Patología tumoral en el sacro: un análisis comprensivo

20 octubre 2024

 

AUTORES

  1. Miguel Ángel Ibáñez Royo. Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario San Jorge de Huesca. España.
  2. Jesús Cuesta Díaz. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y Técnico en Farmacia y Parafarmacia. Servicio de Cardiología y Unidad de ICTUS. Hospital Universitario San Jorge de Huesca. España.
  3. Lara Lozano Serrano. Técnico en Farmacia y Parafarmacia. Farmacia Hospitalaria. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  4. Ana Isabel Leona Romero. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. España.
  5. Héctor Reinao Cegoñino. Graduado en Enfermería. Atención Primaria. Centro de Salud Parque Goya de Zaragoza. España.
  6. David Abad Hernán. Graduado en Enfermería. Atención Primaria. Centro de Salud Actur Norte de Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La patología tumoral del sacro incluye una variedad de neoplasias benignas y malignas que afectan tanto el hueso como el canal sacro. Las metástasis son los tumores malignos más comunes en esta región, mientras que los tumores primarios representan solo el 5% de todas las neoplasias óseas. Entre los tumores malignos primarios, el cordoma es el más frecuente, y el tumor de células gigantes es el tumor benigno más común. El diagnóstico de estas lesiones se realiza principalmente mediante técnicas de imagen como la radiografía simple, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), siendo esta última la técnica de elección debido a su capacidad para evaluar la extensión del tumor. El tratamiento varía según el tipo y estadio del tumor; los tumores benignos suelen ser manejados con resección quirúrgica, mientras que los malignos requieren un enfoque multidisciplinario que incluye cirugía, quimioterapia y radioterapia. La correcta identificación y tratamiento de estos tumores son cruciales para mejorar los resultados clínicos en los pacientes afectados. Este artículo revisa detalladamente la epidemiología, clasificación, técnicas de diagnóstico y opciones terapéuticas para los tumores sacros, subrayando la importancia de un enfoque integral y multidisciplinario.

PALABRAS CLAVE

Tumores sacros, cordoma, tumor de células gigantes, diagnóstico por imagen, tratamiento multidisciplinario.

ABSTRACT

Tumor pathology of the sacrum includes a variety of benign and malignant neoplasms that affect both the bone and the sacral canal. Metastases are the most common malignant tumors in this region, while primary tumors represent only 5% of all bone neoplasms. Among primary malignant tumors, chordoma is the most common, and giant cell tumor is the most common benign tumor. The diagnosis of these lesions is mainly made through imaging techniques such as plain radiography, computed tomography (CT) and magnetic resonance imaging (MRI), the latter being the technique of choice due to its ability to evaluate the extension of the tumor. Treatment varies depending on the type and stage of the tumor; Benign tumors are usually managed with surgical resection, while malignant tumors require a multidisciplinary approach that includes surgery, chemotherapy, and radiotherapy. Correct identification and treatment of these tumors are crucial to improve clinical outcomes in affected patients. This article reviews in detail the epidemiology, classification, diagnostic techniques and therapeutic options for sacral tumors, highlighting the importance of a comprehensive and multidisciplinary approach.

KEY WORDS

Sacral tumors, chordoma, giant cell tumor, imaging diagnosis, multidisciplinary treatment.

DESARROLLO DEL TEMA

La patología tumoral del sacro abarca una variedad de neoplasias benignas y malignas que pueden afectar tanto el hueso como el canal sacro. Debido a la arquitectura similar del sacro al resto de la columna vertebral, estas lesiones pueden representar un desafío diagnóstico significativo. En este artículo, se revisarán los principales tipos de tumores sacros, su epidemiología, técnicas de imagen utilizadas para su diagnóstico, y se discutirán los enfoques terapéuticos actuales.

Los tumores del sacro pueden ser primarios o metastásicos. Las metástasis son los tumores malignos más frecuentes del sacro, mientras que los tumores primarios representan solo el 5% de todas las neoplasias óseas. Entre los tumores primarios malignos del sacro, el cordoma es el más común, representando el 45% del total1. Por otro lado, el tumor benigno más frecuente es el tumor de células gigantes, que constituye el 50% de los tumores benignos del sacro2,3.

Entre los tumores sacros de carácter benigno cabe señalar:

  1. Tumor de Células Gigantes (TCG): Este tipo de tumor ocurre principalmente después de la maduración del esqueleto, con un pico de incidencia en la tercera década y una predominancia femenina. Son lesiones osteolíticas, excéntricas y expansivas, y a menudo se localizan en el ala sacra superior2,4,5.
  2. Quiste Óseo Aneurismático: Se caracteriza por múltiples cavidades llenas de sangre y es común en pacientes menores de 20 años. Estos quistes son típicamente osteolíticos, multiloculados y expansivos, con un fino anillo óseo3,6,7.
  3. Osteoma Osteoide: Es un tumor benigno que presenta un nidus central y es más frecuente en la segunda década de la vida. Clínicamente se manifiesta con dolor nocturno que mejora con salicilatos8,9,10.
  4. Osteoblastoma: Similar histológicamente al osteoma osteoide pero de mayor tamaño, puede presentar síntomas neurológicos debido a su tamaño y ubicación en la columna10,11,12.
  5. Osteocondroma: Es el tumor óseo benigno más frecuente en general, aunque raro en el sacro, donde aparece como excrecencias pedunculadas o sésiles que crecen desde la superficie ósea13,14,15.

 

En lo que respecta a los tumores malignos, debemos poner el foco en los que se especifican a continuación:

  1. Cordoma: Tumor de crecimiento lento que se origina en los remanentes de la notocorda. Es más común en la región sacrococcígea y afecta típicamente a los segmentos sacros cuarto y quinto 16,17. Es el tumor primario maligno más frecuente del sacro1,18.
  2. Mieloma Múltiple y Plasmocitoma: El mieloma múltiple es la segunda neoplasia maligna más frecuente del sacro, con lesiones típicamente osteolíticas. El plasmocitoma, una lesión solitaria, se considera un estadio temprano del mieloma múltiple19,20.
  3. Linfoma: Predomina en hombres jóvenes y puede causar destrucción ósea agresiva. Suele presentar mínima alteración en TC, aunque puede afectar tejidos blandos sin destruir la cortical21,22,23.
  4. Sarcoma de Ewing: Común en la segunda década de vida, presenta un patrón osteolítico y permeativo en las técnicas de imagen. Este tumor afecta frecuentemente el ala sacra y puede implicar el canal espinal24,25,26.
  5. Osteosarcoma: Raro en el sacro, representa el 9% de los tumores malignos sacros y se caracteriza por un patrón de destrucción ósea agresiva con rotura de la cortical y masa de partes blandas27,28,29.
  6. Condrosarcoma: Constituye aproximadamente el 2% de los condrosarcomas y se presenta en adultos de mediana edad con dolor intratable. En imagen, se observa como una lesión osteolítica agresiva30,31,32.

 

TÉCNICAS DE IMAGEN EN EL DIAGNÓSTICO DE TUMORES SACROS:

La radiografía simple es útil en estadios avanzados de la enfermedad, donde puede mostrar destrucción ósea y calcificaciones. Sin embargo, en estadios tempranos, su sensibilidad es baja debido a la superposición del contenido intestinal sobre las lesiones sacras33,34,35.

La TC permite detectar osteólisis, afectación de la cortical ósea, mineralización de la matriz del tumor y afectación de partes blandas. Es especialmente útil para valorar la extensión ósea del tumor y planificar tratamientos quirúrgicos36,37,38.

La RM es la técnica de elección para el estudio de los tumores sacros, ya que permite una evaluación detallada del estadio y la extensión del tumor en el canal sacro y los forámenes neuronales. Los tumores benignos suelen mostrar una señal baja-intermedia en ambas secuencias T1 y T2, mientras que los tumores malignos como el cordoma muestra hiperseñal en T239,40,41.

 

TRATAMIENTO DE LOS TUMORES SACROS:

El tratamiento de los tumores sacros depende del tipo y estadio del tumor. Los tumores benignos pueden ser manejados con resección quirúrgica, aunque algunos, como el osteoblastoma, pueden requerir una terapia más agresiva debido a su potencial para causar síntomas neurológicos42,43,44.

En el caso de los tumores malignos, la cirugía es el tratamiento principal, a menudo complementada con quimioterapia y radioterapia. El manejo de tumores como el cordoma puede ser complejo debido a su localización y extensión, lo que a veces requiere técnicas quirúrgicas avanzadas para lograr una resección completa 45,46,47.

 

CONCLUSIONES

El sacro es una localización significativa para una variedad de neoplasias óseas, tanto benignas como malignas. El conocimiento de las características radiológicas y clínicas de estos tumores es crucial para un diagnóstico y tratamiento adecuados. Las técnicas de imagen avanzadas, como la TC y la RM, juegan un papel esencial en la evaluación y manejo de estas lesiones. Un enfoque multidisciplinario que incluya ortopédicos, oncólogos, radiólogos y patólogos es fundamental para mejorar los resultados clínicos en pacientes con tumores sacros48,49,50.

 

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