Proceso de atención de enfermería en una adolescente postoperada de cesárea secundaria a hipertensión gestacional

28 agosto 2026

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.24.37.001

 

 

AUTORES

  1. L.E. Karina Elizabeth Jiménez Cruz. Licenciada en Enfermería y Estudiante de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, División Académica de Ciencias de la Salud (DACS), Villahermosa, Tabasco, México.
  2. D.E. Adelfo García Jiménez. Doctor en Educación y Docente Investigador, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, Tabasco, México.
  3. D.E. Verónica Guadalupe Carrera Paz. Docente e Investigadora, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, Tabasco, México.
  4. M.C.E. Elizabeth Aguilar Aristigue. Docente e Investigadora, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, Tabasco, México.
  5. D.E. Gabriela Vicente Ramírez. Docente e Investigadora, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, Tabasco, México.

 

RESUMEN

Los trastornos hipertensivos del embarazo representan una de las principales causas de morbimortalidad materna en todo el mundo. Entre ellos, la hipertensión gestacional se define como la aparición de hipertensión sistólica (≥140 mmHg) y/o diastólica (≥90 mmHg) después de las 20 semanas de gestación en una mujer previamente normotensa, con ausencia de proteinuria y de criterios de gravedad que sugieran preeclampsia. Si bien se considera una condición transitoria hasta las 12 semanas del posparto, su manejo clínico y de enfermería en el periodo posoperatorio inmediato de una cesárea es fundamental para evitar complicaciones cardiovasculares o neurológicas. Se realizó un Proceso de Atención de Enfermería (PAE) en una paciente adolescente en periodo de puerperio quirúrgico inmediato poscesárea secundario a hipertensión gestacional mediante los once patrones funcionales de salud de Gordon, la interrelación taxonómica de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA-I), la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) y la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). Se identificaron etiquetas diagnósticas: dolor agudo, riesgo de presión arterial inestable, riesgo de infección del sitio quirúrgico, exceso de volumen de líquidos y riesgo de lactancia materna ineficaz. Tras la ejecución de intervenciones como el manejo del dolor agudo, la monitorización continua de cifras tensionales, el cuidado de la herida quirúrgica, el control estricto de líquidos y el asesoramiento en lactancia materna, se evidenció una mejoría clínica de moderada a leve en el estado de salud general de la paciente, así como una transición de leve a moderada en el nivel de conocimientos del paciente sobre su patología y la técnica de amamantamiento. La aplicación sistemática del PAE garantizó un cuidado individualizado para prevenir complicaciones hemodinámicas y de la herida quirúrgica, fomentó el autocuidado y promovió el establecimiento exitoso de la lactancia materna, lo que optimizó la recuperación postquirúrgica de la paciente.

PALABRAS CLAVE

Planificación de atención al paciente, hipertensión inducida en el embarazo, cesárea, periodo posparto, diagnóstico de enfermería.

ABSTRACT

Hypertensive disorders of pregnancy are one of the main causes of maternal morbidity and mortality worldwide. Among them, gestational hypertension is defined as the onset of systolic hypertension (≥140 mmHg) and/or diastolic hypertension (≥90 mmHg) after 20 weeks of gestation in a previously normotensive woman, with no proteinuria and no severe criteria suggesting preeclampsia. While it is considered a temporary condition until 12 weeks postpartum, its clinical and nursing management in the immediate postoperative period after a cesarean section is crucial to prevent cardiovascular or neurological complications. A Nursing Care Process (NCP) was carried out on an adolescent patient in the immediate post-cesarean surgical puerperium due to gestational hypertension, using Gordon’s eleven functional health patterns, the taxonomic interrelation of the North American Nursing Diagnosis Association (NANDA-I), the Nursing Outcomes Classification (NOC), and the Nursing Interventions Classification (NIC). Diagnoses identified included: acute pain, risk of unstable blood pressure, risk of surgical site infection, fluid volume excess, and risk of ineffective breastfeeding. After carrying out interventions such as managing acute pain, continuously monitoring blood pressure, caring for the surgical wound, strict fluid control, and providing breastfeeding advice, there was evidence of a moderate to mild improvement in the patient’s overall health, as well as a shift from mild to moderate in the patient’s knowledge about her condition and breastfeeding technique. The systematic application of the nursing process ensured individualized care to prevent hemodynamic and surgical wound complications, encouraged self-care, and promoted the successful establishment of breastfeeding, which optimized the patient’s post-surgical recovery.

KEY WORDS

Patient care planning, hypertension, pregnancy-induced, cesarean section, postpartum period, nursing diagnosis.

INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN

La vigilancia y el control riguroso de los trastornos hipertensivos del embarazo durante el segundo y tercer trimestre del periodo gestacional son pilares fundamentales para reducir la morbimortalidad materna y fetal. El presente proceso enfermero (PE) se ha desarrollado con el propósito de guiar el juicio clínico de enfermería basándose en el pensamiento crítico y el conocimiento científico. Para ello, se estructuró un plan de cuidados individualizado utilizando la taxonomía diagnóstica de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA-I), los resultados sugeridos por la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) y las acciones descritas en la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC), con el fin de proporcionar una atención holística a mujeres que presentan alteraciones multisistémicas secundarias a procesos hipertensivos¹.

Los trastornos hipertensivos durante la gestación afectan aproximadamente al 5% – 10% de las mujeres a nivel mundial, una cifra que puede incrementarse hasta el 18% en países en vías de desarrollo. A pesar de no presentar la mayor prevalencia general, estas patologías constituyen una de las causas más frecuentes de mortalidad materna, representando entre el 40% y el 80% de los decesos en este grupo poblacional. En Latinoamérica, la mortalidad materna por causas asociadas a la hipertensión alcanza hasta un 26%, siendo superada únicamente por el continente africano y algunas regiones de Asia. Dentro de la región del Caribe y Centroamérica se registran las prevalencias más altas de mortalidad, destacando Costa Rica con un 13.6%, El Salvador con un 12.8% y Honduras con un 12.2% del total de muertes maternas registradas en dichos países.

La preeclampsia (PE) se define formalmente como la elevación de la presión arterial sistólica (PAS) ≥140 mmHg y/o de la presión arterial diastólica (PAD) ≥90 mmHg, en una gestación que ha superado las 20 semanas, asociada de manera característica a una proteinuria significativa o a la evidencia de daño a órgano blanco. Dentro de su patogenia, se ha establecido que la preeclampsia se origina por una alteración en el desarrollo placentario, caracterizada por una remodelación inadecuada de las arterias espirales uterinas. Este defecto, en combinación con factores genéticos, inmunológicos e inflamatorios, desencadena una disfunción endotelial sistémica generalizada.

Por el contrario, la hipertensión gestacional es un trastorno hemodinámico que se diferencia de la preeclampsia por la ausencia absoluta de proteinuria y de criterios de severidad sistémicos. Se clasifica como una hipertensión transitoria o de transición, debido a que las cifras de presión arterial suelen normalizarse dentro de las primeras 12 semanas posteriores al parto (puerperio tardío). No obstante, si la elevación de la presión arterial persiste más allá de este periodo de 12 semanas, la condición se reclasifica como hipertensión arterial crónica².

La etiología exacta de la hipertensión inducida por el embarazo aún no está del todo esclarecida; sin embargo, se asocia estrechamente con la disfunción endotelial, la inflamación sistémica y las anomalías en la placentación. Existen factores de riesgo ampliamente documentados que incrementan la susceptibilidad de desarrollar estas patologías, tales como la nuliparidad, la obesidad, la edad materna avanzada (o los extremos de la edad reproductiva, como la adolescencia) y enfermedades metabólicas preexistentes como la diabetes mellitus. Entre las diversas formas de presentación, la preeclampsia se considera la manifestación de mayor gravedad, debido a que condiciona un estado de hipoperfusión placentaria crónica y un aumento drástico de la resistencia vascular sistémica.

Clínicamente, las enfermedades hipertensivas de la gestación se clasifican según su origen, evolución y severidad en:

1. Hipertensión gestacional.

2. Preeclampsia-eclampsia.

3. Hipertensión crónica.

4. Preeclampsia sobreagregada a hipertensión crónica³.

Clasificaciones Clínicas

  • Hipertensión Crónica: Se diagnostica cuando la PAS es ≥140 mmHg43 y/o la PAD es ≥90 mmHg antes del inicio del embarazo, o bien cuando se detecta antes de la semana 20 de gestación. Asimismo, las pacientes que presentan cifras tensionales elevadas de forma persistente más allá de las 12 semanas posparto son clasificadas definitivamente bajo esta categoría.
  • Hipertensión Gestacional: Esta entidad clínica se asocia de forma significativa con resultados perinatales adversos. Se estima que hasta el 50% de las mujeres diagnosticadas inicialmente con hipertensión gestacional progresará hacia el desarrollo de proteinuria o disfunción orgánica compatible con preeclampsia. Esta transición es sustancialmente más probable cuando el diagnóstico de hipertensión se establece antes de las 32 semanas de gestación, lo que exige un monitoreo estrecho y una búsqueda activa de criterios de severidad de preeclampsia.
  • Preeclampsia: Se diagnostica ante el registro de una PAS ≥140 mmHg y/o una PAD ≥90 mmHg en dos tomas separadas por un intervalo mínimo de 4 horas después de la semana 20 de gestación en una mujer previamente normotensa, asociado a proteinuria (definida como una excreción de proteínas >300 mg en una recolección de orina de 24 horas, o un índice de proteínas/creatinina en muestra aislada ≥0.3 mg/dL).

La preeclampsia puede diagnosticarse en ausencia de proteinuria si se documenta hipertensión acompañada de cualquiera de los siguientes criterios de severidad o daño a órgano blanco:

  • Trombocitopenia (recuento plaquetario <100,000/µL).
  • Deterioro de la función hepática (elevación de las transaminasas séricas al doble de su valor normal superior) o dolor grave persistente en el epigastrio o hipocondrio derecho que no ceda a analgésicos.
  • Insuficiencia renal progresiva (creatinina sérica >1.1 mg/dL o el doble de su valor basal en ausencia de nefropatía previa).
  • Edema agudo de pulmón.
  • Cefalea de inicio reciente, persistente, que no responde al tratamiento con analgésicos comunes, secundaria a la hiperperfusión cerebral, edema cerebral o encefalopatía hipertensiva.
  • Alteraciones visuales (visión borrosa, escotomas, fotopsias).

Se define formalmente que la preeclampsia posee criterios de gravedad (severidad) cuando la PAS es ≥160 mmHg y/o la PAD es ≥110 mmHg en dos ocasiones separadas por al menos 4 horas en reposo.

  • Eclampsia: Representa la complicación neurológica de mayor gravedad de la preeclampsia. Se caracteriza por la aparición de crisis convulsivas tónico-clónicas generalizadas en una paciente obstétrica sin antecedentes de patologías neurológicas preexistentes (como epilepsia, accidentes cerebrovasculares, hemorragias intracraneales o toxicomanías). Aproximadamente un tercio de los episodios de eclampsia se registran durante el periodo posparto. Estas convulsiones conllevan una alta morbilidad y mortalidad debido al riesgo de hipoxia materna grave, trauma físico y neumonía por aspiración. Aunque el daño neurológico secuelar es poco común, algunas mujeres pueden experimentar deterioro cognitivo y de la memoria a corto y largo plazo tras presentar crisis recurrentes.
  • Fisiopatológicamente, durante la eclampsia se produce un incremento del tono y de la frecuencia de las contracciones uterinas, lo cual puede asociarse a desaceleraciones prolongadas o bradicardia en el registro cardiotocográfico fetal. Esta situación se exacerba tras la crisis convulsiva debido a la hipoxia e hipercapnia maternas. Por ello, la estabilización hemodinámica y ventilatoria de la madre representa el primer paso crítico para restablecer el bienestar fetal; posteriormente, se debe proceder a la interrupción del embarazo por la vía más rápida y segura.
  • Síndrome de HELLP: Es una complicación multisistémica grave de la preeclampsia con criterios de severidad, caracterizada por la tríada clásica de: hemólisis microangiopática, elevación de enzimas hepáticas y trombocitopenia. Se presenta principalmente durante el tercer trimestre de la gestación y se asocia con tasas elevadas de morbimortalidad materna y neonatal. Los criterios diagnósticos de laboratorio incluyen: lactato deshidrogenasa (LDH) ≥600 UI/L; aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT) elevadas al doble de su límite superior normal; y un recuento plaquetario <100,000/µL. Cabe destacar que hasta en un 15% de los casos puede manifestarse de forma atípica, cursando sin hipertensión arterial o proteinuria concomitante. Clínicamente, el síntoma pivote es el dolor agudo en el epigastrio o hipocondrio derecho, acompañado de malestar general, náuseas y vómitos.
  • Hipertensión Arterial Crónica con Preeclampsia Sobreagregada: Se estima que entre el 20% y el 50% de las pacientes diagnosticadas con hipertensión arterial crónica desarrollará preeclampsia durante el transcurso del embarazo. El riesgo se incrementa de forma significativa en aquellas pacientes que presentan una PAD basal >100 mmHg, un tiempo de evolución de la hipertensión mayor a 4 años, antecedentes de preeclampsia en gestaciones previas, falla orgánica de base o hipertensión arterial de origen secundario⁴.

Seguimiento Posnatal:

La presión arterial sistémica suele alcanzar sus valores máximos entre el tercer y quinto día del periodo posparto. Durante esta etapa, persiste un riesgo elevado de complicaciones graves como la enfermedad vascular cerebral (EVC) o hemorragia cerebral secundaria a descontrol hemodinámico. Dado que la hipertensión mal controlada representa una de las causas más frecuentes de reingreso hospitalario durante el puerperio, se recomienda de forma estricta la monitorización periódica de la presión arterial en este lapso. Es una práctica clínica recomendada anticipar el aumento fisiológico de la presión arterial si el alta hospitalaria se programa antes del quinto día posparto, manteniendo un umbral bajo para el inicio de tratamiento antihipertensivo farmacológico durante las dos primeras semanas posparto. La normalización temprana de las cifras tensionales disminuye significativamente el riesgo de eventos cerebrovasculares agudos y previene los efectos deletéreos de la remodelación cardíaca inducida por hipertensión⁵.

MATERIAL Y MÉTODO

Estudio de caso clínico abordado mediante la metodología científica del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) en una paciente adolescente en periodo de puerperio quirúrgico inmediato poscesárea secundario a hipertensión gestacional. La valoración se realizó mediante la guía de los once patrones funcionales de Gordon. Para el desarrollo del plan de cuidados, se empleó la interrelación taxonómica de la Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA-I), la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) y la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). Se contó con el consentimiento informado de la paciente, garantizando la confidencialidad y la privacidad de los datos.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Datos de Identificación y Antecedentes:

Paciente femenina, adolescente de 18 años, originaria y residente del municipio de Teapa, Tabasco, México. Fue referida a una unidad hospitalaria de segundo nivel debido a un descontrol agudo de las cifras tensionales, registrando una presión arterial de 150/110 mmHg a su ingreso en la unidad de origen, donde fue manejada inicialmente con una dosis única (DU) de hidralazina por vía intravenosa, nifedipino por vía oral y omeprazol profiláctico.

  • Diagnóstico de ingreso: Gestación 1 (G1), embarazo de 41.3 semanas de gestación (SDG) por fecha de última menstruación (FUM) (embarazo a término tardío), hipertensión gestacional y edad materna de riesgo.
  • Antecedentes ginecoobstétricos: Gestación 1, partos 0, abortos 0, cesáreas 0 (G1 P0 A0 C0). Refiere antecedente de infecciones de vías urinarias (IVU) recurrentes durante el transcurso de la gestación.
  • Antecedentes patológicos: Niega enfermedades crónico-degenerativas de base, alergias y toxicomanías.
  • Antecedentes heredofamiliares: Madre con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2; padre con hipertensión arterial sistémica (ambos vivos). Abuelos fallecidos con antecedentes familiares de diabetes mellitus, hipertensión arterial e hipotiroidismo.
  • Diagnóstico médico actual: Puerperio inmediato poscesárea, enfermedad hipertensiva inducida por el embarazo (EHIE) a clasificar y edad materna de riesgo.

Evolución Clínica y Abordaje Quirúrgico:

Durante su estancia hospitalaria inicial, la paciente refirió dolor abdominal tipo cólico, náuseas, visión borrosa y se registraron cifras tensionales de 139/85 mmHg. Se solicitaron exámenes de laboratorio complementarios para descartar el desarrollo de preeclampsia y se realizó un registro cardiotocográfico (prueba de bienestar fetal sin estrés) para la monitorización continua de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) debido al riesgo obstétrico elevado. Se instauró un protocolo de toma horaria de la presión arterial.

Debido al descontrol persistente de las cifras tensionales y a la presencia de una taquicardia fetal sostenida (FCF de 180 lpm) sugerente de pérdida del bienestar fetal, se decidió la interrupción inmediata de la gestación por vía abdominal. Se realizó una cesárea de urgencia tipo Kerr (segmentaria transversa), obteniéndose un recién nacido de sexo masculino, con un peso de 2,650 gramos, talla de 48 cm y una valoración de Apgar de 7/9 a los 1 y 5 minutos, respectivamente. La pérdida hemática quirúrgica estimada (sangrado) fue de 700 cc. Durante el procedimiento quirúrgico, las cifras de presión arterial se mantuvieron estables y controladas, sin que se presentaran eventualidades transoperatorias. Al momento de la valoración de enfermería, la paciente se encuentra en el área de recuperación posquirúrgica en alojamiento conjunto con su recién nacido.

VALORACIÓN DE ENFERMERÍA SEGÚN LOS ONCE PATRONES FUNCIONALES DE SALUD

Patrón I: Percepción – Manejo de la Salud

La paciente vive en unión libre con su cónyuge en la casa de sus suegros, donde también cohabitan cuñadas (todos reportados como aparentemente sanos y con hábitos higiénicos adecuados). Refiere contar con servicios básicos en la vivienda y convivencia estrecha con animales domésticos y aves de corral en el traspatio. Niega contacto reciente con personas con enfermedades infectocontagiosas. Reporta práctica de automedicación ocasional; niega hábitos de toxicomanía y alergias de cualquier tipo. En la valoración posquirúrgica inmediata, refiere de forma verbal dolor de gran intensidad a nivel de la herida quirúrgica, manifestando facies de dolor y adoptando una posición antiálgica, con una valoración de 8/10 en la Escala Visual Analógica (EVA).

Patrón II: Nutricional – Metabólico:

  • Datos antropométricos: Peso actual: 69.5 kg, talla: 1.48 m, Índice de Masa Corporal (IMC): 31.7 kg/m², lo que la clasifica en Obesidad Clase I.
  • Exploración física: Paciente afebril con temperatura de 36.0 °C. Se observa palidez generalizada de tegumentos y mucosas. Las glándulas mamarias se presentan sin secreción de calostro y con pezón plano de forma bilateral. El abdomen se encuentra blando, con una herida quirúrgica de cesárea limpia, bordes bien afrontados y sin signos de sangrado activo, eritema o secreciones. El útero se encuentra contraído, de buen tono, con adecuada involución uterina localizada por debajo de la cicatriz umbilical. Los loquios son de tipo hemático, escasos en cantidad y no fétidos. Presenta edema leve de extremidades inferiores evaluado con un signo de Godet (fóvea) positivo (+).
  • Resultados de laboratorio: Hemoglobina (Hb): 10.8 g/dL (sugerente de anemia leve); hematocrito (Hto): 37%; recuento plaquetario: 154,000/µL; leucocitos: 10,100/µL; glucosa sérica: 72 mg/dL. Tiempos de coagulación dentro de parámetros normales (TP: 12 s; TPT: 29.40 s). Grupo sanguíneo y factor Rh: A Positivo (A+). Examen de orina negativo para proteinuria.

Patrón III: Eliminación:

Presenta un abdomen globoso a expensas de útero grávido en involución y gas intestinal, con ruidos hidroaéreos (peristalsis) disminuidos a la auscultación secundaria al efecto anestésico y quirúrgico. Eliminación urinaria controlada a través de sonda vesical (Foley) a derivación, observándose coluria (orina color amarillo oscuro). Sin evacuaciones intestinales presentes hasta el momento. La paciente recibe nifedipino de 30 mg por vía oral como tratamiento antihipertensivo posparto.

Patrón IV: Actividad – Ejercicio:

  • Signos vitales: Presión arterial (PA): 114/65 mmHg; frecuencia cardíaca (FC): 72 lpm; frecuencia respiratoria (FR): 20 rpm; llenado capilar distal: 3 segundos.
  • Exploración física: Campos pulmonares bien ventilados de forma bilateral, sin ruidos agregados. Ruidos cardíacos rítmicos, de buen tono y adecuada intensidad, sin soplos audibles. La paciente se encuentra restringida a reposo en cama (camilla), con limitación física de los movimientos secundaria al bloqueo anestésico residual y al dolor quirúrgico; manifiesta astenia, debilidad generalizada y falta de energía. Niega la realización de actividades físicas deportivas o recreativas habituales en su vida diaria.

Patrón V: Sueño – Descanso:

La paciente percibe su calidad del sueño como regular o insatisfactoria. Manifiesta que durante su estancia hospitalaria en el área de recuperación no ha podido conciliar el sueño de manera continua ni descansar tranquilamente debido a los despertares frecuentes condicionados por las intervenciones del personal de enfermería para la monitorización de signos vitales. Clínicamente, se observa fatigada, con somnolencia diurna y ojeras pronunciadas en el rostro.

Patrón VI: Cognitivo – Perceptivo

Refiere déficit visual (uso de lentes de armazón recetados) desde los 13 o 14 años de edad. Refiere experimentar dificultad para la concentración en sus actividades de la vida diaria debido al cansancio y al dolor. La paciente presenta un déficit cognitivo de conocimientos relacionado con la técnica correcta de lactancia materna (debido a su condición de primigesta) y sobre el procedimiento para la higiene y curación de su herida quirúrgica en el hogar. Verbaliza temor ante la posibilidad de no ser capaz de brindar los cuidados correctos a su recién nacido y a sí misma durante su recuperación.

Patrón VII: Autopercepción – Autoconcepto:

La paciente manifiesta preocupación significativa en torno a su aspecto físico actual, haciendo referencia a los cambios cutáneos experimentados durante la gestación y al incremento de peso corporal. Emocionalmente, se describe contenta e ilusionada por el nacimiento de su hijo, aunque se muestra preocupada por asumir las responsabilidades asociadas a la maternidad.

Patrón VIII: Rol – Relaciones:

Muestra preocupación e inquietud por los cuidados generales que deberá realizar en su hogar tras el alta médica. Sin embargo, identifica una adecuada red de apoyo familiar, mencionando de forma directa a su esposo y a sus suegros como personas dispuestas a colaborar activamente en el cuidado del recién nacido y en facilitar su proceso de recuperación postquirúrgica.

Patrón IX: Sexualidad – Reproducción:

Refiere no utilizar ningún método anticonceptivo o de planificación familiar previo a la gestación. Presenta desconocimiento sobre la técnica de autoexploración mamaria y reporta no haberse realizado nunca el tamizaje de cáncer cervicouterino (Papanicolaou).

Patrón X: Afrontamiento – Tolerancia al Estrés:

La paciente expresa ansiedad, inquietud y preocupación respecto a su capacidad para afrontar de manera adecuada los cuidados del periodo posparto, su recuperación física en el hogar y la crianza inicial del lactante.

Patrón XI: Valores – Creencias:

Expresa sentimientos de insatisfacción o frustración de origen espiritual debido a la imposibilidad de asistir a sus servicios religiosos habituales a causa de la hospitalización y el proceso quirúrgico actual.

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA Y PLAN DE CUIDADOS (NANDA-I, NOC, NIC)

A partir de los datos clínicos obtenidos en la valoración, se formularon y priorizaron los siguientes planes de cuidados de enfermería:

1. Dolor Agudo (00132)

Fórmula diagnóstica: Dolor agudo (00132) relacionado con agentes lesivos físicos (procedimiento quirúrgico de cesárea Kerr) manifestado por informe verbal de la intensidad del dolor (EVA 8/10), facies álgicas, diaforesis y limitación del movimiento6.

Resultado NOC: Satisfacción del paciente/usuario: manejo del dolor (3016)

  • Dominio 4: Conocimiento y conducta de salud.
  • Clase Q: Satisfacción con los cuidados.
  • Indicadores:
  • [301601] Control del dolor (Valoración inicial: 2 [Inadecuado] / Meta esperada: 5 [Completamente adecuado]).
  • [301602] Monitorización periódica del nivel del dolor (Valoración inicial: 2 / Meta esperada: 5).
  • [301614] Monitorización de los efectos secundarios de la medicación (Valoración inicial: 3 [Moderadamente adecuado] / Meta esperada: 5)7.

Intervención NIC: Manejo del dolor: agudo (1410)

  • Dominio 1: Fisiológico básico.
  • Clase F: Facilitación del autocuidado.
  • Actividades:

1. Identificar la intensidad y características del dolor durante los movimientos requeridos para las actividades de recuperación posoperatoria (por ejemplo: tos, respiración profunda, deambulación temprana, movilización en cama y transferencia a una silla).

2. Monitorizar de manera sistemática el nivel de dolor utilizando una herramienta de medición válida y fiable que sea apropiada para la edad de la paciente y su capacidad de comunicación (Escala Visual Analógica – EVA).

3. Administrar el esquema de analgésicos prescrito de forma pautada las 24 horas del día durante las primeras 24 a 48 horas posteriores a la intervención quirúrgica, evitando esperar a que el dolor sea severo para administrar el fármaco.

4. Colaborar con el equipo médico en el uso de analgesia combinada o multimodal (por ejemplo: antiinflamatorios no esteroideos [AINE] asociados a opioides menores), si la intensidad del dolor es severa.

5. Prevenir, identificar y controlar los posibles efectos secundarios derivados de la administración de la terapia analgésica (tales como náuseas, vómitos, somnolencia, prurito o estreñimiento)8.

2. Riesgo de Presión Arterial Inestable (00267)

Fórmula diagnóstica: Riesgo de presión arterial inestable (00267) relacionado con exceso de volumen de líquidos, ansiedad, alteración del patrón de sueño y antecedente inmediato de hipertensión gestacional6.

Resultado NOC: Estado circulatorio (0401)

  • Dominio 2: Salud fisiológica.
  • Clase E: Cardiopulmonar.
  • Indicadores:
  • [040101] Presión arterial sistólica (Valoración inicial: 3 [Desviación moderada del rango normal] / Meta esperada: 5 [Sin desviación del rango normal]).
  • [040102] Presión arterial diastólica (Valoración inicial: 3 / Meta esperada: 5).
  • [040112] Diuresis (Valoración inicial: 4 [Desviación leve del rango normal] / Meta esperada: 5)7.

Intervención NIC: Manejo de la hipertensión (4162)

  • Dominio 2: Fisiológico complejo.
  • Clase N: Control de la perfusión tisular.
  • Actividades:

1. Realizar la medición y el registro de la presión arterial de forma horaria durante el puerperio inmediato en el área de recuperación, determinando la estabilidad hemodinámica.

2. Mantener una monitorización continua de los signos vitales complementarios (frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, temperatura y saturación de oxígeno por oximetría de pulso) para identificar de manera precoz cualquier signo de complicación multisistémica.

3. Proporcionar educación sanitaria clara y adaptada a la edad de la paciente sobre los cambios necesarios en el estilo de vida (alimentación baja en sodio, control ponderal, evitar el sedentarismo y manejo del estrés) para prevenir el desarrollo de hipertensión crónica en el futuro.

4. Instruir a la paciente sobre una pauta alimenticia saludable y equilibrada adecuada para el periodo de puerperio y lactancia.

5. Capacitar a la paciente y a su red de apoyo familiar directa para que asuman un papel activo e informado en el manejo de su salud, enseñándoles la técnica correcta de toma domiciliaria de la presión arterial y la identificación de datos de alarma obstétrica (cefalea persistente, acúfenos, fosfenos o dolor epigástrico)8.

3. Riesgo de Infección del Sitio Quirúrgico (00266)

Fórmula diagnóstica: Riesgo de infección del sitio quirúrgico (00266) relacionado con procedimiento quirúrgico invasivo (cesárea segmentaria tipo Kerr) y aumento de la exposición tisular ambiental6.

Resultado NOC: Conocimiento: manejo de heridas (1824)

  • Dominio 4: Conocimiento y conducta de salud.
  • Clase S: Conocimiento sobre promoción de la salud.
  • Indicadores:
  • [182401] Tipo de herida (Valoración inicial: 1 [Ningún conocimiento] / Meta esperada: 5 [Conocimiento extenso]).
  • [182402] Suministros necesarios para el cuidado de la herida (Valoración inicial: 1 / Meta esperada: 5).
  • [182407] Signos y síntomas de infección (Valoración inicial: 2 [Conocimiento escaso] / Meta esperada: 5)7.

Intervención NIC: Cuidados de las heridas (3660)

  • Dominio 2: Fisiológico complejo.
  • Clase L: Control de la piel/heridas.
  • Actividades:

1. Inspeccionar diariamente las características físicas de la herida quirúrgica de la cesárea, evaluando la presencia de eritema, edema, calor local, dolor, aproximación de los bordes e identificando la presencia, cantidad, color, consistencia y olor de posibles drenajes o exudados.

2. Realizar la curación de la herida quirúrgica utilizando técnica estrictamente estéril, limpiando el área con solución salina fisiológica al 0.9% o un limpiador cutáneo no tóxico, realizando movimientos de asepsia desde el centro a la periferia y secando perfectamente la zona para evitar la humedad residual.

3. Aplicar un apósito estéril adecuado sobre la incisión que proteja la zona de la contaminación externa, permita la transpiración tisular y mantenga seca la herida, asegurándolo de forma correcta.

4. Enseñar de manera detallada a la paciente y a sus familiares los procedimientos correctos para la higiene diaria y el cuidado de la herida quirúrgica en el hogar durante el baño.

5. Instruir de forma exhaustiva a la paciente sobre la identificación de los signos y síntomas de infección del sitio quirúrgico (aumento del dolor, calor local, enrojecimiento, tumefacción, dehiscencia de la sutura o salida de secreción purulenta) y la necesidad de acudir de inmediato a valoración médica en caso de presentarlos8.

4. Exceso de Volumen de Líquidos (00026)

Fórmula diagnóstica: Exceso de volumen de líquidos (00026) relacionado con compromiso de los mecanismos reguladores (secundario a disfunción endotelial por hipertensión gestacional) manifestado por edema leve en extremidades inferiores (Godet +), palidez generalizada de tegumentos y alteración de las cifras tensionales6.

Resultado NOC: Equilibrio hídrico (0601)

  • Dominio 2: Salud fisiológica.
  • Clase G: Líquidos y electrolitos.
  • Indicadores:
  • [060101] Presión arterial (Valoración inicial: 3 [Desviación moderada del rango normal] / Meta esperada: 5 [Sin desviación del rango normal]).
  • [060107] Entradas y salidas diarias equilibradas (Valoración inicial: 3 / Meta esperada: 5).
  • [060109] Edema periférico (Valoración inicial: 3 / Meta esperada: 5).
  • [060116] Diuresis (Valoración inicial: 4 [Desviación leve del rango normal] / Meta esperada: 5)7.

Intervención NIC: Monitorización de líquidos (4130)

  • Dominio 2: Fisiológico complejo.
  • Clase N: Control de la perfusión tisular.
  • Actividades:

1. Determinar la cantidad, tipo y vía de ingresos hídricos, así como los hábitos y vías de eliminación de la paciente.

2. Llevar a cabo un control estricto y balance hídrico de ingresos (vía intravenosa [VI], terapia de infusión y vía oral [VO]) y egresos (gasto urinario por sonda vesical Foley, sangrado y estimación de pérdidas insensibles) acumulado en 24 horas.

3. Monitorizar las variaciones de la presión arterial, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y el patrón ventilatorio para detectar de forma temprana sobrecarga de volumen cardiovascular o compromiso pulmonar.

4. Evaluar el estado clínico de hidratación cutánea, turgencia de la piel, humedad de las mucosas nasales y orales y la expresión verbal de sed en la paciente.

5. Administrar los agentes farmacológicos diuréticos indicados por el médico para favorecer la eliminación de líquidos y disminuir el edema sistémico, vigilando estrechamente la respuesta hemodinámica y el gasto urinario posterior a la administración8.

5. Riesgo de Lactancia Materna Ineficaz (00322)

Fórmula diagnóstica: Riesgo de lactancia materna ineficaz (00322) relacionado con barreras físicas de la madre (pezón plano bilateral, ausencia inicial de calostro), ansiedad materna y nivel insuficiente de conocimientos sobre la técnica de amamantamiento y los beneficios de la lactancia materna6.

Resultado NOC: Conocimiento: lactancia materna (1800)

  • Dominio 4: Conocimiento y conducta de salud.
  • Clase S: Conocimiento sobre promoción de la salud.
  • Indicadores:
  • [180001] Beneficios de la lactancia materna (Valoración inicial: 2 [Conocimiento escaso] / Meta esperada: 5 [Conocimiento extenso]).
  • [180005] Técnica adecuada para sujetar al lactante (Valoración inicial: 1 [Ningún conocimiento] / Meta esperada: 5).
  • [180018] Señales de hambre del lactante (Valoración inicial: 1 / Meta esperada: 5)7.

Intervención NIC: Asesoramiento en la lactancia (5244)

  • Dominio 5: Familia.
  • Clase Z: Cuidados de crianza de un nuevo bebé.
  • Actividades:

1. Proporcionar información científica detallada sobre los amplios beneficios fisiológicos, inmunológicos y psicológicos de la lactancia materna exclusiva tanto para el crecimiento y desarrollo del recién nacido como para la recuperación de la madre en el periodo de puerperio.

2. Instruir a la madre sobre cómo identificar de forma oportuna las señales de hambre del recién nacido (tales como movimientos de búsqueda, succión de manos, parpadeo rápido o llanto tardío) antes de que se presente irritabilidad, facilitando un acoplamiento tranquilo.

3. Asistir a la madre de forma práctica durante las tomas para asegurar una técnica correcta de agarre y posicionamiento del lactante al pecho (verificando que la boca del bebé abarque la mayor parte de la areola, labio inferior evertido, nariz y barbilla tocando la mama), reduciendo el riesgo de dolor, grietas y favoreciendo la producción láctea.

4. Explicar detalladamente la diferencia fisiológica y clínica entre la succión nutritiva (eficaz para la transferencia de leche) y la succión no nutritiva, guiando a la paciente sobre la duración e intervalos recomendados de las tomas.

5. Instruir a la madre en los cuidados específicos del pezón y las mamas (higiene exclusiva con agua, evitar jabones que resequen, aplicación de la propia leche sobre la areola y pezón, y el uso de técnicas de estimulación y formación de pezones planos mediante masajes manuales suaves o formadores de pezón)8.

Resultados Obtenidos Post-Intervención

Tras la ejecución sistemática de los planes de cuidados diseñados por el profesional de enfermería, se obtuvieron los siguientes resultados clínicos:

  • Manejo del Dolor Agudo: Mediante la valoración horaria de la intensidad del dolor por medio de la escala EVA, se coordinó y administró el tratamiento analgésico farmacológico pautado de forma endovenosa. Esto permitió una reducción significativa de la intensidad del dolor referido por la paciente, transitando de un nivel severo (EVA 8/10) a un nivel leve y tolerable (EVA 3/10) durante las primeras 24 horas del posparto quirúrgico. Asimismo, se monitorizaron de forma estrecha los posibles efectos secundarios asociados a los analgésicos, sin registrarse náuseas ni somnolencia. Se educó a la paciente y a su red de apoyo familiar sobre la fisiopatología del dolor posquirúrgico y se fomentó la deambulación temprana asistida dentro de las primeras 48 horas poscesárea, logrando disminuir la estasis venosa, favorecer el tránsito intestinal y mejorar el confort general de la adolescente.
  • Control de la Presión Arterial: Se estableció un esquema riguroso de monitorización de los signos vitales, centrado en la toma y registro de la presión arterial. Esta acción resultó determinante para detectar de manera oportuna variaciones hemodinámicas y mantener cifras tensionales medias seguras. Se proporcionó educación sanitaria exhaustiva a la paciente, su cónyuge y suegros sobre las modificaciones necesarias en el estilo de vida a corto, mediano y largo plazo (incluyendo la adopción de una dieta hiposódica, el inicio de actividad física aeróbica progresiva tras la recuperación quirúrgica y la evitación del sedentarismo), logrando sensibilizar a la familia sobre su corresponsabilidad y participación activa en el manejo de su salud hasta el egreso hospitalario.
  • Prevención de la Infección de la Herida Quirúrgica: Se instruyó a la paciente y a sus familiares sobre la importancia de vigilar estrechamente las características físicas de la incisión de la cesárea. Mediante la demostración práctica y la posterior devolución de la técnica por parte de la paciente, se realizó la curación diaria de la herida quirúrgica empleando técnica aséptica, gasas estériles y solución salina fisiológica al 0.9%, aplicando posteriormente un antiséptico tópico y cubriendo la zona de forma adecuada con apósito estéril y tela micropore. Al término de la estancia hospitalaria, la herida se conservó limpia, seca, con bordes perfectamente afrontados y sin evidencia alguna de signos de infección local (eritema, calor, dolor, edema o exudados anómalos).
  • Monitorización y Equilibrio de Líquidos: Se mantuvo la vigilancia horaria de los signos vitales (presión arterial, frecuencia cardíaca e intensidad del pulso periférico), encontrándose estables y dentro de límites de normalidad. Se valoró el nivel de edema periférico a través de la escala de Godet, documentando una reducción del edema de leve (+) a ausente al momento del alta. Se implementó un control cuantitativo estricto del balance hídrico de ingresos (vías intravenosas y vía oral) y egresos (diuresis por sonda vesical Foley, sangrado y pérdidas insensibles) durante un periodo de 24 horas, complementado con la evaluación frecuente de la turgencia cutánea, hidratación de mucosas nasales y orales y el control de la sensación de sed de la paciente, asegurando una adecuada perfusión y un balance de líquidos neutro a ligeramente negativo.
  • Asesoramiento en Lactancia Materna: Ante la condición de primigesta y la expresión de ansiedad de la adolescente respecto a los cuidados iniciales de su hijo, se brindó un programa de asesoramiento personalizado sobre los beneficios biológicos y emocionales de la lactancia materna exclusiva. Se instruyó de forma teórica y práctica en técnicas correctas de amamantamiento y posicionamiento del lactante al pecho para compensar el pezón plano bilateral. Se explicaron detalladamente las diferencias clínicas entre la succión nutritiva y la succión no nutritiva, y se capacito a la paciente sobre las medidas de higiene y autocuidado de las mamas y el pezón. Al finalizar la post-intervención, se documentó un incremento sustancial en el nivel de conocimientos de la paciente y de su familia (pasando de un conocimiento nulo/escaso a un nivel de conocimiento moderado/extenso), logrando disminuir la ansiedad materna y estableciendo un acoplamiento y agarre eficaces del recién nacido que favorecieron la eyección inicial de calostro.

CONCLUSIONES

La implementación sistemática y estructurada del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) permitió brindar un cuidado de enfermería altamente personalizado, oportuno, seguro y con bases científicas sólidas. El abordaje integral centrado en las necesidades humanas físicas, fisiológicas, psicológicas y cognitivas identificadas a través de la valoración por los once patrones funcionales de salud de Maryory Gordon resultó altamente eficaz para reducir el riesgo de complicaciones posoperatorias inmediatas y mediatas en una paciente adolescente con diagnóstico de hipertensión gestacional poscesárea.

El uso estandarizado del lenguaje enfermero a través de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC brindó un marco metodológico estructurado que facilitó el desarrollo del juicio clínico y del pensamiento crítico del profesional de enfermería. La monitorización proactiva de las cifras de presión arterial y el balance hídrico riguroso impidieron el desarrollo de picos hipertensivos y facilitaron la resolución del edema periférico. Asimismo, la educación sanitaria oportuna sobre las medidas de asepsia y curación de la herida quirúrgica eliminó el riesgo de infección del sitio quirúrgico, mientras que el asesoramiento estrecho sobre la lactancia materna exclusiva mitigó la ansiedad de la paciente primigesta ante los retos del puerperio, facilitando un agarre seguro y una lactancia exitosa.

Se concluye que las intervenciones y los controles continuos de enfermería son determinantes para la detección oportuna de signos y síntomas de alarma en pacientes con trastornos hipertensivos del embarazo, propiciando un abordaje multidisciplinario óptimo que mejora significativamente la calidad de la atención, fomenta el autocuidado familiar y asegura una recuperación clínica exitosa de la paciente obstétrica.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Ocaña-Vicente PA, Bustillos-Solorzano ME. Preeclampsia e hipertensión gestacional, factor de riesgo en la salud cardiovascular y calidad de vida. Rev Arbitr Interdiscip Cienc Salud [Internet]. 2024 [citado el 12 de agosto de 2026];8(16):61–81. Disponible en: https://fundacionkoinonia.com.ve/ojs/index.php/saludyvida/article/download/4038/6984
  3. La hipertensión arterial en mujeres embarazadas y su relación con el trabajo desde enfermería [Internet]. Revista Sanitaria de Investigación. 2023 [citado el 12 de agosto de 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/la-hipertension-arterial-en-mujeres-embarazadas-y-su-relacion-con-el-trabajo-desde-enfermeria-trabajo-monografico/
  4. Luna SD, Martinovic TC. Hipertensión y embarazo: revisión de la literatura. Rev Med Clin Las Condes [Internet]. 2023 [citado el 12 de agosto de 2026];34(1):33–43. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2023.01.006
  5. Wu P, Green M, Myers JE. Hypertensive disorders of pregnancy. BMJ [Internet]. 2023 [citado el 12 de agosto de 2026];381:e071653. Disponible en: https://doi.org/10.1136/bmj-2022-071653
  6. Herdman TH, Kamitsuru S, Lopes CT, editores. Diagnósticos enfermeros. Definiciones y clasificación 2024-2026. 13ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.
  7. Moorhead S, Swanson E, Johnson M, Maas ML, editores. Clasificación de resultados de enfermería (NOC): Medición de resultados en salud. 7ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.
  8. Butcher HK, Bulechek GM, Dochterman JM, Wagner CM, editores. Clasificación de intervenciones de enfermería (NIC). 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.

 

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