Osteoporosis en atención primaria

9 marzo 2026

AUTORES

  1. Carlos Moreno Gálvez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Luis Corbatón Gomollón. Médico Interno Residente, Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  3. Irene Cemborain Goñi. Médica Interno Residente, Hospital Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Álvaro Morella Barreda. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Javier Luna Ferrer. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Javier Ordovás Sánchez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La osteoporosis es una enfermedad sistémica del metabolismo óseo caracterizada por una disminución de la masa ósea y alteraciones en la microarquitectura del tejido óseo, lo que conlleva un aumento en la fragilidad ósea y el riesgo de fracturas. A menudo permanece asintomática hasta la aparición de una fractura, especialmente en vértebras, cadera y muñeca. Presentamos el caso de una mujer de 67 años, sin antecedentes traumatológicos previos, que acude por dolor lumbar de inicio súbito. La historia clínica y las pruebas de imagen evidenciaron una fractura vertebral por fragilidad. La densitometría ósea confirmó el diagnóstico de osteoporosis. Se inició tratamiento farmacológico con bifosfonatos, suplementos de calcio y vitamina D, además de recomendaciones sobre hábitos saludables. Este caso permite reflexionar sobre la importancia del diagnóstico precoz en atención primaria y la necesidad de estrategias preventivas eficaces en mujeres posmenopáusicas.

PALABRAS CLAVE

Osteoporosis, fracturas óseas, densitometría, mujer posmenopáusica.

ABSTRACT

Osteoporosis is a systemic bone metabolism disorder characterized by reduced bone mass and deterioration of bone microarchitecture, resulting in increased bone fragility and fracture risk. It often remains silent until a fracture occurs, particularly in the vertebrae, hip, and wrist. We present the case of a 67-year-old woman with no prior trauma who presented with sudden-onset lumbar pain. Clinical evaluation and imaging studies revealed a fragility vertebral fracture. Bone densitometry confirmed the diagnosis of osteoporosis. Treatment was initiated with bisphosphonates, calcium and vitamin D supplements, and lifestyle recommendations. This case highlights the importance of early diagnosis in primary care and the need for effective prevention strategies in postmenopausal women.

KEY WORDS

Osteoporosis, bone fractures, primary health care, bone density, postmenopausal women.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 67 años que acude a su centro de salud por dolor lumbar no irradiado de aparición brusca, sin antecedente traumático, que comenzó hace cinco días tras levantarse de la cama. El dolor empeora con los movimientos, y condiciona la limitación funcional progresiva. Niega antecedente traumático o sobreesfuerzo, no fiebre, pérdida de peso ni síntomas neurológicos. No episodios similares previos.

Entre sus antecedentes médicos destacan hipertensión arterial (HTA) en tratamiento con valsartán/amlodipino 160mg / 5mg, dislipemia tratada con atorvastatina 20 mg, e histerectomía a los 50 años por miomas sin tratamiento hormonal sustitutivo posterior. Como antecedentes familiares, refiere que su madre sufrió una fractura de cadera a los 78 años.

No fuma ni consume alcohol. Realiza caminatas esporádicas, pero lleva una vida predominantemente sedentaria. Su dieta es escasa en productos lácteos. Vive con su esposo y tiene buena red de apoyo familiar.

A la exploración física se observa una mujer normopeso, constante y estable. Dolor a la palpación en apófisis espinosas lumbares L2-L3 y limitación a la flexión del tronco por dolor. No presenta signos de compresión radicular ni alteraciones neurológicas. El resto de la exploración general es normal.

Dado el contexto clínico, se plantea como diagnóstico diferencial una lumbalgia mecánica común, fractura vertebral osteoporótica, metástasis ósea, mieloma múltiple y espondilodiscitis.

Se solicita radiografía de columna dorsolumbar, que muestra una fractura aplastamiento de la vértebra L2. Ante este hallazgo, se amplía el estudio con analítica general, incluyendo hemograma, función renal, proteinograma, marcadores de mieloma (calcio, proteínas totales, electroforesis) y hormonas tiroideas, sin alteraciones relevantes. Se realiza densitometría ósea (DEXA), que muestra una T-score de –2,9 en columna lumbar, confirmando el diagnóstico de osteoporosis.

Se inicia tratamiento con alendronato 70 mg semanal, suplementos de calcio (1.000 mg/día) y vitamina D (800 UI/día), junto con recomendaciones dietéticas y fomento de la actividad física adaptada. La paciente es derivada a Rehabilitación y se realiza seguimiento desde atención primaria.

DISCUSIÓN

La osteoporosis es una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por una masa ósea baja y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, lo que conlleva una mayor fragilidad ósea y un aumento del riesgo de fracturas¹. Su presentación más común es la osteoporosis primaria posmenopáusica, aunque también puede clasificarse como secundaria cuando es consecuencia de enfermedades endocrinas, hematológicas, gastrointestinales, renales o del uso prolongado de determinados fármacos, como corticoides o inhibidores de la aromatasa².

Los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de osteoporosis incluyen la edad avanzada, el sexo femenino, la menopausia precoz, el antecedente familiar de fracturas por fragilidad, el bajo índice de masa corporal, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la dieta pobre en calcio y vitamina D, y el uso crónico de medicamentos que afectan negativamente al metabolismo óseo³. La combinación de estos factores puede producir una pérdida progresiva de masa ósea, especialmente en mujeres posmenopáusicas, donde la disminución de los niveles de estrógenos juega un papel determinante en la aceleración del recambio óseo⁴.

Desde el punto de vista epidemiológico, se estima que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirán al menos una fractura osteoporótica a lo largo de su vida⁵. En mujeres posmenopáusicas mayores de 65 años, la prevalencia de osteoporosis alcanza hasta el 40%, lo que representa un problema de salud pública de gran magnitud, con importantes implicaciones clínicas y económicas⁶.

Clínicamente, la osteoporosis suele permanecer asintomática hasta que se produce una fractura. Las fracturas vertebrales son las más frecuentes y pueden pasar inadvertidas o manifestarse con dolor lumbar agudo, pérdida de altura o cifosis progresiva⁷. Las fracturas de cadera, por su parte, se asocian con una elevada morbimortalidad, especialmente en personas mayores, mientras que las fracturas de muñeca tienden a ser más tempranas y alertan sobre el inicio de la fragilidad ósea⁸.

El diagnóstico de osteoporosis se basa fundamentalmente en la medición de la densidad mineral ósea (DMO) mediante densitometría ósea de rayos X de doble energía (DEXA). El criterio diagnóstico se establece con una T-score ≤ –2,5 en columna lumbar, cuello femoral o cadera total según la clasificación de la OMS⁹. No obstante, se recomienda complementar la evaluación con pruebas bioquímicas para descartar causas secundarias (calcio, fósforo, PTH, vitamina D, función renal y hepática), así como considerar radiografías convencionales si se sospechan fracturas vertebrales ocultas¹⁰.

En cuanto al abordaje terapéutico, debe ser individualizado según el riesgo de fractura, la edad, el sexo, las comorbilidades y las preferencias del paciente. Las opciones farmacológicas incluyen los bifosfonatos (alendronato, risedronato), que son la primera línea de tratamiento en la mayoría de los casos por su eficacia y seguridad¹¹. Otras alternativas son los moduladores selectivos del receptor de estrógenos (raloxifeno), el denosumab (anticuerpo monoclonal que inhibe el RANKL), la teriparatida (análogos de la PTH recombinante) y romosozumab (anticuerpo monoclonal contra la esclerostina)¹².

Junto al tratamiento farmacológico, las medidas no farmacológicas son esenciales para prevenir la pérdida ósea y las fracturas. Estas incluyen una ingesta adecuada de calcio (1.200 mg/día) y vitamina D (800–1.000 UI/día), la práctica regular de ejercicio físico con soporte de carga, la prevención de caídas mediante adecuación del entorno y valoración del equilibrio, y la modificación de hábitos tóxicos como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol¹³.

Desde atención primaria, se desempeña un papel clave tanto en la identificación de pacientes en riesgo como en el seguimiento y control del tratamiento instaurado. La utilización de herramientas como FRAX permite estimar el riesgo de fractura a 10 años y orientar la necesidad de tratamiento incluso en pacientes sin densitometría disponible¹⁴. Asimismo, la adherencia terapéutica sigue siendo uno de los principales retos clínicos en esta patología, y su abordaje debe implicar educación, seguimiento activo y reevaluación continua de los objetivos del tratamiento¹⁵.

El caso clínico presentado resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica en mujeres posmenopáusicas con síntomas inespecíficos como el dolor lumbar agudo sin antecedente traumático. El diagnóstico precoz mediante herramientas disponibles en el primer nivel asistencial permite la instauración de medidas terapéuticas eficaces para reducir el riesgo de futuras fracturas y mejorar la calidad de vida del paciente.

 

CONCLUSIONES

La osteoporosis representa un problema de salud pública de gran magnitud debido a su alta prevalencia, curso silente y consecuencias graves, como las fracturas por fragilidad. La atención primaria desempeña un papel fundamental en su detección precoz, especialmente en mujeres posmenopáusicas, donde el abordaje oportuno permite prevenir fracturas, mejorar la calidad de vida y reducir la carga asistencial.

El caso clínico presentado ilustra la importancia de mantener un alto índice de sospecha ante dolores óseos atípicos y de realizar estudios complementarios dirigidos al diagnóstico precoz. La integración de estrategias de prevención, tratamiento farmacológico y seguimiento continuado es clave para un manejo efectivo de esta patología.

 

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