- Paula Domínguez Barrios. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María Josefa Rubio Rubio. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Daniel Viñals Martínez. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Elena Villena Alguacil. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Lucía Cobo Ortiz. Graduada en Enfermería. Distrito Sanitario Poniente, Almería. España.
- María Jesús Castillo Arce. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
Se presenta el plan de cuidados de enfermería en una paciente de 45 años diagnosticada de cáncer de mama, a la que se le coloca un reservorio subcutáneo para la administración de quimioterapia. Se aborda la valoración integral según el modelo de Virginia Henderson, diagnósticos enfermeros NANDA, resultados NOC e intervenciones NIC, con especial énfasis en la educación del paciente y familia, la prevención de complicaciones y el acompañamiento emocional. El plan busca garantizar la seguridad del procedimiento, fomentar la adherencia terapéutica y mejorar la calidad de vida1,2,4.
PALABRAS CLAVE
Reservorio subcutáneo, cuidados de enfermería, cáncer de mama, quimioterapia, seguridad del paciente.
ABSTRACT
This nursing care plan focuses on a 45-year-old patient diagnosed with breast cancer, who underwent placement of a subcutaneous port for chemotherapy administration. The care plan includes assessment according to Virginia Henderson’s model, NANDA diagnoses, NOC outcomes, and NIC interventions. Emphasis is placed on patient and family education, prevention of complications, and emotional support. The goal is to ensure safe use of the port, enhance treatment adherence, and improve quality of life.
KEY WORDS
Subcutaneous reservoir, nursing care, breast cancer, chemotherapy, patient safety.
INTRODUCCIÓN
El cáncer de mama es una de las principales causas de morbilidad oncológica a nivel mundial¹. La colocación de reservorios subcutáneos supone una estrategia fundamental en la administración segura y continuada de tratamientos quimioterápicos, reduciendo complicaciones asociadas a vías periféricas y mejorando la calidad asistencial³. No obstante, este procedimiento requiere cuidados de enfermería especializados para garantizar la seguridad, prevenir infecciones y capacitar al paciente en el afrontamiento de su nueva condición². El presente plan de cuidados se centra en el abordaje integral de un paciente oncológico portador de reservorio subcutáneo, integrando aspectos clínicos, educativos y emocionales⁵.
El papel de la enfermería en este contexto ha evolucionado significativamente gracias al desarrollo de protocolos estandarizados de actuación y a la formación continuada del personal sanitario. La evidencia científica destaca que una adecuada capacitación enfermera disminuye la incidencia de infecciones, mejora la satisfacción del paciente y optimiza los resultados del tratamiento⁶. Asimismo, la educación sanitaria previa a la implantación del dispositivo se considera una intervención clave para reducir la ansiedad y favorecer la autoconfianza del paciente⁷.
PLAN DE CUIDADOS
1. Presentación del paciente:
Paciente de 45 años, diagnosticada de cáncer de mama, que tras decisión médica es portadora de un reservorio subcutáneo con el fin de iniciar tratamiento quimioterápico. Vive con su pareja y cuenta con una red familiar cercana que le apoya emocionalmente. Durante la valoración inicial, la paciente manifiesta preocupación por posibles complicaciones asociadas al dispositivo, así como temor al dolor durante las punciones. Refiere desconocimiento sobre los cuidados del reservorio y expresa dudas sobre las limitaciones que pueda implicar en su vida diaria. A pesar de la ansiedad inicial, muestra disposición para aprender y colaborar activamente en su tratamiento, lo que constituye un aspecto positivo para la adherencia terapéutica.
Durante el proceso de acogida, se enfatiza la importancia del acompañamiento terapéutico, ofreciendo información clara, adaptada a su nivel de comprensión y respetando sus tiempos emocionales. Este tipo de intervención comunicativa contribuye a establecer una relación de confianza, esencial para el desarrollo del plan de cuidados individualizado⁸.
2. Valoración según las 14 necesidades de Virginia Henderson:
• Respirar normalmente: sin alteraciones.
• Comer y beber adecuadamente: sin limitaciones actuales, aunque expresa preocupación por efectos secundarios de la quimioterapia.
• Eliminar por todas las vías corporales: sin alteraciones previas.
• Moverse y mantener posturas adecuadas: independiente.
• Dormir y descansar: refiere insomnio ocasional por ansiedad.
• Vestirse y desvestirse: independiente.
• Mantener temperatura corporal: sin alteraciones.
• Mantener higiene e integridad de la piel: requiere educación sobre cuidados de la piel en la zona del reservorio².
• Evitar peligros: riesgo de infección y extravasación por el uso del dispositivo³.
• Comunicarse: comunicación adecuada, expresa temores y dudas.
• Vivir según valores y creencias: mantiene actitud positiva, aunque requiere apoyo emocional⁵.
• Ocuparse en actividades recreativas: sin limitaciones físicas actuales, pero teme restricciones durante el tratamiento.
• Aprender: motivada para adquirir conocimientos sobre el reservorio y su autocuidado².
Se destaca la necesidad de reforzar la educación sobre el mantenimiento del dispositivo, el lavado de manos y el reconocimiento precoz de signos de alarma. La enfermería debe valorar periódicamente la comprensión de la paciente y reforzar los conocimientos mediante la demostración práctica y la entrega de material educativo ilustrado⁹.
3. Diagnósticos de enfermería (NANDA):
- 00126 Conocimientos deficientes relacionados con el manejo del reservorio subcutáneo².
- 00146 Ansiedad relacionada con procedimiento terapéutico y temor a complicaciones⁵.
- 00004 Riesgo de infección relacionado con manipulación del reservorio³.
- 00059 Riesgo de alteración de la imagen corporal relacionado con la presencia del dispositivo⁵.
4. Resultados esperados (NOC):
– [1813] Conocimiento: procedimiento terapéutico².
– [1402] Control de la ansiedad⁵.
– [1902] Control del riesgo: infección⁴.
– [1200] Imagen corporal positiva⁵.
5. Intervenciones enfermeras (NIC):
– [5602] Enseñanza: procedimiento/actividad: educación sobre el manejo y cuidados del reservorio².
– [5820] Disminución de la ansiedad: proporcionar información clara, técnicas de afrontamiento y apoyo emocional⁵.
– [6540] Control de la infección: aplicación de técnica aséptica en la manipulación y educación sobre signos de alarma⁴.
– [5240] Asesoramiento en imagen corporal: facilitar la expresión de preocupaciones y reforzar la autoestima⁵.
Además, se recomienda reforzar la enseñanza mediante simulaciones clínicas y recursos audiovisuales, ya que estas estrategias favorecen el aprendizaje significativo y la adherencia a las pautas de autocuidado. La creación de guías visuales y recordatorios escritos ayuda a reducir errores en la manipulación y aumenta la seguridad percibida por el paciente9,10.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El cuidado del paciente oncológico con reservorio subcutáneo requiere un abordaje integral que incluya no solo la vigilancia clínica del dispositivo, sino también la educación sanitaria, el apoyo emocional y la prevención de complicaciones. El rol de enfermería es fundamental para fomentar la seguridad, la adherencia al tratamiento y la adaptación psicosocial. Un plan de cuidados estructurado según el marco NANDA, NOC y NIC permite orientar la práctica enfermera y mejorar los resultados en salud2,5.
La implantación de programas de formación continuada y auditorías internas en el manejo de reservorios ha demostrado reducir las tasas de infección y extravasación en unidades oncológicas, consolidando la calidad asistencial¹¹. Del mismo modo, el trabajo interdisciplinar entre enfermería, oncología y farmacia hospitalaria potencia la continuidad del cuidado y la detección precoz de incidencias relacionadas con el dispositivo¹². Finalmente, es imprescindible fomentar líneas de investigación que profundicen en la experiencia del paciente, la humanización del cuidado y la aplicación de nuevas tecnologías para la monitorización y seguimiento domiciliario de los reservorios subcutáneos.
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