicina por la Universidad de Zaragoza. Especialidad: Pediatría y sus Áreas Específicas. Pediatra C.S. Calatayud Norte.
  4. Zaida Saiz Burgueño. Técnico Superior en Higiene Bucodental. Ingeniera Técnica Industrial, Especialidad Mecánica (Universidad de Zaragoza). Higienista Dental en C.S Calatayud.
  5. María Carmen Pérez Tornos. Técnico Superior en Higiene Bucodental (IES Vicente Blasco Ibáñez de Valencia). Higienista Dental en C.S Calatayud.
  6. Belén Zabala Ruiz. Licenciada en Odontología por la Universidad de Zaragoza. Odontóloga en el Centro de Salud Calatayud, Salud Aragón.

 

RESUMEN

Los niños con síndrome de Down tienen unas características físicas especiales que afectan a su forma de moverse espontáneamente y el modo en que aprenden las habilidades de motricidad gruesa. Las principales características físicas que presentan estos niños son principalmente una hiperlaxitud ligamentosa, hipotonía, fuerza reducida, estatura baja y diversos problemas médicos. Estas características varían de un niño a otro. Cada niño tendrá que descubrir cómo mover su propio cuerpo para ir adquiriendo las habilidades de motricidad gruesa necesarias para un buen desarrollo de su autonomía.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de Down, motricidad gruesa, hipotonía.

ABSTRACT

Children with Down syndrome have special physical characteristics that affect the way they move spontaneously and the way they learn gross motor skills. The main physical characteristics that these children present are mainly ligamentous hypermobility, hypotonia, reduced strength, short stature and various medical problems. These characteristics vary from one child to another. Each child will have to discover how to move their own body to acquire the gross motor skills necessary for proper development of their autonomy.

KEY WORDS

Down syndrome, gross motor skills, hypotonia.

DESARROLLO DEL TEMA

El síndrome de Down (en adelante SD) es una anomalía cromosómica producida generalmente por una trisomía del cromosoma 21, con una incidencia de un caso cada 660 nacimientos. Este material genético adicional provoca cambios en el desarrollo y en las características físicas relacionados con el SD. Adoptó el nombre del internista John Langdon Down en 1965, que en su época estuvo muy implicado en el seguimiento y rehabilitación de las personas que lo padecían1. Este síndrome tiene características fenotípicas generales, a nivel cognitivo, sensorial y neurológico, presentando también una serie de características físicas comunes. Pese a estas características comunes, estos pacientes presentan muchas diferencias interindividuales, lo cual es muy importante a la hora de elegir un tratamiento de rehabilitación más personalizado.

La expresión de SD es diferente en cada persona, sin embargo, presentan ciertas características comunes:

Características físicas:

Destacan un perímetro craneal inferior a lo normal, cabeza más plana, fontanelas grandes, ojos rasgados con epicantus, manchas en el iris, boca pequeña y macroglosia, anomalías en el desarrollo dental, hipotonía muscular, cuello corto, manos pequeñas con un único pliegue palmar, estatura baja, tendencia a la obesidad, hiperlaxitud articular, que, unida a la hipotonía, puede suponer un retraso motor y provocar cifosis y lordosis, también presentan inestabilidad vertebral atlanto-odontoidea.

Complicaciones médicas:

Suelen presentar cardiopatías congénitas, la más frecuente la comunicación auriculoventricular, esto antes suponía un problema a la hora de realizar actividad física, pero en la actualidad se corrige en edad temprana con cirugía. También tienen características neurológicas particulares causadas por una neurogénesis anómala, durante el desarrollo prenatal se afecta la génesis sináptica, las células nerviosas del hipocampo tampoco se desarrollan normalmente, existe reducción de masa en los hemisferios, tronco cerebral y cerebelo, poca densidad sináptica y falta de mielinización de los axones.

Características sensoriales:

Sensorialmente presentan lentitud en la coordinación binocular, trastornos de refracción, deficiencias en la acomodación ocular y/o anomalías posturales de la cabeza relacionadas con el sistema óculo-motriz. También padecen pérdidas auditivas ligeras o medias2,3.

Una mejor comprensión del SD en intervenciones tempranas puede incrementar mucho la calidad de vida de los niños y de los adultos que padecen este trastorno, y les ayudan a tener vidas satisfactorias, tanto a ellos como a sus familiares.

EVALUACIÓN:

La presencia de problemas ortopédicos hace necesaria una intervención temprana para prevenir y minimizar las consecuencias de los mismos: pies planos, genu valgo, inestabilidad de rótula debida a la hiperlaxitud ligamentosa, inestabilidad vertebral atlanto-odontoidea que hay que tener muy en cuenta porque puede provocar una dislocación del cuello. También tienen una tendencia al sobrepeso, con lo cual una buena terapia psicomotriz orientada a realizar ejercicio físico regular puede minimizar las consecuencias del mismo.

Dadas las características de los niños con SD, en las cuales se incluyen los problemas de aprendizaje, hay que individualizar la evaluación, principalmente será la observación mediante el juego en etapa preescolar y escolar1. La evaluación debe ser continua y coordinada, puesto que son muchos los profesionales que trabajan con el niño durante su desarrollo. Las pruebas utilizadas principalmente serán la observación directa y anotaciones de registros de los aspectos más relevantes. Debemos tener en cuenta actitudes, acciones, sentimientos… que pueda manifestar el niño. Estas evaluaciones habrá que revisarlas periódicamente y anotar los cambios necesarios para alcanzar los objetivos que nos hayamos marcado. También será conveniente establecer reuniones con los padres para informarles y asesorarlos sobre los logros y las actuaciones con su hijo, instruyéndolos en tareas para poder realizar en casa en el que ellos juegan un papel importante, ya que los familiares tienden a la sobreprotección4.

INTERVENCIÓN:

Es necesaria una atención temprana preventiva, continuada y permanente. Para un niño con SD, las tareas y el desarrollo de las habilidades motoras pueden ser frustrantes y difíciles, ya que pueden tardar mucho en adquirir habilidades para lograr iniciar un movimiento, y la adquisición de los movimientos suele ser más lenta en relación a la media de la población. Suelen presentar retrocesos, su rendimiento motor puede ser un movimiento incompetente y con falta de delicadeza, sus movimientos pueden tener poca secuencia de acción y ser ineficientes e ineficaces en relación con la tarea, pudiendo llegar a ser desalentador4.

Una conducta motora bien desarrollada, implica que los niños con SD tienen en un futuro una mejor capacidad y un buen desempeño de las actividades de su vida diaria, mayor satisfacción personal y mayor aceptación social5. Hay que tener en cuenta que la estatura más baja de los niños con SD tendrá efectos sobre la fuerza, la postura, la locomoción y la manipulación. La presencia de reflejos primitivos e hipotonía muscular generalizada, la hiperlaxitud ligamentosa y sobre todo la inestabilidad de la articulación atlanto-odontoidea son características a reseñar para la educación psicomotriz.

Desde el nacimiento, es importante incluir prácticas continuas en las rutinas cotidianas (tales como el transporte, la alimentación y el baño) estímulos para el desarrollo y control de la postura, estimulación sensorial, haciendo a la familia responsable de que el bebé vaya adquiriendo sus propios movimientos.

A medida que el niño crece es importante seguir trabajando un buen control postural y equilibrio, por ejemplo trabajando una sedestación correcta, la perspectiva de su mundo cambia, se tiene más control del cuerpo, más equilibrio y las posibilidades de manipular objetos se multiplican, se favorece la rotación del tronco, es importante no tratar de sentar al niño antes de que esté preparado, así, se evitará que su cabeza caiga hacia delante o que su espalda esté en una mala postura. Debemos disminuir el apoyo progresivamente y se le llevará a posiciones más verticales a medida que vemos que va sosteniendo el peso de su cuerpo6,7.

El estímulo del gateo es importante para obtener un buen control postural de cadera y hombros, también proporcionará tonicidad en el abdomen y espalda, se le puede ayudar a sujetar el peso de su tronco sobre sus rodillas, codos y manos, de manera que poco a poco vaya teniendo fuerza para mantenerse por sí solo, jugar con un rulo para que separe el tronco del suelo, también podemos poner objetos cerca para que poco a poco los alcance. Estimularemos al niño para que intente incorporarse sin ayuda estableciendo una buena base para caminar, por ejemplo, como rutina diaria, cuando jueguen con el niño, en vez de levantarlo simplemente, ayudarlo a rodar hacia los lados e incorporarse con los brazos, disminuyendo la ayuda hasta que pueda empujarse con sus brazos8. Adiestraremos al niño para transferir el peso de una pierna a otra para irlo introduciendo a dar sus primeros pasos y posteriormente le enseñaremos a subir y bajar camas y escaleras, teniendo en cuenta que al tener las extremidades más cortas deben ser de un tamaño adecuado6,7.

En la etapa preescolar y escolar realizaremos trabajaremos el tono muscular, la fuerza, el control postural y la estabilidad realizando actividades con grandes movimientos que involucren todos los grupos musculares del cuerpo. Estas pueden ser correr, saltar, lanzar pelotas o escalar, se pueden establecer grupos de juego favoreciendo el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales8.

Tono muscular y fuerza:

El tono muscular es el que nos permite mantener el cuerpo en una posición determinada. Los niños con SD tienen un tono muscular bajo, los músculos tienen menos tensión y necesitan esforzarse más para activar sus músculos a la hora de hacer una actividad y como consecuencia pueden tener dificultad para mantener su estabilidad postural fatigarse más rápidamente debido al esfuerzo adicional requerido9,10. A menudo muestran disminución de la fuerza muscular en extremidades superiores, tronco y brazos, disminución de la tolerancia a la actividad y resistencia y una postura incorrecta de los hombros.

Ejemplos de ejercicios para aumentar el tono muscular y la fuerza:

  • Jugar a los bolos con una pelota grande.
  • Lanzar pelotas a través de aros, favoreciendo la coordinación óculo-manual.
  • Saltar a coger un objeto, podemos pegar en la pared esponjas de colores y decirles que deben saltar a tocarlas.
  • Correr, jugar al pañuelo.
  • Explotar globos sentándose sobre ellos.
  • Saltar la cuerda, saltar con pies juntos por ejemplo colocando aros de colores en el suelo y saltando de uno a otro, saltar en camas elásticas.
  • Caminar de puntillas.
  • Gatear, arrastrarse, pasando por debajo de conos con una barra y saltarlos por encima.
  • Juegos de pelota – captura, lanzamiento, rebote (balón prisionero).
  • Carreras de carretilla, patinetes, de obstáculos, de sacos.

 

Hiperlaxitud ligamentosa:

Los ligamentos que mantienen las articulaciones unidas son laxos y débiles, provocando una flexibilidad excesiva, limitando el control sobre sus movimientos y dificultando la estabilidad. Debido a esta hiperlaxitud, puede que el niño elija ponerse de pie manteniendo las rodillas muy rígidas y rectas, lo que afectaría el equilibrio vertical y el andar, y podría causar futuros problemas de rodillas8. Podemos trabajar la hiperlaxitud ligamentosa para actividades de baile y yoga, evitando sobrecarga e impacto articular. Un buen aliado pueden ser las nuevas tecnologías con juegos de baile y deportes.

Control postural y equilibrio:

Los músculos de los hombros, el cuello y el tronco nos mantienen en posición vertical para favorecer una sedestación y la bipedestación adecuadas. El tono muscular bajo, la disminución de la fuerza y la hiperlaxitud contribuyen a un control postural deficiente8,9.

Con ejercicios para mejorar el equilibrio tratamos de coordinar las distintas tensiones musculares para equilibrar la postura. Son ejercicios que requieren de gran atención, por lo que es necesaria una motivación adecuada. Normalmente, y para evitar la inseguridad del niño, será necesario ayudarle, sujetándose primero con la mano, luego con un dedo, y después, estando simplemente a su lado.

Ejemplos para mejorar el control postural, el equilibrio y la estabilidad:

  • Postura de pie, con los ojos cerrados y entornados y los brazos caídos a lo largo del cuerpo, balanceos de delante a atrás y hacia los lados.
  • Subir y bajar de puntillas.
  • Caminar sobre una barra.
  • Estar quieto a la pata coja.
  • Ejercicios de balanceo en una tabla clavada en una superficie cilíndrica.
  • Jugar al Twister.
  • Paseo de globos: por parejas, pasear sujetando un globo con las barrigas o las espaldas, sin que se caiga.

 

También tendremos que vigilar la postura de sedestación, ya que las posturas inadecuadas hacen que tengas que utilizar los brazos y las manos como sostén. En la silla y la mesa deben sentarse con los pies planos en el suelo y las rodillas y caderas dobladas a 90 grados, vigilando la posición adecuada de la silla. El escritorio debe tener el tamaño adecuado para que los brazos puedan descansar cómodamente, la espalda debe estar recta. Pueden ser necesarios en uso de dispositivos adaptados a sus necesidades, que actúan de manera preventiva, evitando las deformidades, tales como asientos moldeados pélvicos.

 

CONCLUSIONES

La realización de ejercicios que favorezcan el desarrollo del control postural, el control cefálico, el control del tronco que permita obtener el dominio de la sedestación, la bipedestación y la marcha, mediante el control de su cuerpo y sobre todo al desarrollo de sus músculos son esenciales para que no tengan problemas de pies, columna, entre otras cosas y puedan tener un buen desarrollo en su autonomía e integración y dominio de las actividades de la vida diaria.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gunn P. Características del síndrome de Down. En: Burns Y, Gunn P. El síndrome de Down. Estimulación y actividad motora. Barcelona: Ed. Herder; 1995. 29-35.
  2. Perera J, Rondal JA. Qué sabemos hoy del síndrome de Down. Perspectivas terapéuticas. Madrid: ed. Cepe; 2016.
  3. Cano F, Martín AC, Moreno D. Terapia ocupacional en síndrome de Down y demencias. Alcalá la Real (Jaén): ed. Formación Alcalá; 2014.
  4. Aníbal Sailema Ángel, Sailema Torres Marcelo, Amores Guevara Patricia del Roció, Navas Franco Lourdes Elizabeth, Víctor Amable Mallqui Quisintuña, Romero Frómeta Edgardo. Juegos tradicionales como estimulador motriz en niños con síndrome de Down. Rev Cubana Invest Bioméd [Internet]. 2017 jun [citado 2024 Feb 18]; 36(2): 1-11. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03002017000200001&lng=es
  5. Jobling A. El juego y la educación del movimiento. Actividades para antes de dar los primeros pasos y para cuando ya se empieza a andar. En: Burns Y, Gunn P. El síndrome de Down. Estimulación y actividad motora. Barcelona: Ed. Herder; 1995. 154-188
  6. Fundación Síndrome de Down Cantabria [Internet]. Santander: Ruíz E; 28 de mayo de 2012. [citado 7 febrero 2024] Disponible en: http://wwww.centrodocumentaciondown.com/uploads/documentos/27dcb0a3430e95ea8358a7baca4b423404c386e2.pdf
  7. Winders P. Gross motor skills for children with Down syndrome. A guide for parents and professionals. Canal Down 21[internet]. 2014 [consultado el 18 de febrero de 2024]; 156. Disponible en: https://www.down21.org/revista-virtual/1331-revistavirtual-2014/revista-virtual-mayo-2014-numero-156/articulo-profesional-motricidadgruesa.html
  8. Mercer L. El preescolar activo. Actividades para antes de dar los primeros pasos y para cuando ya se empieza a andar. En: Burns Y, Gunn P. El síndrome de Down. Estimulación y actividad motora. Barcelona: Ed. Herder; 1995. 134-153.
  9. Winders P, Wolter-Warmerdam K, Hickey F. A schedule of gross motor development for children with Down syndrome. JIDR [Internet]. 2018 [citado 13 Feb 2024]; 10 (1): 12580. disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30575169
  10. Guerrero JF, Gil JL, Perán S. La educación y la actividad física en las personas con síndrome de Down. Archidona (Málaga): ed. Aljibe; 2006.

 

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