AUTORES
- Nerea Berjillo Gimeno. Enfermera. Unidad de Hemodiálisis. Hospital San Juan de Dios, Zaragoza.
- Victoria Meiyou Alfonso López. Enfermera Residente de Obstetricia y Ginecología. Servicio de obstetricia y ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Diana Beatriz Cadar. Enfermera. Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Francisco Abellán Alías. Enfermero. Centro Médico de Especialidades San José – Consultas Externas Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- David Gimeno Elías. Enfermero. Servicio de Aislamiento del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Paula Castro Martín. Enfermera. Servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
RESUMEN
Las infecciones relacionadas con el catéter venoso central constituyen una de las principales complicaciones en los pacientes sometidos a hemodiálisis, asociándose a un incremento de la morbimortalidad, las hospitalizaciones y los costes sanitarios. La prevención de estas infecciones representa un objetivo prioritario en las unidades de diálisis, dado que una proporción significativa de ellas puede prevenirse mediante una adecuada manipulación y mantenimiento del catéter.
El presente trabajo tiene como objetivo revisar las principales estrategias de prevención de las infecciones relacionadas con el CVC en pacientes en hemodiálisis y analizar el papel de la enfermería en su implementación.
Para ello, se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante una búsqueda bibliográfica en bases de datos y guías de práctica clínica de referencia. La evidencia pone en manifiesto que la higiene de manos, la aplicación de técnicas asépticas, la correcta manipulación y mantenimiento intraluminal del catéter y los cuidados del punto de inserción y del apósito constituyen medidas esenciales para reducir el riesgo de infección. Asimismo, la vigilancia continua del acceso vascular y la educación sanitaria al paciente desempeñan un papel fundamental en la prevención de complicaciones. La enfermería nefrológica se posiciona como elemento clave en la implementación de estas estrategias preventivas, contribuyendo de forma decisiva a mejorar la seguridad del paciente y la supervivencia del acceso vascular.
PALABRAS CLAVE
Hemodiálisis, enfermedad renal crónica, catéteres venosos centrales, infección, control de infecciones, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Central venous catheter (CVC)-related infections are among the main complications in patients undergoing hemodialysis and are associated with increased morbidity and mortality, hospital admissions, and healthcare costs. The prevention of these infections is a priority in dialysis units, as a significant proportion of them can be avoided through appropriate catheter management and maintenance. The aim of this study was to review the main strategies for preventing CVC-related infections in hemodialysis patients and to analyse the role of nursing in their implementation.
To this end, a narrative literature review was conducted through a bibliographic search in databases and reference clinical practice guidelines. The available evidence highlights that hand hygiene, the application of aseptic techniques, proper intraluminal catheter management and maintenance, and appropriate care of the insertion site and dressing are essential measures for reducing the risk of infection. Furthermore, continuous monitoring of vascular access and patient education play a key role in preventing complications. Nephrology nursing is a cornerstone in the implementation of these preventive strategies, contributing decisively to improving patient safety and prolonging vascular access survival.
KEY WORDS
Hemodialysis, chronic kidney disease, central venous catheters, infection, infection control, nursing care.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad renal crónica constituye un importante problema de salud pública, y la hemodiálisis continúa siendo una de las principales terapias sustitutivas renales en pacientes con enfermedad renal terminal. En este escenario, el catéter venoso central (CVC) constituye un acceso vascular fundamental para aquellos pacientes en programa de hemodiálisis que no disponen de una fístula arteriovenosa funcionante o requieren un acceso inmediato para iniciar el tratamiento 1,2. A pesar de su utilidad clínica, su utilización se asocia a un mayor riesgo de complicaciones en comparación con otros accesos vasculares, destaacndo especcialmente las infecciones relacionadas con el catéter, que representan una importante causa de morbimortalidad, hospitalización y aumento de los costes sanitarios3-5.
La aparición de infecciones asociadas al CVC compromete tanto a la seguridad del paciente como a la supervivencia del acceso vascular, pudiendo derivar en bacteriemias, retirada precoz del catéter e incluso complicaciones sistémicas graves4-6. Diversos estudios han demostrado que una proporción significativa de estas infecciones puede prevenirse mediante la aplicación rigurosa de medidas basadas en la evidencia dirigidas al mantenimiento y manipulación del dispositivo2-5.
En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de las infecciones relacionadas con el CVC. La vigilancia continua del acceso vascular, la correcta aplicación de técnicas asépticas, los cuidados del punto de inserción, el mantenimiento de la permeabilidad del catéter y la educación sanitaria al paciente constituyen intervenciones fundamentales para reducir el riesgo infeccioso y garantizar una atención segura y de calidad2,7.
Por ello, resulta necesario revisar las principales estrategias preventivas actualmente recomendadas, así como el papel de la enfermería en su implementación dentro de las unidades de hemodiálisis.
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
Analizar las principales medidas de prevención de las infecciones relacionadas con el catéter venoso central en pacientes sometidos a hemodiálisis, destacando el papel de la enfermería en su aplicación basada en la evidencia.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Describir los principales factores de riesgo asociados a las infecciones relacionadas con el catéter venoso central en pacientes en hemodiálisis.
- Identificar las medidas de prevención basadas en la evidencia científica dirigidas a la prevención de infecciones asociadas al catéter venoso central.
- Analizar la relevancia de la enfermería nefrológica en la prevención, detección precoz y manejo de las infecciones.
METODOLOGÍA
Para abordar el objetivo principal se ha llevado a cabo una revisión narrativa de la literatura, basada en una búsqueda bibliográfica exhaustiva de la evidencia científica disponible sobre la prevención de infecciones relacionadas con el catéter venoso central en pacientes en hemodiálisis.
La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scielo y Google Académico, así como en guías de práctica clínica de referencia en el ámbito de la hemodiálisis y el cuidado del acceso vascular.
Se utilizaron como palabras clave: “hemodiálisis”, “enfermedad renal crónica”, “catéteres venosos centrales”, “infección”, “control de infecciones”, “cuidados de enfermería”, combinadas mediante operadores booleanos.
CRITERIOS DE INCLUSIÓN:
- Artículos publicados en inglés y en español.
- Artículos de acceso libre y con texto completo disponible.
- Estudios centrados en infecciones relacionadas con el catéter venoso central en pacientes en hemodiálisis.
- Guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas y estudios observacionales relevantes.
CRITERIOS DE EXCLUSIÓN:
- Estudios centrados en accesos vasculares de otras terapias.
- Artículos sin suficiente calidad metodológica o evidencia científica.
- Publicaciones duplicadas.
- Estudios que no abordan específicamente la prevención o el manejo de infecciones relacionadas con el catéter venoso central.
DESARROLLO
CATÉTER VENOSO CENTRAL EN HEMODIÁLISIS:
El acceso vascular constituye un elemento esencial para la realización de la hemodiálisis, ya que permite la extracción y el retorno del flujo sanguíneo necesario para el tratamiento. Aunque la fístula arteriovenosa continúa siendo el acceso vascular de elección debido a su mayor permeabilidad y menor tasa de complicaciones, el catéter venoso central sigue siendo ampliamente utilizado en determinadas situaciones clínicas1,2.
Los catéteres venosos centrales están indicados principalmente en pacientes que requieren el inicio urgente de la hemodiálisis o cuando existe imposibilidad temporal o permanente para la creación de una fístula arteriovenosa funcional. Estos dispositivos pueden ser temporales o tunelizados, siendo estos últimos los más utilizados cuando se prevé una necesidad prolongada de tratamiento 1,2.
A pesar de sus ventajas, el uso de CVC se asocia con una mayor incidencia de complicaciones en comparación con otros accesos vasculares. Entre ellas destacan la disfunción del catéter, la trombosis, la estenosis venosa central y, especialmente, las infecciones relacionadas con el catéter. Estas complicaciones pueden comprometer la eficacia del tratamiento dialítico, incrementar el número de hospitalizaciones y aumentar la morbimortalidad de los pacientes1,2,5.
INFECCIONES RELACIONADAS CON EL CATÉTER VENOSO CENTRAL:
Las infecciones relacionadas con el catéter venoso central constituyen una de las complicaciones más frecuentes y graves en los pacientes sometidos a hemodiálisis. Su aparición se asocia a un incremento de la morbimortalidad, un mayor número de hospitalizaciones, aumento de los costes sanitarios y pérdida del acceso vascular. Diversos estudios han demostrado que los pacientes portadores de un CVC presentan un riesgo significativamente superior de desarrollar bacteriemias en comparación con aquellos que utilizan una fístula arteriovenosa, considerada el acceso vascular de elección para la hemodiálisis4-6.
La infección puede producirse por diferentes mecanismos, siendo los más frecuentes la migración de microorganismos desde la piel hacia el trayecto del catéter y la contaminación de sus conexiones durante su manipulación. Asimismo, la formación de depósitos de fibrina y la presencia de reflujo sanguíneo en la luz del catéter favorecen el desarrollo de biofilm bacteriano. Este biofilm constituye una comunidad organizada de microorganismos adheridos a la superficie interna o externa del dispositivo, protegidos por una matriz extracelular que dificulta la acción del sistema inmunitario y de los tratamientos antimicrobianos, favoreciendo la persistencia de la infección5,8.
Los microorganismos implicados con mayor frecuencia en las infecciones relacionadas con el catéter venoso central son los cocos grampositivos, especialmente Staphylococcus aureus y los estafilococos coagulasa negativos, debido a su capacidad para colonizar la piel y adherirse a la superficie del catéter. También pueden encontrarse enterococos y bacterias gram negativas, aunque con menor frecuencia5,6.
Desde el punto de vista clínico, las infecciones asociadas al catéter pueden manifestarse como infección localizada del orificio de salida, infección del túnel subcutáneo o bacteriemia relacionada con el catéter. Esta última representa la forma más grave, ya que puede evolucionar hacia complicaciones sistémicas como sepsis, endocarditis, osteomielitis o shock séptico, comprometiendo la supervivencia del paciente y obligando en muchos casos a la retirada del acceso vascular4-6.
Dada la elevada repercusión clínica de estas infecciones y el impacto que generan sobre la calidad de vida de los pacientes, resulta fundamental implementar estrategias preventivas basadas en la evidencia científica. En este contexto, la aplicación de cuidados enfermeros estandarizados constituye un elemento clave para reducir su incidencia y mejorar la seguridad del paciente2,7.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS CON EL CVC:
La prevención de las infecciones relacionadas con el catéter venoso central constituye una prioridad en las unidades de hemodiálisis debido a su impacto sobre la morbimortalidad, la supervivencia del acceso vascular y la calidad de vida de los pacientes. La evidencia científica disponible demuestra que la aplicación sistemática de medidas preventivas basadas en protocolos estandarizados permite reducir significativamente la incidencia de bacteriemias relacionadas con el catéter. En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la correcta implementación de dichas estrategias durante la utilización y mantenimiento del acceso vascular2,4,7.
HIGIENE DE MANOS:
La higiene de manos constituye la medida más eficaz para prevenir las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, incluidas las asociadas al catéter venoso central en pacientes en hemodiálisis. Debido a que las manos del personal sanitario representan una de las principales vías de transmisión de microorganismos, su correcta realización resulta fundamental para evitar la contaminación del acceso vascular2,3,4.
Las guías de práctica clínica recomiendan el uso de soluciones hidroalcohólicas como método de lección para la higiene rutinaria de las manos, siempre que estas no presenten suciedad visible. En las unidades de hemodiálisis, esta práctica debe realizarse antes y después de cualquier manipulación del catéter, así como durante los procedimientos de conexión y desconexión del paciente3,4,9.
La adherencia a los protocolos de higiene de manos ha demostrado reducir significativamente la incidencia de infecciones relacionadas con el catéter, constituyendo una medida esencial dentro de las estrategias de prevención y seguridad del paciente3,4.
TÉCNICA ASÉPTICA DURANTE LA MANIPULACIÓN DEL CATÉTER:
La aplicación de una técnica aséptica rigurosa es fundamental para prevenir la introducción de microorganismos en el torrente sanguíneo a través del catéter venoso central. Debido a que la manipulación del dispositivo supone un acceso directo al sistema vascular, cualquier incumplimiento de las medidas de asepsia puede favorecer la colonización del catéter y el desarrollo de infecciones relacionadas con el mismo3,4.
Las recomendaciones actuales establecen la utilización de material estéril durante los procedimientos de conexión y desconexión, incluyendo guantes, gasas, jeringas y dispositivos de conexión. Asimismo, se recomienda el uso de mascarilla quirúrgica tanto por parte del profesional sanitario como del paciente durante la manipulación del catéter, para reducir el riesgo de contaminación por microorganismos procedentes de las vías respiratorias2,3,9.
La preparación de un campo estéril y la minimización de las manipulaciones innecesarias constituyen medidas esenciales para preservar la integridad microbiológica del dispositivo y disminuir el riesgo de bacteriemia relacionada con el catéter2-4.
MANIPULACIÓN Y SELLADO DE LAS RAMAS DEL CATÉTER:
La manipulación de las conexiones y ramas del catéter venoso central constituye uno de los momentos de mayor riesgo para la contaminación intraluminal del dispositivo. Por ello, todas las maniobras de conexión y desconexión deben realizarse siguiendo una técnica aséptica rigurosa, minimizando las manipulaciones innecesarias y reduciendo al máximo el tiempo de exposición de las luces al ambiente2,3.
Antes de la conexión del paciente al monitor de hemodiálisis, se recomienda la desinfección cuidadosa de los conectores y extremos de las ramas mediante antisépticos adecuados, habitualmente clorhexidina alcohólica. Posteriormente, debe aspirarse y desecharse el contenido de cada luz para retirar la solución de sellado y eliminar posibles restos hemáticos o microtrombos acumulados durante el periodo interdialítico1,7.
Tras la aspiración, se realiza el lavado de ambas luces con suero fisiológico utilizando la técnica de lavado intermitente o push-stop-push. Esta maniobra genera un flujo turbulento que favorece la eliminación de depósitos de fibrina y restos sanguíneos adheridos a la superficie interna del catéter, contribuyendo a mantener su permeabilidad y dificultando la formación de biofilm bacteriano5,10.
Una vez finalizada la sesión de hemodiálisis, el sellado del catéter constituye una medida esencial para preservar la funcionalidad del acceso vascular durante el periodo interdialítico. La presencia de sangre residual en el interior de las luces favorece la formación de trombos y depósitos de fibrina, que pueden actuar como sustrato para la adhesión bacteriana y el desarrollo de biofilm. Por ese motivo, tras el lavado de las ramas, se recomienda la instilación de una solución de sellado, habitualmente heparina sódico o citrato, siguiendo los protocolos establecidos en cada unidad1,2,10.
CUIDADOS DEL PUNTO DE INSERCIÓN Y DEL APÓSITO:
El punto de inserción cutánea del CVC constituye la principal puerta de entrada para la infección por vía extraluminal. La migración de microorganismos desde la piel hacia la superficie del catéter puede favorecer su colonización y el desarrollo de bacteriemias, por lo que la vigilancia y el cuidado de esta zona representan una intervención fundamental en la prevención de infecciones relacionadas con el catéter4,5.
La cura del punto de inserción debe realizarse siguiendo una técnica aséptica rigurosa. Previamente a la antisepsia, es necesario limpiar la zona para eliminar restos hemáticos, costras o exudados que puedan dificultar la acción del antiséptico. En muchas unidades de hemodiálisis esta limpieza se realiza mediante suero hipertónico, seguida del secado completo de la piel y de la aplicación de clorhexidina, considerada el antiséptico de elección por su elevada eficacia frente a la colonización bacteriana y su efecto residual prolongado1,3,9.
Tras la antisepsia, el punto de inserción debe protegerse mediante un apósito estéril que actúe como barrera frente a la contaminación externa. Los apósitos transparentes semipermeables permiten la inspección visual del orificio de salida sin necesidad de retirarlos, favoreciendo la detección precoz de signos de infección como eritema, edema, dolor o exudado. Estos deben sustituirse periódicamente y siempre que se encuentren húmedos, despegados o visiblemente sucios2,3,9.
Asimismo, la valoración sistemática del punto de inserción y la educación sanitaria al paciente sobre el cuidado del apósito y la identificación de signos de alarma constituyen medidas esenciales para garantizar la continuidad de los cuidados y reducir el riesgo de infección3,9.
PAPEL DE LA ENFERMERÍA EN LA PREVENCIÓN DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS CON EL CATÉTER VENOSO CENTRAL:
La enfermería nefrológica desempeña un papel fundamental en la prevención de las infecciones relacionadas con el catéter venosos central, haciendo responsable de la aplicación de las medidas preventivas durante la manipulación y mantenimiento del acceso vascular. La correcta ejecución de los protocolos de higiene de manos, técnica aséptica, cuidados del punto de inserción y mantenimiento intraluminal del catéter, contribuye de forma directa a reducir el riesgo de colonización bacteriana2,7.
Asimismo, la vigilancia continua del acceso vascular permite la detección precoz de signos de infección, como eritema, edema, exudado, dolor local o fiebre, favoreciendo una intervención temprana y evitando la progresión hacia complicaciones más graves. Del mismo modo, la participación activa en el registro y seguimiento de los eventos infecciosos contribuye a evaluar la efectividad de las estrategias preventivas implementadas en cada unidad7,9.
Por otra parte, la educación sanitaria constituye una herramienta esencial para garantizar la continuidad de los cuidados durante el periodo interdialítico, La formación del paciente en el cuidado del catéter, el mantenimiento del apósito y la identificación de signos de alarma favorece una mayor implicación en su autocuidado y contribuye a disminuir la incidencia de complicaciones infecciosas7,9.
CONCLUSIONES
El catéter venoso central continúa siendo un acceso vascular imprescindible para numerosos pacientes en programa de hemodiálisis, especialmente cuando no es posible disponer de una fístula arteriovenosa funcionante. Sin embargo, su utilización se asocia a un mayor riesgo de infección, por lo que la aplicación rigurosa de medidas preventivas resulta fundamental para garantizar la seguridad del paciente y preservar la funcionalidad del acceso vascular.
La prevención de las infecciones relacionadas con el catéter requiere un abordaje integral basado en la higiene de manos, la utilización de técnicas asépticas durante su manipulación, el mantenimiento adecuado de las luces y los cuidados del punto de inserción y del apósito. Estas intervenciones contribuyen a reducir la colonización bacteriana, dificultar la formación de biofilm y disminuir la aparición de complicaciones infecciosas.
En este contexto, la enfermería nefrológica desempeña un papel esencial en la prevención, detección precoz y control de las infecciones relacionadas con el catéter venoso central. La aplicación de cuidados especializados, la vigilancia continua del acceso vascular y la educación sanitaria dirigida al paciente y sus cuidadores constituyen herramientas fundamentales para mejorar los resultados clínicos, reducir la morbimortalidad asociada a estas complicaciones y aumentar la supervivencia del acceso vascular.
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