AUTORES
- Aroa Hijós Puig. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
- María Andreu. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
- Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
- María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
- Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
- Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
RESUMEN
Las úlceras venosas constituyen la lesión vascular crónica más frecuente de las extremidades inferiores y representan un importante problema de salud pública debido a su elevada prevalencia, recurrencia y repercusión sobre la calidad de vida de los pacientes. Su manejo requiere un abordaje integral basado en la valoración clínica, el tratamiento local de la herida, la terapia compresiva y la educación sanitaria, siendo la enfermería un pilar fundamental durante todo el proceso asistencial.
El objetivo de este trabajo es analizar la evidencia científica disponible sobre el manejo integral de las úlceras venosas en Atención Primaria, haciendo especial énfasis en el tratamiento local, el control del exudado, la terapia compresiva y el papel de enfermería en la prevención de complicaciones y recidivas.
Se realizó una revisión bibliográfica mediante la consulta de artículos científicos, revisiones sistemáticas, guías clínicas y documentos publicados por organismos nacionales e internacionales relacionados con el tratamiento de las úlceras venosas y los cuidados enfermeros.
Para concluir, el tratamiento integral de las úlceras venosas basado en la terapia compresiva, el control del exudado y la educación sanitaria mejora la cicatrización, reduce las recurrencias y aumenta la calidad de vida de los pacientes. La actuación de enfermería resulta determinante para alcanzar resultados clínicos favorables.
PALABRAS CLAVE
Úlcera venosa, atención primaria de salud, enfermería, vendajes de compresión, cicatrización de heridas, educación del paciente.
ABSTRACT
Venous leg ulcers are the most common chronic vascular wounds affecting the lower limbs and represent a significant healthcare challenge due to their high prevalence, recurrence and impact on patients’ quality of life. Their management requires a comprehensive approach based on wound assessment, local treatment, compression therapy and patient education, with nursing playing a key role throughout the care process.
The aim of this paper is to review the scientific evidence regarding the comprehensive management of venous leg ulcers in Primary Care, focusing on local wound treatment, exudate management, compression therapy and the role of nursing professionals.
A narrative literature review was conducted using scientific articles, systematic reviews, clinical practice guidelines and publications from national and international organizations related to venous leg ulcer management.
To conclude, comprehensive treatment based on compression therapy, proper exudate management and patient education improves wound healing, reduces recurrence and enhances patients’ quality of life. Nursing interventions are essential to achieving successful clinical outcomes.
KEY WORDS
Venous leg ulcer, primary health care, nursing care, compression bandages, wound healing, patient education.
DESARROLLO DEL TEMA
Las úlceras venosas representan la manifestación más frecuente de la insuficiencia venosa crónica y constituyen uno de los principales problemas de salud en Atención Primaria debido a su elevada prevalencia, larga evolución y alta tasa de recurrencia. Estas lesiones afectan principalmente a personas de edad avanzada y generan un importante impacto físico, psicológico, social y económico, tanto para los pacientes como para los sistemas sanitarios1.
Su aparición está relacionada con la hipertensión venosa mantenida, consecuencia del deterioro funcional del sistema venoso de las extremidades inferiores2. Esta alteración provoca cambios en la microcirculación, edema, inflamación y deterioro progresivo de los tejidos, favoreciendo la formación de heridas crónicas cuya cicatrización suele ser lenta y compleja2.
El abordaje terapéutico de las úlceras venosas debe ser multidisciplinar e individualizado, combinando una adecuada valoración clínica, el tratamiento local de la herida, el control del exudado, la selección del apósito más apropiado y la aplicación de terapia compresiva1,2. Entre todas las intervenciones disponibles, el vendaje multicapa continúa siendo considerado el tratamiento de elección por su eficacia para reducir el edema, mejorar el retorno venoso y favorecer la cicatrización de la lesión3.
En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración integral del paciente, la planificación de los cuidados, la aplicación del tratamiento local, la monitorización de la evolución de la herida y la educación sanitaria dirigida tanto al paciente como a sus cuidadores4. Estas intervenciones contribuyen a mejorar la adherencia terapéutica, disminuir las complicaciones y prevenir la aparición de nuevas lesiones.
Por ello, resulta necesario revisar la evidencia científica disponible sobre el manejo integral de las úlceras venosas en Atención Primaria, analizando las principales estrategias terapéuticas y el papel que desempeña la enfermería en la mejora de los resultados clínicos y de la calidad de vida de estos pacientes.
OBJETIVO
Analizar la evidencia científica disponible sobre el abordaje integral de las úlceras venosas en Atención Primaria, evaluando las principales estrategias terapéuticas para favorecer la cicatrización de la lesión, prevenir complicaciones y disminuir las recurrencias. Asimismo, se pretende destacar el papel de los profesionales de enfermería en la valoración, tratamiento, seguimiento y educación sanitaria de los pacientes con úlceras venosas.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia científica más relevante sobre el manejo de las úlceras venosas en Atención Primaria.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo mediante la consulta de diferentes bases de datos biomédicas y páginas web de organismos oficiales, entre ellas PubMed/MEDLINE, SciELO, Google Académico, la Sociedad Española de Heridas (SEHER), el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), Ulceras.net y otras publicaciones científicas relacionadas con el tratamiento de heridas crónicas.
Para la estrategia de búsqueda se emplearon los descriptores DeCS y MeSH úlcera venosa, insuficiencia venosa crónica, vendaje multicapa, terapia compresiva, cicatrización de heridas, enfermería, Venous Leg Ulcer, Compression Therapy, Wound Healing y Nursing Care, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.
Se incluyeron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, guías de práctica clínica, estudios observacionales y documentos publicados en español e inglés relacionados con el manejo de las úlceras venosas. Se excluyeron aquellos trabajos sin acceso al texto completo, publicaciones duplicadas y documentos cuya temática no guardaba relación directa con el objetivo de esta revisión.
La información seleccionada fue analizada y organizada en diferentes bloques temáticos: fisiopatología de las úlceras venosas, valoración clínica, tratamiento local de la herida, control del exudado, elección del apósito, terapia compresiva, educación sanitaria y papel de enfermería.
RESULTADOS
- VALORACIÓN INTEGRAL DEL PACIENTE CON ÚLCERA VENOSA:
La valoración inicial constituye el primer paso para establecer un tratamiento individualizado y eficaz 5. Esta debe incluir una anamnesis completa, la identificación de factores de riesgo y una exploración física detallada de la extremidad afectada. Es fundamental valorar las características de la lesión, como su localización, dimensiones, profundidad, tipo de tejido presente en el lecho, cantidad y características del exudado, estado de la piel perilesional y presencia de signos de infección3,5.
Además de la valoración de la herida, resulta imprescindible evaluar el estado vascular del paciente mediante pruebas como el índice tobillo-brazo, con el objetivo de descartar enfermedad arterial periférica antes de iniciar cualquier tratamiento compresivo 5. También se recomienda utilizar escalas validadas, como la escala RESVECH, que permiten monitorizar de forma objetiva la evolución de la lesión y valorar la respuesta al tratamiento.
Una valoración integral favorece la detección precoz de complicaciones y permite adaptar el plan terapéutico a las necesidades específicas de cada paciente.
- TRATAMIENTO LOCAL DE LA ÚLCERA VENOSA:
El tratamiento local tiene como finalidad favorecer la cicatrización mediante la preparación adecuada del lecho de la herida y el mantenimiento de un ambiente óptimo para la regeneración tisular6. Para ello, es necesario realizar una limpieza adecuada utilizando suero fisiológico o soluciones compatibles con el tejido de granulación, evitando productos que puedan resultar citotóxicos6.
Cuando existe tejido desvitalizado, puede ser necesario realizar un desbridamiento, seleccionando la técnica más adecuada según las características de la lesión y del paciente5,6. Asimismo, es fundamental controlar la carga bacteriana y vigilar la aparición de signos clínicos de infección para instaurar el tratamiento correspondiente de forma precoz5.
La elección del tratamiento local debe realizarse de forma individualizada, teniendo en cuenta la evolución de la herida y la presencia de factores que puedan retrasar el proceso de cicatrización.
- MANEJO DEL EXUDADO Y SELECCIÓN DEL APÓSITO:
El control del exudado constituye uno de los aspectos más importantes en el tratamiento de las úlceras venosas. Un exceso de exudado favorece la maceración de la piel perilesional, incrementa el riesgo de infección y retrasa la cicatrización, mientras que una cantidad insuficiente puede provocar desecación del lecho de la herida y dificultar la regeneración del tejido6.
Por este motivo, la selección del apósito debe realizarse tras una valoración individualizada de la lesión. Los hidrogeles están indicados en heridas con escaso exudado o tejido necrótico; los hidrocoloides y las espumas de poliuretano resultan adecuados para lesiones con exudado moderado; mientras que los alginatos y las hidrofibras ofrecen una elevada capacidad de absorción en heridas muy exudativas. En presencia de signos de infección o alto riesgo de contaminación pueden emplearse apósitos con agentes antimicrobianos, como la plata1,2,6.
La utilización del apósito adecuado favorece el mantenimiento de un ambiente húmedo controlado, protege la piel perilesional y optimiza el proceso de cicatrización.
- TERAPIA COMPRESIVA Y VENDAJE MULTICAPA:
La terapia compresiva constituye el tratamiento de elección en las úlceras venosas, ya que actúa directamente sobre la hipertensión venosa, principal mecanismo responsable de su aparición 7. La aplicación de una presión graduada desde el tobillo hasta la rodilla favorece el retorno venoso, reduce el edema y mejora la oxigenación de los tejidos, acelerando la cicatrización de la lesión7,8.
Dentro de las diferentes modalidades de compresión, el vendaje multicapa continúa siendo considerado el estándar terapéutico debido a su elevada eficacia clínica. Existen sistemas de dos, tres y cuatro capas, cuya elección dependerá de las características del paciente y del grado de compresión necesario. Los sistemas de cuatro capas proporcionan una compresión elevada y han demostrado mejores resultados en la reducción del edema y en la cicatrización de las úlceras venosas9.
Antes de aplicar cualquier sistema compresivo es imprescindible valorar el estado vascular del paciente mediante el índice tobillo-brazo para descartar enfermedad arterial periférica significativa, ya que constituye una de las principales contraindicaciones de este tratamiento.
- PAPEL DE ENFERMERÍA EN EL MANEJO DE LAS ÚLCERS VENOSAS.
El personal de enfermería desempeña un papel esencial en el abordaje integral de las úlceras venosas, siendo el profesional responsable de valorar la evolución de la lesión, planificar los cuidados, aplicar el tratamiento y proporcionar educación sanitaria al paciente y a sus cuidadores10.
La valoración enfermera debe realizarse de forma sistemática, incluyendo la evaluación del estado general del paciente, sus antecedentes personales, los factores de riesgo asociados y las características de la herida. Esta valoración permite elaborar un plan de cuidados individualizado y adaptar el tratamiento en función de la evolución clínica1,11.
Entre las intervenciones enfermeras destacan la limpieza de la lesión, el desbridamiento cuando esté indicado, la selección del apósito más adecuado, la aplicación de la terapia compresiva y la vigilancia de posibles signos de infección o complicaciones12. Además, el seguimiento periódico favorece la detección precoz de alteraciones en la cicatrización y permite modificar el tratamiento cuando sea necesario12.
La continuidad asistencial constituye otro aspecto fundamental del trabajo enfermero. Las revisiones periódicas en Atención Primaria permiten controlar la evolución de la úlcera, reforzar la adherencia al tratamiento y ofrecer apoyo al paciente durante todo el proceso de recuperación.
- EDUCACIÓN SANITARIA Y PREVENCIÓN DE LAS RECURRENCIAS
La educación sanitaria constituye una intervención imprescindible para mejorar la evolución de las úlceras venosas y reducir el riesgo de recidivas 13. La participación activa del paciente en su tratamiento favorece una mayor adherencia terapéutica y mejora los resultados clínicos a largo plazo14,15.
Las recomendaciones deben centrarse en fomentar hábitos de vida saludables, como la práctica regular de ejercicio físico adaptado, el control del peso corporal, el abandono del tabaquismo y el mantenimiento de una alimentación equilibrada que favorezca la cicatrización de los tejidos14.
Asimismo, se debe insistir en la importancia de evitar periodos prolongados de bipedestación o sedestación, elevar las extremidades inferiores durante los periodos de descanso y realizar ejercicios que favorezcan la activación de la bomba muscular de la pantorrilla y el retorno venoso14.
Una vez conseguida la cicatrización de la lesión, resulta fundamental mantener el uso de medias de compresión terapéutica, ya que constituyen la medida más eficaz para prevenir la aparición de nuevas úlceras venosas14. Del mismo modo, el paciente debe conocer los signos de alarma que requieren valoración sanitaria precoz, como el aumento del dolor, la aparición de exudado abundante, mal olor, fiebre o cambios en el aspecto de la herida15.
La educación continuada, junto con el seguimiento realizado por enfermería, contribuye de forma significativa a disminuir las recurrencias y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
DISCUSIÓN
La presente revisión bibliográfica pone de manifiesto que las úlceras venosas representan una de las heridas crónicas más frecuentes en Atención Primaria y continúan suponiendo un importante problema sanitario debido a su elevada prevalencia, su tendencia a la recidiva y el impacto que generan sobre la calidad de vida de los pacientes.
La evidencia científica revisada confirma que el tratamiento debe abordarse desde una perspectiva integral, combinando una adecuada valoración clínica, el tratamiento local de la lesión, el control del exudado y la terapia compresiva. Entre todas las intervenciones disponibles, el vendaje multicapa continúa siendo el tratamiento de elección al demostrar mejores resultados en la reducción del edema y en la cicatrización de las úlceras venosas.
Otro aspecto destacado es la necesidad de individualizar el tratamiento según las características de cada paciente. La elección del apósito, la frecuencia de las curas y el tipo de sistema compresivo deben adaptarse a la evolución de la lesión y a las condiciones clínicas de cada persona, permitiendo optimizar el proceso de cicatrización y disminuir el riesgo de complicaciones.
En este contexto, el papel de enfermería adquiere una especial relevancia. La valoración continua de la herida, la aplicación de tratamientos basados en la evidencia científica y la educación sanitaria dirigida al paciente constituyen intervenciones fundamentales para mejorar la adherencia terapéutica y prevenir nuevas lesiones.
Como limitación de esta revisión, debe señalarse que la búsqueda bibliográfica se realizó principalmente en publicaciones en español e inglés y que algunos estudios presentaban diferencias metodológicas. No obstante, existe un amplio consenso entre las guías clínicas y revisiones sistemáticas sobre la eficacia de la terapia compresiva y de los cuidados enfermeros en el manejo de las úlceras venosas.
CONCLUSIÓN
Las úlceras venosas constituyen un importante problema de salud por su elevada frecuencia, su carácter crónico y el impacto que producen sobre la calidad de vida de quienes las padecen.
La evidencia científica demuestra que el tratamiento integral basado en una adecuada valoración clínica, el tratamiento local de la herida, el control del exudado y la terapia compresiva favorece la cicatrización y reduce significativamente el riesgo de recurrencias.
El vendaje multicapa continúa siendo la estrategia terapéutica de elección en pacientes con insuficiencia venosa, siempre que previamente se haya descartado enfermedad arterial mediante una adecuada valoración vascular.
La enfermería desempeña un papel fundamental en todas las fases del proceso asistencial, desde la valoración inicial hasta el seguimiento tras la cicatrización, promoviendo cuidados individualizados y educación sanitaria que mejoran la adherencia al tratamiento y la prevención de nuevas lesiones.
Por todo ello, resulta imprescindible continuar fomentando la formación de los profesionales sanitarios y la aplicación de protocolos basados en la evidencia científica para optimizar el manejo de las úlceras venosas y mejorar la calidad de la atención en Atención Primaria.
BIBLIOGRAFÍA
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