Protección de datos y confidencialidad de la información clínica desde la perspectiva del personal administrativo sanitario

20 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Rosa María Gracia Martínez. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  2. Salvador Gracia Martínez. Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La protección de los datos personales y la confidencialidad de la información clínica constituyen elementos fundamentales de la calidad y seguridad de los servicios sanitarios. El personal administrativo desarrolla funciones relacionadas con la admisión de pacientes, gestión de citas, actualización de datos, archivo, documentación clínica, atención telefónica y gestión de procedimientos administrativos, actividades que pueden implicar el tratamiento de información especialmente sensible. El objetivo de este trabajo es analizar las responsabilidades del personal administrativo sanitario en materia de protección de datos y confidencialidad, así como identificar los principales riesgos asociados a la actividad administrativa y las medidas preventivas que pueden contribuir a reducirlos. Se realizó una revisión narrativa de legislación española y europea, documentación institucional y literatura científica relacionada con protección de datos, historia clínica, privacidad y seguridad de los registros sanitarios electrónicos. La normativa establece que el personal de administración y gestión únicamente puede acceder a los datos de la historia clínica relacionados con sus funciones y que las personas que acceden a esta información están sujetas al deber de secreto. La evidencia científica destaca la importancia de los controles de acceso, la autenticación, la trazabilidad, la formación de los usuarios y la aplicación de medidas técnicas y organizativas. La protección de la información sanitaria debe integrarse en los procedimientos cotidianos y no limitarse a actuaciones informáticas. La formación continuada, la existencia de protocolos y la utilización responsable de los sistemas de información son herramientas esenciales para prevenir accesos indebidos y divulgaciones accidentales.

PALABRAS CLAVE

Confidencialidad, protección de datos, personal administrativo, historia clínica, registros electrónicos de salud.

ABSTRACT

The protection of personal data and the confidentiality of clinical information are essential components of healthcare quality and safety. Administrative staff perform tasks involving patient admission, appointment management, data updating, records management, clinical documentation, telephone communication and administrative procedures, which may involve the processing of highly sensitive information. The aim of this paper is to analyze the responsibilities of healthcare administrative staff regarding data protection and confidentiality and to identify the main risks associated with administrative activities and preventive measures. A narrative review of Spanish and European legislation, institutional documents and scientific literature on data protection, medical records, privacy and electronic health record security was conducted. Current regulations establish that administrative and management staff may only access clinical information related to their professional duties and that individuals accessing such information are subject to a duty of confidentiality. Scientific evidence highlights the importance of access controls, authentication, audit trails, user training and technical and organizational safeguards. Protection of health information must be integrated into everyday procedures and not be considered exclusively an information technology issue. Continuous training, clear protocols and responsible use of information systems are essential to prevent unauthorized access and accidental disclosure.

KEY WORDS

Confidentiality, data protection, administrative personnel, medical records, electronic health records.

INTRODUCCIÓN

La protección de los datos personales constituye un elemento esencial en cualquier organización sanitaria. Sin embargo, adquiere una importancia todavía mayor cuando se trata de información relacionada con la salud, debido a su carácter especialmente sensible y a las consecuencias que puede tener una utilización inadecuada. El Reglamento General de Protección de Datos considera los datos relativos a la salud como una categoría especial de datos personales y establece garantías específicas para su tratamiento¹.

En los centros sanitarios se genera diariamente una gran cantidad de información relacionada con los pacientes. Parte de esta información es estrictamente clínica, mientras que otra tiene carácter administrativo, como los datos identificativos, dirección, teléfono, información de aseguramiento, citas, derivaciones o documentación relacionada con diferentes procedimientos. Aunque no toda esta información tenga naturaleza clínica, continúa siendo información personal que debe tratarse de acuerdo con los principios de protección de datos.

La historia clínica constituye uno de los principales instrumentos de gestión de la información sanitaria. La Ley 41/2002 establece que comprende el conjunto de documentos relativos a los procesos asistenciales de cada paciente y dispone que los centros deben garantizar su seguridad, correcta conservación y recuperación².

Dentro de este contexto, el personal administrativo sanitario ocupa una posición de especial relevancia. Aunque sus funciones no sean asistenciales, interviene en numerosos procesos relacionados con la información de los pacientes. La admisión, gestión de citas, actualización de datos, archivo, atención telefónica, recepción de documentación y coordinación con diferentes unidades son actividades habituales que requieren manejar información personal.

La propia Ley 41/2002 establece específicamente que el personal de administración y gestión solamente puede acceder a los datos de la historia clínica relacionados con sus propias funciones y que todas las personas que accedan a dicha información en el ejercicio de sus funciones están sometidas al deber de secreto².

La progresiva digitalización de los sistemas sanitarios ha facilitado el acceso y el intercambio de información. Las historias clínicas electrónicas permiten que la información esté disponible para los profesionales autorizados y facilitan determinados procesos de coordinación. No obstante, también plantean riesgos relacionados con los accesos indebidos, las credenciales, los errores humanos y las vulnerabilidades de los sistemas informáticos.

Las revisiones científicas sobre seguridad y privacidad de las historias clínicas electrónicas han identificado mecanismos como la autenticación, el control de acceso, los registros de auditoría y otras medidas técnicas y organizativas como elementos esenciales para proteger la información³.

Por este motivo, la confidencialidad sanitaria no debe entenderse exclusivamente como una cuestión jurídica o informática. También constituye una responsabilidad profesional que debe estar integrada en la organización diaria del trabajo administrativo.

OBJETIVOS

Objetivo general

Analizar la importancia de la protección de datos y la confidencialidad de la información clínica desde la perspectiva del personal administrativo sanitario.

Objetivos específicos

  • Identificar las principales obligaciones legales relacionadas con el tratamiento de información sanitaria.
  • Analizar los riesgos de confidencialidad asociados a las actividades administrativas.
  • Describir medidas preventivas aplicables al trabajo cotidiano del personal administrativo.
  • Analizar la importancia del control de accesos a la información clínica.
  • Destacar el papel de la formación de los trabajadores en materia de protección de datos.
  • Promover una cultura organizativa orientada a la seguridad y confidencialidad de la información.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de legislación, documentación institucional y literatura científica relacionada con protección de datos personales, confidencialidad, historia clínica, registros electrónicos de salud y seguridad de la información sanitaria.

La búsqueda documental se orientó a publicaciones y documentos relacionados con los siguientes conceptos: protección de datos sanitarios, confidencialidad, historia clínica electrónica, privacidad, seguridad de la información, control de acceso y personal administrativo sanitario.

Se consultaron fuentes normativas españolas y europeas, documentos institucionales y literatura científica indexada en bases bibliográficas biomédicas. Se priorizaron la legislación vigente y los artículos de revisión relacionados directamente con la seguridad y privacidad de la información sanitaria.

La información obtenida se organizó en diferentes áreas temáticas: obligaciones legales, riesgos derivados de la actividad administrativa, seguridad de la documentación, control de accesos, atención al usuario, confidencialidad y formación profesional.

Al tratarse de una revisión narrativa, no se utilizaron historias clínicas reales, datos personales de pacientes ni información procedente de bases de datos asistenciales. Tampoco se realizó intervención sobre pacientes ni recogida de datos primarios.

DISCUSIÓN

Responsabilidad del personal administrativo:

El personal administrativo constituye uno de los principales puntos de contacto entre la ciudadanía y las organizaciones sanitarias. La calidad de su actividad influye no solamente en aspectos organizativos, sino también en la seguridad y privacidad de la información.

Entre sus funciones habituales se encuentran la identificación de pacientes, gestión de citas, admisión, actualización de datos personales, tramitación de solicitudes, archivo de documentación y comunicación con diferentes unidades.

En el desarrollo de estas actividades puede resultar necesario acceder a determinados datos. Sin embargo, la necesidad de realizar una tarea administrativa no implica disponer de autorización general para consultar toda la información contenida en una historia clínica.

El principio de acceso limitado resulta fundamental. La normativa española establece expresamente que el personal de administración y gestión únicamente puede acceder a los datos de la historia clínica relacionados con sus propias funciones².

Esta limitación debe aplicarse también en los sistemas electrónicos. Un profesional puede tener capacidad técnica para localizar a un paciente, pero el acceso únicamente está justificado cuando existe una necesidad relacionada con su actividad profesional.

Identificación correcta del paciente:

La correcta identificación constituye una de las primeras medidas de seguridad. Un error en la identificación puede provocar que documentación, citas o información administrativa sean asignadas a una persona diferente.

El problema puede adquirir especial relevancia cuando existen pacientes con nombres o apellidos similares. Por este motivo, los centros sanitarios deben establecer procedimientos de identificación adecuados y los trabajadores deben aplicarlos de manera sistemática.

Antes de realizar determinados trámites, entregar documentación o efectuar modificaciones en los datos, debe comprobarse la identidad utilizando los mecanismos establecidos por la organización.

La identificación correcta contribuye simultáneamente a proteger la confidencialidad y a mejorar la seguridad del paciente.

Confidencialidad en los mostradores de atención:

Los espacios de recepción y admisión suelen ser zonas con elevada circulación de pacientes y acompañantes. En estos lugares pueden producirse exposiciones accidentales de información si no se adoptan determinadas precauciones.

Una conversación sobre datos personales o información relacionada con una consulta no debería mantenerse en un tono que permita que otras personas puedan escucharla.

También deben evitarse documentos visibles sobre los mostradores. Listados de pacientes, solicitudes, informes, justificantes o cualquier otro documento que contenga información personal debe mantenerse fuera del alcance visual de personas no autorizadas.

Las medidas físicas también son importantes. La distribución de los puestos de trabajo, la colocación de pantallas y la existencia de espacios que permitan cierta privacidad pueden contribuir a disminuir la exposición de información.

La protección de datos, por tanto, no depende exclusivamente del software utilizado. El entorno físico de trabajo también forma parte del sistema de seguridad.

Atención telefónica:

La atención telefónica constituye otra situación en la que deben extremarse las precauciones.

Los familiares pueden contactar con un centro sanitario para solicitar información relacionada con un paciente. Sin embargo, el hecho de que una persona manifieste ser familiar no significa automáticamente que pueda recibir información protegida.

Antes de facilitar información debe seguirse el procedimiento establecido por el centro. Cuando corresponda, deberá verificarse la identidad de la persona que realiza la llamada y comprobarse que está autorizada para recibir la información solicitada.

El personal administrativo debe diferenciar asimismo entre información organizativa e información relacionada con la salud. Por ejemplo, determinadas cuestiones relacionadas con horarios o funcionamiento del centro pueden tener un tratamiento diferente de aquellas que permitan conocer información sobre el proceso clínico de un paciente.

Cuando exista duda, resulta preferible consultar el protocolo interno o derivar la cuestión al profesional o unidad responsable antes que facilitar información de manera inadecuada.

Gestión de documentación en papel

Aunque la digitalización sanitaria está ampliamente extendida, el soporte papel continúa presente en numerosos procedimientos.

La documentación clínica debe conservarse en condiciones que garanticen su mantenimiento y seguridad².

En el ámbito administrativo pueden generarse numerosos documentos: solicitudes, informes, autorizaciones, justificantes, documentos identificativos o comunicaciones entre unidades.

Estos documentos no deben permanecer abandonados sobre mesas, impresoras, carros o espacios accesibles a personas ajenas al proceso.

Las impresoras compartidas constituyen un ejemplo sencillo. Un documento puede quedar expuesto durante varios minutos si el trabajador que lo ha enviado a imprimir no lo recoge inmediatamente.

La documentación que ya no sea necesaria debe eliminarse mediante los procedimientos establecidos por el centro y de acuerdo con la normativa aplicable. La destrucción inadecuada de documentos puede permitir que información personal sea recuperada o consultada por terceros.

Seguridad de las historias clínicas electrónicas

La informatización de la información sanitaria ha generado importantes beneficios. Permite disponer de información de forma rápida, facilita determinados procesos de coordinación y evita algunos problemas asociados al almacenamiento físico.

Sin embargo, también implica nuevos riesgos. Una cuenta compartida, una contraseña conocida por terceros, una sesión abierta en un ordenador desatendido o un acceso realizado sin justificación profesional pueden comprometer la confidencialidad.

Una revisión sistemática sobre seguridad y privacidad de las historias clínicas electrónicas identificó diferentes mecanismos destinados a proteger la información, entre ellos autenticación, control de accesos, auditorías y otras medidas de seguridad³.

El uso de cuentas individuales resulta esencial porque permite atribuir las acciones realizadas en el sistema a un usuario determinado. Las contraseñas no deberían compartirse entre compañeros, incluso cuando exista presión asistencial o administrativa.

También resulta recomendable bloquear el ordenador cuando el trabajador abandona temporalmente su puesto.

Control de accesos y trazabilidad

El control de acceso debe basarse en las funciones desarrolladas por cada profesional. No todos los trabajadores necesitan acceder a la misma información.

Los sistemas de información pueden utilizar modelos de acceso basados en roles para limitar los permisos según las responsabilidades de cada usuario⁴.

Esta estrategia permite aplicar el principio de mínimo privilegio: cada trabajador dispone únicamente de los permisos necesarios para realizar su actividad.

La trazabilidad constituye otra herramienta importante. Los sistemas pueden registrar los accesos y determinadas acciones realizadas sobre la información. Esto permite detectar comportamientos anómalos y facilita la investigación de posibles incidentes.

La propia Ley 41/2002 establece que las comunidades autónomas deben regular procedimientos para que quede constancia del acceso a la historia clínica y de su utilización².

Por tanto, el profesional administrativo debe entender que el acceso a una historia clínica no es una acción neutra. Debe existir siempre una razón profesional que lo justifique.

Deber de secreto

La confidencialidad no finaliza cuando termina la jornada laboral.

El deber de secreto implica que la información conocida durante el desempeño profesional no debe utilizarse para conversaciones personales ni comunicarse a personas que no tengan autorización para conocerla.

Por ejemplo, si un administrativo reconoce el nombre de una persona conocida en la agenda de un servicio sanitario, no puede comentar posteriormente que esa persona acudió al centro.

Tampoco resulta adecuado comentar casos de pacientes con otros trabajadores cuando dichos compañeros no necesitan conocer la información para desempeñar sus funciones.

El cumplimiento del deber de secreto requiere prudencia, sentido de la responsabilidad y conocimiento de los límites profesionales.

Brechas e incidentes de seguridad:

No todos los incidentes son consecuencia de una actuación deliberada. Un trabajador puede enviar accidentalmente un documento al destinatario equivocado, perder una carpeta o dejar abierta una sesión informática.

Estas situaciones deben comunicarse inmediatamente siguiendo el procedimiento establecido por la organización.

La ocultación de un error puede dificultar la adopción de medidas destinadas a reducir sus consecuencias. Por el contrario, la detección temprana permite analizar el incidente y aplicar medidas correctoras.

El Reglamento General de Protección de Datos establece obligaciones relacionadas con la seguridad del tratamiento y la gestión de las posibles violaciones de seguridad¹.

Por este motivo, las organizaciones sanitarias deben disponer de procedimientos claros que permitan a los trabajadores saber qué hacer ante una incidencia.

Importancia de la formación:

La formación constituye una herramienta esencial para reducir los riesgos.

No basta con proporcionar acceso a un programa informático. Los trabajadores necesitan comprender qué información pueden consultar, cómo deben identificar a los pacientes, qué información pueden proporcionar telefónicamente y cómo deben actuar ante una incidencia.

Las revisiones sobre seguridad de las historias clínicas electrónicas han señalado la formación de los usuarios como uno de los elementos relevantes dentro de las estrategias de protección³.

La formación debería ser periódica y adaptarse al puesto de trabajo.

Un administrativo de admisión puede enfrentarse principalmente a problemas de identificación y comunicación, mientras que un trabajador de archivo puede enfrentarse a riesgos relacionados con custodia documental. En el caso de quienes trabajan con sistemas informáticos, adquieren especial importancia las credenciales, los permisos y la seguridad de las sesiones.

La formación mediante casos prácticos puede ser especialmente útil. Analizar situaciones reales o simuladas ayuda a que el trabajador identifique riesgos que pueden pasar desapercibidos en una formación exclusivamente teórica.

Medidas preventivas aplicables:

A partir de la revisión realizada pueden proponerse varias medidas prácticas:

  • Utilizar siempre credenciales personales e intransferibles.
  • No compartir contraseñas con otros trabajadores.
  • Bloquear el ordenador al abandonar el puesto.
  • Acceder únicamente a la información necesaria para desarrollar las funciones.
  • Comprobar la identidad del paciente antes de realizar trámites sensibles.
  • Evitar conversaciones sobre pacientes en espacios donde puedan ser escuchadas.
  • Mantener los documentos fuera de la vista de personas no autorizadas.
  • Recoger inmediatamente la documentación de las impresoras.
  • Utilizar únicamente canales institucionales autorizados.
  • Extremar las precauciones ante solicitudes telefónicas de familiares o terceros.
  • Comunicar inmediatamente cualquier pérdida, error o acceso indebido.
  • Participar en las actividades de formación.
  • Consultar los protocolos internos cuando exista alguna duda.

Estas medidas demuestran que la protección de datos no depende exclusivamente de inversiones tecnológicas. Una parte importante de la seguridad se encuentra directamente relacionada con la organización del trabajo y con las actuaciones cotidianas de los profesionales.

CONCLUSIONES

La protección de los datos personales y la confidencialidad de la información clínica constituyen elementos esenciales de la actividad sanitaria. El personal administrativo desempeña un papel especialmente relevante porque interviene en numerosos procesos relacionados con pacientes y puede acceder a información personal y, en determinadas circunstancias, a datos sanitarios.

La legislación española establece expresamente que el personal de administración y gestión solamente puede acceder a los datos de la historia clínica relacionados con sus propias funciones y que quienes acceden a dicha información están sometidos al deber de secreto².

La digitalización de la información sanitaria ha mejorado la accesibilidad y gestión de los datos, pero también ha generado riesgos relacionados con credenciales, accesos indebidos, errores humanos y seguridad informática. Las medidas de control de acceso, autenticación, trazabilidad y auditoría constituyen herramientas importantes para reducir estos riesgos³,⁴.

La confidencialidad debe integrarse en todas las actividades administrativas: identificación del paciente, gestión de citas, atención presencial y telefónica, archivo, gestión documental y utilización de aplicaciones informáticas.

La formación continuada del personal debe ocupar un lugar prioritario. Los profesionales necesitan conocer tanto sus obligaciones legales como las situaciones prácticas que pueden comprometer la seguridad de la información.

En definitiva, garantizar la confidencialidad sanitaria requiere una combinación de normativa, procedimientos, tecnología y responsabilidad profesional. La creación de una cultura de seguridad en la que cada trabajador conozca los límites de su acceso y las actuaciones que debe realizar ante una incidencia constituye una de las principales estrategias para proteger los derechos de los pacientes y mantener la confianza en las organizaciones sanitarias.

BIBLIOGRAFÍA

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