Pilates y embarazo

27 junio 2024

 

AUTORES

  1. Andrea Echart Broto. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  2. Lorena Aznar Galve. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  3. Marta Lugo Baile. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. Andrea Ruiz Martínez. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  5. María Royo del Río. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  6. Patricia Blanco Rollan. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.

 

RESUMEN

El embarazo es un período de grandes cambios a nivel físico y emocional. La práctica regular de ejercicio físico moderado es considerada beneficiosa en esta etapa, para el correcto mantenimiento de la salud maternofetal. En concreto, la práctica del Pilates ha reportado numerosos beneficios.

PALABRAS CLAVE

Pilates, embarazo, ejercicio físico.

ABSTRACT

Pregnancy is a period of multiple changes on a physical and emotional level. The regular practice of moderate physical exercise is considered beneficial at this stage in order to ensure a correct maintenance of maternal-fetal health. In particular, the practice of Pilates has reported numerous benefits.

KEY WORDS

Pilates, pregnancy, physical exercise.

INTRODUCCIÓN

El embarazo es un periodo en el que se producen numerosos cambios fisiológicos, anatómicos y psicológicos. Estas modificaciones pueden ocasionar un gran impacto en la mujer, por lo que mantener un buen estado de salud durante este proceso es fundamental.

En esta etapa, se desarrollan síntomas de dolor lumbar que pueden interferir en la calidad de vida. También se produce debilitamiento del suelo pélvico, de los músculos estabilizadores de la región abdominal e hiperlordosis lumbar.

La actividad física ayuda a mejorar el bienestar y es necesaria en el mantenimiento de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es recomendable realizar ejercicio físico durante el embarazo, ya que promueve la salud materno-fetal. Los beneficios incluyen una reducción del riesgo de padecer diabetes gestacional, preeclampsia e hipertensión gestacional. Ayuda a evitar la ganancia excesiva de peso, cesáreas innecesarias, complicaciones en el parto, la incontinencia urinaria y la depresión posparto, así como agiliza la recuperación física tras el parto. Respecto a los resultados neonatales, reduce el riesgo de sufrir parto prematuro y complicaciones del recién nacido1.

Según la evidencia científica, la recomendación durante el embarazo es realizar ejercicio físico de intensidad moderada, tres o cuatro días a la semana con una duración de unos 30 minutos. Se deben evitar movimientos intensos y bruscos, saltos y maniobras de Valsalva.

La práctica regular del Pilates, posee una serie de beneficios para la madre tanto a nivel físico como emocional. Los beneficios en la salud materna repercute también en beneficios fetales y neonatales.

El Método Pilates fue creado por Joseph Pilates en el siglo XX. Se trata de un entrenamiento de resistencia en el que el cuerpo y la mente son considerados un todo. Consiste en realizar ejercicios de resistencia, fuerza y flexibilidad, lo cual ayuda a mejorar la postura corporal, la respiración y el equilibrio. Todo ello, ayuda a mejorar la postura corporal reduciendo el riesgo de padecer dolor lumbar, y fortalece la espalda y el suelo pélvico. Por otro lado, mejora la capacidad de relajación y concentración, evitando el estrés2.

OBJETIVO

Conocer los beneficios del pilates durante el embarazo, así como describir la evidencia disponible actual respecto a la práctica de este deporte durante el período gestacional.

MATERIAL Y MÉTODO

Se ha realizado una revisión bibliográfica en las principales bases de datos como Cochrane y Pubmed, acotando la búsqueda a los últimos 5 años y a publicaciones en inglés y español. Se han utilizado las palabras clave “pregnancy”, “pilates” y “physical exercise”.

RESULTADOS

A pesar de que el embarazo se asocia con cambios a nivel morfológico y funcional, es ampliamente conocido que la práctica regular de ejercicio físico moderado tiene efectos positivos durante esta etapa2.

Recientemente, la práctica del Pilates está cobrando importancia, como forma de ejercicio y relajación. Se trata de un entrenamiento físico moderado enfocado a perfeccionar la conciencia corporal para lograr mejorar la alineación y estabilización corporal, así como alcanzar la armonía muscular, mediante el fortalecimiento de los músculos más débiles y mejorando la elasticidad de los músculos hipertrofiados, haciendo que la persona que lo ejecuta adquiera un mayor dominio corporal. Esta práctica deportiva cada vez va interesando más, sobre todo entre las mujeres, y entre ellas las gestantes3,4.

La práctica de un programa de ejercicio físico mediante el método Pilates, supervisado por un profesional experto en la materia, logra mejoras significativas en la condición física como la tensión arterial, fuerza, flexibilidad, curvatura de la columna, así como en resultados obstétricos3.

Los diferentes estudios analizados, muestran la práctica de pilates en embarazadas de bajo riesgo, como un método eficaz y seguro para fortalecer la musculatura abdominal y del suelo pélvico, la menor ganancia de peso y mejorar la experiencia del parto.

En el trabajo de parto es donde mejor se ven reflejados los beneficios del Pilates, ya que ha demostrado disminuir la tasa de cesáreas y partos instrumentados. Existe evidencia que avala el fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico y la flexibilidad del periné, colaborando en la disminución de episiotomías. Además, mejora el control del dolor durante el parto, observándose una disminución en la utilización de la analgesia epidural.

Por otro lado, disminuye el riesgo de macrosomía (relacionado con la disminución del peso materno) pero dentro de los parámetros de la normalidad, y sin ocasionar riesgos para el recién nacido3.

La evidencia disponible sugiere que los ejercicios de Pilates adaptados a las embarazadas pueden ayudar a las gestantes de bajo riesgo a disfrutar de un embarazo más saludable y prepararse para las exigencias físicas del parto4.

Es primordial adaptar cada entrenamiento a cada caso, describiendo la intensidad y el tipo de ejercicio a realizar para que no se produzca ninguna lesión ni complicación.

Se ha demostrado que el incremento en el IMC a lo largo del embarazo puede desencadenar dolor a nivel lumbar, aspecto que sufren en torno al 20-90% de mujeres embarazadas. Para mejorar este aspecto, se diseñó un programa de actividad física basado en el método Pilates, de ocho semanas de duración y orientado a embarazadas. Se comprobó que esta práctica ofrece beneficios en la mejora de la funcionalidad, y por tanto una disminución en el riesgo de lesión. Por otro lado, tiene un efecto positivo en el parto, favoreciendo que éste sea eutócico y disminuyendo la necesidad de analgesia3.

El tiempo de parto prolongado es un problema clínico en la obstetricia moderna, que causa numerosos problemas para la madre y el recién nacido, como aumento de la fatiga materna, cesárea y parto instrumental, atonía uterina, mortalidad materna y aumento del riesgo de hipoxia fetal y baja puntuación en el test de Apgar.

Se ha demostrado que la práctica de Pilates fortalece el suelo pélvico y mejora su función estructural, puesto que engloba ejercicios de contracción de los músculos del suelo pélvico. Se ha demostrado que estos ejercicios previenen la prolongación de la segunda etapa del parto en aproximadamente una de cada ocho mujeres5.

La evidencia actual respalda el inicio de ejercicio en mujeres sedentarias durante el embarazo. Hasta la fecha, no se han informado datos sobre los peligros del ejercicio de intensidad moderada para la madre o el recién nacido. Según las últimas directrices, se anima a las mujeres con embarazos de bajo riesgo a mantener o comenzar un entrenamiento de resistencia aeróbico y progresivo, previa evaluación clínica antes de comenzar a hacer ejercicio, para asegurarse de que no haya ningún motivo médico para dejar de hacerlo. Una revisión sistemática y un metanálisis de 2019 mostraron que en madres con problemas médicos prenatales (hipertensión crónica, diabetes tipo 1 y tipo 2), el ejercicio prenatal reduce el riesgo de cesárea en un 55% y no aumenta el riesgo de resultados adversos maternos y neonatales2,5.

A nivel internacional, el Pilates se considera un ejercicio capaz de mejorar las funciones físicas, psicológicas y motoras, y los movimientos practicados en Pilates se pueden realizar de acuerdo con los cambios que lleva intrínsecos el embarazo.

En el embarazo, la técnica de respiración diafragmática del Pilates ayuda a la madre a prepararse para el parto. Mejora la capacidad de los músculos del tronco y del suelo pélvico, la flexibilidad y la respiración.

Un estudio mostró que la práctica del Pilates durante el embarazo reduce significativamente la intensidad del dolor en el parto, la duración de la segunda etapa del parto y aumenta la satisfacción materna. La duración media total del trabajo de parto fue más corta en el grupo de mujeres que practicaron Pilates que en el grupo control. Sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos en términos de necesidad de oxitocina intraparto, episiotomía, tipo de parto y puntuación en el test de Apgar2,5.

Se realizaron una revisión sistemática y un metanálisis para investigar la efectividad del Pilates durante el embarazo. Los estudios compararon el Pilates con la atención prenatal de rutina. Los resultados indicaron un aumento significativo en la tasa de parto vaginal entre el grupo que practicó Pilates. Además, este grupo exhibió tasas significativamente reducidas de parto por cesárea y una duración más corta del trabajo de parto. El Pilates se asoció con una disminución significativa en la incidencia de episiotomía y en el número de mujeres que requirieron analgesia epidural durante el parto. Además, las puntuaciones en el test de Apgar fueron más altas en el grupo de Pilates en comparación con el grupo control6.

El dolor es uno de los mayores desafíos que experimentan las mujeres durante el parto. Por lo tanto, las intervenciones no farmacológicas para limitar el dolor del parto y mejorar algunos problemas de salud son aceptables para las mujeres embarazadas y se alinean con el manejo obstétrico actual.

En un estudio se concluyó que los programas de entrenamiento del suelo pélvico se relacionan con la prevención de una segunda etapa prolongada del parto, y que los ejercicios de Pilates son beneficiosos para los resultados obstétricos al reducir la tasa de partos por cesárea, aumentar la tasa de partos vaginales y acortar el tiempo de parto. El Pilates también juega un papel importante a la hora de controlar el aumento de peso durante el embarazo y mejorar la puntuación Apgar al minuto. Sin embargo, no hubo ningún efecto significativo sobre el IMC, la puntuación EVA para el dolor o la puntuación Apgar a los 5 minutos6.

En la actualidad existe una tasa creciente de cesáreas. Betran et al. mencionaron que aproximadamente 1 de cada 3 mujeres daría a luz por cesárea en 2030. La OMS publicó directrices para disminuir su uso innecesario. Una de ellas fueron los ejercicios de Pilates. Los resultados respaldaron que el Pilates disminuyó las cesáreas y aumentó el número de partos vaginales7.

Además, los ejercicios de Pilates controlan el aumento de peso en mujeres embarazadas, lo que puede llevar a prevenir la hiperlipidemia, el dolor de espalda, la fatiga crónica y la depresión. Sin embargo, el IMC no se ve afectado por el Pilates, que puede necesitar más pérdida de peso para disminuir significativamente. Aunque la disminución del aumento de peso no fue alta, tuvo un buen resultado y podría combinarse con otras intervenciones para lograr el objetivo8.

Más de dos tercios de las mujeres embarazadas experimentan dolor lumbar durante el embarazo. Esta condición aumenta a medida que avanza el embarazo, interfiriendo con el trabajo, las actividades diarias y el sueño.

En un metanálisis, hubo una diferencia significativa en el dolor referido entre el grupo de Pilates y el grupo control sin ejercicio.

Existe evidencia de calidad moderada de que el Pilates puede reducir el dolor lumbar relacionado con el embarazo más que el ejercicio prenatal habitual o ningún ejercicio9.

En otro estudio, se dividió a 40 mujeres embarazadas en dos grupos, uno que practicó Pilates dos veces por semana durante 8 semanas y otro que no. El dolor y la discapacidad mejoraron significativamente en el grupo que practicó Pilates. También hubo mejoras significativas en el sueño, la movilidad física y la estabilización lumbopélvica1,3,10.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN

Un estudio investigó el efecto de la práctica de Pilates sobre los resultados del parto en mujeres primíparas. Según los resultados obtenidos, el Pilates tuvo un efecto positivo sobre el dolor del parto, la duración de la segunda etapa del parto y la satisfacción materna. En cambio, no hubo asociación entre esta práctica y la necesidad de oxitocina intraparto, la práctica de episiotomía, el tipo de parto y las puntuaciones en el test de Apgar. En este estudio se mostró que la duración del parto fue mayor en las mujeres con mayor IMC. Por ello, el IMC se incluyó como posible factor de confusión2.

Respecto al tiempo de parto, en varios estudios la duración del parto en el grupo que practicó Pilates fue más corta que en el grupo control. Sin embargo, en un estudio esta práctica no tuvo ningún efecto sobre la duración del parto8.

En un estudio, aunque se obtuvieron menos casos de episiotomía en el grupo que practicó Pilates durante el embarazo, esta diferencia no fue significativa. En la misma línea, en otro estudio sí se observó una diferencia significativa en la reducción de la episiotomía en el grupo de Pilates en comparación con el grupo control. Parece que la primiparidad, la longitud perineal corta, la raza y la inducción con oxitocina se encuentran entre los factores que aumentaron la incidencia de episiotomía en este estudio. De hecho, se puede concluir que la episiotomía no se ve afectada sólo por los ejercicios de Pilates, sino que otros factores como la raza, la longitud del periné, la paridad, la inducción del parto, el peso fetal, la posición occipito-posterior, el parto de nalgas, etc. también contribuyen a la realización de episiotomía5,8,11.

También se encuentran diferencias sobre el tipo de parto. En algunos estudios influye el haber practicado Pilates durante el embarazo y en otros no existe correlación entre la práctica y el tipo de parto. Varios estudios mostraron una diferencia estadísticamente significativa en el tipo de parto entre Pilates y los grupos control, siendo el número de partos normales mayor en el grupo de Pilates. Sin embargo, en otro estudio no tuvo ningún efecto sobre el tipo de parto.

Lo mismo ocurre en la finalización del embarazo mediante cesárea. En una revisión sistemática no se obtuvo una diferencia en la tasa de cesárea con la práctica de Pilates. La principal diferencia entre los grupos de intervención estuvo en la intensidad del ejercicio. Parece que la evidencia que respalda el papel del ejercicio en la reducción de la tasa de cesáreas se debe a diferencias en la cantidad de ejercicio. Una revisión y un metanálisis mostraron que las mujeres que hacían ejercicio aeróbico durante 30 a 60 minutos de 2 a 7 veces por semana tenían menos riesgo de parto por cesárea. Los resultados de este estudio mostraron que el Pilates de intensidad moderada dos veces por semana por sí solo no tuvo efectos en el aumento de la tasa de parto natural en mujeres primíparas, y que la mayoría de las mujeres primíparas jóvenes tenían más posibilidades de tener un parto normal5,8.

En un estudio sobre el efecto del ejercicio durante el embarazo en los resultados neonatales, se obtuvo que el Pilates no mostró ningún efecto sobre la puntuación en el test de Apgar neonatal. Por el contrario, en otros estudios el Pilates sí causó una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de intervención y control en términos de las puntuaciones de Apgar. Una de las razones por las que el Pilates no influye en la puntuación del Apgar podría atribuirse al hecho de que, en el entorno del estudio, podrían existir factores de riesgo que causen una puntuación de Apgar baja en el bebé por sí mismos (cesárea emergente, por ejemplo)8.

Respecto a la experiencia de parto, sí se encontró diferencia entre el grupo que practicó Pilates. Las mujeres se sintieron más seguras durante el parto, afrontaron mejor el dolor, experimentaron menos problemas en el proceso del parto y, en general, estuvieron más satisfechas con la experiencia8.

Existen limitaciones importantes en los estudios analizados, como la paridad, el IMC de las mujeres o sus factores de riesgo gestacional, entre otros. Por ejemplo, en un estudio solo se incluyeron mujeres nulíparas y de bajo riesgo, por lo que los presentes hallazgos no se pueden generalizar a embarazos de alto riesgo ni a madres multíparas5.

Respecto a la lumbalgia, los ejercicios de Pilates pueden recomendarse como un método eficaz y seguro para aumentar la estabilización lumbopélvica, reducir el dolor y la discapacidad, mejorar la movilidad física y los problemas de sueño en mujeres embarazadas con esta dolencia. Sin embargo, su eficacia no se ha evaluado ampliamente10.

En general, podemos aconsejar el Pilates en la mayoría de gestantes sanas, considerando la exclusión de algunos ejercicios, aunque sería necesaria más investigación sobre esta práctica3.

Se concluye que el Pilates puede mejorar la experiencia del embarazo en las mujeres, aunque todavía se necesitan más ensayos controlados aleatorios y estudios con tamaños muestrales mayores para evaluar su impacto en los resultados neonatales y producir resultados válidos y generalizables7,8.

Pese a la cantidad de beneficios descritos respecto a la práctica del Pilates durante el embarazo, los resultados de los estudios deben interpretarse con cautela, puesto que las muestras estudiadas no son amplias y la evidencia disponible no es del todo consistente.

Por lo tanto, se concluye que se necesitan estudios más detallados y con un tamaño de muestra mayor para demostrar la eficacia y seguridad de este ejercicio durante el embarazo.

 

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