Paludismo en el siglo XXI

8 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Lucía Bercero Murillo. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Adrián Domingo Hurtado. Graduado en enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Carla Del Val Clariana. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Gloria Colas Velilla. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Ángel Laín Baile. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Marta García García. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

El paludismo, también conocido como malaria, es una enfermedad parasitaria transmitida por mosquitos del género Anopheles. Es una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo, afectando principalmente a regiones tropicales y subtropicales. El parásito responsable de la enfermedad pertenece al género Plasmodium.

La prevención y el control del paludismo son fundamentales. Medidas como el uso de insecticida, la aplicación de repelentes, la fumigación de interiores y la eliminación de criaderos de mosquitos contribuyen a reducir la propagación del parásito. Además, existen tratamientos antipalúdicos eficaces que pueden curar la enfermedad si se administran a tiempo.

Aunque se han logrado avances significativos en la lucha contra el paludismo en las últimas décadas, la enfermedad sigue siendo un desafío importante para la salud global, especialmente en áreas con sistemas de atención médica limitada. La investigación continúa y la colaboración internacional son esenciales para desarrollar nuevas estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento, con el objetivo de eliminar o controlar eficazmente esta enfermedad devastadora.

PALABRAS CLAVE

Paludismo, mosquitos, plasmodium, infección.

ABSTRACT

Malaria, also known as malaria, is a parasitic disease transmitted by mosquitoes of the genus Anopheles. It is one of the deadliest infectious diseases in the world, affecting mainly tropical and subtropical regions. The parasite responsible for the disease belongs to the genus Plasmodium.

Prevention and control of malaria are essential. Measures such as the use of insecticide, the application of repellents, indoor spraying and the elimination of mosquito breeding sites help to reduce the spread of the parasite. In addition, there are effective antimalarial treatments that can cure the disease if administered in time.

Although significant progress has been made in the fight against malaria in recent decades, the disease remains a major global health challenge, especially in areas with limited health care systems. Continued research and international collaboration are essential to develop new strategies for prevention, diagnosis and treatment, with the goal of eliminating or effectively controlling this devastating disease.

KEY WORDS

Paludism, mosquitoes, plasmodium, infection.

DESARROLLO DEL TEMA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el paludismo o malaria como “una enfermedad infecciosa potencialmente mortal, transmitida a los humanos por algunos tipos de mosquitos”. Su incidencia es mayor en países tropicales y subtropicales y, además, es una infección que se puede tanto prevenir como curar dependiendo de cuan avanzada se encuentre la enfermedad y su gravedad de los síntomas1.

Existen evidencias de que la malaria ha sido reconocida como una enfermedad desde tiempos antiguos, pero no fue hasta el siglo XIX cuando se identificó científicamente la causa y su vector de transmisión. Estos hechos ocurrieron gracias a los trabajos que realizaron Charles Laveran (descubrió el parásito por primera vez en los glóbulos rojos de un paciente) y Ronald Ross (demostró cual era el género de mosquitos que transmiten la enfermedad), respectivamente.

Los mosquitos que transmiten la malaria pertenecen al género Anopheles. Estos insectos poseen un parásito del género Plasmodium en su saliva y se introduce en el torrente sanguíneo del ser humano a través de su picadura. Una vez en el cuerpo, los parásitos invaden los glóbulos rojos y se multiplican, causando síntomas como fiebre, escalofríos, sudoración, dolores de cabeza y fatiga. En casos graves, dependiendo del tipo de Plasmodium, el paludismo puede dañar órganos vitales y si no se inicia el tratamiento necesario a tiempo, es altamente mortal. Es considerada una enfermedad grave, que afecta a millones de personas en todo el mundo2.

Las especies de Plasmodium son parásitos protozoarios que pertenecen al género también denominado Plasmodium. Estos parásitos son responsables de causar la malaria, un importante problema de salud a nivel mundial2. Hay varias especies de Plasmodium que pueden infectar a los humanos, cada una con sus propias características, distribución y potencial para causar enfermedades1. Las más importantes en términos de salud humana son:

Plasmodium falciparum: Es la especie más peligrosa y mortal. Prevalece en muchas partes de África subsahariana y es responsable de la mayoría de muertes relacionadas con el paludismo, ya que puede provocar complicaciones graves como malaria cerebral, anemia grave e insuficiencia orgánica.

Plasmodium vivax: Muy extendido por Asia, América Latina y algunas partes de África. Puede provocar episodios recurrentes de malaria porque puede permanecer latente en el hígado y reactivarse más tarde. Aunque suele ser menos grave que el Plasmodium falciparum, este tipo puede causar importantes afecciones debido a que en su periodo latente es asintomático por lo que, pasado un tiempo, cuando se inician los síntomas, no se sospecha de una infección.

Plasmodium malariae: Es menos común y suele dar síntomas más leves. Su distribución es más amplia, incluyendo partes de África, Asia y América del Sur. Los síntomas que provoca pueden persistir durante periodos prolongados, lo que a veces provoca malaria crónica.

Plasmodium ovale: Es similar al Plasmodium vivax y también puede causar malaria recurrente. Se halla en partes de África y el Pacífico occidental.

Plasmodium knowlesi: Es un parásito que afecta más bien a los monos macacos, pero puede infectar a los humanos. Se encuentra en ciertas partes del sudeste asiático.

Cada especie de Plasmodium tiene un ciclo de vida complejo que involucra tanto a humanos como a mosquitos Anopheles. Los parásitos pasan varias etapas de desarrollo tanto en huésped humano como en mosquito vector. Experimentan reproducción asexual en los glóbulos rojos humanos, lo que provoca síntomas, y la reproducción sexual del mosquito, que facilita la transmisión. Es de suma importancia que, ante cualquier sospecha de una picadura de mosquito en alguna de las zonas endémicas nombradas anteriormente, se realice un control y estudio médico de inmediato para conocer si es portador del parásito, su tipo e iniciar las medidas y tratamiento pertinentes.

SIGNOS Y SÍNTOMAS:

Los síntomas de la malaria pueden variar dependiendo de factores como la especie de Plasmodium que causa la infección, la respuesta inmune del individuo y la salud general de la persona infectada. Los síntomas clásicos suelen aparecer entre 7 y 30 días después de la picadura de un mosquito infectado, aunque en algunos casos pueden tardar más en desarrollarse. Entre ellos encontramos:

  • Fiebre: Las fiebres altas son un síntoma característico de la malaria. Puede ser intermitente, alcanzando temperaturas altas y luego disminuyendo acompañada frecuentemente por escalofríos y sudoración. Los picos febriles varían dependiendo del tipo de Plasmodium.
  • Escalofríos intensos e incontrolables.
  • Sudoración profusa tras la fiebre y los escalofríos.
  • Cefalea: Leve o intensa. Puede ser constante o empeorar durante Los picos febriles.
  • Dolor muscular y articular: Denominados mialgia y artralgia, pueden ser generalizados y contribuir al malestar general.
  • Fatiga: Cansancio extremo, puede dificultar que la persona infectada realice sus actividades diarias.
  • Náuseas y vómitos: Pueden contribuir a la deshidratación y debilidad generalizada.
  • Dolor abdominal: Malestar que no cede y que puede ir acompañado de diarrea en algunos casos.

 

La gravedad de los síntomas puede variar. Si bien algunas personas pueden tener síntomas leves que se parecen a los de la gripe, otras pueden experimentar formas más graves de malaria, a menudo causadas por el Plasmodium falciparum.

TRANSMISIÓN:

Como se ha explicado anteriormente, la malaria se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados, concretamente las hembras del género Anopheles7.

  1. Ciclo de transmisión: Involucra tanto a los parásitos como a los mosquitos.
  2. Desarrollo en el mosquito: Una vez en el cuerpo del insecto, los parásitos se multiplican y se desarrollan en varias etapas dentro del sistema digestivo del mosquito.
  3. Infección humana: Cuando un mosquito hembra Anopheles pica a una persona sana, el parásito entra al torrente sanguíneo a través de la saliva del mosquito.
  4. Fase hepática: Una vez dentro del cuerpo humano, el parásito se dirige al hígado para multiplicarse y desarrollarse antes de su proliferación.
  5. Fase sanguínea: Después de la fase hepática, los parásitos ingresan en el torrente sanguíneo e infectan los glóbulos rojos. Esto provoca una ruptura de los hematíes y la liberación de toxinas en el flujo sanguíneo, lo que lleva a los síntomas característicos de la malaria (fiebre, escalofríos y fatiga).
  6. Ciclo de vida completo: El parásito pasa por diferentes etapas en el cuerpo humano. Son las etapas anelídica (anillo), trofozoíta, esquizonte y gametocito. Los gametocitos son las formas sexuales del parásito que pueden ser tomadas nuevamente por los mosquitos cuando pican a una persona que ya está infectada, completando así el ciclo de transmisión. También puede transmitirse en el útero de madre a hijo a través del torrente sanguíneo.

 

MALARIA GRAVE:

La malaria grave se refiere a las formas más graves y potencialmente mortales de la enfermedad, a menudo causadas por el parásito P. falciparum. Puede provocar una serie de complicaciones que afectan a diversos órganos y sistemas del cuerpo. La atención médica inmediata y el tratamiento adecuado son esenciales para controlar la malaria grave y reducir el riesgo de resultados fatales. Algunas de las complicaciones incluyen:

  • Malaria cerebral: Complicación neurológica grave que puede provocar coma y déficits neurológicos. Ocurre cuando los glóbulos rojos infectados bloquean los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, interrumpiendo el flujo sanguíneo y por lo tanto el suministro de oxígeno. Se manifiesta con alteración de la consciencia. Confusión, convulsiones y déficits neurológicos.
  • Anemia grave: Puede destruir los glóbulos rojos y también suprimir la capacidad de la médula ósea para producir nuevos. Esto provoca fatiga, debilidad, dificultad para respirar e incluso Insuficiencia Cardiaca.
  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA): Pueden aparecer alteraciones pulmonares y se manifiesta con dificultad respiratoria, taquipnea y desaturación de oxígeno. Puede ser fatal si no se trata a tiempo.
  • Insuficiencia orgánica: Afección de órganos como el hígado, los riñones o el bazo. Esto se debe a la obstrucción de los vasos sanguíneos por glóbulos rojos infectados y el daño posterior de los órganos afectados.
  • Acidosis metabólica: Puede alterar el equilibrio ácido-base del cuerpo y provocar una acidosis metabólica, que a su vez puede desencadenar una disfunción de múltiples órganos.
  • Hipoglucemia: Suele darse en niños.
  • Disfunción renal: Puede provocar una disminución de la producción de orina, retención de líquidos y desequilibrios electrolíticos.
  • Ictericia: La destrucción de glóbulos rojos lleva a la liberación de bilirrubina.
  • Shock hipovolémico: Si no se trata con urgencia puede provocar la muerte.
  • Muerte: Sin una intervención médica oportuna y adecuada, la malaria grave es mortal, especialmente en personas con sistemas inmunes comprometidos, como niños pequeños, mujeres embarazadas o pacientes con otras afecciones de salud.

 

La administración de medicamentos antipalúdicos es muy importante. En casos críticos, pueden ser necesarios cuidados intensivos y ventilación mecánica. La prevención mediante medidas eficaces, el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son cruciales para reducir la incidencia de estas complicaciones.

TRATAMIENTO Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA:

El enfoque de tratamiento específico puede variar según factores como la especie de Plasmodium, la gravedad de los síntomas y la salud general del individuo. La OMS proporciona directrices para un tratamiento adecuado de la malaria1. Los aspectos claves son:

  • El paludismo requiere hospitalización para realizar un control estrecho del paciente, dar una atención de apoyo directa y administrar los medicamentos adecuados.
  • Uso de medicamentos antipalúdicos, mediante terapias combinadas basadas en la artemisina (ACT). Dada su efectividad, son la primera línea recomendada para tratar la malaria grave provocada por el P. falciparum, reduciendo rápidamente la carga parasitaria. Algunos ejemplos de ACT son: arteméter-lumefantrina y artesunato-amodiaquina.
  • Artesunato intravenoso: En algunas regiones donde hay más incidencia de casos de malaria grave y la resistencia a otros medicamentos antipalúdicos es preocupante, la OMS recomienda este fármaco que reduce significativamente las tasas de mortalidad.
  • Administración de otros componentes intravenosos de apoyo, como fluidoterapia, analgésicos, electrolitos y/o transfusión de derivados sanguíneos.
  • Administración de antipiréticos y mantener al paciente en un ambiente fresco (medidas físicas) para disminuir la fiebre, que es un síntoma muy común cuando se desarrolla la enfermedad, y brindar comodidad al paciente en su recuperación.
  • Medidas específicas para el manejo de complicaciones: Ventilación mecánica en casos con SDRA, tratamiento específico para disminuir el edema cerebral provocado por la malaria cerebral…
  • Monitorización constante de los signos vitales, analíticas sanguíneas, función renal… Es fundamental para observar la respuesta del paciente al tratamiento y detectar cualquier empeoramiento de su estado.
  • Aislamiento del paciente para prevenir la propagación de la enfermedad a otros en los casos que sea necesario. La malaria no se transmite de persona a persona, pero se puede aislar al paciente para reducir la exposición a mosquitos a la sangre del paciente.
  • Asegurar la ingesta de una dieta adecuada y equilibrada y una buena hidratación.
  • Apoyo emocional, tanto al paciente como a sus familiares, ya que el paludismo es una enfermedad estresante y debilitante. Ofrecerles la oportunidad de realizar preguntas y mostrar sus inquietudes.
  • En algunos casos donde el parásito persiste latente en el hígado del huésped humano, es necesaria la prevención de recaídas con la administración por vía oral de ciertos antipalúdicos por vía oral, incluso si no sufre síntomas.
  • Proporcionar información al paciente sobre la malaria, como se transmite, como prevenirla y cuáles son los signos de empeoramiento que deben vigilar.

 

PREVENCIÓN:

La prevención de la malaria implica una combinación de medidas de protección personales e intervenciones comunitarias para reducir el riesgo de picaduras de mosquito y controlar la propagación de la enfermedad en otros territorios8. Hay varias estrategias de prevención que se pueden utilizar:

Barrera física: Uso de mosquiteras tratadas con insecticidas tanto en ventanas y puertas como en la cama.

Fumigación residual en interiores: En algunas áreas, la fumigación se lleva a cabo para aplicar insecticidas en las paredes y superficies de las casas, matando al mosquito cuando entra en contacto con ellas.

Uso de ropa protectora: Ropa como camisetas de manga larga, pantalones largos, calcetines de talle alto y zapatos cerrados. Especialmente durante la tarde y la noche, que es cuando los mosquitos están más activos.

Aplicar repelente de insectos: Directamente en la piel, la ropa expuesta y el equipaje, a ser posible con ingredientes activos que irritan a los mosquitos (DEET, picardía, permetrina o aceite de eucalipto-limón).

Evitar las horas de máxima actividad: Los mosquitos suelen estar más activos durante el atardecer, la noche y el amanecer. Evitar espacios abiertos durante esas horas.

Estancia en alojamientos protegidos: Si se encuentra en un área donde hay malaria, es preferible quedarse en alojamientos con ventanas y puertas protegidas, o con mosquitera en la cama.

Antipalúdicos: Si viaja a un área con malaria, consulte a un profesional de la salud sobre los medicamentos y medidas adecuadas. Es importante seguir la prescripción médica, con la dosis y horario recomendados.

Eliminación de criaderos de mosquitos: Normalmente se encuentran en áreas donde hay aguas estancadas. Para ello se debe vaciar, cubrir o tratar los recipientes que acumulen agua.

Intervenciones en zonas comunitarias: Apoyar campañas de fumigación con insecticidas, uso de larvicidas o eliminación de aguas estancadas.

Fomentar la vacunación contra la malaria: En algunas regiones se ha desarrollado una vacuna contra la malaria conocida como RTSS/AS01 (Mosquirix). Esta proporciona protección parcial contra el P. falciparum en niños pequeños.

Conocimiento del riesgo: Antes de viajar a un área endémica de malaria, es recomendable investigar el riesgo actual de la enfermedad en esa región y seguir las estrategias de prevención.

Ningún método es 100% efectivo por sí solo, pero la combinación de múltiples métodos de prevención es el mejor enfoque para reducir el riesgo de contraer malaria. Antes de comenzar el viaje, se debe consultar a un profesional de la salud o acudir a una Unidad de Información y Atención a Viajeros Internacionales, donde nos proporcionará mucha más información detallada de la enfermedad y el estado de la zona endémica actualmente8.

VACUNAS:

Las vacunas contra la malaria están diseñadas para dar protección contra los parásitos Plasmodium. Si bien ninguna vacuna contra la malaria ofrece una protección completa, las que se han desarrollado tienen como objetivo reducir el riesgo de infección, padecer malaria grave o la muerte3.

Es importante tener en cuenta que a día de hoy la vacuna Mosquirix es la más avanzada en el panorama de investigación. Su objetivo principal es actuar contra el P. falciparum. Esta vacuna posee una base de proteínas recombinantes que contiene la proteína circumsporozoito (CSP), que a su vez es una proteína que encontramos en la superficie del parasito. También incluye un adyuvante (AS01) para potenciar la respuesta inmune. El desarrollo de esta vacuna se centró en la aplicación en niños de entre 6 semanas y 17 meses de edad, ya que son los más propensos a sufrir síntomas graves o la muerte, en zonas endémicas de malaria. Se administran en cuatro dosis y en ensayos clínicos se ha observado que brinda protección parcial contra la malaria grave4,5.

Existen otras vacunas contra la malaria que se encuentran en diversas etapas de desarrollo. Algunas de ellas dirigidas a diferentes etapas del ciclo de la vida del parásito, como la fase hepática o la fase sanguínea.

El desarrollo de vacunas eficientes contra la malaria es un desafío debido al complejo ciclo de vida del Plasmodium y la capacidad del parásito para evadir el sistema inmunológico. Las vacunas han demostrado distintos niveles de eficacia en ensayos clínicos, pero actualmente ninguna da una protección completa y duradera. Las personas vacunadas que han desarrollado la enfermedad suelen experimentar síntomas más leves y presentar menos complicaciones graves.

La investigación sobre las vacunas contra la malaria continúa para mejorar la eficacia, durabilidad y cobertura de estos compuestos inoculados. Los científicos también están explorando nuevos enfoques, como vacunas contra parásitos completos y parásitos genéticamente modificados3,4,5.

Es importante señalar que, si bien las vacunas ofrecen grandes beneficios, no son una solución independiente para el control de la malaria. El enfoque más eficaz para reducir los contagios y muertes relacionadas con este parásito incluye la combinación de la vacunación, medidas preventivas, diagnóstico temprano y tratamiento adecuado.

 

CONCLUSIÓN

La malaria continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública global, afectando a millones de personas, especialmente en regiones tropicales y subtropicales, donde se encuentran la mayoría de naciones con escasos recursos materiales y financieros. A pesar de que se han conseguido avances significativos en el control y prevención, la enfermedad sigue cobrándose vidas, especialmente entre los niños y en mujeres embarazadas6. La lucha contra esta enfermedad requiere un enfoque multifacético, desde el control de plagas, el tratamiento con medicamentos efectivos y la implementación de programas de vigilancia y educación comunitaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye esta enfermedad dentro del Plan basado en la Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria 2016-2030, que establece como objetivos y acciones clave para el control y, en última instancia, eliminar la malaria1. Sigue en curso la investigación para desarrollar vacunas más efectivas y nuevos tratamientos. Cualquier avance ofrece una esperanza real para reducir aún más la carga de la enfermedad, Sin embargo, el éxito sostenido depende del compromiso continuo y la colaboración internacional firme para asegurar que estos avances científicos lleguen a las poblaciones más vulnerables y por ende, más afectadas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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