Salud, género y sexo. Una revisión bibliográfica de los condicionantes del sexo y el género en la salud

24 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Javier Blasco Osta. Enfermero 061 Aragón.
  2. Pablo Martínez Crespo. Enfermero 061 Aragón.
  3. Ana Rita Correia De Figueiredo. Enfermera 061 Aragón.
  4. Pilar Iglesias Rojas. Enfermera 061 Aragón.
  5. José Enrique Crespo Avellana. Enfermero 061 Aragón.
  6. María José Burgos Glera. Enfermera 061 Aragón.

 

RESUMEN

El sexo y el género son dos conceptos fundamentales que, aunque a menudo se utilizan de forma intercambiable, tienen implicaciones distintas y profundas en cualquier ámbito y, por consiguiente, también en el de la salud. Los condicionantes del sexo y el género han sido tradicionalmente obviados tanto en el estudio de las enfermedades como en el efecto y los riesgos de los tratamientos, a lo largo de la historia. No fue hasta principios de los años 901 cuando esta perspectiva empezó a adquirir importancia con la publicación de los primeros estudios y artículos que reflejan esta discrepancia. En la actualidad hay multitud de artículos que dan testimonio de esta diferencia tanto en la presentación de la sintomatología, como en el manejo y los efectos adversos derivados de la vacunación. Un abordaje de las diferencias de sexo y género en la medicina no solo mejorará la calidad de la atención para todos los pacientes, sino que también será un paso crucial hacia la eliminación de desigualdades en salud.

 

PALABRAS CLAVE

Sexo, perspectiva de género, salud.

 

ABSTRACT

Sex and gender are two fundamental concepts that, although they are often used interchangeably, have different and profound implications in any area and, consequently, also in health. The conditioning factors of sex and gender have traditionally been ignored both in the study of diseases and in the effect and risks of treatments, throughout history. It was not until the early 1990s that this perspective began to gain importance with the publication of the first studies and articles reflecting this discrepancy. Currently there are many articles that testify to this difference both in the presentation of symptoms, as well as in the management and adverse effects derived from vaccination. Addressing sex and gender differences in medicine will not only improve the quality of care for all patients, but will also be a crucial step toward eliminating health inequalities.

 

KEY WORDS

Sex, gender perspective, health.

 

INTRODUCCIÓN

La medicina ha avanzado significativamente en las últimas décadas, sin embargo, aún persisten importantes desigualdades en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades basadas en el sexo y el género. El sexo, que se refiere a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y el género, que engloba los roles, comportamientos y normas socialmente construidas, son factores determinantes en la salud de las personas. La comprensión de estas diferencias es esencial para proporcionar una atención médica efectiva y equitativa.

Históricamente, la investigación médica ha tendido a centrarse predominantemente en sujetos masculinos, llevando a una menor comprensión de cómo las enfermedades afectan a las mujeres. Esta falta de representación ha resultado en sesgos en la práctica clínica, donde los síntomas de las mujeres a menudo se subestiman o se diagnostican erróneamente.

El género también juega un papel crucial en la salud. Las normas de género pueden influir en el comportamiento de búsqueda de atención médica, donde los hombres, por ejemplo, pueden ser menos propensos a buscar ayuda debido a estigmas asociados con la masculinidad. Asimismo, las mujeres pueden enfrentar barreras en el acceso a la atención médica y sufrir de subvaloración de sus síntomas.

El propósito de este artículo es examinar en profundidad cómo el sexo y el género afectan el diagnóstico y tratamiento de los pacientes para, de esta forma, sensibilizar a los profesionales de la salud y a los responsables de políticas sobre la importancia de considerar el sexo y el género en la práctica clínica y la investigación médica y, con ello, mitigar los sesgos existentes, asegurando que todas las personas reciban el tratamiento adecuado y oportuno que merecen.

 

OBJETIVO

Este artículo tiene como objetivo analizar críticamente cómo las diferencias de sexo y género afectan el diagnóstico y tratamiento de los pacientes.

MÉTODO

La metodología utilizada para la realización de este artículo ha sido una revisión exhaustiva de la literatura existente, incluyendo revisiones sistemáticas2,3, artículos científicos4,5,6,7 y revisiones,8,9,10,11. Además, se analizaron casos específicos que ilustran las diferencias en diagnóstico y tratamiento entre hombres y mujeres, y cómo las normas de género pueden influir en estos procesos.

 

RESULTADOS

La revisión realizada ha revelado múltiples formas en las que el sexo y el género influyen en la salud de los pacientes. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar ambos factores en el diagnóstico y tratamiento para mejorar la equidad y efectividad de la atención médica. Dichos hallazgos podrían ser agrupados en 3 grandes áreas, dos de ellas ligadas al rol del sexo y 1 al rol de género:

  • Diferencias en la presentación de síntomas: Del mismo modo que ciertas patologías, como la diabetes, provocan una presentación atípica de síntomas para otras patologías, las diferencias de sexo también condicionan dicha presentación. Como ejemplo de ello, tomaremos 3 grupos de enfermedades con una alta tasa de prevalencia, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades autoinmunes y los trastornos mentales:
    • Los síntomas de un ataque cardíaco pueden diferir significativamente entre hombres y mujeres. Los hombres a menudo experimentan dolor intenso en el pecho, mientras que las mujeres pueden presentar síntomas más vagos como fatiga extrema, náuseas, dificultad para respirar y dolor en áreas menos típicas como el cuello, mandíbula, hombros, espalda o abdomen. Esta variabilidad en la presentación puede llevar a que los síntomas de las mujeres sean subestimados o atribuidos erróneamente a otras causas, resultando en diagnósticos tardíos o incorrectos.
    • 4 de cada 5 personas afectadas por enfermedades autoinmunes, como el lupus, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide, son mujeres. Sin embargo, los síntomas pueden ser inespecíficos y varían considerablemente, lo que complica el diagnóstico precoz. Además, las diferencias hormonales entre sexos pueden influir en la progresión de estas enfermedades y en la respuesta a los tratamientos.
    • Las mujeres son más propensas a ser diagnosticadas con trastornos de ansiedad y depresión, mientras que los hombres tienen tasas más altas de suicidio y trastornos por abuso de sustancias. Estos patrones pueden estar influenciados tanto por diferencias biológicas como por normas sociales que afectan cómo se manifiestan y reportan los síntomas. Los hombres pueden ser menos propensos a buscar ayuda para problemas de salud mental debido a estigmas asociados con la masculinidad, lo que puede llevar a diagnósticos más tardíos y tratamientos menos efectivos.
  • Sesgos en la investigación médica: Durante décadas, las mujeres fueron sistemáticamente excluidas de los ensayos clínicos debido a preocupaciones sobre variaciones hormonales y riesgos potenciales para embarazos no detectados. Esta exclusión ha dejado un vacío significativo en el conocimiento sobre cómo los tratamientos afectan a las mujeres, llevando a una falta de datos en cuanto a la dosificación correcta, tomando como referencia la de los hombres, y a una subestimación de efectos secundarios específicos en mujeres, comprometiendo la efectividad y seguridad de los tratamientos.
  • Impacto de las normas de género en la salud: Las normas de género influyen en la probabilidad de que las personas busquen atención médica. Los hombres, influenciados por expectativas de fortaleza y autosuficiencia, pueden evitar buscar ayuda médica hasta que los síntomas se vuelvan severos, particularmente en el caso de problemas de salud mental. Las mujeres, por otro lado, pueden enfrentar una subvaloración de sus síntomas físicos y tener que insistir más para ser tomadas en serio por los profesionales de la salud. Por otro lado, las mujeres pueden ser más propensas a reportar síntomas detallados y a buscar atención temprana, mientras que los hombres pueden minimizar o ignorar síntomas hasta etapas más avanzadas de la enfermedad. Estas diferencias en el comportamiento de reporte y búsqueda de atención médica pueden llevar a diferencias significativas en el diagnóstico y tratamiento.

 

CONCLUSIONES

Para lograr una atención médica equitativa, es crucial reconocer y abordar las diferencias y desigualdades basadas en el sexo y el género a través de distintas medidas que ayuden a solventar esta brecha. Medidas a aplicar serían:

  • La necesidad de una representación equitativa en la investigación médica, mediante el aumento de la participación de mujeres en los ensayos clínicos y desarrollar estudios específicos que aborden las diferencias de sexo. Esto permitirá obtener datos más precisos sobre cómo diferentes tratamientos afectan a mujeres y hombres, mejorando la eficacia y seguridad de los tratamientos para ambos sexos.
  • La capacitación y sensibilización para los profesionales de la salud mediante una formación continua sobre cómo el sexo y el género influyen en la salud y el comportamiento de los pacientes. Esta formación debe incluir cómo reconocer y mitigar los sesgos inconscientes que pueden afectar el diagnóstico y tratamiento.
  • La implementación de políticas de salud inclusivas que garanticen un acceso equitativo a la atención médica para todas las personas, independientemente de su sexo o identidad de género. Esto incluye la implementación de mejores prácticas para la atención de personas transgénero y no binarias, asegurando que sus necesidades sean comprendidas y respetadas.
  • El fomento de una cultura de equidad en la atención médica: Esencial para promover una cultura de equidad en todos los niveles del sistema de salud.

 

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