Prostatitis aguda, a razón de un caso

21 junio 2025

AUTORES

  1. Ángel Sicilia Camarena. Médico Adjunto de Urgencias Hospitalarias. Hospital de Barbastro.  Huesca, España.
  2. Ana Cristina Galindo García. Médico Interno Residente de Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Ana Calabuig Adobes. Médico Adjunto Pediátrico. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Beatriz Borao Pallás. Cardióloga Pediátrica. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid, España.
  5. José María Errea Albiol. Médico Adjunto de Urgencias Hospitalarias. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  6. Javier Sicilia Camarena. MIR Medicina de Familia y Comunitaria. Hospital San Jorge. Huesca.

 

RESUMEN

La prostatitis aguda es una infección bacteriana de la glándula prostática que constituye una urgencia urológica debido a su posible evolución hacia complicaciones graves como la sepsis. Afecta con mayor frecuencia a varones entre los 20 y 50 años, representando aproximadamente el 8% de las consultas urológicas. Los principales agentes causales son bacterias gramnegativas de la flora intestinal, destacando Escherichia coli, aunque también se identifican Klebsiella spp., Proteus mirabilis y Pseudomonas aeruginosa. En hombres jóvenes y sexualmente activos, Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis también pueden estar implicados. Entre los factores de riesgo se incluyen prácticas sexuales sin protección, procedimientos urológicos recientes, alteraciones anatómicas como la hiperplasia prostática y estados de inmunodepresión. Clínicamente, se manifiesta con síntomas urinarios como disuria, polaquiuria, urgencia urinaria, dolor al eyacular y, en casos graves, retención urinaria. A nivel sistémico puede presentarse fiebre alta con escalofríos, malestar general, náuseas, vómitos y dolor en la región hipogástrica o perineal. El tacto rectal revela una próstata aumentada, dolorosa y caliente, sin que deba realizarse masaje prostático por riesgo de bacteriemia. El diagnóstico se basa en la clínica, exploración física y análisis de orina con leucocituria, hematuria y bacteriuria, siendo esencial el urocultivo previo al inicio del tratamiento antibiótico. El manejo incluye reposo, hidratación, baños de asiento, analgésicos, antipiréticos y antibióticos empíricos ajustados según antibiograma. El pronóstico es favorable si se trata de forma temprana, aunque entre el 5-10% de los casos puede evolucionar a prostatitis crónica, especialmente si existen factores de riesgo o si el tratamiento fue inadecuado o incompleto.

PALABRAS CLAVE

Prostatitis, Escherichia coli, urología.

ABSTRACT

Acute prostatitis is a bacterial infection of the prostate gland that constitutes a urological emergency due to its potential progression to serious complications such as sepsis. It most commonly affects men between the ages of 20 and 50, accounting for approximately 8% of urological consultations. The main causative agents are gram-negative bacteria from the intestinal flora, particularly Escherichia coli. Other identified pathogens include Klebsiella spp., Proteus mirabilis, and Pseudomonas aeruginosa. In young, sexually active men, Neisseria gonorrhoeae and Chlamydia trachomatis may also be responsible. Risk factors include unprotected sexual activity, recent urological procedures (such as prostate biopsy or catheterization), anatomical abnormalities (like benign prostatic hyperplasia), and immunosuppressive states such as diabetes. Clinically, it presents with urinary symptoms including dysuria, increased urinary frequency, urgency, painful ejaculation, and in severe cases, urinary retention. Systemic manifestations may include high fever with chills, generalized discomfort, nausea, vomiting, and pain in the hypogastric or perineal region. Digital rectal examination reveals an enlarged, tender, and warm prostate, and prostatic massage should be avoided due to the risk of bacteremia. Diagnosis is based on compatible clinical history, physical examination, and urine analysis, often showing leukocyturia, hematuria, and bacteriuria. A urine culture should be obtained before starting antibiotics. Treatment includes relative rest, increased fluid intake, sitz baths, analgesics, antipyretics, and empirical antibiotic therapy, later adjusted based on culture and sensitivity results. The prognosis is generally favorable with early and adequate treatment. However, 5–10% of cases may progress to chronic prostatitis, especially if there are persistent risk factors, relapses, or incomplete treatment.

KEY WORDS

Prostatitis, Escherichia coli, urology.

INTRODUCCIÓN

Se define prostatitis aguda como una infección bacteriana de la glándula prostática, que puede cursar con sintomatología sistémica grave y comprometer la función urinaria. Microbiológicamente las bacterias gramengativas de la flora intestinal son los principales agentes patógenos, destacando entre ellas, Escherichia colli (causante de más del 60%), aunque también se aísla Klebsiella spp., Proteus miribialis y Pseudomonas aeruginosa. En varones más jóvenes y sexualmente activos Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia tracomatis también pueden ser los causantes. Se trata de una urgencia urológica, ya que la ausencia de tratamiento o el inadecuado tratamiento puede producir la evolución hacia una sepsis1.

Esta patología representa aproximadamente el 8% de todas las consultas urológicas, afecta con mayor frecuencia a varones entre 20 y 50 años, se han estudiado algunos factores de riesgo como es la actividad sexual sin protección, manipulaciones urológicas recientes (biopsia prostática o cateterismo), alteraciones anatómicas (hiperplasia benigna de próstata o estenosis uretral) o inmunodepresión (incluida la diabetes)2-4.

A nivel clínico, se caracteriza por síntomas urinarios como disuria, polaquiuria, urgencia urinaria, dolor eyaculatorio o incluso retención urinaria en casos más graves. A nivel sistémico, pueden presentar fiebre elevada con tiritona, malestar generalizado así como vómitos, náuseas y dolor en región hipogástrica o perineal. A la exploración con la realización de tacto rectal se palpa una próstata aumentada de tamaño, dolorosa y con aumento de temperatura local1-4.

El diagnóstico precisa de una anamnesis con clínica compatible junto con exploración física que incluye tacto rectal para evaluación de la próstata, sin realizar masaje de la misma ya que puede favorecer a que se produzca una bacteriemia1,3,5.

Las pruebas complementarias utilizadas con el análisis de orina a través de tira reactiva o sedimento, donde es frecuente la presencia de leucocitos/piuria, hematuria y bacteniuria. Se recomienda recogida de urocultivo antes del inicio del tratamiento antibiótico, ya que este será quien aportará la identificación del agente patógeno, así como la determinación de la sensibilidad antibiótica1,3,5.

En relación al tratamiento, existen una serie de medidas general que deben ser aplicadas por los pacientes como es el reposo relativo, los baños de asiento que mejoran el síndrome miccional, abundante ingesta hídrica y el uso de lactantes para evitar la impactación fecal. Además, serán necesarios el uso de antiinflamatorios para el control del dolor y también el uso de antitérmicos. Fundamental es el papel del tratamiento antibiótico, que se inicia empíricamente y posteriormente se realiza el ajuste en función del cultivo y antibiograma. Como antibioterapia empírica de elección se recomienda el uso de cefalosporinas de 2º o 3º generación por vía oral (si el estado del paciente permite el alta hospitalaria y tratamiento de manera ambulatoria) como es la cefuroxima (500mg cada 12 horas) o cefixima (200mg cada 12 horas); no obstante, en el momento del diagnóstico se puede administrar la primera dosis de forma intravenosa (ceftriaxona 2g). La duración global del tratamiento oscila entre 2 y 4 semanas según la evolución del paciente. En caso de alergia a cefalosporinas6.

El pronóstico de la prostatitis aguda suele ser bueno si se realiza un diagnóstico precoz y se instaura un tratamiento adecuado de forma temprana. Sin embargo, el pronóstico puede variar en función de diversos factores; siendo más desfavorable si existe retraso en el diagnóstico o inicio del tratamiento o si desarrollan complicaciones tales como sepsis, abscesos prostáticos o retención urinaria que precisan sondajes. Aproximadamente un 5-10% de los casos de prostatitis aguda puede evolucionar hacia una prostatitis crónica, especialmente si el tratamiento fue incompleto, si hubo recaídas o si existen factores predisponentes no corregidos7.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de un varón de 65 años sin antecedentes médicos de interés que acude a Urgencias de atención primaria por presentar clínica de poliuria y disuria, sin fiebre ni otra clínica acompañante. Se realiza exploración física del paciente siendo anodina. Como pruebas complementarias, se realiza una tira reactiva de orina con resultado positivo para hemoglobina y leucocitos. Con estos hallazgos es diagnosticado de infección del tracto urinario e indicando tratamiento antibiótico con fosfomicina oral (3 gramos cada 48 horas, 2-3 dosis).  Pese a adecuada adherencia al tratamiento, el paciente presenta empeoramiento clínico con oliguria y disuria junto con fiebre de hasta 38,8ºC por lo que acude al Servicio de Urgencias Hospitalarias.  A la exploración, destaca regular estado general junto con dolor a la palpación de hipogastrio con maniobra puño-percusión renal negativa bilateral.  Se solicita analítica sanguínea con bioquímica, hemograma y hemocultivo, que muestra elevación de Proteína C reactiva (10,19 mg/dl), empeoramiento de la función renal respecto al estado basal y leucocitosis con desviación izquierda. Dada la insuficiencia renal, se realiza ecografía abdominal sin alteraciones.  Se recoge urocultivo. Ante sospecha diagnóstica de prostatitis se cambia antibioterapia a Cefixima 200 mg cada 12 horas durante 2-4 semanas, según evolución.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La prostatitis aguda es una infección bacteriana grave de la glándula prostática que constituye una urgencia urológica y requiere atención médica inmediata. Su aparición puede comprometer de forma significativa la función urinaria y general del paciente, presentando síntomas tanto locales como sistémicos. Si no se trata adecuadamente, puede evolucionar hacia complicaciones severas como sepsis, lo que resalta la necesidad de un abordaje clínico rápido y eficaz1.

Los principales agentes etiológicos son bacterias gramnegativas de origen intestinal, especialmente Escherichia coli, aunque en hombres jóvenes también deben considerarse patógenos de transmisión sexual1,2.

El diagnóstico de la prostatitis aguda se basa en una anamnesis detallada, exploración física cuidadosa (sin masaje prostático) y pruebas complementarias como el urocultivo.

La presencia de síntomas urinarios y sistémicos, junto con hallazgos como fiebre, dolor perineal e hipogástrico y una próstata dolorosa al tacto rectal, orientan el diagnóstico. La toma de muestras adecuadas para cultivo es crucial para identificar el microorganismo y su sensibilidad, optimizando así el tratamiento1,3,5.

El pronóstico suele ser favorable si el tratamiento es adecuado, aunque existe riesgo de cronificación en hasta un 10% de los casos si el manejo es insuficiente o si existen factores predisponentes6,7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Weidner W, Drescher P, Gasser TC. Prostatitis: pathogenesis, diagnosis and treatment. Dtsch Arztebl Int. 2013;110(27-28):489–94.
  2. Bartoletti R, Cai T, Mondaini N, Melone R, Gavazzi A, Nesi G, et al. Prospective multicenter study on prostatitis: prevalence, bacterial pathogens and risk factors. Arch Ital Urol Androl. 2007;79(2):80–5.
  3. Nickel JC. Prostatitis. Can Urol Assoc J. 2011;5(5):306–15.
  4. Zegarra L, Cuba T, Rojas L, Sánchez J, Fernández R.. Diagnóstico y tratamiento de la prostatitis bacteriana aguda. Rev Urol Perú. 2018;32(1):32–9.
  5. Grabe M, et al. Guidelines on urological infections. European Association of Urology; 2024
  6. Clemente Millán MJ, Martínez Acevedo E, Llamas Quiñones L, Jiménez Murillo L, Montero Perez FJ. Prostatitis aguda. En: Medicina de urgencias y emergencias: guía diagnóstica y protocolos de actuación. 7ª ed. Barcelona: Elsevier; 2023.628-629.
  7. Wagenlehner FM, Pilatz A, Naber KG, Weidner W. Bacterial prostatitis. World J Urol. 2013;31(4):711–716. doi:10.1007/s00345-013-1107-1.

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