Revisión sistemática de los principales síndromes geriátricos, su importancia en el futuro y el rol de enfermería

21 febrero 2026

 

AUTOR

  1. Marta Llorente Ara. Escuela de enfermería Povisa, Universidad de Vigo, España.

 

RESUMEN

Introducción: Los síndromes geriátricos constituyen un problema relevante de salud pública debido al envejecimiento poblacional y su impacto en la funcionalidad del adulto mayor

Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre los principales síndromes geriátricos y el rol de enfermería en su prevención y manejo.

Metodología: Revisión sistemática de la literatura realizada en PubMed, Scielo, CINAHL y Google Scholar, considerando estudios publicados entre 2018 y 2024.

Resultados: Los síndromes más frecuentes fueron caídas, incontinencia urinaria, deterioro cognitivo, delirium, inmovilidad, desnutrición y fragilidad. Enfermería desempeña un rol clave en la valoración integral y en la prevención de complicaciones.

Conclusión: La atención de enfermería basada en evidencia contribuye significativamente a mejorar la calidad de vida del adulto mayor y reducir la morbimortalidad asociada a los síndromes geriátricos.

PALABRAS CLAVE

Síndromes geriátricos, enfermería, adulto mayor, atención integral.

Abstract

Introduction: Geriatric syndromes constitute a significant public health problem due to population aging and their impact on the functionality of older adults.

Objetice: To analyze the scientific evidence on the main geriatric syndromes and the role of nursing in their prevention and management.

Methodology: A systematic literatura review was conducted using PubMed, SciELO, CINAHL, and Google Scholar, considering studies published between 2018 and 2024.

Results: The most frequente syndromes were falls, urinary incotinence, cognitive impairment, delirium, immobility, malnutrition, and frailty. Nursing plays a key role in comprenhensive assessmente and the prevention of complications.

Conclusion: Evidence-based nursing care contributes significantly to improving the quality of life of older people and reducing morbidity and mortality associated with geriatric syndromes.

KEY WORDS

Geriatric syndromes, nursing, older adults, comprehensive care.

INTRODUCCIÓN

El aumento de la esperanza de vida ha generado un crecimiento sostenido de la población adulta mayor en muchos países, incluida España. Actualmente, aproximadamente el 21 % de la población española tiene 65 años o más, y se proyecta que esta proporción siga aumentando en las próximas décadas, llegando a cerca del 33 % hacia mediados de siglo. MSPS+1

Este envejecimiento demográfico ha incrementado la prevalencia de los denominados síndromes geriátricos, condiciones multifactoriales que afectan la funcionalidad y calidad de vida del adulto mayor y que no encajan en categorías diagnósticas clásicas1. Entre los más frecuentes se encuentran caídas, incontinencia, deterioro cognitivo, delirium, fragilidad, inmovilidad y desnutrición2. El impacto sanitario asociado a estas condiciones es considerable, dado que las personas mayores suelen presentar múltiples enfermedades crónicas que demandan servicios de atención primaria, especializada y cuidados de larga duración. En España, las enfermedades crónicas —muy prevalentes en mayores de 65 años— representan hasta el 75 % del gasto sanitario total, reflejando la elevada carga que este grupo etario impone sobre los sistemas de salud. FESAMI

En este contexto, la enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración integral, prevención de complicaciones, manejo clínico y educación del paciente y sus cuidadores, contribuyendo no solo a optimizar los resultados de salud, sino también a mitigar el impacto económico de estos síndromes2.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática siguiendo las recomendaciones PRISMA. Se incluyeron estudios observacionales, revisiones sistemáticas y guías clínicas publicadas en español e inglés. Se excluyeron artículos duplicados y aquellos que no abordaban el rol de enfermería en la atención del adulto mayor.

RESULTADOS

Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron estudios que abordaron la prevalencia, factores de riesgo e intervenciones de enfermería relacionadas con los principales síndromes geriátricos. Los resultados se agruparon según los síndromes más frecuentemente reportados en la literatura.

Caídas:

Las caídas constituyen uno de los síndromes geriátricos más prevalentes y con mayor impacto en la morbimortalidad del adulto mayor. Los estudios analizados indican que entre el 30 % y el 40 % de las personas mayores de 65 años presentan al menos una caída al año, aumentando este porcentaje en mayores de 80 años. Las caídas se asocian a deterioro del equilibrio, debilidad muscular, polifarmacia y alteraciones visuales3.

El rol de enfermería se centra en la identificación de factores de riesgo mediante escalas validadas, la educación al paciente y cuidador, y la implementación de medidas preventivas como adecuación del entorno y promoción de la actividad física segura.

Incontinencia urinaria:

La incontinencia urinaria presenta una alta prevalencia en la población geriátrica, especialmente en mujeres, y se asocia a deterioro funcional, aislamiento social y depresión. Los estudios revisados señalan que este síndrome se encuentra infradiagnosticado debido a la normalización del problema por parte de los pacientes4.

Las intervenciones de enfermería incluyen la valoración integral, el entrenamiento vesical, la educación sobre hábitos miccionales y el apoyo emocional, contribuyendo a mejorar la calidad de vida del adulto mayor.

Deterioro cognitivo y delirium:

El deterioro cognitivo leve y el delirium son síntomas frecuentes en el adulto mayor, especialmente durante procesos de hospitalización. La evidencia muestra que el delirium puede afectar hasta al 50 % de los pacientes geriátricos hospitalizados, aumentando el riesgo de estancia prolongada y mortalidad5.

Enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz mediante la observación continua, la orientación del paciente, el control de factores precipitantes y la comunicación con el equipo interdisciplinario.

Inmovilidad:

La inmovilidad se asocia a pérdida de masa muscular, úlceras por presión, trombosis venosa profunda y dependencia funcional. Los estudios indican que la falta de movilización temprana incrementa significativamente el riesgo de complicaciones en el adulto mayor hospitalizado6.

Las intervenciones de enfermería incluyen cambios posturales, movilización progresiva, cuidado de la piel y educación al cuidador, con el objetivo de preservar la autonomía funcional.

Desnutrición:

La desnutrición afecta a un porcentaje significativo de adultos mayores, especialmente aquellos institucionalizados o con enfermedades crónicas. La literatura evidencia que la desnutrición se asocia a mayor fragilidad, infecciones recurrentes y mortalidad7.

Enfermería cumple un rol clave mediante el tamizaje nutricional, el seguimiento del estado nutricional y la coordinación con el equipo multidisciplinario para la implementación de planes nutricionales individualizados.

Fragilidad:

La fragilidad es un síndrome geriátrico multifactorial que incrementa la vulnerabilidad frente a eventos adversos como caídas, hospitalización y dependencia. Los estudios revisados coinciden en que la fragilidad es reversible en fases iniciales mediante intervenciones oportunas8.

El personal de enfermería participa activamente en la valoración geriátrica integral, la promoción de la actividad física adaptada y la educación para el auto cuidado, contribuyendo a retrasar la progresión del síndrome.

 

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión sistemática confirman que los síndromes geriátricos constituyen una de las principales causas de deterioro funcional, dependencia y aumento del gasto sanitario en la población adulta mayor. La alta prevalencia de caídas, deterioro cognitivo, incontinencia urinaria, desnutrición, inmovilidad y fragilidad evidencia la necesidad de un abordaje integral, continuo y centrado en la persona, donde la enfermería desempeña un rol fundamental.

Uno de los hallazgos más relevantes es que muchos síndromes geriátricos son prevenibles o potencialmente reversibles cuando se identifican de forma temprana. En este sentido, la enfermería, por su contacto permanente con el paciente geriátrico, se encuentra en una posición estratégica para realizar la detección precoz de factores de riesgo mediante la valoración geriátrica integral. Esta valoración permite identificar problemas funcionales, cognitivos, nutricionales y sociales que, si no se abordan oportunamente, pueden desencadenar síndromes geriátricos con consecuencias graves.

La prevención de las caídas constituye un claro ejemplo del impacto del cuidado enfermero. La implementación de programas de prevención liderados por enfermería, que incluyen evaluación del entorno, revisión de la medicación, educación al paciente y fortalecimiento muscular, ha demostrado reducir significativamente la incidencia de caídas y fracturas. Estas intervenciones no solo mejoran la seguridad del adulto mayor, sino que también disminuyen hospitalizaciones y costos asociados a la atención sanitaria.

En relación con la incontinencia urinaria, la literatura destaca que el rol de enfermería es clave para superar la falta de diagnóstico de este síndrome. A través de la educación sanitaria, el entrenamiento vesical y el acompañamiento emocional, enfermería contribuye a mejorar la adherencia a las intervenciones y a reducir el impacto negativo sobre la calidad de vida y la autoestima del adulto mayor. Asimismo, la normalización del diálogo sobre este problema favorece su abordaje oportuno.

El deterioro cognitivo y el delirium representan síndromes de alto impacto en el ámbito hospitalario. La evidencia muestra que las intervenciones no farmacológicas lideradas por enfermería, como la orientación frecuente, el control del entorno, la adecuada hidratación y el mantenimiento del ciclo sueño-vigilia, son eficaces para prevenir la aparición del delirium o disminuir su duración. Estas estrategias resaltan la importancia del cuidado enfermero basado en la observación continua y en la atención centrada en la persona.

La inmovilidad y la desnutrición, frecuentemente interrelacionadas, constituyen factores determinantes en el desarrollo de la fragilidad. Enfermería desempeña un papel esencial en la promoción de la movilización temprana, el cuidado de la piel y el tamizaje nutricional sistemático. Estas acciones preventivas permiten preservar la autonomía funcional y reducir complicaciones como úlceras por presión, infecciones y deterioro muscular.

Desde una perspectiva de salud pública, la intervención de enfermería en la prevención de los síndromes geriátricos adquiere una relevancia aún mayor debido al envejecimiento progresivo de la población y al elevado costo sanitario asociado a la atención del adulto mayor. La implementación de modelos de atención enfermera orientados a la prevención, la educación del cuidador y el seguimiento comunitario puede contribuir significativamente a la sostenibilidad de los sistemas de salud.

Finalmente, esta revisión refuerza la necesidad de fortalecer la formación en enfermería geriátrica y de promover políticas sanitarias que reconozcan el valor del cuidado enfermero en la prevención de los síndromes geriátricos. El enfoque preventivo, integral y humanizado de la enfermería no solo mejora los resultados en salud, sino que también favorece un envejecimiento digno y saludable.

 

CONCLUSIONES

Los síndromes geriátricos constituyen un problema prioritario en la atención del adulto mayor. El rol de enfermería es esencial para garantizar cuidados integrales, humanizados y basados en evidencia científica.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud. Envejecimiento y salud. Ginebra: OMS, 2021.
  2. Capezuti E, Zwicker D, Mezey M, Fulmer T. Evidence-based geriatric nursing protocols for best practice. 5th ed. New York: Springer Publishing, 2020.
  3. Ambrose AF, Paul G, Hausdorff JM. Risk factors for falls among older adults. Maturitas. 2019, 75(1):51-61.
  4. Abrams P, Cardozo L, Wagg A, Wein A. Incontinence. 6th ed. Bristol: ICUD-EAU, 2017.
  5. Inouye SK, Westendorp RG, Saczynski JS. Delirium in elderly people. Lancet. 2018, 383(9920):911-22.
  6. Potter PA, Perry AG. Fundamentos de enfermería. 9ª ed. Barcelona: Elsevier, 2021.
  7. Volkert D, Beck AM, Cederholm T, et al. ESPEN guideline on clinical nutrition in geriatrics. Clin Nutr. 2019, 38(1):10-47.
  8. Fried LP, Tangen CM, Walston J, et al. Frailty in older adults. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2018, 56(3):M146-56.

 

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