Prevención y manejo de la polimedicación en el paciente crónico complejo: una revisión narrativa sobre el papel de enfermería

28 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La polimedicación, definida habitualmente como el uso de cinco o más medicamentos de forma crónica, constituye un importante desafío para los sistemas sanitarios debido al envejecimiento de la población y al aumento de la multimorbilidad. El objetivo de este trabajo fue analizar la evidencia científica disponible sobre la prevención y el manejo de la polimedicación en el paciente crónico complejo, destacando el papel de la enfermería en la detección, el seguimiento y la optimización del tratamiento farmacológico.

La evidencia científica muestra que la polimedicación inapropiada incrementa el riesgo de reacciones adversas, interacciones farmacológicas, caídas, deterioro funcional y reingresos hospitalarios. Asimismo, pone de manifiesto que estrategias como la revisión periódica de la medicación, la conciliación terapéutica, la desprescripción estructurada y la educación sanitaria contribuyen a un uso más seguro y adecuado de los medicamentos.

La enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención y el manejo de la polimedicación mediante la conciliación de la medicación, la educación sanitaria, el fomento de la adherencia terapéutica y la detección precoz de problemas relacionados con los medicamentos. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de potenciar la formación específica y el trabajo interdisciplinar para optimizar el tratamiento farmacológico y mejorar la seguridad del paciente crónico complejo.

PALABRAS CLAVE

Polimedicación, enfermería, enfermedad crónica, gestión de la atención al paciente, gestión de la terapia medicamentosa, conciliación de la medicación, seguridad del paciente y anciano.

ABSTRACT

Polypharmacy, commonly defined as the chronic use of five or more medications, represents a major challenge for healthcare systems due to population ageing and the increasing prevalence of multimorbidity. The aim of this study was to analyze the available scientific evidence on the prevention and management of polypharmacy in complex chronic patients, highlighting the role of nursing in the detection, monitoring, and optimization of pharmacological treatment.

Scientific evidence shows that inappropriate polypharmacy increases the risk of adverse drug reactions, drug interactions, falls, functional decline, and hospital readmissions. It also highlights that strategies such as regular medication review, medication reconciliation, structured deprescribing, and patient education contribute to a safer and more appropriate use of medications.

Nurses play a fundamental role in the prevention and management of polypharmacy through medication reconciliation, patient education, promotion of treatment adherence, and the early identification of medication-related problems. These findings reinforce the need to strengthen specialized nursing training and interdisciplinary collaboration in order to optimize pharmacological treatment and improve the safety of complex chronic patients.

KEY WORDS

Polypharmacy, nursing, chronic disease, patient care management, medication therapy management, medication reconciliation, patient safety, aged.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida han incrementado el número de personas con enfermedades crónicas que requieren múltiples tratamientos farmacológicos. En este contexto, la polimedicación, definida habitualmente como el uso de cinco o más medicamentos de forma crónica, se ha convertido en un importante desafío para los sistemas sanitarios 1.

No obstante, es importante diferenciar entre polimedicación apropiada e inapropiada. La primera hace referencia al uso de varios medicamentos cuando existe una indicación clínica justificada y un beneficio demostrado para el paciente. Por el contrario, la polimedicación inapropiada incluye tratamientos innecesarios, duplicidades o fármacos cuyo riesgo supera los beneficios esperados1,2.

La presencia de multimorbilidad y la atención por diferentes profesionales favorecen el aumento de la polimedicación, especialmente en el paciente crónico complejo. Esta situación incrementa el riesgo de reacciones adversas, interacciones farmacológicas, caídas, deterioro cognitivo, disminución de la adherencia terapéutica y reingresos hospitalarios, con el consiguiente impacto sobre la calidad de vida y la seguridad del paciente1,3.

Enfermería desempeña un papel esencial en la prevención y el manejo de la polimedicación. La revisión periódica de la medicación, la educación sanitaria, la detección precoz de problemas relacionados con los fármacos y la coordinación con el equipo multidisciplinar permiten favorecer un uso más seguro y adecuado de los tratamientos1.

OBJETIVOS

General:

Analizar la evidencia disponible sobre la prevención y el manejo de la polimedicación en el paciente crónico complejo, destacando el papel de enfermería en la detección, seguimiento y optimización terapéutica.

Específicos:

  • Describir el concepto de polimedicación y su impacto en el paciente crónico complejo.
  • Analizar las intervenciones enfermeras para la prevención y el manejo de la polimedicación.
  • Identificar estrategias basadas en la evidencia para optimizar el tratamiento farmacológico y mejorar la seguridad del paciente.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de analizar la evidencia científica disponible sobre la prevención y el manejo de la polimedicación en el paciente crónico complejo y el papel desempeñado por la enfermería.

Para orientar la estrategia de búsqueda se formuló una pregunta de investigación siguiendo el modelo PICO:

Pregunta PICO:

¿Qué intervenciones de enfermería son eficaces para prevenir y manejar la polimedicación en pacientes crónicos complejos?

  • P (Paciente o población): pacientes crónicos complejos con polimedicación.
  • I (Intervención): intervenciones enfermeras dirigidas a la prevención y el manejo de la polimedicación (educación sanitaria, conciliación de la medicación, seguimiento terapéutico, revisión farmacológica, entre otras).
  • C (Comparación): atención habitual o ausencia de intervenciones específicas.
  • O (Resultados): disminución de la polimedicación inapropiada, mejora de la seguridad del paciente, reducción de eventos adversos y optimización del tratamiento farmacológico.

La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y SciELO. Asimismo, se consultaron guías de práctica clínica y documentos de sociedades científicas relacionados con la polimedicación y el paciente crónico complejo.

Para la estrategia de búsqueda se emplearon como palabras clave presentes en DeCS y MeSH, entre los que se incluyeron: “Polimedicación, enfermería, enfermedad crónica, gestión de la atención al paciente, gestión de la terapia medicamentosa, conciliación de la medicación, seguridad del paciente y anciano”. Estos términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR, adaptando la estrategia de búsqueda a las características de cada base de datos.

Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos publicados en español o inglés durante los últimos 10 años (2016-2026), disponibles a texto completo y relacionados con la polimedicación en pacientes crónicos complejos y las intervenciones de enfermería para su prevención o manejo. Se incluyeron revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, estudios observacionales, ensayos clínicos, estudios cualitativos y guías de práctica clínica.

Se excluyeron los artículos duplicados, estudios realizados exclusivamente en población pediátrica, publicaciones sin relación con el objetivo de la revisión, cartas al editor, editoriales, resúmenes de congresos y aquellos sin acceso al texto completo.

Los estudios seleccionados fueron revisados de forma crítica y la información se organizó de manera temática para facilitar el análisis y la síntesis narrativa de los resultados.

RESULTADOS

Concepto de paciente crónico complejo:

El paciente crónico complejo es aquel que presenta una o varias enfermedades crónicas asociadas a factores clínicos, funcionales o sociales que incrementan su vulnerabilidad y hacen necesaria una atención sanitaria continua, coordinada e individualizada. Su complejidad no depende únicamente del número de enfermedades, sino de la interacción entre ellas y de las necesidades de cuidados que generan1,2.

Suelen presentar multimorbilidad, fragilidad y distintos grados de dependencia, además de un uso frecuente de los servicios sanitarios debido a consultas, ingresos hospitalarios y seguimiento por diferentes especialistas. Como consecuencia, es habitual que precise múltiples tratamientos farmacológicos, lo que incrementa la probabilidad de polimedicación y, especialmente, de problemas relacionados con el uso de los medicamentos si no se realiza un seguimiento adecuado2,3.

Riesgos asociados a la polimedicación:

La polimedicación, especialmente cuando es inapropiada, se asocia a un mayor riesgo de complicaciones que afectan tanto al estado de salud del paciente como al funcionamiento del sistema sanitario1,2,3.

Riesgos clínicos:

El uso simultáneo de múltiples medicamentos incrementa la probabilidad de reacciones adversas e interacciones farmacológicas, pudiendo comprometer la eficacia y la seguridad de los tratamientos. Además, determinados fármacos pueden favorecer la aparición de síndrome confusional agudo, hipotensión ortostática y caídas, complicaciones especialmente frecuentes en las personas mayores y con fragilidad4,5.

Riesgos funcionales:

La polimedicación también puede repercutir en la capacidad funcional del paciente. La aparición de efectos adversos, y los tratamientos complejos, hacen que se pueda perder la autonomía para realizar las actividades de la vida diaria y contribuir al deterioro cognitivo, afectando negativamente a la calidad de vida5.

Impacto sanitario:

Las consecuencias de la polimedicación trascienden al propio paciente y generan un importante impacto sobre el sistema sanitario. Diversos estudios relacionan la polimedicación con un mayor número de ingresos y reingresos hospitalarios, un incremento de los costes sanitarios y una mayor sobrecarga asistencial, debido al aumento de consultas, pruebas diagnósticas y necesidad de seguimiento clínico3,4,5.

Papel de enfermería en la prevención de la polimedicación:

La enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención y el manejo de la polimedicación, ya que mantiene un contacto continuado con el paciente y su entorno, lo que facilita la detección precoz de problemas relacionados con la medicación y la promoción de un tratamiento seguro y adecuado1,2,5.

Conciliación terapéutica:

La conciliación de la medicación constituye una de las principales intervenciones enfermeras para prevenir errores relacionados con el tratamiento. Este proceso resulta especialmente importante durante los ingresos hospitalarios, las altas y las transiciones entre niveles asistenciales, momentos en los que pueden producirse omisiones, duplicidades o cambios no justificados en la medicación1,2,3.

Detección precoz de efectos adversos:

La observación sistemática del paciente permite identificar de forma temprana posibles reacciones adversas relacionadas con los medicamentos, como mareos, hipotensión, alteraciones del estado cognitivo o caídas. El registro estructurado de estos acontecimientos facilita su comunicación al resto del equipo sanitario y contribuye a una toma de decisiones más segura1,4,5.

Educación sanitaria:

La educación sanitaria desempeña un papel fundamental para promover el uso seguro y adecuado de la medicación. La enfermera puede explicar de forma clara el objetivo de cada tratamiento, resolver dudas, promover la simplificación de las pautas cuando sea posible y recomendar el uso de sistemas personalizados de dosificación, como los pastilleros, para facilitar el cumplimiento terapéutico1,2,5,6.

Fomento de la adherencia terapéutica:

La valoración de la adherencia permite identificar las dificultades que presenta el paciente para seguir el tratamiento. A través de la entrevista motivacional y de la identificación de las dificultades que pueden interferir en el tratamiento, como el olvido, la complejidad de la pauta o la falta de información, la enfermería puede diseñar intervenciones adaptadas a las necesidades de cada paciente.

La evaluación de la adherencia puede complementarse con el uso de instrumentos validados, como el test de Morisky-Green, que permite identificar de forma sencilla a los pacientes con riesgo de incumplimiento terapéutico. Su utilización, junto con la entrevista clínica, facilita la detección precoz de dificultades relacionadas con la medicación y orienta la planificación de intervenciones individualizadas1,4.

Trabajo interdisciplinar:

La prevención de la polimedicación requiere un abordaje multidisciplinar. La comunicación y coordinación entre enfermería, medicina y farmacia favorecen la revisión periódica de la medicación, la identificación de tratamientos potencialmente inapropiados y la optimización de la farmacoterapia, mejorando así la seguridad y la calidad de la atención al paciente1,3,6.

Estrategias basadas en la evidencia para reducir la polimedicación:

La evidencia científica indica que reducir la polimedicación inapropiada requiere una valoración individualizada del paciente y una revisión periódica de su tratamiento farmacológico. Para ello, es fundamental valorar periódicamente la necesidad, eficacia y seguridad de cada medicamento, teniendo en cuenta la situación clínica, funcional y las preferencias del paciente1,4.

Otra estrategia ampliamente recomendada consiste en la identificación de medicamentos potencialmente inapropiados, especialmente en personas mayores y pacientes con multimorbilidad. Para ello, pueden emplearse herramientas de apoyo a la decisión clínica, como los criterios STOPP/START o los criterios Beers, que ayudan a detectar tratamientos susceptibles de revisión4,5,6.

La desprescripción estructurada constituye una intervención segura y basada en la evidencia, orientada a retirar aquellos medicamentos cuyo riesgo supera el beneficio o que han dejado de estar indicados. Este proceso debe realizarse de forma planificada, consensuada con el paciente y coordinada entre los distintos profesionales sanitarios2,3,4,5.

Los protocolos de seguimiento enfermero permiten realizar un control periódico de la adherencia al tratamiento, detectar de forma precoz posibles efectos adversos y valorar la respuesta a los cambios terapéuticos, favoreciendo un uso más seguro y adecuado de los medicamentos1,4,5.

Implicaciones para la práctica clínica:

La prevención de la polimedicación forma parte de los cuidados enfermeros y puede integrarse en la práctica clínica diaria mediante intervenciones sencillas. La revisión periódica de la medicación, la valoración de la adherencia al tratamiento, la detección precoz de posibles efectos adversos y la educación sanitaria dirigida al paciente y su familia son actuaciones que contribuyen a un uso más seguro de los medicamentos.

Asimismo, resulta fundamental fomentar la coordinación con el resto del equipo multidisciplinar para comunicar incidencias relacionadas con la medicación y participar en la toma de decisiones sobre el tratamiento farmacológico3,5.

Por último, la creciente complejidad del paciente crónico hace necesario que los profesionales de enfermería dispongan de una formación continua en farmacología, conciliación de la medicación y estrategias de desprescripción, con el fin de ofrecer una atención basada en la evidencia y adaptada a las necesidades de cada paciente4,5,6.

LIMITACIONES

La presente revisión presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. En primer lugar, existe una considerable heterogeneidad entre los estudios incluidos, tanto en la definición de polimedicación como en las características de la población y las intervenciones analizadas, lo que dificulta la comparación de los hallazgos.

Asimismo, las diferencias entre los sistemas sanitarios y los modelos de atención al paciente crónico pueden limitar la extrapolación de algunos resultados a otros contextos asistenciales.

Por último, se observa una escasez de ensayos clínicos centrados específicamente en las intervenciones de enfermería, por lo que gran parte de la evidencia procede de estudios observacionales, revisiones y programas multidisciplinares6.

CONCLUSIONES

  • La evidencia científica revisada muestra que la polimedicación es frecuente en el paciente crónico complejo debido al envejecimiento y a la multimorbilidad. Sin embargo, no siempre supone un problema, ya que puede ser apropiada cuando el tratamiento está correctamente indicado.
  • La polimedicación inapropiada se asocia a un mayor riesgo de eventos adversos, interacciones farmacológicas, deterioro funcional y reingresos hospitalarios, por lo que resulta imprescindible revisar periódicamente la medicación.
  • La enfermería desempeña un papel clave en la prevención y el manejo de la polimedicación mediante la conciliación de la medicación, la educación sanitaria, el fomento de la adherencia y la detección precoz de problemas relacionados con los medicamentos.
  • Es necesario reforzar el papel de la enfermería mediante formación específica, trabajo interdisciplinar y estrategias basadas en la evidencia que contribuyan a optimizar el tratamiento farmacológico y mejorar la seguridad del paciente.

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