Papel de enfermería en la realización de bloqueos nerviosos periféricos ecoguiados en el área quirúrgica

28 agosto 2026

 

AUTORES

  1. María Andreu Martí. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  2. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  3. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  4. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  5. Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  6. Aroa Hijós Puig. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

Los bloqueos nerviosos periféricos constituyen una técnica de anestesia regional ampliamente utilizada en el ámbito quirúrgico debido a sus beneficios en el control del dolor postoperatorio, la reducción del consumo de opioides y la mejora de la recuperación funcional del paciente. El desarrollo de la ecografía como herramienta de apoyo ha incrementado la precisión y seguridad de estos procedimientos, favoreciendo su incorporación dentro de las estrategias actuales de analgesia multimodal y recuperación optimizada.

El objetivo de este trabajo es analizar el papel de enfermería en la realización de bloqueos nerviosos periféricos en el área quirúrgica, destacando sus intervenciones durante la preparación del paciente, la asistencia al anestesiólogo, la monitorización intraoperatoria y la vigilancia posterior al procedimiento.

Se realiza una revisión narrativa basada en la evidencia científica disponible, incluyendo guías de práctica clínica, revisiones de la literatura y estudios específicos relacionados con los cuidados enfermeros en anestesia regional. La evidencia actual señala que la participación activa de enfermería contribuye a aumentar la seguridad del procedimiento mediante la correcta preparación del material, la aplicación de medidas de prevención de complicaciones, la detección precoz de eventos adversos y la educación sanitaria del paciente.

La formación específica de los profesionales de enfermería en anestesia regional resulta fundamental para garantizar cuidados de calidad y favorecer una atención perioperatoria segura. La integración de protocolos estandarizados y competencias enfermeras basadas en la evidencia permite optimizar los resultados clínicos y reforzar el papel de la enfermería dentro del equipo multidisciplinar responsable del manejo anestésico.

PALABRAS CLAVE

Enfermería perioperatoria, bloqueo nervioso periférico, anestesia regional, seguridad del paciente, ecografía, cuidados enfermeros.

ABSTRACT

Peripheral nerve blocks are a widely used regional anesthesia technique in the surgical setting due to their benefits in postoperative pain control, reduction of opioid consumption, and improvement of patient functional recovery. The development of ultrasound as an auxiliary tool has increased the accuracy and safety of these procedures, promoting their incorporation into current multimodal analgesia and enhanced recovery strategies.

The aim of this study is to analyze the role of nursing in the performance of peripheral nerve blocks in the surgical area, highlighting nursing interventions during patient preparation, assistance to the anesthesiologist, intraoperative monitoring, and post-procedure surveillance.

A narrative review based on the available scientific evidence is performed, including clinical practice guidelines, literature reviews, and specific studies related to nursing care in regional anesthesia. Current evidence indicates that active nursing participation contributes to increasing procedural safety through appropriate preparation of equipment, implementation of complication prevention measures, early detection of adverse events, and patient health education.

Specific training of nursing professionals in regional anesthesia is essential to ensure quality care and promote safe perioperative management. The integration of standardized protocols and evidence-based nursing competencies allows optimization of clinical outcomes and strengthens the role of nursing within the multidisciplinary team responsible for anesthetic management.

KEY WORDS

Perioperative nursing, peripheral nerve block, regional anesthesia, patient safety, ultrasound, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La anestesia regional ha experimentado un notable desarrollo durante las dos últimas décadas, consolidándose como una estrategia fundamental para el manejo perioperatorio del paciente quirúrgico. En este contexto, los bloqueos nerviosos periféricos ecoguiados han adquirido un papel protagonista debido a los avances tecnológicos en ecografía, la mejora en la formación de los profesionales y la creciente evidencia científica que respalda su eficacia y seguridad. Estas técnicas constituyen actualmente una alternativa o un complemento a la anestesia general y a las técnicas neuroaxiales en numerosos procedimientos quirúrgicos, al proporcionar un adecuado control del dolor postoperatorio, reducir el consumo de opioides, favorecer la recuperación funcional precoz y disminuir la incidencia de efectos adversos relacionados con la analgesia sistémica1.

La utilización de la ecografía durante la realización de los bloqueos nerviosos periféricos se considera el estándar de práctica en la mayoría de las técnicas de anestesia regional. La visualización en tiempo real de las estructuras anatómicas, de la trayectoria de la aguja y de la distribución del anestésico local permite aumentar la precisión del procedimiento y mejorar su perfil de seguridad. Asimismo, las recomendaciones actuales enfatizan la necesidad de que estos procedimientos se desarrollen en un entorno adecuadamente equipado, con monitorización continua del paciente y disponibilidad inmediata de los recursos necesarios para el manejo de posibles complicaciones1.

La seguridad del paciente constituye uno de los pilares fundamentales durante la realización de los bloqueos nerviosos periféricos. Las guías de práctica clínica recomiendan la identificación inequívoca del paciente, la verificación del procedimiento y del lado quirúrgico, la evaluación del tratamiento antitrombótico cuando exista, la monitorización cardiovascular y respiratoria durante toda la técnica y la disponibilidad de protocolos específicos para el reconocimiento y tratamiento precoz de complicaciones, entre ellas la toxicidad sistémica por anestésicos locales y las lesiones neurológicas relacionadas con el procedimiento2,3.

En este escenario, la enfermería perioperatoria desempeña un papel esencial dentro del equipo multidisciplinar. Sus competencias abarcan la preparación del paciente y del material, la aplicación de medidas de seguridad, la monitorización clínica continua, la asistencia al anestesiólogo durante la realización de la técnica, la detección precoz de complicaciones, la educación sanitaria y el registro de los cuidados proporcionados. La adecuada coordinación entre anestesiólogo y enfermera contribuye a incrementar la calidad asistencial, mejorar la experiencia del paciente y favorecer el éxito del procedimiento1.

A pesar del creciente empleo de los bloqueos nerviosos periféricos en las unidades quirúrgicas y de recuperación postanestésica, gran parte de la literatura continúa centrándose en los aspectos técnicos y farmacológicos de la anestesia regional. En comparación, las publicaciones que abordan de forma específica el papel de la enfermería perioperatoria desde una perspectiva basada en la evidencia son más limitadas. Por ello, resulta pertinente revisar la literatura científica disponible para analizar las funciones enfermeras durante la realización de los bloqueos nerviosos periféricos ecoguiados, identificando las intervenciones respaldadas por la evidencia que contribuyen a garantizar una atención segura, eficaz y de calidad.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar el papel de enfermería en la realización de bloqueos nerviosos periféricos ecoguiados en el área quirúrgica, destacando su contribución a la seguridad del paciente, la calidad asistencial y la continuidad de los cuidados perioperatorios.

Objetivos específicos:

  • Describir las principales intervenciones enfermeras durante la preparación del paciente y del material necesario para la realización de bloqueos nerviosos periféricos ecoguiados.
  • Identificar las funciones de enfermería durante la realización del procedimiento, incluyendo la monitorización del paciente, la asistencia al anestesiólogo y la prevención de posibles complicaciones.
  • Analizar la importancia de la formación específica de enfermería en anestesia regional como elemento clave para garantizar una práctica clínica segura y basada en la evidencia.
  • Revisar el papel de enfermería en el seguimiento postoperatorio, la educación sanitaria y la continuidad asistencial de los pacientes sometidos a bloqueos nerviosos periféricos.

DESARROLLO

Beneficios clínicos de los bloqueos nerviosos periféricos y repercusión en los cuidados enfermeros:

Los bloqueos nerviosos periféricos constituyen una herramienta fundamental dentro de las estrategias actuales de analgesia perioperatoria, especialmente en procedimientos quirúrgicos de extremidades. La evidencia disponible indica que estas técnicas proporcionan un adecuado control del dolor postoperatorio, disminuyen la necesidad de opioides sistémicos y pueden favorecer una recuperación funcional más rápida, contribuyendo a mejorar la experiencia del paciente y optimizar los resultados quirúrgicos4.

El desarrollo de los programas de recuperación intensificada tras la cirugía (Enhanced Recovery After Surgery, ERAS) ha incrementado la importancia de las técnicas anestésicas regionales como parte de un abordaje multimodal del dolor. En este contexto, la enfermería perioperatoria adquiere un papel relevante al participar en la preparación, seguimiento y evaluación de los pacientes sometidos a bloqueos nerviosos periféricos, garantizando la continuidad de los cuidados y favoreciendo una recuperación segura.

Además de su impacto sobre el control analgésico, los programas basados en bloqueos nerviosos periféricos continuos han demostrado beneficios relacionados con la reducción de la estancia hospitalaria y la mejora de la satisfacción del paciente cuando se acompañan de protocolos estructurados de seguimiento y educación sanitaria. La participación enfermera resulta esencial en estos programas mediante la vigilancia clínica, la identificación precoz de problemas y la instrucción del paciente y sus familiares sobre el manejo adecuado del bloqueo y los dispositivos asociados5.

Preparación del paciente y del entorno para la realización del bloqueo:

La enfermera perioperatoria participa activamente en la valoración inicial del paciente mediante la comprobación de la identidad, la revisión de antecedentes relevantes, alergias conocidas, medicación habitual y factores de riesgo asociados, especialmente aquellos relacionados con alteraciones de la coagulación1,2.

Antes del inicio de la técnica debe verificarse la disponibilidad y correcto funcionamiento del equipamiento necesario, incluyendo monitorización multiparamétrica, material estéril, ecógrafo, agujas específicas y medicación indicada. La aplicación de listas de verificación y protocolos estandarizados permite reducir errores relacionados con la identificación del paciente, el procedimiento o el material empleado, favoreciendo una práctica clínica más segura1,6.

Enfermería proporciona apoyo emocional al paciente, facilitando información adaptada y favoreciendo su colaboración durante el procedimiento. La información adaptada al nivel de comprensión del paciente, la resolución de dudas y el acompañamiento durante la técnica contribuyen a disminuir la ansiedad y mejorar la colaboración durante el procedimiento. La relación terapéutica establecida entre enfermera y paciente permite detectar precozmente cambios en el estado clínico o situaciones de disconfort.

Intervención enfermera durante la realización del bloqueo nervioso periférico:

Durante la ejecución del bloqueo nervioso periférico, la enfermera desarrolla funciones relacionadas con la monitorización, la seguridad y la asistencia técnica al anestesiólogo. La vigilancia continua de parámetros cardiovasculares y respiratorios permite identificar alteraciones clínicas durante la administración del anestésico local y actuar de manera precoz ante posibles eventos adversos1,7.

El mantenimiento de las condiciones de asepsia constituye una responsabilidad compartida dentro del equipo sanitario. La enfermera debe colaborar en la preparación del campo estéril, facilitar el material necesario y garantizar el cumplimiento de las medidas destinadas a prevenir infecciones asociadas al procedimiento.

La comunicación eficaz entre los profesionales constituye un elemento clave durante la técnica. La enfermera debe mantener una actitud activa, anticipándose a las necesidades del procedimiento y comunicando cualquier modificación en el estado del paciente. Esta colaboración favorece una asistencia coordinada y disminuye el riesgo de incidentes relacionados con la técnica.

Monitorización y asistencia enfermera:

Previo al procedimiento se realiza la monitorización básica del paciente mediante control de frecuencia cardíaca, presión arterial no invasiva y pulsioximetría, permitiendo una vigilancia continua del estado hemodinámico y respiratorio durante toda la intervención. La administración de oxígeno suplementario mediante gafas nasales puede estar indicada como medida preventiva durante el periodo perioperatorio, especialmente en pacientes que reciben medicación sedante o premedicación anestésica, favoreciendo una adecuada oxigenación y facilitando la detección precoz de posibles alteraciones respiratorias.

Preparación del material y desarrollo de la técnica:

Una vez preparado el paciente, la enfermera organiza el material necesario para la realización del bloqueo manteniendo las condiciones de esterilidad requeridas. El material farmacológico necesario se preparará siguiendo los protocolos establecidos y bajo las indicaciones del anestesiólogo responsable.

La preparación de una mesa auxiliar incluye:

  • Campo estéril para mesa auxiliar.
  • Guantes estériles.
  • Gasas estériles.
  • Campo fenestrado estéril adaptado al área anatómica del procedimiento.
  • Funda protectora estéril para sonda del ecógrafo.
  • Gel conductor estéril.
  • Aguja ecogénica para bloqueo nervioso periférico, con posibilidad de conexión a neuroestimulador cuando la técnica lo requiera.
  • Apósito estéril.

La técnica se inicia con la colocación del paciente, se desinfecta la zona de punción y se prepara el campo estéril. El anestesiólogo realiza la identificación ecográfica de las estructuras anatómicas mediante ecografía, localizando el nervio o plexo correspondiente y determinando el punto óptimo para la administración del anestésico local. Se conecta la jeringa con el anestésico al catéter de la aguja y se purga todo el circuito. La administración del anestésico local se realiza de forma progresiva bajo control ecográfico, observando la distribución del fármaco alrededor de la estructura nerviosa. Durante esta fase, la enfermera mantiene una monitorización continua, presta atención a la aparición de síntomas sugestivos de complicaciones y comunica inmediatamente cualquier alteración al equipo anestésico.

Tras finalizar la técnica, enfermería colabora en la colocación del apósito, la recogida del material utilizado y la valoración inicial del paciente. Se registra el procedimiento realizado, la respuesta clínica observada y cualquier incidencia producida durante la técnica, garantizando la continuidad asistencial y la trazabilidad de los cuidados.

La participación enfermera durante el bloqueo nervioso periférico no se limita a una función auxiliar, sino que integra intervenciones relacionadas con la seguridad del paciente, la prevención de eventos adversos, la monitorización clínica y la educación sanitaria, contribuyendo de manera activa a la calidad del proceso perioperatorio.

Los programas de formación específica en anestesia regional dirigidos al personal de enfermería han demostrado mejorar los conocimientos relacionados con la seguridad del paciente, la preparación del procedimiento y la identificación de complicaciones. La capacitación enfermera constituye, por tanto, un elemento esencial para garantizar una atención de calidad en las unidades donde se realizan bloqueos nerviosos periféricos6.

Prevención y detección precoz de complicaciones:

Aunque los bloqueos nerviosos periféricos presentan un perfil de seguridad elevado cuando se realizan siguiendo las recomendaciones actuales, pueden aparecer complicaciones que requieren una identificación y actuación precoz. Entre ellas destacan la toxicidad sistémica por anestésicos locales, las lesiones neurológicas, las infecciones, los hematomas y las complicaciones derivadas de la punción vascular accidental3,7.

La toxicidad sistémica por anestésicos locales constituye una de las complicaciones potencialmente graves asociadas a estas técnicas. La enfermería desempeña un papel esencial mediante la monitorización continua del paciente y el reconocimiento de signos iniciales como alteraciones neurológicas, síntomas cardiovasculares o cambios en el nivel de conciencia. La disponibilidad del material de emergencia y el conocimiento de los protocolos de actuación resultan fundamentales para disminuir la morbimortalidad asociada3.

Asimismo, el seguimiento posterior al procedimiento permite identificar complicaciones tardías y evaluar la eficacia del bloqueo. La valoración de la eficacia del bloqueo permite identificar bloqueos incompletos o insuficientes, facilitando una actuación precoz del equipo anestésico.

La valoración del estado neurológico y vascular de la extremidad, el control del dolor y la observación de posibles efectos adversos forman parte de las intervenciones enfermeras dirigidas a garantizar la seguridad del paciente7.

Seguimiento postoperatorio, educación sanitaria y continuidad asistencial:

Los cuidados enfermeros no finalizan tras la realización del bloqueo nervioso periférico. La fase postoperatoria requiere una evaluación continuada del nivel de analgesia, la recuperación sensitiva y motora, la aparición de efectos secundarios y la evolución general del paciente.

En los pacientes portadores de catéteres para infusión continua de anestésico local, la educación sanitaria adquiere especial importancia. La enfermera debe proporcionar información sobre el funcionamiento del dispositivo, las medidas de protección de la extremidad anestesiada, la prevención de lesiones accidentales y los signos de alarma que requieren atención sanitaria. Los programas estructurados de educación y seguimiento enfermero han demostrado mejorar la seguridad y la satisfacción del paciente en el ámbito de la analgesia regional ambulatoria5,7.

Finalmente, el registro enfermero constituye una herramienta imprescindible para garantizar la continuidad asistencial. Deben quedar documentados aspectos como el tipo de bloqueo realizado, la monitorización efectuada, la respuesta del paciente, las incidencias detectadas y las intervenciones aplicadas. Una adecuada documentación favorece la comunicación entre profesionales y contribuye a la mejora continua de la calidad asistencial.

CONCLUSIÓN

Los bloqueos nerviosos periféricos constituyen una técnica anestésica cada vez más utilizada dentro del abordaje perioperatorio debido a sus beneficios en el control del dolor, la reducción del consumo de opioides y la mejora de la recuperación funcional del paciente quirúrgico. La evidencia disponible muestra que, cuando se realizan siguiendo protocolos estandarizados y medidas de seguridad adecuadas, presentan un elevado perfil de eficacia y seguridad.

En este contexto, la enfermería perioperatoria desempeña un papel fundamental dentro del equipo multidisciplinar responsable de la realización de estas técnicas. Sus intervenciones abarcan la valoración y preparación del paciente, la comprobación del material necesario, la monitorización durante el procedimiento, la asistencia al anestesiólogo, la detección precoz de complicaciones y la continuidad de los cuidados tras la realización del bloqueo.

La seguridad del paciente sometido a anestesia regional depende, en gran medida, de una adecuada organización del procedimiento, del cumplimiento de medidas de prevención y de la capacitación específica de los profesionales implicados. La formación enfermera en anestesia regional permite mejorar la calidad asistencial, favorecer la estandarización de los cuidados y aumentar la capacidad de respuesta ante posibles eventos adversos.

Aunque la evidencia sobre anestesia regional ha aumentado considerablemente en los últimos años, continúan siendo necesarios estudios que analicen específicamente las competencias enfermeras y su impacto en los resultados del paciente. La incorporación de protocolos enfermeros basados en la evidencia puede contribuir a reforzar la seguridad, la eficiencia y la humanización de la atención perioperatoria.

Por tanto, la enfermería constituye un elemento clave para garantizar una atención integral al paciente sometido a bloqueo nervioso periférico, aportando cuidados especializados que favorecen una práctica clínica segura, eficaz y centrada en la persona.

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