Promoción del sueño saludable en niños y adolescentes: papel de enfermería en la educación para la salud. Una revisión bibliográfica narrativa

5 julio 2026

 

AUTORES

  1. Amaia Ros Maiz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  2. Leyre Lecumberri Alzueta. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  3. Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.

 

RESUMEN

Introducción: El sueño constituye un proceso biológico esencial para el crecimiento, el desarrollo neurológico, la regulación emocional y el mantenimiento de la salud física durante la infancia y la adolescencia. En los últimos años se ha observado un aumento de hábitos que interfieren con una adecuada higiene del sueño, entre ellos el incremento del tiempo de exposición a pantallas, los cambios en las rutinas familiares y escolares y la disminución del tiempo de descanso.

Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre las estrategias de promoción del sueño saludable en niños y adolescentes, con especial atención al papel de enfermería en la educación para la salud y la prevención de hábitos perjudiciales relacionados con el sueño.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante búsqueda en bases de datos biomédicas y de enfermería, incluyendo estudios relacionados con promoción del sueño, higiene del sueño e intervenciones educativas dirigidas a población infantil y adolescente.

Resultados: La evidencia disponible indica que las intervenciones educativas, especialmente aquellas desarrolladas de manera conjunta entre familia, escuela y profesionales sanitarios, pueden contribuir a mejorar los hábitos de sueño. El personal de enfermería desempeña un papel relevante mediante actividades de educación sanitaria, detección precoz de conductas de riesgo y acompañamiento familiar.

Conclusiones: La promoción del sueño saludable constituye una intervención preventiva con potencial impacto sobre el bienestar físico, psicológico y social de niños y adolescentes. Enfermería ocupa una posición estratégica para liderar actuaciones educativas orientadas al establecimiento de hábitos saludables desde etapas tempranas.

PALABRAS CLAVE

Sueño, promoción de la salud, enfermería pediátrica, adolescente, educación en salud.

ABSTRACT

Introduction: Sleep is an essential biological process for growth, neurological development, emotional regulation and maintenance of physical health during childhood and adolescence. Recent years have shown an increase in behaviours interfering with healthy sleep habits, including greater screen exposure, changes in family and school routines and reduced sleep duration.

Objective: To analyse the available scientific evidence on strategies promoting healthy sleep in children and adolescents, with special attention to the role of nursing in health education and prevention of sleep-related unhealthy behaviours.

Methodology: A narrative literature review was conducted through searches in biomedical and nursing databases, including studies addressing sleep promotion, sleep hygiene and educational interventions aimed at children and adolescents.

Results: Available evidence suggests that educational interventions, particularly those involving families, schools and healthcare professionals, may improve sleep habits. Nursing professionals play a relevant role through health education, early identification of risk behaviours and family support.

Conclusions: Promoting healthy sleep represents a preventive intervention with potential benefits for physical, psychological and social well-being in children and adolescents. Nursing occupies a strategic position in leading educational actions aimed at establishing healthy habits from early life stages.

KEY WORDS

Sleep, health promotion, pediatric nursing, adolescent, health education.

INTRODUCCIÓN

El sueño constituye una función biológica esencial para el mantenimiento de la salud y el adecuado desarrollo durante todas las etapas de la vida, especialmente en la infancia y la adolescencia1,2. Durante estos periodos se producen importantes cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales que requieren una adecuada calidad y duración del descanso para garantizar un crecimiento saludable y un correcto funcionamiento del organismo¹.

Desde el punto de vista fisiológico, el sueño participa activamente en procesos fundamentales como la secreción hormonal, la maduración del sistema nervioso central, la consolidación de la memoria, el aprendizaje, la regulación inmunológica y el equilibrio metabólico1,8. Asimismo, desempeña un papel relevante en el control emocional y en el desarrollo de funciones ejecutivas relacionadas con la atención, la toma de decisiones y el rendimiento académico².

Las necesidades de sueño varían según la edad y el momento evolutivo⁹. Durante la infancia, el descanso adecuado resulta imprescindible para sostener el crecimiento y favorecer el neurodesarrollo, mientras que durante la adolescencia adquiere especial importancia debido a los cambios fisiológicos asociados a la pubertad y a la progresiva modificación de los ritmos circadianos¹⁰.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha observado una tendencia creciente hacia la reducción del tiempo de sueño y el deterioro de su calidad en población pediátrica³. Diversos factores ambientales, familiares y conductuales han contribuido a modificar los hábitos de descanso. Entre ellos destacan el aumento del tiempo de exposición a dispositivos electrónicos, la utilización de pantallas antes de dormir, los horarios escolares exigentes, el incremento de actividades extracurriculares y la disminución del tiempo destinado al descanso3,4.

La evidencia científica disponible señala que la privación o alteración del sueño durante la infancia y la adolescencia se relaciona con múltiples consecuencias sobre la salud. Entre las principales repercusiones descritas se encuentran la disminución del rendimiento escolar, dificultades de concentración, alteraciones del estado de ánimo, incremento de síntomas ansiosos y depresivos, problemas conductuales, cambios metabólicos y aumento del riesgo de sobrepeso y obesidad2,10.

Frente a esta situación, la promoción del sueño saludable ha adquirido una creciente relevancia como estrategia preventiva dentro de los programas de salud pública y atención comunitaria⁵. La promoción de hábitos saludables no solo pretende reducir la aparición de problemas relacionados con el descanso, sino también potenciar factores protectores que favorezcan el desarrollo integral de la población infantil y adolescente.

En este contexto, la enfermería ocupa una posición especialmente relevante debido a su cercanía con la población y a su papel dentro de la promoción de la salud, la educación sanitaria y la prevención de enfermedades⁷. El personal de enfermería participa de forma activa en el seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil, en la atención comunitaria, en el ámbito escolar y en la orientación dirigida a familias y cuidadores.

Las intervenciones enfermeras orientadas a la promoción del sueño pueden incluir acciones educativas sobre higiene del sueño, establecimiento de rutinas saludables, reducción del uso de pantallas antes del descanso, fomento de la actividad física y acompañamiento familiar en la instauración de conductas favorecedoras del descanso6,7.

En consecuencia, la promoción del sueño saludable requiere intervenciones preventivas estructuradas y sostenibles que integren acciones educativas y participación familiar.

Dada la importancia creciente del sueño como determinante de salud y el papel estratégico de enfermería en la prevención y promoción de hábitos saludables, resulta pertinente revisar la evidencia científica disponible sobre las intervenciones orientadas a mejorar el descanso en niños y adolescentes.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica disponible sobre las estrategias de promoción del sueño saludable en niños y adolescentes, con especial atención al papel de enfermería en el desarrollo de intervenciones de educación para la salud orientadas a la adquisición y mantenimiento de hábitos de sueño saludables5,7.

Objetivos específicos:

  1. Describir la importancia del sueño como determinante del crecimiento, desarrollo y bienestar físico y emocional en niños y adolescentes1,2.
  2. Identificar los principales factores individuales, familiares, ambientales y tecnológicos asociados con la alteración de los hábitos de sueño3,4.
  3. Analizar las intervenciones educativas y conductuales descritas en la literatura científica para promover hábitos de sueño saludables5,6.
  4. Examinar el papel de enfermería en la prevención, detección precoz y promoción de conductas favorecedoras del descanso saludable⁷.
  5. Explorar estrategias de educación sanitaria dirigidas a familias y entornos escolares como herramientas de mejora de la calidad del sueño infantil y adolescente⁵.

 

METODOLOGÍA

Diseño del estudio:

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de identificar, recopilar, analizar y sintetizar la evidencia científica disponible acerca de las estrategias de promoción del sueño saludable en niños y adolescentes, con especial atención al papel de enfermería en el desarrollo de intervenciones educativas y preventivas orientadas a mejorar los hábitos de sueño.

La elección del diseño narrativo respondió al carácter amplio y multidimensional del fenómeno estudiado, permitiendo integrar estudios con diferentes metodologías y proporcionar una visión global sobre las intervenciones aplicables al ámbito clínico y comunitario enfermero.

Estrategia de búsqueda bibliográfica:

La búsqueda bibliográfica se realizó mediante consulta sistematizada en bases de datos biomédicas y especializadas en ciencias de la salud y enfermería: PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL y SciELO, seleccionadas por su amplia cobertura de publicaciones relacionadas con salud pública, pediatría, promoción de la salud y práctica enfermera.

La identificación de estudios se llevó a cabo entre los meses de mayo y junio de 2026.

Para garantizar la sensibilidad y especificidad de la búsqueda se emplearon Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH), combinados mediante operadores booleanos (AND, OR y NOT) y adaptados a cada base de datos.

 

Descriptores empleados:

Descriptores MeSH (inglés).

  • Sleep.
  • Sleep Hygiene.
  • Health Promotion.
  • Pediatric Nursing.
  • Child.
  • Adolescent.
  • Health Education.
  • Health Behavior.

 

Descriptores DeCS (español).

  • Sueño.
  • Higiene del sueño.
  • Promoción de la salud.
  • Enfermería pediátrica.
  • Niño.
  • Adolescente.
  • Educación en salud.
  • Conductas saludables.

 

Construcción de ecuaciones de búsqueda:

Las estrategias de búsqueda fueron adaptadas según las características de cada base de datos.

Ejemplo de búsqueda utilizada en PubMed (MeSH):

(«Sleep»[Mesh] OR «Sleep Hygiene») AND («Health Promotion»[Mesh] OR «Health Education»[Mesh]) AND («Pediatric Nursing»[Mesh]) AND («Child»[Mesh] OR «Adolescent»[Mesh]).

Objetivo: identificar intervenciones educativas enfermeras orientadas a mejorar hábitos de sueño.

Ejemplo de búsqueda ampliada en PubMed:

(Sleep OR «Sleep Hygiene») AND («Health Promotion» OR «Health Education») AND (Child OR Adolescent) NOT («Sleep Wake Disorders»).

Objetivo: excluir estudios centrados exclusivamente en trastornos del sueño.

Ejemplo de búsqueda adaptada para Scopus:

TITLE-ABS-KEY ((«sleep» OR «sleep hygiene») AND («health promotion» OR «health education») AND («pediatric nursing») AND («child» OR «adolescent»)).

Ejemplo de búsqueda adaptada para CINAHL:

(MH «Sleep+») AND (MH «Health Promotion+») AND (MH «Pediatric Nursing+») AND (MH «Adolescence+» OR MH «Child+»).

Ejemplo de búsqueda en SciELO (DeCS):

(«Sueño» OR «Higiene del sueño») AND («Promoción de la salud») AND («Enfermería pediátrica») AND («Niño» OR «Adolescente»).

Criterios de inclusión:

Se incluyeron estudios que cumplieran los siguientes criterios:

  • Publicaciones entre 2016 y 2026¹¹.
  • Artículos disponibles en texto completo.
  • Idioma español o inglés.
  • Estudios realizados en población infantil y adolescente (0–18 años).
  • Investigaciones relacionadas con promoción del sueño, higiene del sueño o educación sanitaria.
  • Revisiones bibliográficas, estudios observacionales, ensayos clínicos, estudios cuasiexperimentales y programas educativos con aplicabilidad al ámbito enfermero.

 

Criterios de exclusión:

Se excluyeron:

  • Estudios centrados exclusivamente en el diagnóstico o tratamiento farmacológico de trastornos del sueño.
  • Investigaciones desarrolladas únicamente en población adulta.
  • Publicaciones duplicadas entre bases de datos.
  • Editoriales, cartas al editor, protocolos sin resultados y literatura gris.

 

Debido al carácter narrativo de la revisión, no se realizó evaluación formal del riesgo de sesgo ni metaanálisis. No obstante, se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas, estudios con metodología claramente descrita y publicaciones de revistas científicas revisadas por pares.

Selección y análisis de los estudios:

La selección bibliográfica se realizó en tres fases.

Fase 1. Identificación: recuperación inicial de estudios mediante ecuaciones de búsqueda.

Fase 2. Cribado: lectura de títulos y resúmenes para valorar pertinencia.

Fase 3. Elegibilidad: revisión del texto completo y selección final según criterios establecidos.

Finalmente, los hallazgos fueron agrupados en categorías temáticas para facilitar su análisis e interpretación.

RESULTADOS

Tras la aplicación de la estrategia de búsqueda bibliográfica en las bases de datos seleccionadas y la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión establecidos, se identificaron estudios relacionados con la promoción del sueño saludable en población infantil y adolescente. La evidencia recuperada permitió agrupar los hallazgos en cuatro categorías temáticas principales: importancia del sueño durante el desarrollo, factores modificables asociados a alteraciones del sueño, intervenciones de promoción del sueño saludable y papel de enfermería en la educación para la salud5,6.

1. Importancia del sueño saludable en niños y adolescentes:

El sueño desempeña una función esencial en el mantenimiento del equilibrio físico, cognitivo y emocional durante la infancia y la adolescencia1,2. Durante estas etapas, el descanso participa activamente en procesos relacionados con el crecimiento corporal, el desarrollo neurológico, la consolidación de la memoria y la regulación metabólica.

La evidencia revisada muestra que una duración insuficiente del sueño y una disminución de su calidad se asocia con consecuencias negativas sobre el rendimiento escolar, la capacidad atencional y el funcionamiento cognitivo2,10. Asimismo, diversos estudios describen una relación entre el déficit de sueño y el aumento de síntomas emocionales como irritabilidad, ansiedad y alteraciones del estado de ánimo².

Durante la adolescencia estas consecuencias adquieren especial relevancia debido a los cambios fisiológicos propios del desarrollo puberal y al retraso progresivo del inicio del sueño, fenómeno que puede verse agravado por factores ambientales y sociales¹⁰.

La literatura también señala que el descanso insuficiente puede asociarse con alteraciones metabólicas, mayor riesgo de exceso de peso y disminución del bienestar percibido durante la etapa pediátrica².

2. Factores modificables asociados a la alteración del sueño:

La revisión identificó múltiples factores potencialmente modificables relacionados con la disminución de la calidad y duración del sueño en niños y adolescentes3,4.

Uno de los factores más descritos fue el aumento del uso de dispositivos electrónicos y la exposición prolongada a pantallas durante las horas previas al descanso³. La utilización de teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos puede favorecer retrasos en el inicio del sueño y reducir el tiempo total de descanso.

Otro elemento identificado fue la irregularidad de horarios y rutinas familiares. La ausencia de horarios estables para acostarse, junto con una organización doméstica poco estructurada, se relacionó con peores indicadores de sueño⁴.

La evidencia también destacó el papel de la actividad física como factor protector. Los estudios revisados sugieren que mantener niveles adecuados de ejercicio se asocia con mejoras en la calidad del descanso y en la conciliación del sueño¹¹.

Además, se identificaron factores escolares y sociales como el exceso de actividades extracurriculares, la carga académica y el estrés cotidiano como elementos que pueden influir negativamente sobre los hábitos de sueño³.

3. Intervenciones para la promoción del sueño saludable:

Los estudios incluidos muestran que las intervenciones dirigidas a promover hábitos saludables de sueño presentan mejores resultados cuando se desarrollan mediante enfoques multidimensionales⁵.

Las intervenciones exclusivamente informativas mostraron beneficios limitados cuando se aplicaron de forma aislada. Por el contrario, aquellas que combinaron educación sanitaria, participación familiar, modificación de rutinas y seguimiento profesional obtuvieron resultados más favorables5,6.

Entre las estrategias descritas con mayor frecuencia destacan:

  • Educación sobre higiene del sueño.
  • Establecimiento de horarios regulares de descanso.
  • Limitación del uso de pantallas antes de dormir.
  • Promoción de actividad física habitual.
  • Creación de entornos adecuados para el descanso.
  • Participación activa de familias y centros escolares.

 

Los programas desarrollados en entornos escolares mostraron especial interés por su capacidad para alcanzar un elevado número de niños y adolescentes y facilitar cambios conductuales sostenidos⁵.

4. Papel de enfermería en la promoción del sueño saludable:

La evidencia analizada identifica a enfermería como uno de los profesionales sanitarios con mayor capacidad para intervenir sobre hábitos relacionados con el sueño⁷.

Dentro del ámbito asistencial y comunitario, las intervenciones enfermeras incluyen la valoración de hábitos de descanso, la detección precoz de factores de riesgo y el desarrollo de actividades de educación para la salud dirigidas tanto a menores como a sus familias⁷.

La consulta pediátrica constituye un entorno especialmente favorable para incorporar recomendaciones relacionadas con la higiene del sueño y reforzar conductas protectoras desde edades tempranas.

En el ámbito escolar, enfermería puede participar mediante talleres educativos, programas grupales y actividades de sensibilización dirigidas a estudiantes y cuidadores. Estas intervenciones permiten promover el autocuidado y favorecer la adquisición de rutinas saludables.

Los estudios revisados sugieren que las actuaciones coordinadas entre enfermería, familia y comunidad presentan mayor potencial para generar cambios sostenidos en los hábitos de sueño y contribuir al bienestar integral de niños y adolescentes5,7.

 

DISCUSIÓN

La presente revisión bibliográfica narrativa permitió identificar que la promoción del sueño saludable constituye una intervención preventiva relevante durante la infancia y la adolescencia y que enfermería desempeña un papel especialmente significativo dentro del desarrollo e implementación de estrategias educativas orientadas a mejorar los hábitos de descanso5,7.

Los resultados obtenidos muestran que el sueño debe entenderse como un determinante esencial de la salud infantil y adolescente, debido a su influencia sobre el crecimiento, el desarrollo cognitivo, la regulación emocional y el bienestar general1,2. En este sentido, la evidencia analizada coincide en señalar que la reducción de la duración y calidad del sueño se relaciona con consecuencias negativas sobre el rendimiento académico, el comportamiento y diversos indicadores de salud física y mental2,10.

Entre los factores identificados como modificables destacan especialmente la exposición prolongada a pantallas, la irregularidad de las rutinas familiares y determinados hábitos cotidianos que dificultan la instauración de horarios adecuados de descanso³˒⁴. Estos resultados son consistentes con investigaciones recientes que describen una creciente influencia de los cambios tecnológicos y sociales sobre los patrones de sueño en población pediátrica.

Uno de los hallazgos más relevantes de esta revisión fue comprobar que las intervenciones centradas exclusivamente en proporcionar información muestran una eficacia limitada cuando no se acompañan de medidas orientadas al cambio conductual⁵. Por el contrario, los programas que integran educación sanitaria, participación familiar, modificación del entorno y seguimiento profesional presentan mejores resultados en términos de duración y calidad del sueño5,6.

Desde la perspectiva enfermera, estos hallazgos adquieren una relevancia especial. La cercanía del profesional de enfermería con la población infantil, adolescente y sus familias favorece el desarrollo de actuaciones preventivas capaces de generar cambios sostenidos en los estilos de vida. La consulta pediátrica, la atención primaria y el ámbito escolar representan espacios estratégicos para incorporar recomendaciones relacionadas con higiene del sueño y educación para la salud⁷.

Asimismo, la evidencia revisada sugiere que la participación activa de las familias constituye un elemento determinante para el éxito de las intervenciones. En consecuencia, las estrategias enfermeras deberían orientarse no solo al menor, sino también al acompañamiento familiar y al fortalecimiento de hábitos saludables dentro del entorno doméstico.

No obstante, esta revisión presenta algunas limitaciones. Al tratarse de una revisión narrativa, existe una menor estandarización en la selección y análisis de los estudios respecto a otros diseños de revisión. Además, la heterogeneidad metodológica de los trabajos incluidos dificulta la comparación directa entre intervenciones y resultados.

A pesar de estas limitaciones, la revisión aporta una visión integradora del conocimiento actual disponible y pone de manifiesto oportunidades de mejora para la práctica enfermera en el ámbito de la promoción del sueño saludable.

 

CONCLUSIONES

El sueño saludable constituye un componente fundamental para el desarrollo integral de niños y adolescentes y debe considerarse una prioridad dentro de las estrategias de promoción de la salud y prevención desarrolladas desde edades tempranas1,2.

La evidencia científica revisada indica que múltiples factores modificables, especialmente aquellos relacionados con el uso de pantallas, las rutinas familiares y los estilos de vida, influyen sobre la calidad del descanso3,4.

Las intervenciones educativas multicomponente, basadas en la colaboración entre profesionales sanitarios, familia y entorno escolar, parecen ofrecer mejores resultados que las acciones aisladas centradas únicamente en la transmisión de información5,6.

En este contexto, enfermería ocupa una posición estratégica para liderar actuaciones dirigidas a la educación sanitaria, la promoción de hábitos saludables y el acompañamiento familiar. La incorporación sistemática de recomendaciones sobre higiene del sueño dentro de la práctica enfermera puede contribuir al desarrollo de conductas saludables y al bienestar físico, emocional y social de la población infantil y adolescente⁷.

Finalmente, se considera necesario continuar desarrollando investigaciones que permitan evaluar la efectividad de programas específicos liderados por enfermería y establecer intervenciones sostenibles adaptadas a las necesidades actuales de niños y adolescentes.

 

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