AUTORES
- María del Mar Cardona Ortiz. Enfermera especialista en pediatría. Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud. Santander. España.
RESUMEN
El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y otras muertes relacionadas con el sueño representan una de las principales causas de fallecimiento en menores de un año. Aunque en muchos casos la causa es desconocida, diversos factores modificables vinculados al entorno del sueño influyen significativamente en el riesgo. Las estrategias más efectivas para la prevención incluyen: colocar al bebé en decúbito supino, utilizar una superficie firme libre de objetos sueltos, compartir habitación sin compartir la cama, evitar el abrigo excesivo, fomentar la lactancia materna, ofrecer el chupete durante el sueño, evitar el consumo de sustancias nocivas y proporcionar educación sanitaria desde el embarazo. Garantizar un entorno de sueño seguro requiere el compromiso de todas las personas vinculadas en el cuidado del lactante.
PALABRAS CLAVE
Muerte súbita del lactante; lactante, factores de riesgo, factores protectores, enfermería pediátrica.
ABSTRACT
Sudden Infant Death Syndrome (SIDS) and other sleep-related infant deaths represent one of the leading causes of mortality in children under one year of age. Although the cause is often unknown, several modifiable factors related to the sleep environment significantly influence the risk. The most effective prevention strategies include: placing the infant in the supine position, using a firm sleep surface free of loose objects, room-sharing without bed-sharing, avoiding overheating, promoting breastfeeding, offering a pacifier during sleep, avoiding exposure to harmful substances, and providing health education starting in pregnancy. Ensuring a safe sleep environment requires the commitment of all individuals involved in infant care.
KEY WORDS
Sudden infant death, infant, risk factors, protective factors, pediatric nursing.
DESARROLLO DEL TEMA
Algunas de las muertes repentinas e inesperadas que ocurren cada año en lactantes son de causa desconocida, como es el caso del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), mientras que otras se deben a causas relacionadas con el entorno de sueño, como la asfixia o el estrangulamiento accidental.
El SMSL se define como la muerte súbita e inesperada de un niño menor de un año sin causa evidente tras una investigación exhaustiva. Es la principal causa de mortalidad en lactantes entre el primer mes y el año de vida en países desarrollados, con una incidencia máxima entre los 2 y 3 meses de edad. En España se notifican anualmente unos cincuenta casos de SMSL1,2. El modelo del triple riesgo propone que este síndrome ocurre cuando un lactante vulnerable (por un deterioro de la excitación, las respuestas cardiorrespiratorias y/o autonómicas) sufre un evento desencadenante extrínseco (como un entorno de sueño inseguro) durante un periodo crítico del desarrollo.
Por otro lado, la muerte por asfixia, estrangulación accidental o atrapamiento se producen cuando la ropa de cama obstruye las vías respiratorias del bebé, o cuando este queda atrapado entre objetos que impiden su respiración, como el colchón y una pared en una cama de adultos. Más del 85% de estas muertes ocurren en los primeros 6 meses de vida3.
Desde que se recomendó colocar a los bebés boca arriba para dormir en la década de los noventa, la tasa global del SMSL ha disminuido significativamente. Sin embargo, las muertes por otras causas relacionadas con el sueño han aumentado, y el riesgo varía entre poblaciones2. Por ello, tanto la Academia Americana de Pediatría (AAP) como la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan establecer un entorno seguro de sueño, mediante la prevención de riesgos y la promoción de factores protectores.
Todas las personas encargadas del cuidado del bebé pueden contribuir a reducir el riesgo de muerte relacionada con el sueño creando un entorno seguro. Para ello, es necesario seguir una serie de recomendaciones basadas en la evidencia científica, centradas en minimizar los riesgos y fomentar prácticas de seguridad durante el sueño4,5.
FACTORES DE RIESGO MODIFICABLES:
Posición para dormir:
Estudios han demostrado que la posición de decúbito supino es la más eficaz para reducir el riesgo de SMSL durante el sueño. Esta recomendación aplica a todos los lactantes, incluidos los prematuros o aquellos que presentan reflujo gastroesofágico, al menos hasta que cumplan un año de edad.
Colocar al bebé de lado o boca abajo no se considera seguro. Se han identificado múltiples factores de riesgo asociados a la posición de decúbito prono para dormir, como el sobrecalentamiento del bebé, la alteración del control autónomo del sistema cardiovascular y una menor capacidad para despertarse ante estímulos externos. Además, cuando el bebé es colocado en decúbito lateral, existe una mayor probabilidad de que se gire involuntariamente a la posición prona durante el sueño, con los riesgos asociados que esto conlleva.
No obstante, una vez que el bebé sea capaz de voltearse por sí mismo de la espalda al estómago y viceversa, sólo será necesario colocarlo en decúbito supino al inicio del sueño, sin necesidad de reposicionarlo posteriormente.
Ambiente que rodea al sueño:
La superficie de sueño debe ser firme, plana y estar nivelada, además de cumplir con las normas de seguridad de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés). Utilizar superficies blandas o acolchadas (sillones, sofás, edredones, colchones de agua o espuma) aumenta el riesgo de atrapamiento, estrangulación y asfixia. La inclinación de la superficie también incrementa el riesgo por el deslizamiento del bebé hacia abajo.
En el área donde duerme el bebé únicamente debe haber una sábana ajustada que cubra el colchón. La presencia de objetos blandos o sueltos (almohadas, peluches, protectores de cuna, mantas o edredones) aumentan el riesgo de lesiones graves y muerte por asfixia, atrapamiento, estrangulación o SMSL.
Exposición prenatal y posnatal a sustancias nocivas (tabaquismo, alcohol y otras sustancias):
Tanto el tabaquismo materno durante la gestación como la exposición al humo del tabaco tras el parto en el entorno del bebé, aumentan el riesgo de SMSL y otros problemas de salud. La sustancia con la que se han relacionado estas muertes es la nicotina y también se encuentra en los cigarrillos electrónicos. El consumo de alcohol y drogas prenatal y posnatal favorecen igualmente el riesgo de SMSL, así como compartir cama con un bebé cuando se consumen estas sustancias.
FACTORES PROTECTORES
Compartir la habitación, pero no la cama:
Tanto la AAP como el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil de la AEP y el Comité de Lactancia Materna de la AEP recomiendan que el bebé duerma en una cuna independiente de la cama de los padres, pero en la misma habitación que ellos, al menos hasta los seis meses de edad1,5. Esta práctica facilita la vigilancia, la lactancia nocturna y una respuesta rápida ante eventos inusuales, además de prevenir que alguna persona se gire accidentalmente sobre el bebé. En caso de alimentar o consolar al bebé en la cama de los padres, es fundamental que el área esté libre de objetos blandos o ropa de cama suelta, y que el niño sea colocado nuevamente en su cuna lo antes posible, ya que cuanto más tiempo se comparta la cama, mayor es el riesgo de muerte relacionada con el sueño.
Respecto a los asientos de automóvil, carricoches o sillas de paseo, portabebés u otros dispositivos similares, no se recomiendan como lugares para dormir, dado que el mentón del bebé podría inclinarse hacia el pecho, ocasionando asfixia por obstrucción de las vías respiratorias. Este riesgo es especialmente elevado en lactantes que aún no controlan los músculos de la cabeza y el cuello. Por tanto, si el bebé se quedará dormido en estos dispositivos, debe ser trasladado a un lugar de sueño seguro cuanto antes.
Lactancia materna:
Entre los múltiples beneficios de la lactancia materna, la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses ofrece la mayor protección contra el SMSL. El riesgo será menor cuanto más tiempo se ofrezca leche materna, incluso aunque se añadan otros alimentos.
Uso del chupete durante el sueño:
El uso del chupete durante el sueño, una vez establecida la lactancia materna, se ha asociado a una reducción del riesgo de SMSL de entre el 50% y el 90%. Aunque el mecanismo exacto no se conoce con certeza, se cree que favorece un mejor control autonómico y ayuda a mantener la permeabilidad de las vías respiratorias. No obstante, no es necesario obligar a su uso en caso de rechazo, ni recolocarlo si se cae durante el sueño3,4.
Para evitar complicaciones derivadas de su uso, es importante limpiarlo y reemplazarlo con frecuencia y no sumergirlo en sustancias dulces1. Tampoco se debe sujetar a la ropa, peluches ni otros artículos, ni colgarlo alrededor del cuello del bebé, por el riesgo de estrangulación y asfixia3,4.
Temperatura adecuada en la habitación: evitar el sobrecalentamiento:
Se recomienda ventilar la habitación donde duerme el bebé para reducir los factores de riesgo del SMSL, sobre todo en bebés que se encuentran expuestos al humo de tabaco ambiental y/o a temperaturas elevadas5.
Abrigar en exceso al bebé con varias capas de ropa o ropa de cama puede producir sobrecalentamiento, lo que aumenta el riesgo de SMSL y muerte relacionada con el calor. No hay unas pautas específicas sobre cuál es la temperatura ambiente adecuada. Por lo general, se recomienda vestir al bebé con un saco de dormir o una capa extra de ropa de la que llevaría el adulto en el mismo entorno. Existe controversia respecto al uso de gorros, por lo que no se recomiendan en espacios interiores. En cualquier caso, se debe controlar la aparición de signos de sobrecalentamiento, como sudoración, enrojecimiento cutáneo o sensación de calor al tacto en el pecho.
Otras medidas de protección:
Además de las medidas mencionadas, la AAP recomienda una serie de pautas generales para proteger al bebé y reducir el riesgo de SMSL. Entre ellas se incluyen un cuidado prenatal regular y tener actualizado el calendario de vacunación del bebé. El uso de monitores cardiorrespiratorio en el domicilio no se considera efectivo como medida para prevenir el SMSL, por lo que están desaconsejados3,4.
EDUCACIÓN A PADRES Y CUIDADORES:
Para lograr un ambiente de sueño seguro, es importante que los padres conozcan las recomendaciones actuales. La educación de los cuidadores sobre la seguridad durante el sueño infantil se ha asociado con una mayor adherencia a las directrices. Teniendo en cuenta que estas prácticas se aplican inmediatamente después del nacimiento, la educación debe comenzar en el periodo prenatal, así los padres tendrán tiempo suficiente para adquirir los conocimientos y las habilidades necesarias para su aplicación, además de hacerse con los elementos necesarios para un sueño seguro.
De esta manera, la formación se centrará en aumentar las nociones sobre un ambiente de sueño adecuado, detectar y resolver obstáculos que puedan suponer un riesgo, así como abordar las inquietudes y creencias erróneas que puedan generar actitudes negativas hacia las prácticas recomendadas. Esta información debe estar consensuada entre los diferentes profesionales sanitarios y reforzarse tras el parto y en las visitas pediátricas posteriores1,3,4,5.
CONCLUSIÓN
La creación de un entorno de sueño seguro, basado en prácticas respaldadas por la evidencia científica, contribuye a la prevención de las muertes infantiles relacionadas con el sueño, incluido el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Mediante intervenciones simples es posible reducir los factores de riesgo y promover medidas de protección eficaces. La educación temprana y continuada a las familias, junto con un adecuado seguimiento por parte de los profesionales sanitarios, resultan fundamentales para asegurar la correcta implementación de estas recomendaciones. Solo a través de la concienciación, la responsabilidad compartida y el compromiso con la seguridad infantil será posible reducir la incidencia de estas muertes evitables.
BIBLIOGRAFÍA
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