Trastorno del espectro autista. Revisión sistemática de tratamiento

13 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Miriam Grimalt López. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil. Centro de Salud Teruel Ensanche (Teruel).
  2. Leticia Anadón Ruiz. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Corta Estancia. Hospital Obispo Polanco (Teruel).
  3. Rocío Herrera Alegre. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  4. Noelia Hernandez Vicente. Enfermera Especialista en Salud Mental. Máster en Especialización de Cuidados de Enfermería por la Universidad CEU. Unidad de Larga Estancia del C.R.P San Juan de Dios.
  5. Verónica Dalda Navarro. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  6. Sara Morcillo Martinez. Enfermera Especialista en Salud Mental. Centro de Salud Mental. CAD (Cieza).

 

RESUMEN

Introducción: Los TEA son un grupo de trastornos del neurodesarrollo infantil que constituyen un espectro o continuo de trastornos, siendo la comunicación social y el patrón de intereses y comportamientos las áreas fundamentales afectadas.

Objetivos: realizar una revisión bibliográfica sobre TEA y proporcionar información actualizada según la evidencia científica a los profesionales de Salud mental.

Metodología: Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre TEA en diferentes bases de datos, así como en diferentes manuales.

Resultados: Se ha demostrado la necesidad de establecer planes de cuidados adecuados para esta patología individualizando cada caso. Se comprende la importancia de aumentar el estudio de este trastorno

Conclusiones: La adecuada comunicación con el niño con TEA es eficaz para disminuir su frustración y sus actitudes auto y heteroagresivas. Además, la comunicación terapéutica favorece al establecimiento de una relación terapéutica con el niño y su familia

PALABRAS CLAVE

Psiquiatría, enfermería, trastorno autístico, farmacología.

ABSTRACT

Introduction: ASD are a group of childhood neurodevelopmental disorders that constitute a spectrum or continuum of disorders, with social communication and the pattern of interests and behaviors being the fundamental areas affected.

Objectives: carry out a bibliographic review on ASD and provide updated information based on scientific evidence to mental health professionals.

Methodology: A bibliographic review on ASD has been carried out in different databases, as well as in different manuals.

Results: The need to establish appropriate care plans for this pathology has been demonstrated, individualizing each case. The importance of increasing the study of this disorder is understood.

Conclusions: Adequate communication with children with ASD is effective in reducing their frustration and self- and heteroaggressive attitudes. Furthermore, therapeutic communication favors the establishment of a therapeutic relationship with the child and his or her family.

KEY WORDS

Psychiatry, nursing, autistic disorder, pharmacology.

INTRODUCCIÓN

A. Déficits persistentes en comunicación e interacción sociales a lo largo de múltiples contextos, según se manifiestan en los siguientes síntomas, actuales o pasados:

1. Déficits en reciprocidad socioemocional; rango de comportamientos que, por ejemplo, van desde mostrar acercamientos sociales inusuales y problemas para mantener el flujo de ida y vuelta normal de las conversaciones; a una disposición reducida por compartir intereses, emociones y afecto; a un fallo para iniciar la interacción social o responder a ella.

2. Déficits en conductas comunicativas no verbales usadas en la interacción social; rango de comportamientos que, por ejemplo, van desde mostrar dificultad para integrar conductas comunicativas verbales y no verbales; a anomalías en el contacto visual y el lenguaje corporal o déficits en la comprensión y uso de gestos; a una falta total de expresividad emocional o de comunicación no verbal.

3. Déficits para desarrollar, mantener y comprender relaciones; rango de comportamientos que van, por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales; a dificultades para compartir juegos de ficción o hacer amigos; hasta una ausencia aparente de interés en la gente.

Especificar la severidad actual: La severidad se basa en la alteración social y comunicativa y en la presencia de patrones de comportamientos repetitivos y restringidos

B. Patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses, que se manifiestan en, al menos dos de los siguientes síntomas, actuales o pasados.

1. Movimientos motores, uso de objetos o habla estereotipados o repetitivos (movimientos motores estereotipados simples, alinear objetos, dar vueltas a objetos, ecolalia, frases idiosincrásicas).

2. Insistencia en la igualdad, adherencia inflexible a rutinas o patrones de comportamiento verbal y no verbal ritualizado (ejs., malestar extremo ante pequeños cambios, dificultades con las transiciones, patrones de pensamiento rígidos, rituales para saludar, necesidad de seguir siempre el mismo camino o comer siempre lo mismo).

3. Intereses altamente restringidos, obsesivos, que son anormales por su intensidad o su foco (apego o preocupación excesivos con objetos inusuales, intereses excesivamente circunscritos o perseverantes).

4. Hiper- o hiporreactividad sensorial o interés inusual en aspectos sensoriales del entorno (indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, oler o tocar objetos en exceso, fascinación por las luces u objetos que giran). Especificar la severidad actual:

La severidad se basa en la alteración social y comunicativa y en la presencia de patrones de comportamientos repetitivos y restringidos.

C. Los síntomas deben estar presentes en el período de desarrollo temprano (aunque pueden no manifestarse plenamente hasta que las demandas del entorno excedan las capacidades del niño, o pueden verse enmascaradas en momentos posteriores de la vida por habilidades aprendidas).

D. Los síntomas causan alteraciones clínicamente significativas a nivel social, ocupacional o en otras áreas importantes del funcionamiento actual.

E. Estas alteraciones no se explican mejor por la presencia de una discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo intelectual) o un retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro de autismo con frecuencia concurren; para hacer un diagnóstico de comorbilidad de trastorno del espectro de autismo y discapacidad intelectual, la comunicación social debe estar por debajo de lo esperado en función del nivel general de desarrollo.

Nota: Los individuos con un diagnóstico DSM-IV bien establecido de trastorno autista, síndrome de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado, deben recibir el diagnóstico de trastorno del espectro de autismo. Los individuos que tienen marcados déficits en comunicación social, pero cuyos síntomas no cumplen los criterios para el trastorno de espectro de autismo, deberán ser evaluados para el trastorno de comunicación social (pragmática).

 

Especificar si:

  • Se acompaña o no de discapacidad intelectual.
  • Se acompaña o no de un trastorno del lenguaje.
  • Se asocia con una condición médica o genética o con un factor ambiental conocido (Nota de codificación: use un código adicional para identificar la condición médica o genética).
  • Se asocia con otro trastorno del neurodesarrollo, mental o del comportamiento (Nota de codificación: use otro(s) código(s) adicional(es) para identificar el trastorno del neurodesarrollo, mental o del comportamiento asociado).
  • Con catatonia (hacer referencia a los criterios de catatonía asociada con otro trastorno mental) (Nota de codificación: use el código adicional 293.89 [F06.1] catatonía asociada con trastorno del espectro de autismo para indicar la presencia de catatonía comorbida)1.

 

Actualmente, en el DSM-V, este trastorno se subdivide en 3 niveles de gravedad, según la capacidad de la persona para comunicarse socialmente y por presentar comportamientos restringidos y repetitivos “Grado 3, necesita ayuda muy notable”; “Grado 2, necesita ayuda notable” y “Grado 1, necesita ayuda”. Anteriormente, el DSM-IV, dividía el trastorno del espectro autista en diferentes tipos dentro de los trastornos generalizados del desarrollo, que se diferenciaban entre ellos por algunas características y algunos de ellos (el trastorno de Asperger, el autista o el generalizado del desarrollo no especificado) se fusionaron en un mismo concepto en el DSM-V, en el de TEA. Lo mismo sucedió en el CIE-11, donde los tipos del TEA, definidos por el CIE-10, se fusionaron en el CIE-112.

Con respecto a la historia de este trastorno podemos destacar: El término autismo aparece por primera vez en el año 1908 por un psiquiatra suizo llamado Eugen Bleuler que lo utilizó para referirse a una relación estrecha con el mundo exterior y a la dificultad extrema o imposibilidad para comunicarse con los demás. Es una palabra derivada del griego αυτός “uno mismo”, que da predominancia a la vida interior. Sin embargo, no fue hasta 1943 cuando un médico estadounidense llamado Leo Kanner dio la primera definición científica del autismo en un artículo publicado en “The Nervous Child”. En él describió tres síntomas que había observado tras realizar un estudio sobre once casos en niños pequeños: rigidez del comportamiento, incapacidad para relacionarse con normalidad y retraso o ausencia de la adquisición del lenguaje. De esta forma, aparece la definición de autismo que conocemos actualmente, la cual se manifiesta como un síndrome conductual originado por un trastorno del desarrollo, que tiene su inicio en la infancia, concretamente en los tres primeros años de vida. A partir de esta definición surge un término caracterizado por la considerable limitación de las habilidades y actividades, es el llamado Trastorno del Espectro Autista (TEA)3.

Epidemiología del autismo.

Se calcula que, en todo el mundo, uno de cada 100 niños tiene autismo. Esta estimación representa una cifra media, pues la prevalencia observada varía considerablemente entre los distintos estudios. No obstante, en algunos estudios bien controlados se han registrado cifras notablemente mayores. La prevalencia del autismo en muchos países de ingresos bajos y medianos es hasta ahora desconocida4.

Etiología:

La evidencia actual sostiene que la etiología del TEA podría ser consecuencia de la coexistencia de una predisposición genética y de una exposición medioambiental en el niño, aunque aún se desconoce sobre si alguno de ellos es más determinante que el otro en el desarrollo de esta enfermedad. También se han podido definir algunos factores de riesgo prenatales, neonatales y postnatales que aumentan la probabilidad de padecer autismo. Algunos factores prenatales, son que los progenitores tengan una edad superior a los 35 años o antecedentes de trastornos psiquiátricos, especialmente esquizofrenia y trastornos afectivos o de enfermedades autoinmunes; no haber transcurrido más de 12 meses desde la última concepción o un intervalo mayor de entre 60 y 84 meses; tener un hijo previo con TEA; haber sido expuestos al valproato u otros fármacos antiepilépticos, a insecticidas, a contaminación ambiental, a vitaminas o a fármacos antiasmáticos o antidepresivos durante la concepción, aunque de este último todavía no se han obtenido evidencia suficiente; que la madre presente una infección durante el embarazo o alteraciones metabólicas o sufrir una mutación genética, habiéndose observado que entre 400 y 1000 genes podrían estar relacionados con el desarrollo del trastorno. Actualmente, se encuentra en estudio la posible asociación del desarrollo de este con determinados hábitos alimenticios de la madre durante la gestación, pudiendo ser algunos de ellos hasta factores de protección. En lo referido a los neonatales, algunos factores de riesgo son nacer prematuramente, presentar un peso inferior al adecuado en el momento del nacimiento o ser grandes o pequeños para su edad gestacional. En cuanto a los factores postnatales, una psicología del individuo más frágil puede aumentar la incidencia de estos factores medioambientales y, como consecuencia, influir en un aumento de la gravedad de los síntomas2.

 

Diagnóstico o test para establecer un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista:

  • Modified Checklist for Autism in Toddlers (M-CHAT). Es una escala que presenta numerosas versiones y que la más indicada para realizar es la M-CHAT/R/F. Se debe aplicar solo a población de riesgo, ya que se ha observado que no sería adecuado hacérsela a toda la población, aunque esta afirmación continúa en controversia. Consiste en rellenar 20 ítems y posteriormente, en la realización de una entrevista. Es muy común su utilización en Atención Primaria (AP) (14).
  • Pervasive Developmental Disorder Screening Test–II (PDDSTII). Escala que se basa en cuestiones relacionadas con el desarrollo de los primeros 48 meses del niño. Consta de tres etapas, en las cuales, primero, se detecta si existe una alteración; después, si esta alteración es consecuencia de padecer otro trastorno y en su última etapa, afirma qué tipo de TEA padece el niño.
  • Early screening for autistic traits questionnaire (ESAT). Sirve para detectar a los 14-15 meses infantes con riesgo de padecer TEA. Consta de 14 cuestiones y dos fases. En la primera fase, los padres responden 4 cuestiones y si resulta la prueba positiva, se administra la segunda fase en la que deberán responder a otras 14 interrogaciones.
  • Screening Tool for Autism in Two-Year-Olds (STAT). Se administra en aquellos niños de 2 años que tienen sospecha de padecer TEA. Su desventaja principal es la necesidad de entrenamiento por parte de los profesionales que la administran.
  • Communication and Symbolic Behavior Scales (CSBS) checklist y el Communication and Symbolic Behavior Scales Developmental Profile (CSBS DP) Infant/Toddler Checklist. Se realizan a niños menores de 2 años. En el CSBS, los padres deben responder a 24 cuestiones que pertenecen a 3 áreas distintas (comunicación social y emociones, lenguaje expresivo y receptivo y conductas simbólicas). Más tarde, se desarrolló el CSBS DP que consta de las 24 cuestiones del CSBS más un cuestionario de seguimiento de 4 hojas y un prototipo de conducta del niño, mejorando así su capacidad de detección.
  • El test infantil del síndrome de Asperger (CAST). Detecta niños entre 4 y 11 años 11 que padecen TEA pero que, debido a su gran capacidad de funcionamiento, no se ha detectado previamente, aunque sí existían sospechas de que lo padecían. Contiene 37 interrogaciones.
  • Social Communication Questionnaire (SCQ). Detecta el trastorno en niños de mayor edad que el anterior. Tiene dos versiones, en una se obtienen datos de la actualidad y en la otra, de los aspectos pasados.
  • Social Responsiveness Scale (SRS). Está destinada para niños de entre 4 y 18 años y debe ser cumplimentada por los padres o maestros de estos. Destaca por tener mayor capacidad para detectar variaciones menos llamativas de TEA2.
  • Además, añadir las diferentes señales de alarma que se pueden observar, destacar que los profesionales de enfermería son los más adecuados para observar diferentes hitos durante las revisiones.

 

Antes de los 12 meses:

  • Pocas veces dirige la mirada a las personas.
  • No muestra anticipación cuando va a ser cogido.
  • Falta de interés en juegos interactivos simples como el «cucu-tras» o el «toma y daca».
  • Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses.

 

Después de los 12 meses:

  • Menos contacto ocular.
  • No responde a su nombre.
  • No señala para pedir.
  • No muestra objetos.
  • Respuesta inusual ante estímulos auditivos.
  • Falta de interés en juegos interactivos simples como el «cucu-tras» o el «toma y daca».
  • No mira hacia donde otros señalan.
  • Ausencia de imitación espontánea.
  • Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto.

 

Entre los 18-24 meses:

  • No señala con el dedo para pedir algo que quiere.
  • Dificultades para seguir la mirada del adulto.
  • No mira hacia donde otros señalan.
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo o expresivo.
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (p. ej. alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc.).
  • Ausencia de juego simbólico.
  • Falta de interés por otros niños o hermanos.
  • No suele mostrar objetos.
  • No responde cuando se le llama.
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (p. ej. muecas, aplaudir).
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo.
  • Antes usaba palabras, pero ahora no (regresión en el lenguaje).

 

A partir de los 36 meses:

  • Comunicación.
  • Ausencia o retraso en el lenguaje o déficit en el desarrollo del lenguaje no compensado por otros modos de comunicación.
  • Uso estereotipado o repetitivo del lenguaje, como ecolalia, o referirse a sí mismo en 2ª o 3ª persona
  • Entonación anormal.
  • Poca respuesta a su nombre.
  • Déficit en la comunicación no verbal (p. ej. no señalar y dificultad para compartir un «foco de atención» con la mirada).
  • Fracaso en la sonrisa social para compartir placer y responder a la sonrisa de los otros.
  • Consigue cosas por sí mismo, sin pedirlas.
  • Antes usaba palabras, pero ahora no.
  • Ausencia de juegos de representación o imitación social variados y apropiados al nivel de desarrollo
  • Alteraciones sociales.
  • Imitación limitada (p. ej. aplaudir) o ausencia de acciones con juguetes o con otros objetos.
  • No muestra objetos a los demás.
  • Falta de interés o acercamientos extraños a los niños de su edad.
  • Escaso reconocimiento o respuesta a la felicidad o tristeza de otras personas.
  • No se une a otros en juegos de imaginación compartidos.
  • Fracaso a la hora de iniciar juegos simples con otros o participar en juegos sociales sencillos.
  • Preferencia por actividades solitarias.
  • Relaciones extrañas con adultos, desde una excesiva intensidad a una llamativa indiferencia.
  • Escasa utilización social de la mirada.
  • Alteraciones de los intereses, actividades y conductas.
  • Insistencia en rutinas y resistencia a los cambios en situaciones poco estructuradas.
  • Juegos repetitivos con juguetes (ej. alinear objetos, encender y apagar luces, etc.).
  • Apego inusual a algún juguete u objeto que siempre lleva consigo y que interfiere en su vida cotidiana.
  • Hipersensibilidad a los sonidos, al tacto y a ciertas texturas.
  • Respuesta inusual al dolor.
  • Respuesta inusual ante estímulos sensoriales (auditivos, olfativos, visuales, táctiles y del gusto).
  • Patrones posturales extraños, como andar de puntillas.
  • Estereotipias o manierismos motores.

 

Detección a partir de los 5 años*.

  • Alteraciones de la comunicación.
  • Desarrollo deficiente del lenguaje, que incluye mutismo, entonación rara o inapropiada, ecolalia (repite todo lo que se le dice), vocabulario inusual para su edad o grupo social.
  • En los casos en los que no hay deficiencias en el desarrollo del lenguaje, existe uso limitado del lenguaje para comunicarse y tendencia a hablar espontáneamente solo sobre temas específicos de su interés (lenguaje fluido, pero poco adecuado al contexto).
  • Alteraciones sociales.
  • Dificultad para unirse al juego de los otros niños o intentos inapropiados de jugar conjuntamente.
  • Habilidad limitada para apreciar las normas culturales (en el vestir, estilo del habla, intereses, etc.).
  • Los estímulos sociales le producen confusión o desagrado.
  • Relación con adultos inapropiada (demasiado intensa o inexistente).
  • Muestra reacciones extremas ante la invasión de su espacio personal o mental (resistencia intensa cuando se le presiona con consignas distintas a su foco de interés).
  • Limitación de intereses, actividades y conductas.
  • Ausencia de flexibilidad y juego imaginativo cooperativo, aunque suela crear solo ciertos escenarios imaginarios (copiados de los vídeos o dibujos animados).
  • Dificultad de organización en espacios poco estructurados.
  • Falta de habilidad para desenvolverse en los cambios o situaciones poco estructuradas, incluso en aquellas en las que los niños disfrutan, como excursiones del colegio, cuando falta una profesora, etc.
  • Acumula datos sobre ciertos temas de su interés de forma restrictiva y estereotipada.

 

Otros rasgos:

  • Perfil inusual de habilidades y puntos débiles (por ejemplo, habilidades sociales y motoras escasamente desarrolladas, torpeza motora gruesa).
  • El conocimiento general, la lectura o el vocabulario pueden estar por encima de la edad cronológica o mental.
  • Cualquier historia significativa de pérdida de habilidades.
  • Ciertas áreas de conocimientos pueden estar especialmente desarrolladas, mostrando habilidades sorprendentes en áreas como matemáticas, mecánica, música, pintura, escultura5.

 

Tratamientos

Actualmente los únicos fármacos que tienen indicación por la FDA en personas con TEA son la Risperidona y el Aripiprazol, ambos utilizados para las comorbilidades frecuentemente asociadas al TEA sin que exista evidencia de mejora en los síntomas específicos del TEA.

  • La oxitocina es la medicación más ampliamente estudiada y más prometedora para síntomas específicos TEA, especialmente en el área de la sociabilidad. Estudios de neuroimagen han asociado tratamiento con oxitocina intranasal con mejoras en la conectividad cerebral. Se ha asociado a una mejora en la cognición social, contacto ocular, reconocimiento de expresiones faciales. La oxitocina tiene la limitación de que se utiliza intranasalmente, tiene una vida media muy corta en sangre por lo que actualmente no es una opción terapéutica recomendable.
  • La memantina y el antiobiótico D- cycloserina ambos han demostrado en ensayos clínicos alguna eficacia en la mejora de la cognición social, lenguaje y reducción de las conductas estereotipadas.
  • Arbaclofen se ha relacionado con mejoras en la sociabilidad en algunos estudios en humanos.
  • El clonazepam se ha utilizado en el TEA, aunque sin evidencia científica de mejora.
  • Antipsicóticos átipicos: aripiprazol y risperidona mejorando la irritabilidad, agitación, labilidad emocional, hiperactividad y conducta estereotipada. Quetiapina, por su efecto sedante, se utiliza en casos de trastornos de conducta con insomnio resistentes al tratamiento. En casos muy graves clozapina
  • Fármacos estimulantes utilizados en el tratamiento del TDAH: metilfenidato.
  • Fármacos no estimulantes utilizados en el tratamiento del TDAH: Atomoxetina tiene evidencia en la mejora de los síntomas del TDAH y ansiedad asociadas al TEA. Guanfacina y clonidina mejoran la hiperactividad, impulsividad y atención asociados al TEA, pero no se encontró mejora en los casos que exista irritabilidad y agresión asociada.
  • Antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: sertralina y citalopram
  • Fármacos utilizados en alteraciones del sueño: melatonina6.

 

OBJETIVOS

  • Objetivo general: realizar una revisión bibliográfica del trastorno del espectro autista en la infancia y proporcionar información actualizada según la evidencia científica a los profesionales de Salud Mental.
  • Objetivos específicos:
  • Aumentar los conocimientos sobre esta enfermedad a los profesionales de Salud Mental.
  • Exponer los criterios diagnósticos actualizados para facilitar la detección de esta enfermedad desde el Equipo de Salud Mental infanto-Juvenil.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre la enuresis en diferentes bases de datos, así como en diferentes manuales y después se ha centrado la búsqueda utilizando los descriptores en ciencias de la salud (DeCS). Se han seleccionado documentos con texto completo y se han utilizado filtros como el año de publicación, el idioma. Además, se han empleado páginas web para facilitar la búsqueda de información.

 

RESULTADOS

Se ha demostrado la necesidad de establecer planes de cuidados adecuados para esta patología individualizando cada caso. Se comprende la importancia de aumentar el estudio de este trastorno, así también aumentar la concienciación de la sociedad y la ruptura del estigma sobre este tipo de pacientes. Además queremos destacar la importancia de la consolidación de la enfermera escolar en el ámbito educativo para la realización de detección precoz de los casos.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La adecuada comunicación con el niño con TEA es eficaz para disminuir su frustración y sus actitudes auto y heteroagresivas. Además, la comunicación terapéutica favorece al establecimiento de una relación terapéutica con el niño y su familia. La enfermera escolar es importante en el tratamiento de estos niños y, la misma, debe coordinarse con la especializada en salud mental y con la comunitaria, al igual que con el resto de los profesionales que conforman el equipo multidisciplinar, con el objetivo de mejorar los problemas que presentan los niños con TEA y manejar sus momentos de crisis en el área escolar. Las enfermeras siempre deben cuidar al paciente, a su familia y a la comunidad, pero esto se hace especialmente relevante si el paciente tratado es, en este caso, un niño con autismo. Se percibe como imprescindible que las enfermeras que vayan a tratar con niños con estas características se formen en ello para poder cuidarles de la mejor manera posible siguiendo las directrices de la evidencia científica existente en ese momento, asegurando así la realización de una práctica avanzada de la enfermería.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Seldas TRP. Trastorno Del Espectro de Autismo. 299.00 (F84.0) [Internet]. Asemco.org. [citado el 8 de abril de 2024]. Disponible en: https://www.asemco.org/documentos/asemco-dsm5.pdf
  2. Uam.es. [citado el 8 de abril de 2024]. Disponible en: https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/698266/rivas_lopez_sandratfg.pdf?sequence=1
  3. De los problemas LI y. AA, La salud P y. C a. Intervenciones de Enfermería en el manejo de niños con Trastorno del Espectro Autista [Internet]. Rua.ua.es. [citado el 8 de abril de 2024]. Disponible en: https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/115465/1/Intervenciones_de_enfermeria_en_el_manejo_de_ninos_con_T_Raigal_Frances_Sara.pdf
  4. Autismo [Internet]. Who.int. [citado el 8 de abril de 2024]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders
  5. Autismo: señales de alerta para su detección [Internet]. Aeped.es. [citado el 8 de abril de 2024]. Disponible en: https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/senales-alerta-para-deteccion-autismo
  6. Sotullo. Psicofarmacología en los trastornos del espectro del autismo (TEA). Guia esencial de Psicofarmacología del niño y del adolescente. 2º ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana: 2018.p. 209-219.

 

 

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