Rinomodelación no quirúrgica con rellenos inyectables: revisión de la evidencia, técnica y complicaciones

9 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Gemma Gonzalo Hernández. Médico de Atención Primaria. Médico de Atención Continuada. Centro de Especialidades Inocencio Jiménez. Zaragoza, España.
  2. David Gómez Martín. Médico Especialista en Cardiología. Unidad de Cardiología Intervencionista y Hemodinámica. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Sara Pasamón García. Médico Especialista en Pediatría. Hospital San Pedro. Logroño, España.
  4. Marta Guerra Lacambra. Médico Especialista en Urología. Hospital Rafael Méndez. Lorca, Murcia, España.
  5. Juan Miguel Morillas Molina. Médico Especialista en Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Rafael Méndez. Lorca, Murcia, España.
  6. Cristina Castán Torralba. Médico Especialista en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del dolor. Hospital Vall de Hebrón, Barcelona, España.

RESUMEN

La rinomodelación no quirúrgica mediante rellenos inyectables se ha consolidado como una alternativa mínimamente invasiva a la rinoplastia quirúrgica en indicaciones seleccionadas. Su evolución histórica refleja el tránsito desde materiales altamente reactivos como la parafina hasta biomateriales modernos como el ácido hialurónico, con un perfil de seguridad más favorable y resultados estéticos predecibles1,3,6. El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia científica disponible sobre rinomodelación, incluyendo fundamentos históricos, consideraciones anatómicas, técnicas de inyección, resultados clínicos y complicaciones, especialmente eventos vasculares graves como la necrosis cutánea por embolización arterial8,10. Se presenta un caso clínico ilustrativo de complicación isquémica aguda secundaria a infiltración nasal con relleno dérmico, con énfasis en la importancia del reconocimiento precoz y el tratamiento inmediato.

PALABRAS CLAVE

rinomodelación, rellenos dérmicos, ácido hialurónico, medicina estética, complicaciones vasculares, necrosis cutánea, embolización arterial, rinoplastia no quirúrgica.

ABSTRACT

Non-surgical rhinoplasty using injectable fillers has become an established minimally invasive alternative to surgical rhinoplasty in selected patients. Its evolution reflects a transition from early paraffin injections to modern biocompatible materials such as hyaluronic acid, with improved safety and predictable aesthetic outcomes1,3,6. This article reviews the current scientific evidence on nonsurgical rhinoplasty, including historical background, anatomical considerations, injection techniques, clinical outcomes, and complications, particularly severe vascular events such as arterial embolization and skin necrosis8,10. A clinical case is presented to illustrate an acute ischemic complication following filler injection, highlighting the importance of early recognition and immediate management.

KEY WORDS

Rhinomodeling, dermal fillers, hyaluronic acid, aesthetic medicine, vascular complications, skin necrosis, arterial embolization, non-surgical rhinoplasty.

INTRODUCCIÓN

La rinomodelación con materiales de relleno constituye una técnica ampliamente utilizada en medicina estética facial para la corrección de irregularidades nasales leves a moderadas, así como para la mejora del perfil estético sin recurrir a cirugía6,7. Su principal ventaja radica en la obtención de resultados inmediatos, menor tiempo de recuperación y posibilidad de reversión parcial en el caso de materiales como el ácido hialurónico.

Históricamente, los primeros intentos de augmentación nasal incluyeron la inyección de parafina, descrita a comienzos del siglo XX, con resultados iniciales prometedores pero complicaciones severas a medio y largo plazo, incluyendo inflamación crónica, migración del material y necrosis tisular³. Posteriormente, el desarrollo de materiales como el colágeno inyectable supuso un avance en biocompatibilidad y control del resultado estético2,5.

En la actualidad, la rinomodelación se basa en la inyección estratégica de rellenos en planos anatómicos específicos, con especial atención a la vascularización nasal, dada la existencia de ramas terminales de la arteria facial y oftálmica, lo que incrementa el riesgo de complicaciones isquémicas graves8,10.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente mujer de 32 años, sin antecedentes médico-quirúrgicos de interés, que acude a consulta para mejora estética del dorso nasal mediante rinomodelación con ácido hialurónico. Durante la valoración inicial se descartaron antecedentes de procedimientos estéticos previos, enfermedades autoinmunes, trastornos de la coagulación o alergias conocidas. La exploración facial mostró una discreta giba osteocartilaginosa y una leve depresión supratip, sin alteraciones funcionales respiratorias, por lo que se consideró una candidata adecuada para un tratamiento de rinomodelación no quirúrgica6,7.

Se realizó infiltración en dorso nasal y región supratip mediante técnica con aguja fina, tras aspiración negativa no concluyente. Se empleó ácido hialurónico reticulado de elevada cohesividad, administrado en pequeños depósitos siguiendo la línea media del dorso nasal. A los pocos minutos del procedimiento, la paciente presentó dolor intenso de inicio súbito, seguido de palidez progresiva en punta nasal y ala derecha, acompañada de sensación de frialdad local y cambios en la coloración cutánea.

En la exploración se observó livedo reticular, frialdad cutánea y relleno capilar disminuido, compatible con evento isquémico agudo secundario a probable oclusión vascular por material de relleno. Ante la elevada sospecha clínica se suspendió inmediatamente el procedimiento y se inició tratamiento urgente con infiltración de hialuronidasa en múltiples puntos alrededor del área afectada, asociando masaje suave, aplicación de calor local y vigilancia clínica estrecha de la perfusión tisular, de acuerdo con las recomendaciones descritas para este tipo de complicaciones8,10.

Durante las horas siguientes se objetivó una recuperación progresiva de la coloración cutánea y disminución del dolor, sin aparición de nuevas áreas de compromiso vascular. Evolucionó con mejoría parcial de la perfusión tisular, persistiendo discreta discromía residual en punta nasal, que desapareció prácticamente en las revisiones posteriores sin desarrollo de necrosis cutánea ni secuelas funcionales. El cuadro fue compatible con una complicación vascular aguda descrita en la literatura tras procedimientos de rinomodelación inyectable, cuya evolución favorable se atribuyó al reconocimiento precoz del evento y al inicio inmediato del tratamiento específico8,10.

DISCUSIÓN

La creciente demanda de procedimientos estéticos mínimamente invasivos ha contribuido a que la rinomodelación se consolide como una opción terapéutica de primera línea para la corrección de defectos estéticos leves del dorso, la punta o el ángulo nasolabial en pacientes cuidadosamente seleccionados⁶. No obstante, resulta imprescindible recordar que esta técnica no constituye un sustituto de la rinoplastia quirúrgica en aquellos casos con alteraciones estructurales importantes o compromiso funcional de la vía aérea, sino una alternativa dirigida a mejorar determinados aspectos morfológicos mediante la redistribución estratégica de volúmenes. Una correcta selección del paciente, junto con una valoración detallada de sus expectativas, constituye uno de los factores más relevantes para alcanzar un elevado grado de satisfacción clínica y reducir la necesidad de procedimientos adicionales6,7.

Desde el punto de vista técnico, diversos autores subrayan que la seguridad del procedimiento depende no solo del material utilizado, sino también del profundo conocimiento de la anatomía vascular nasal y de la aplicación rigurosa de técnicas de inyección atraumáticas8,9. La realización de depósitos de pequeño volumen, la administración lenta del relleno, la reducción de la presión ejercida sobre el émbolo y la utilización de planos anatómicos considerados de menor riesgo pueden disminuir la probabilidad de inyección intravascular, aunque ninguna de estas medidas elimina completamente la posibilidad de complicaciones. Del mismo modo, la aspiración previa a la infiltración presenta una sensibilidad limitada y no debe considerarse un método suficiente para descartar la localización intravascular de la aguja o la cánula8,9.

Por otra parte, la disponibilidad inmediata de hialuronidasa y la existencia de protocolos estandarizados de actuación frente a eventos vasculares representan elementos esenciales en cualquier consulta donde se realicen procedimientos con ácido hialurónico. El reconocimiento precoz de signos como dolor intenso desproporcionado, palidez cutánea, livedo reticular o alteraciones del relleno capilar permite instaurar un tratamiento precoz, aumentando las posibilidades de recuperación tisular y reduciendo la aparición de secuelas permanentes¹⁰. En consecuencia, además de la destreza técnica, la formación continuada del profesional en prevención, diagnóstico y manejo de complicaciones constituye un requisito indispensable para garantizar la seguridad del paciente y mantener elevados estándares de calidad asistencial en medicina estética1,8,10.

Otro aspecto relevante es la necesidad de establecer protocolos de información y consentimiento específicamente dirigidos a los pacientes candidatos a rinomodelación. Aunque se trata de un procedimiento ambulatorio y de baja invasividad, la posibilidad de presentar complicaciones graves, aunque infrecuentes, obliga a proporcionar una información detallada sobre los beneficios esperados, las limitaciones de la técnica y los riesgos potenciales, incluyendo necrosis cutánea, alteraciones visuales y necesidad de tratamientos de urgencia1,8,10. La comunicación adecuada entre profesional y paciente favorece unas expectativas realistas y contribuye a una toma de decisiones compartida, aspecto fundamental en medicina estética.

Asimismo, la literatura pone de manifiesto la importancia de la formación específica y la actualización continua de los profesionales que realizan estos procedimientos6,8. El conocimiento de las variaciones anatómicas de la vascularización nasal, la elección del material de relleno más adecuado y el dominio de las técnicas de inyección constituyen factores determinantes para minimizar la incidencia de eventos adversos. De igual forma, disponer en la consulta del material necesario para el tratamiento inmediato de las complicaciones, especialmente hialuronidasa en el caso de los rellenos de ácido hialurónico debe considerarse un requisito indispensable dentro de la práctica clínica habitual1,8.

CONCLUSIONES

Finalmente, aunque la mayoría de los estudios publicados muestran elevados índices de satisfacción estética y un perfil de seguridad favorable cuando el procedimiento se realiza por profesionales experimentados5,6, continúa siendo necesaria la realización de estudios prospectivos con mayor tamaño muestral y seguimiento a largo plazo que permitan establecer recomendaciones más sólidas sobre las técnicas de infiltración, los volúmenes óptimos de relleno y las estrategias más eficaces para la prevención y el tratamiento de las complicaciones vasculares. La generación de evidencia clínica de mayor calidad contribuirá a optimizar los resultados estéticos y a reforzar la seguridad de una técnica cuya demanda continúa aumentando de forma constante.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no presentar conflictos de intereses.

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