AUTORES
- Jesús Sáez Martínez. Enfermero Especialista en Atención Familiar y Comunitaria, Aragón, España.
- María Granada González. Enfermera. Aragón, España.
- Belén Pérez Romano. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria, Aragón, España.
- Carmen Tricas Ranchal. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria, Aragón, España.
- María Alicia Gamboa Vega. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria, Aragón, España.
- Amaia Fernández Zapata. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria, Aragón, España.
RESUMEN
El objetivo de este artículo es revisar la evidencia reciente sobre la eficacia de la hipotermia terapéutica en comparación con la normotermia controlada para reducir las secuelas neurológicas en pacientes recuperados tras una parada cardiorrespiratoria (PCR). Se busca determinar si la hipotermia, promovida como una estrategia clave para proteger el cerebro en situaciones post-PCR, ofrece realmente ventajas significativas sobre la normotermia en cuanto a los resultados neurológicos y la mortalidad. La revisión examina los estudios más relevantes sobre este tema para aportar una visión crítica sobre el uso de ambas intervenciones.
PALABRAS CLAVE
Paro cardiaco, hipotermia y manifestaciones neurológicas.
ABSTRACT
This article aims to review recent evidence regarding the efficacy of therapeutic hypothermia compared to controlled normothermia in reducing neurological sequelae in patients who have recovered from a cardiac arrest (CA). It seeks to determine whether hypothermia, advocated as a key strategy for brain protection in post-CA scenarios, truly offers significant advantages over normothermia in terms of neurological outcomes and mortality. The review critically examines the most relevant studies on this subject to provide an informed perspective on the use of both interventions.
KEY WORDS
Cardiac arrest, hypothermia and neurologic manifestations.
INTRODUCCIÓN
La parada cardiorrespiratoria (PCR) es un evento clínico grave que puede dejar secuelas neurológicas considerables si no se interviene adecuadamente. El restablecimiento de la circulación espontánea es solo el primer paso; uno de los principales desafíos clínicos es evitar el daño cerebral secundario. En este contexto, el manejo dirigido de la temperatura se ha convertido en una estrategia terapéutica importante1.
La hipotermia terapéutica consiste en enfriar el cuerpo del paciente a temperaturas entre 32°C y 34°C durante 24 a 48 horas para reducir el metabolismo cerebral y proteger las células nerviosas del daño hipóxico-isquémico causado por la PCR. La idea central es disminuir la actividad metabólica del cerebro, reduciendo el daño derivado de la falta de oxígeno1-2.
Por otro lado, la normotermia controlada busca mantener la temperatura del cuerpo en un rango normal, alrededor de 36°C, para evitar la fiebre post-PCR, que se asocia con peores resultados neurológicos y mayor mortalidad. Aunque la hipotermia ha sido tradicionalmente vista como una estrategia eficaz para mejorar los resultados post-PCR, la normotermia ha surgido como una alternativa segura que minimiza complicaciones adicionales1-3.
La efectividad de ambos enfoques se ha evaluado utilizando herramientas como la Escala de Rankin Modificada (mRS), que mide el grado de discapacidad tras un evento cerebral, y la Categoría de Rendimiento Cerebral (CPC), que clasifica los resultados neurológicos post-PCR desde la función cerebral normal hasta el estado vegetativo o la muerte cerebral4.
OBJETIVO
Revisar la eficacia de la hipotermia mantenida para evitar secuelas neurológicas en pacientes recuperados tras una parada cardiorrespiratoria.
METODOLOGÍA
Para este artículo, se llevó a cabo una revisión bibliográfica en la base de datos de PubMed. Se analizaron estudios clave que comparan los efectos de la hipotermia terapéutica y la normotermia controlada en pacientes recuperados tras una PCR. Los estudios seleccionados fueron publicados entre 2013 y 2022, con tamaños muestrales que oscilan entre 939 y 2,500 pacientes cada uno. Los artículos proporcionan datos comparativos sobre la mortalidad y las secuelas neurológicas tras la intervención con hipotermia o normotermia en distintos tipos de PCR, tanto con ritmos desfibrilables como no desfibrilables.
RESULTADOS
El análisis de los estudios incluidos en la revisión muestra que, en términos generales, no hay diferencias estadísticamente significativas en los resultados neurológicos entre los pacientes que recibieron hipotermia terapéutica y aquellos que fueron tratados con normotermia controlada tras una parada cardiorrespiratoria (PCR). Los estudios revisados abarcan una variedad de enfoques y metodologías, pero la tendencia general indica que, aunque la hipotermia ha sido considerada durante mucho tiempo como una intervención superior para la protección cerebral post-PCR, la evidencia actual cuestiona esta premisa1-5.
Los estudios analizados muestran que la hipotermia terapéutica no presenta ventajas significativas en comparación con la normotermia controlada. En particular, el estudio realizado por Dankiewicz et al. (2021) concluyó que no había diferencias notables en la supervivencia libre de secuelas neurológicas entre los grupos tratados con hipotermia y aquellos mantenidos en normotermia. De manera similar, el estudio de Lascarrou et al. (2019) enfocó su análisis en pacientes con ritmos no desfibrilables y también encontró que la normotermia puede ser tan efectiva como la hipotermia en la prevención de secuelas neurológicas1-2.
El estudio más reciente de Sandroni et al. (2022) subrayó que la normotermia no solo proporciona resultados neurológicos comparables a los de la hipotermia, sino que también está asociada con una menor incidencia de complicaciones, como infecciones y arritmias.Este hallazgo es crucial, ya que la prevención de fiebre post-PCR y la reducción de complicaciones asociadas con la hipotermia, como la infección, destacan la ventaja de la normotermia en términos de seguridad y eficacia global3.
En conjunto, los resultados de estos estudios sugieren que la normotermia controlada puede ofrecer un perfil de seguridad superior, con menos riesgos asociados y resultados similares en cuanto a la protección cerebral y la reducción de secuelas neurológicas. Esto podría tener importantes implicaciones clínicas, ya que la normotermia podría ser una alternativa viable y posiblemente preferible a la hipotermia en el manejo post-PCR1-5.
DISCUSIÓN
Los resultados de la literatura revisada desafían el paradigma tradicional de la hipotermia como estrategia estándar para la protección neurológica post-PCR. La normotermia, considerada inicialmente como una intervención conservadora, ha demostrado ser igualmente eficaz en la reducción de secuelas neurológicas y mortalidad. Además, la hipotermia conlleva un mayor riesgo de complicaciones, como infecciones y arritmias, lo que hace que la normotermia se esté consolidando como una alternativa más segura.
Desde el punto de vista de la enfermería, el manejo y la monitorización de la temperatura son fundamentales para mejorar los resultados en pacientes post-PCR. Los profesionales de enfermería desempeñan un papel clave en la vigilancia continua del estado neurológico y hemodinámico del paciente, asegurando el cumplimiento de los protocolos de manejo de la temperatura y minimizando los riesgos asociados a las intervenciones.
Aunque la normotermia parece ofrecer ciertos beneficios en cuanto a la reducción de complicaciones, se necesita más investigación para afianzar estos hallazgos y definir protocolos clínicos claros que guíen el manejo de la temperatura en pacientes post-PCR.
CONCLUSIÓN
La revisión de la evidencia reciente sugiere que la hipotermia terapéutica no ofrece ventajas significativas frente a la normotermia controlada para reducir las secuelas neurológicas en pacientes recuperados tras una PCR. La normotermia, además de ser una estrategia segura, permite minimizar las complicaciones derivadas de la intervención, lo que podría fomentar una mayor adopción de este enfoque en la práctica clínica. No obstante, es necesario continuar investigando para establecer recomendaciones basadas en la evidencia y optimizar los resultados en los pacientes.
BIBLIOGRAFÍA
- Dankiewicz J, Cronberg T, Lilja G, et al. Hypothermia versus Normothermia after Out-of-Hospital Cardiac Arrest. N Engl J Med. 2021;384:2283-2294. doi:10.1056/NEJMoa2100591.
- Lascarrou J-B, Merdji H, Gouge AL, et al. Targeted Temperature Management for Cardiac Arrest with Nonshockable Rhythm. N Engl J Med. 2019;381:2327-2337. doi:10.1056/NEJMoa1906661.
- Sandroni C, Natalini D, Nolan JP. Temperature control after cardiac arrest. Crit Care. 2022 Nov 24;26(1):361. doi:10.1186/s13054-022-04238-z.
- Quinn TJ, Dawson J, Walters MR, Lees KR. Reliability of the modified Rankin Scale: a systematic review. Stroke. 2009;40(10):3393-3395. doi:10.1161/STROKEAHA.109.557256.
- Nielsen, N, Wetterslev, J, Cronberg T, et al. Targeted temperature management at 33ºC versus 36ºC after cardiac arrest. The New England journal of medicine. 2013;369(23):2197-2206. doi:10.1056/NEJMoa1310519.