AUTORES
- Laura Tercero Antoni. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.
- María Susín Estremé. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.
- Lucía Bayo Aspíroz. Terapeuta Ocupacional en Atención Temprana de Huesca. España.
- Ángela Obón Olleta. Terapeuta Ocupacional en Comarca del Bajo Martín de Teruel. España.
- Marina Cutié Arnalda. Terapeuta Ocupacional Servicio Aragonés de Salud. España.
RESUMEN
Las úlceras por presión (UPP) representan un desafío significativo en el cuidado de pacientes adultos mayores, especialmente aquellos con movilidad reducida o enfermedades crónicas, afectando su salud, calidad de vida y generando un importante impacto económico en los sistemas sanitarios debido al aumento de estancias hospitalarias y consumo de recursos. Estas lesiones no solo causan dolor, sino que pueden derivar en complicaciones graves que incrementan la morbimortalidad.
La evidencia indica que hasta un 95 % de las UPP pueden prevenirse mediante estrategias de enfermería adecuadas y basadas en la mejor evidencia científica. La prevención requiere un enfoque integral que incluya la valoración continua del riesgo, cuidados específicos de la piel, manejo correcto de la presión, control de la humedad, uso de superficies especiales y supervisión del estado nutricional e hidratación del paciente.
Intervenciones como cambios posturales frecuentes y programados, uso de almohadas o colchones especiales y productos protectores para la piel son fundamentales para mantener la integridad cutánea y prevenir lesiones. La implementación constante de estas medidas reduce complicaciones, optimiza recursos y mejora la seguridad del paciente. En este contexto, la enfermería desempeña un papel estratégico, asegurando la aplicación de protocolos basados en evidencia que promuevan la prevención efectiva de las UPP y un cuidado integral, seguro y de calidad.
PALABRAS CLAVE
Úlceras por presión, enfermería, prevención de enfermedades, adulto.
ABSTRACT
Pressure ulcers (PUs) represent a significant challenge in the care of older adult patients, affecting their health, quality of life, and generating an economic impact on healthcare systems. Evidence indicates that up to 95% of these lesions can be prevented through appropriate nursing strategies. Prevention requires a comprehensive approach that includes skin assessment and care, pressure management, moisture control, the use of specialized surfaces, and monitoring of the patient’s nutritional and hydration status. Interventions such as frequent repositioning, the use of pillows or specialized mattresses, and protective skin products are essential to maintain skin integrity. Consistent implementation of these measures reduces complications, optimizes resources, and improves patient safety. In this context, nursing plays a central and strategic role, ensuring the application of evidence-based protocols that promote effective prevention of PUs and high-quality care.
KEY WORDS
Pressure ulcer, nursing, disease prevention, adult.
INTRODUCCIÓN
Las úlceras por presión (UPP) son lesiones localizadas que afectan la piel y/o el tejido subyacente, generalmente situadas sobre prominencias óseas. Estas lesiones se originan por la acción de factores como la presión sostenida, la fricción, la humedad o el cizallamiento, los cuales comprometen la integridad de la piel y de los tejidos profundos1–3.
Las UPP representan un problema de salud global, tanto por el impacto que generan en la calidad de vida de las personas que las padecen, como por las repercusiones económicas que implican. Su presencia aumenta el gasto sanitario, debido al mayor uso de recursos humanos y materiales, y prolonga la estancia hospitalaria1–4.
Actualmente, se sabe que hasta un 95 % de las UPP son prevenibles mediante estrategias de cuidado adecuadas1, 4.
OBJETIVO
El objetivo del siguiente trabajo es analizar, a través de una revisión bibliográfica, los cuidados de enfermería más efectivos para la prevención de úlceras por presión en pacientes adultos.
METODOLOGÍA
Se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica exhaustiva con el objetivo de recopilar información relevante sobre la prevención de úlceras por presión en pacientes adultos. La búsqueda se centró en artículos publicados en los últimos cinco años y disponibles en los idiomas español, inglés y portugués, con el fin de garantizar la actualidad y diversidad de la evidencia científica revisada. Para ello, se utilizaron como fuentes principales las bases de datos Dialnet, Medline y Google Scholar, seleccionadas por su amplia cobertura de literatura académica y científica en el área de enfermería y cuidados de salud.
Durante el proceso de búsqueda, se aplicaron filtros específicos para optimizar los resultados y asegurar la relevancia de los artículos incluidos. Entre estos filtros se consideraron el tipo de documento (artículos originales, revisiones sistemáticas y revisiones narrativas) y el acceso al texto completo. Además, se limitaron los resultados a estudios que abordarán explícitamente el rol de la enfermería en la prevención de úlceras por presión en adultos, excluyendo aquellos que no cumplían con estos criterios. Esta estrategia permitió organizar la información de manera sistemática y temática, facilitando la identificación de hallazgos clave y tendencias en la práctica de enfermería basada en evidencia.
RESULTADOS
Es fundamental establecer medidas preventivas que optimicen la calidad del cuidado de enfermería, haciendo uso de herramientas y estrategias específicas que permitan abordar de manera integral los factores de riesgo asociados a la aparición de úlceras por presión (UPP)1,4. Estas intervenciones no solo buscan prevenir lesiones cutáneas, sino también garantizar la seguridad, comodidad y bienestar general del paciente, reduciendo complicaciones y mejorando los resultados clínicos. Entre las principales medidas preventivas, los profesionales de enfermería deben centrarse en la valoración exhaustiva del riesgo, el cuidado adecuado de la piel, el manejo de la presión, el control de la humedad, la utilización de superficies especiales y la supervisión del estado nutricional e hidratación del paciente, adaptando cada acción a las características individuales y al nivel de dependencia de cada persona1,4.
1. Cuidados de la piel:
El cuidado de la piel constituye la primera línea de defensa contra las UPP y requiere de acciones sistemáticas y constantes. Se recomienda el uso de jabones con pH neutro, que no alteren la barrera cutánea natural ni generen irritación3,4. Asimismo, es importante evitar productos que contengan alcohol, debido a su efecto secante y potencial daño sobre la piel vulnerable4. La hidratación regular de la piel con cremas de alto contenido graso ayuda a mantener su elasticidad y resistencia, especialmente en zonas de prominencias óseas o puntos de apoyo. En el caso de úlceras grado I o zonas de mayor riesgo, se sugiere la aplicación de ácidos grasos hiperoxigenados3, que contribuyen a la protección y regeneración de la piel. La valoración continua y la inspección frecuente permiten detectar cambios tempranos, evitando la progresión de lesiones y asegurando que las intervenciones sean oportunas y efectivas.
2. Manejo de la presión:
El manejo adecuado de la presión es un componente central en la prevención de las UPP. Los pacientes deben ser reposicionados de manera periódica para reducir la presión sobre las zonas más vulnerables, utilizando técnicas seguras como la movilización con medias sábanas y el soporte de almohadas para prevenir fricción y cizallamiento4. La cabecera de la cama no debe elevarse a más de 30º, evitando así sobrecargas en la región sacra1-5. Es recomendable alternar la posición del paciente cada dos horas, incluyendo decúbito supino, lateral izquierdo y derecho; si la condición del paciente lo permite, también puede incorporarse el decúbito prono1,2,4,5. Para aquellos pacientes con riesgo de desarrollar UPP o con lesiones ya existentes, se debe evitar colocarlos en sedestación si no pueden reposicionarse por sí mismos o no cuentan con superficies especiales3. Es importante destacar que ningún colchón o superficie especial sustituye la necesidad de cambios posturales regulares3.
3. Control de la humedad:
El control de la humedad es crucial para mantener la integridad de la piel y prevenir la maceración, especialmente en pacientes con incontinencia urinaria o fecal. Mantener la cama limpia y seca, secando correctamente los pliegues de la piel, ayuda a prevenir la irritación y la aparición de lesiones3,5. Cuando sea necesario, se pueden aplicar pomadas de óxido de zinc para controlar la humedad y proteger las zonas de riesgo3,5. En casos de incontinencia, el uso de pañales, colectores u otros dispositivos adecuados contribuye a minimizar el contacto prolongado con la humedad1,3,5. Es fundamental evitar la aplicación de antisépticos o productos secantes sobre piel vulnerable, ya que pueden generar daño adicional. Además, en las áreas de prominencia ósea se recomienda la protección local mediante apósitos de poliuretano u otros dispositivos específicos que ayuden a prevenir la aparición de UPP.
4. Utilización de superficies especiales de manejo de presión (SEMP):
Las superficies especiales de manejo de presión están diseñadas específicamente para pacientes que presentan riesgo elevado de desarrollar UPP o que ya tienen lesiones activas. Estas superficies incluyen colchonetas y cojines estáticos de aire, colchones y cojines de fibras especiales, colchones de espuma adaptados y colchonetas o cojines viscoelásticos1-3,5. Su función principal es redistribuir la presión, reducir la fricción y el cizallamiento, y mejorar la comodidad del paciente durante la estancia en cama o en sedestación. La selección de la superficie adecuada debe basarse en la evaluación individual del riesgo, el estado clínico del paciente y la disponibilidad de recursos, garantizando siempre que se complementen con los cambios posturales regulares.
5. Control del estado nutricional:
El estado nutricional del paciente influye directamente en la prevención y cicatrización de las UPP. Mantener una adecuada hidratación es fundamental para preservar la elasticidad y resistencia de la piel, mientras que la administración de suplementos proteicos, vitamínicos y minerales según sea necesario contribuye a fortalecer los tejidos y mejorar la capacidad de reparación1, 3, 5. La enfermería tiene un papel clave en la supervisión del consumo alimenticio, la identificación de deficiencias nutricionales y la coordinación con el equipo de nutrición para implementar estrategias personalizadas. La combinación de hidratación, soporte nutricional y medidas de cuidado de la piel constituye un enfoque integral que reduce la aparición de UPP, minimiza complicaciones y mejora la calidad de la atención proporcionada al paciente.
CONCLUSIÓN
En conclusión, las úlceras por presión continúan siendo un problema de salud relevante en la población adulta, especialmente en personas mayores y pacientes con movilidad reducida, debido a su impacto clínico, social y económico. Sin embargo, la evidencia demuestra que la mayoría de estas lesiones son prevenibles mediante la aplicación sistemática de cuidados de enfermería basados en la mejor evidencia científica disponible. La valoración integral del riesgo, el cuidado adecuado de la piel, el manejo correcto de la presión mediante cambios posturales programados, el control de la humedad, el uso de superficies especiales y la supervisión del estado nutricional e hidratación constituyen pilares fundamentales en la prevención.
Asimismo, es imprescindible comprender que ninguna medida aislada resulta suficiente; la efectividad radica en la combinación de intervenciones individualizadas y adaptadas a las necesidades de cada paciente. En este contexto, la enfermería desempeña un papel estratégico y decisivo, no solo en la ejecución de cuidados, sino también en la educación sanitaria, la detección precoz del riesgo y la coordinación del equipo multidisciplinar. La implementación rigurosa de protocolos preventivos contribuye a reducir complicaciones, mejorar la seguridad del paciente, optimizar recursos y garantizar una atención de calidad centrada en la persona.
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