AUTORES
- Andrea Gayan Fenero. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Rut García Lázaro. Fisioterapeuta. CEE Rincón de Goya de Zaragoza, España.
- Silvia Jiménez Almor. Fisioterapeuta. Clínica Molière, Cuarte de Huerva, España.
- Noelia Gallego Sereno. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud, España.
- Diana C. Gavín Roche. Fisioterapeuta. Residencia Emera Zaragoza, España.
RESUMEN
La terapia de ondas de choque extracorpóreas (Extracorporeal Shock Wave Therapy, ESWT) constituye una modalidad terapéutica no invasiva ampliamente utilizada en fisioterapia para el tratamiento de diversas patologías musculoesqueléticas. Su capacidad para estimular procesos de mecanotransducción, favorecer la regeneración tisular, promover la angiogénesis y modular el dolor ha despertado un creciente interés científico y clínico en los últimos años. El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica actual sobre los mecanismos de acción, las principales indicaciones clínicas, la eficacia terapéutica y las aplicaciones prácticas de la ESWT en fisioterapia. La evidencia científica disponible respalda el uso de la ESWT en diversas patologías musculoesqueléticas, con un mayor nivel de evidencia para la fascitis plantar, la osteoartrosis de rodilla y la tendinopatía calcificante del manguito rotador. En otras entidades, como la epicondilalgia lateral, el síndrome de dolor trocantérico mayor, el dolor lumbar crónico y determinadas tendinopatías, los resultados también son favorables, aunque con un grado de evidencia más moderado. Asimismo, se analizan las diferencias entre las ondas focales y radiales, los parámetros de aplicación más utilizados, las principales indicaciones y contraindicaciones, así como la importancia de integrar esta terapia dentro de programas de rehabilitación activos basados en el ejercicio terapéutico. Aunque la ESWT presenta un adecuado perfil de seguridad y constituye una herramienta eficaz para el tratamiento de múltiples trastornos musculoesqueléticos, persisten limitaciones relacionadas con la heterogeneidad de los protocolos de aplicación y la variabilidad metodológica de los estudios disponibles. Futuras investigaciones deberán centrarse en la estandarización de los protocolos terapéuticos y en la identificación de los perfiles de pacientes con mayor probabilidad de respuesta, con el objetivo de optimizar su eficacia clínica y consolidar su incorporación a la práctica fisioterapéutica basada en la evidencia.
PALABRAS CLAVE
Tratamiento con ondas de choque extracorpóreas, modalidades de fisioterapia, tendinopatía, dolor musculoesquelético, rehabilitación, terapia por ejercicio.
ABSTRACT
Extracorporeal Shock Wave Therapy (ESWT) is a non-invasive therapeutic modality widely used in physical therapy for the treatment of a variety of musculoskeletal disorders. Its ability to stimulate mechanotransduction processes, promote tissue regeneration, enhance angiogenesis, and modulate pain has generated increasing scientific and clinical interest in recent years. The aim of this article is to review the current scientific evidence regarding the mechanisms of action, main clinical indications, therapeutic effectiveness, and practical applications of ESWT in physical therapy. Current scientific evidence supports the use of ESWT for several musculoskeletal conditions, with the strongest evidence reported for plantar fasciitis, knee osteoarthritis, and calcific rotator cuff tendinopathy. In other conditions, such as lateral epicondylalgia, greater trochanteric pain syndrome, chronic low back pain, and certain tendinopathies, the available evidence is also favorable, although supported by a more moderate level of evidence. This review also discusses the differences between focused and radial shock waves, the most commonly used treatment parameters, the main indications and contraindications, and the importance of integrating ESWT into active rehabilitation programs based on therapeutic exercise. Although ESWT has a favorable safety profile and represents an effective therapeutic option for the management of multiple musculoskeletal disorders, important limitations remain regarding the heterogeneity of treatment protocols and the methodological variability of published studies. Future research should focus on standardizing treatment protocols and identifying patient profiles with the highest likelihood of clinical response in order to optimize therapeutic outcomes and further establish the role of ESWT in evidence-based physical therapy practice.
KEY WORDS
Extracorporeal shockwave therapy, physical therapy modalities, tendinopathy, musculoskeletal pain, rehabilitation, exercise therapy.
DESARROLLO DEL TEMA
Concepto de terapia de ondas de choque extracorpóreas:
La terapia de ondas de choque extracorpóreas (Extracorporeal Shock Wave Therapy, ESWT) es una técnica no invasiva que utiliza ondas acústicas de alta energía generadas fuera del organismo y dirigidas hacia un tejido diana con fines terapéuticos. Estas ondas transmiten energía mecánica capaz de desencadenar respuestas biológicas mediante mecanismos de mecanotransducción, favoreciendo procesos como la angiogénesis, la regeneración tisular, la modulación de la inflamación y el alivio del dolor1-4.
Inicialmente desarrollada para la litotricia en el tratamiento de la urolitiasis, la observación de efectos beneficiosos sobre el tejido óseo y musculoesquelético impulsó su aplicación en ortopedia y fisioterapia. En las últimas décadas, la ESWT se ha consolidado como una alternativa terapéutica segura y eficaz para diversas patologías musculoesqueléticas, especialmente tendinopatías, fasciopatía plantar y otras lesiones por sobreuso, respaldada por un creciente número de estudios científicos y por la aprobación de organismos reguladores como la FDA para determinadas indicaciones. Actualmente, la ESWT puede administrarse mediante ondas focales o radiales, modalidades que presentan características físicas e indicaciones clínicas diferentes1-3,5,6.
Justificación:
Los trastornos musculoesqueléticos constituyen una de las principales causas de discapacidad y carga socioeconómica a nivel mundial, afectando a más de 1.600 millones de personas. Entre ellos destacan el dolor lumbar crónico, la osteoartrosis y diversas tendinopatías, patologías de elevada prevalencia que generan importantes limitaciones funcionales y un elevado consumo de recursos sanitarios1,4,6,7.
En este contexto, la ESWT ha experimentado un notable crecimiento dentro de la práctica clínica de la fisioterapia gracias a su carácter no invasivo, su perfil de seguridad y su capacidad para estimular la reparación tisular y mejorar el dolor y la función en determinadas afecciones musculoesqueléticas. Su utilización suele integrarse con otras intervenciones conservadoras, especialmente el ejercicio terapéutico, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos1-3,8.
No obstante, la evidencia disponible muestra resultados variables según la patología tratada, el tipo de dispositivo empleado y los parámetros de aplicación. Por ello, resulta fundamental conocer las indicaciones respaldadas por la evidencia científica, seleccionar adecuadamente los pacientes y aplicar protocolos estandarizados que permitan maximizar la eficacia del tratamiento1-3,8.
En este contexto, el objetivo del presente artículo es revisar la evidencia científica actual sobre la terapia de ondas de choque extracorpóreas en las principales patologías musculoesqueléticas, analizando sus mecanismos de acción, indicaciones clínicas, eficacia y aplicaciones prácticas en fisioterapia.
FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS Y MECANISMOS DE ACCIÓN:
La terapia de ondas de choque extracorpóreas ejerce sus efectos mediante la interacción de la energía acústica con los tejidos, desencadenando respuestas mecánicas y biológicas que favorecen la regeneración tisular y la modulación del dolor7,9.
Mecanotransducción y activación celular:
La mecanotransducción constituye el principal mecanismo de acción de la ESWT. A través de este proceso, los estímulos mecánicos generados por las ondas de choque se transforman en señales biológicas capaces de activar múltiples respuestas celulares5,9.
La energía mecánica induce cambios en el citoesqueleto celular que desencadenan cascadas de señalización intracelular y favorecen la expresión de factores de crecimiento, como el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), implicados en la angiogénesis, la regeneración nerviosa y la reparación tisular7,9,10.
Además, la ESWT produce efectos mecánicos directos sobre el tejido, incluyendo fenómenos de compresión, tracción y cavitación, que generan un microtraumatismo controlado capaz de estimular los mecanismos fisiológicos de reparación. Estos estímulos favorecen el reclutamiento y la activación de fibroblastos y tenocitos, incrementando la síntesis de colágeno y la remodelación de la matriz extracelular1,4,5,10.
Efectos biológicos:
Como consecuencia de la activación celular, la ESWT induce diversos efectos biológicos que contribuyen a la recuperación del tejido lesionado8,9,11.
Uno de los principales mecanismos es la estimulación de la angiogénesis y la neovascularización, favoreciendo el aumento del flujo sanguíneo y la oxigenación tisular, especialmente en estructuras con escasa vascularización. Paralelamente, se incrementa la liberación de factores de crecimiento y de mediadores como el óxido nítrico, que participan en la regulación vascular y en los procesos de reparación9,11,12.
Asimismo, la terapia favorece la migración, proliferación y diferenciación celular, al tiempo que modula la respuesta inflamatoria mediante la disminución de mediadores proinflamatorios y metaloproteinasas de matriz. Estos cambios promueven la síntesis y reorganización del colágeno y de la matriz extracelular, facilitando una reparación progresiva del tejido y una recuperación funcional que suele manifestarse de forma gradual durante las semanas posteriores al tratamiento3,10-12.
Mecanismos analgésicos:
Los efectos analgésicos de la ESWT son consecuencia de la acción combinada de distintos mecanismos periféricos y centrales13.
A nivel periférico, la terapia reduce la liberación de mediadores nociceptivos, como la sustancia P y el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), disminuyendo la sensibilización de las terminaciones nerviosas. Asimismo, la hiperestimulación mecánica producida por las ondas de choque incrementa el umbral del dolor y puede generar un efecto analgésico inmediato mediante la modulación de la transmisión nociceptiva4,10,13.
Además, se ha propuesto que la ESWT ejerce un efecto sobre los mecanismos de modulación del dolor, favoreciendo la inhibición de la transmisión de los impulsos nociceptivos y contribuyendo a reducir tanto la sensibilización periférica como la sensibilización central, aspecto especialmente relevante en pacientes con dolor musculoesquelético persistente5,10,13,18.
ASPECTOS TÉCNICOS:
La terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) puede administrarse mediante dos modalidades principales: las ondas focales (Focused Shockwave Therapy, FSWT) y las ondas radiales (Radial Shockwave Therapy, RSWT), cuyas características físicas condicionan sus aplicaciones clínicas 1, 5, 14.
Las ondas focales concentran la energía en un punto situado a una profundidad determinada, lo que permite tratar lesiones profundas y localizadas, como las tendinopatías calcificantes, las pseudoartrosis o determinadas patologías óseas. Por el contrario, las ondas radiales dispersan la energía desde el aplicador hacia los tejidos superficiales, siendo más adecuadas para fasciopatías, epicondilalgias, lesiones musculares y puntos gatillo miofasciales1,5,11,14.
Las ondas focales ofrecen una mayor precisión y capacidad de penetración, mientras que las radiales permiten tratar áreas más extensas, presentan un menor coste y suelen ser mejor toleradas por el paciente. La elección entre ambas modalidades depende de la profundidad, la localización y las características de la lesión, así como de los objetivos terapéuticos5,11,14.
Aunque actualmente no existe un protocolo universalmente aceptado, la aplicación de la ESWT debe individualizarse en función de la patología tratada, el tipo de dispositivo empleado y la tolerancia del paciente. La correcta localización del tejido diana, el uso de gel conductor y una adecuada selección de los parámetros de tratamiento son aspectos esenciales para optimizar la transmisión de la energía y la eficacia terapéutica1,11,14.
EVIDENCIA CIENTÍFICA ACTUAL
Tendinopatías:
La evidencia respalda el uso de la terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) en diversas tendinopatías crónicas, especialmente en pacientes que no responden al tratamiento conservador, aunque el grado de recomendación varía según la localización5,7,10.
En la epicondilalgia lateral, la evidencia demuestra una reducción significativa del dolor y una mejora de la fuerza de prensión, especialmente a medio y largo plazo. Aunque las infiltraciones con corticosteroides proporcionan un alivio más rápido, la ESWT ofrece mejores resultados funcionales mantenidos. Tanto las ondas focales como las radiales son eficaces, con una posible ventaja funcional de las radiales y analgésica de las focales 2,3,11.
La tendinopatía glútea o síndrome de dolor trocantérico mayor constituye una de las indicaciones con mayor respaldo científico, mostrando mejoras significativas del dolor y la función, superiores al tratamiento conservador e incluso a las infiltraciones con corticosteroides en seguimientos prolongados5.
En la tendinopatía de Aquiles, la ESWT reduce el dolor y mejora la función, especialmente cuando se combina con ejercicio terapéutico, aunque la calidad de la evidencia es moderada6,10.
Por el contrario, la tendinopatía rotuliana continúa siendo una indicación controvertida. Aunque algunos estudios describen mejoras clínicas, los metaanálisis no muestran una superioridad clara frente al placebo o al ejercicio excéntrico. Las ondas focales de baja energía parecen ofrecer mejores resultados que los protocolos de alta energía10,15,16.
Fascitis plantar:
La fascitis plantar constituye una de las indicaciones con mayor nivel de evidencia para la ESWT. Las revisiones sistemáticas y metaanálisis muestran una reducción significativa del dolor y una mejora funcional tanto a corto como a largo plazo, situándola entre los tratamientos conservadores con mayor respaldo científico1,6.
Las ondas focales y radiales presentan una eficacia similar y un adecuado perfil de seguridad. Frente a las infiltraciones con corticosteroides, la ESWT proporciona resultados más duraderos y evita complicaciones como la atrofia del tejido adiposo o la rotura de la fascia plantar. Los mejores resultados se obtienen cuando se combina con programas de estiramiento y ejercicio terapéutico1,6.
Patologías del hombro:
La ESWT ha demostrado beneficios en distintas patologías del hombro, especialmente en la tendinopatía del manguito rotador, la tendinitis calcificante y la capsulitis adhesiva7,10,12.
En la tendinopatía del manguito rotador, las revisiones sistemáticas muestran reducciones significativas del dolor y mejoras funcionales respecto al placebo o al tratamiento convencional, con mejores resultados a largo plazo para las ondas focales7,10,11.
La tendinitis calcificante es una de las indicaciones mejor establecidas, favoreciendo la reabsorción de las calcificaciones, la disminución del dolor y la recuperación funcional, aunque el lavado ecoguiado consigue una eliminación más rápida de los depósitos cálcicos7,18.
En la capsulitis adhesiva, la ESWT como complemento de la fisioterapia convencional mejora el dolor, el rango de movimiento y la funcionalidad12.
Otras patologías musculoesqueléticas:
La evidencia sobre la ESWT continúa ampliándose hacia otras patologías musculoesqueléticas. En la osteoartrosis de rodilla, diversos metaanálisis demuestran mejoras significativas del dolor y de la función física, posicionándola como una alternativa terapéutica prometedora4,5,9.
También se han descrito resultados favorables en los síndromes de dolor miofascial y en la espasticidad secundaria a ictus o esclerosis múltiple. Asimismo, existen resultados prometedores, aunque todavía limitados, en patologías como la necrosis avascular de la cabeza femoral y el retraso de la consolidación ósea1,5,8,14.
Calidad de la evidencia:
La calidad de la evidencia varía según la patología tratada. La fascitis plantar y la osteoartrosis de rodilla presentan el mayor nivel de evidencia científica, seguidas de la tendinopatía del manguito rotador, el síndrome de dolor trocantérico mayor y el dolor lumbar crónico, donde la ESWT mejora el dolor y la función, especialmente cuando se combina con ejercicio terapéutico4,7,10.
Por el contrario, la evidencia continúa siendo limitada o controvertida en la tendinopatía rotuliana, la tendinopatía de Aquiles, la epicondilalgia lateral, el síndrome del túnel carpiano y el síndrome de dolor miofascial, debido principalmente a la heterogeneidad de los protocolos y a la calidad metodológica de algunos estudios4,6.
APLICACIÓN CLÍNICA EN FISIOTERAPIA:
Indicaciones:
La terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) está indicada principalmente en pacientes con trastornos musculoesqueléticos crónicos que no han respondido al tratamiento conservador, especialmente cuando la evolución supera los 3-6 meses. Su eficacia es mayor en tendinopatías degenerativas que en procesos inflamatorios o reactivos agudos1,8,9,11.
La indicación debe individualizarse según las características clínicas del paciente, el estadio de la lesión y la evidencia disponible. Factores como la presencia de calcificaciones o determinados cambios estructurales identificados mediante técnicas de imagen pueden asociarse con una mejor respuesta terapéutica1,11.
Parámetros de aplicación:
Los parámetros de aplicación deben individualizarse en función de la patología tratada, el tipo de dispositivo empleado y la tolerancia del paciente, ya que actualmente no existe un protocolo universalmente aceptado. En la mayoría de las patologías musculoesqueléticas se utilizan protocolos de tres a cinco sesiones con intervalos semanales5,14.
En las ondas focales, la energía se expresa mediante la densidad de flujo de energía (Energy Flux Density, EFD), mientras que en las ondas radiales se utiliza la presión (bares). Habitualmente se aplican entre 1.500 y 3.000 impulsos por sesión, con frecuencias de 1-5 Hz para las ondas focales y de 8-20 Hz para las radiales5,14,16.
Aunque dosis más elevadas pueden potenciar la respuesta terapéutica, también incrementan el dolor durante la aplicación. Por ello, los parámetros deben ajustarse de forma individualizada según la respuesta clínica, la tolerancia del paciente y los objetivos del tratamiento5,14.
Combinación con otras intervenciones:
La evidencia actual coincide en que la ESWT debe integrarse dentro de un programa de rehabilitación activo y no utilizarse como tratamiento aislado. Su combinación con ejercicio terapéutico y programas de carga progresiva constituye la estrategia con mayor respaldo científico, especialmente en tendinopatías, fascitis plantar, dolor lumbar crónico y patologías del hombro 3, 6, 16.
En función de la patología, puede asociarse además a estiramientos específicos y terapia manual para favorecer la movilidad y la recuperación funcional. Asimismo, la educación del paciente y una adecuada gestión de la carga son componentes esenciales para optimizar la adherencia al tratamiento y reducir la dependencia de intervenciones pasivas1,12,14.
Contraindicaciones:
Aunque la terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) presenta un elevado perfil de seguridad, existen situaciones en las que su aplicación está contraindicada o requiere especial precaución. Entre las principales contraindicaciones se incluyen el embarazo, la presencia de tumores o infecciones en la zona de tratamiento, los trastornos de la coagulación o el tratamiento anticoagulante, las fracturas agudas, las roturas tendinosas completas y la aplicación sobre grandes estructuras neurovasculares o tejido pulmonar. Asimismo, en pacientes con alteraciones sensitivas, enfermedades sistémicas descompensadas, osteoporosis severa o deterioro cognitivo, la indicación debe individualizarse. Algunos protocolos también desaconsejan la aplicación de la ESWT tras infiltraciones recientes con corticosteroides y el empleo de anestesia local en tratamientos de baja energía, ya que podrían disminuir la respuesta biológica inducida por la terapia1,3,13,14.
LIMITACIONES Y BARRERAS:
A pesar del creciente número de estudios publicados, la evidencia disponible sobre la terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) presenta diversas limitaciones que dificultan el establecimiento de recomendaciones universales. La principal es la elevada heterogeneidad metodológica, con diferencias en las características de los pacientes, la duración de los síntomas, la gravedad de las lesiones, los parámetros de aplicación y las herramientas utilizadas para evaluar los resultados. Además, todavía no existe consenso sobre la dosificación óptima y la mayoría de los estudios presentan seguimientos limitados, lo que dificulta conocer la persistencia de los beneficios a largo plazo. También persiste la escasez de ensayos clínicos que comparen directamente las ondas focales y radiales, junto con tamaños muestrales reducidos, riesgo de sesgo de publicación y un importante efecto placebo en determinadas patologías1,3,7,11,14.
Desde el punto de vista clínico, aunque la ESWT es una técnica segura y mínimamente invasiva, su aplicación puede verse limitada por el dolor durante el tratamiento, especialmente con protocolos de alta energía, el elevado coste de algunos equipos y la necesidad de que el fisioterapeuta cuente con experiencia para seleccionar adecuadamente a los pacientes e individualizar los parámetros de aplicación. Estas limitaciones ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar protocolos estandarizados y de realizar estudios de alta calidad metodológica que permitan optimizar su aplicación clínica3,4,11,14.
PERSPECTIVAS FUTURAS:
La investigación sobre la terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) se orienta hacia una mayor precisión terapéutica y una aplicación más personalizada. Uno de los principales retos es la estandarización de los protocolos de tratamiento mediante estudios con metodologías homogéneas que permitan definir los parámetros óptimos para cada patología. Asimismo, la integración de la ecografía, las herramientas digitales y la inteligencia artificial podría mejorar la selección de los pacientes, la localización del tejido diana y la monitorización de la respuesta clínica. También continúa creciendo el interés por combinar la ESWT con ejercicio terapéutico, terapias biológicas y otras estrategias regenerativas, aunque aún son necesarios estudios que determinen las combinaciones más eficaces. Finalmente, la investigación está ampliando sus posibles indicaciones hacia patologías como la espasticidad, el síndrome de dolor regional complejo, los trastornos temporomandibulares y determinadas enfermedades óseas, si bien la evidencia disponible todavía es insuficiente para recomendar su uso rutinario1-3,7,11,14.
CONCLUSIONES
La terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT) se ha consolidado como una herramienta terapéutica segura, no invasiva y con un creciente respaldo científico para el tratamiento de numerosas patologías musculoesqueléticas. Sus efectos analgésicos, regenerativos y funcionales, mediados por mecanismos de mecanotransducción, angiogénesis y remodelación tisular, justifican su incorporación dentro del abordaje fisioterapéutico basado en la evidencia4,13,14,17.
La mayor solidez científica se observa en patologías como la fascitis plantar, la osteoartrosis de rodilla y la tendinopatía calcificante del manguito rotador, mientras que en otras entidades, como el dolor lumbar crónico, la epicondilalgia o determinadas tendinopatías, la evidencia resulta favorable, aunque con un grado de recomendación más moderado. Por el contrario, algunas indicaciones continúan mostrando resultados inconsistentes, lo que pone de manifiesto la necesidad de interpretar la evidencia de forma individualizada4,6,7.
La eficacia clínica de la ESWT depende no solo de una adecuada selección del paciente, sino también de la correcta elección del tipo de onda, la dosificación de los parámetros de aplicación y su integración dentro de un programa de rehabilitación activa. En este sentido, la evidencia actual respalda su utilización como tratamiento complementario al ejercicio terapéutico, la educación del paciente y las estrategias de progresión de la carga, más que como una intervención aislada6,11,13,14.
No obstante, persisten importantes limitaciones metodológicas derivadas de la heterogeneidad de los protocolos, la variabilidad en las características de las muestras y la escasez de estudios con seguimiento a largo plazo, aspectos que dificultan el establecimiento de recomendaciones universales1,6,8,9,11.
En conjunto, la ESWT representa una alternativa terapéutica de gran interés para la fisioterapia contemporánea. Sin embargo, futuras investigaciones deberán centrarse en la estandarización de los protocolos de tratamiento, la identificación de los perfiles de pacientes con mayor probabilidad de respuesta y el desarrollo de estrategias de aplicación más individualizadas, con el objetivo de optimizar su eficacia clínica y consolidar su papel dentro del manejo integral de las patologías musculoesqueléticas3,6,10,17.
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