Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.31.47.002
AUTORES
- Roxana Isabel Singo Guamanarca. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Noelia Bueno Loraque. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Ana Lorente Rubio. Médico Interno Residente de Psiquiatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- María Montero García. Médico Interno Residente de Geriatría, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Isabel Jiménez Lupiañez. Médico Interno Residente de Psiquiatría, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- María Magdalena Martínez Llaría. Médico Interno Residente de Psiquiatría, Hospital Universitario Royo Villanova, Zaragoza, España.
RESUMEN
Se presenta el caso de un varón de 92 años con antecedentes de degeneración macular bilateral, hipoacusia moderada, trastorno del sueño y enfermedad cardiovascular (HTA, BAV de primer y segundo grado), sin deterioro cognitivo significativo (MEC 28/35). Desde hace aproximadamente un año, el paciente refiere percepciones visuales de pequeños animales (“bichos”) que asocia con palomas o gallinas, así como sensaciones táctiles compatibles con formicación. Estas percepciones son interpretadas como infestación corporal, llegando a relacionarlas con la ingesta alimentaria o vía nasal. No se evidencian lesiones dérmicas ni signos objetivos de infestación. El uso de insecticida ha sido reforzador de la convicción delirante.
La sintomatología se presenta en el contexto de pérdida visual severa, sin evidencia de psicosis activa ni trastorno del ánimo mayor, aunque se detecta componente afectivo reactivo vinculado al duelo prolongado por fallecimiento de su esposa. Se han considerado dos entidades clínicas como principales diagnósticos diferenciales: el síndrome de Charles Bonnet (alucinaciones visuales complejas secundarias a déficit visual, sin ideación delirante estructurada)1 y el síndrome de Ekbom o delirio de parasitosis (trastorno delirante somático caracterizado por creencia firme de infestación, frecuentemente acompañado de alucinaciones táctiles)2.
Dado el contenido delirante persistente, la falta de crítica y la asociación con conductas compensatorias (uso de insecticida), el cuadro clínico se orienta hacia un síndrome de Ekbom con posible base sensorial y afectiva. Se recomienda intervención interdisciplinar con Psiquiatría para valorar inicio de tratamiento antipsicótico a dosis ajustadas a edad y comorbilidad, revisión de tratamiento psicotrópico (trazodona, zolpidem) y activación de redes de apoyo social. Este caso ilustra la complejidad diagnóstica de los trastornos perceptivos en el adulto mayor, así como la interacción entre déficits sensoriales, factores afectivos y creencias delirantes en el contexto geriátrico5.
PALABRAS CLAVE
Alucinaciones visuales, Síndrome de Ekbom, delirio de parasitosis, personas mayores.
ABSTRACT
We present the case of a 92-year-old male with a medical history of bilateral macular degeneration (under intravitreal treatment), moderate sensorineural hearing loss, sleep disorder (treated with zolpidem and trazodone), restless legs syndrome (on pramipexole), and cardiovascular disease including hypertension and atrioventricular block (first and second degree). Cognitive assessment shows no significant impairment (Mini-Mental State Examination score: 28/35).
Over the past year, the patient has reported persistent visual and somatic perceptions of “bugs,” which he associates with pigeons or hens. These experiences include sensations of the organisms entering his body through food or nasal pathways. There are no objective dermatological findings or signs of true infestation. The patient has used insecticides with subjective improvement, which has further reinforced the delusional belief.
The clinical picture arises in the context of severe visual impairment and psychosocial stressors, including prolonged grief following the death of his spouse. No major mood or psychotic symptoms are currently active. Two main diagnostic hypotheses are considered: Charles Bonnet Syndrome (CBS), typically involving complex visual hallucinations secondary to visual loss in cognitively intact individuals, and Ekbom syndrome (delusional parasitosis), characterized by a fixed somatic delusion of infestation, often accompanied by tactile hallucinations and poor insight.
Given the persistent delusional conviction, lack of insight, and associated compensatory behaviors (e.g., insecticide use), the case is more consistent with Ekbom syndrome, potentially exacerbated by sensory deficits and emotional vulnerability. Multidisciplinary intervention is recommended, including psychiatric evaluation to consider low-dose antipsychotic treatment tailored to age and cardiovascular comorbidity, psychotropic medication review, and reinforcement of social support systems. This case highlights the diagnostic complexity of perceptual disturbances in older adults and the interplay between sensory deficits, affective factors, and somatic delusions in the geriatric setting.
KEY WORDS
Visual hallucinations, Ekbom síndrome, delusional parasitosis, older adults.
INTRODUCCIÓN
Los trastornos perceptivos en pacientes mayores, especialmente aquellos con deterioro visual, pueden originar síntomas complejos como alucinaciones visuales. El síndrome de Charles Bonnet es una causa frecuente de alucinaciones visuales en pacientes con pérdida de visión causa frecuente de alucinaciones visuales complejas en pacientes con pérdida de visión, sin deterioro cognitivo ni psicosis,1 mientras que el síndrome de Ekbom (delirio de parasitosis) o delirio de parasitosis, se caracteriza por la falsa creencia de estar infestado por parásitos y se acompaña a menudo de sensaciones táctiles o alucinaciones somáticas2
Ambos síndromes pueden coexistir o confundirse clínicamente, especialmente en pacientes geriátricos con múltiples comorbilidades. La detección precoz y un enfoque multidisciplinar, basado en el modelo biopsicosocial, son fundamentales para un abordaje adecuado4.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Motivo de consulta: Varón de 92 años que acude porque ve bichos desde hace un año.
Psicobiografía.
Natural de núcleo rural. Viudo desde hace tres años. Tiene cuatro hijos con buen apoyo socio familiar. Realizó estudios durante ocho años en un seminario y posteriormente se incorporó al negocio familiar. Cursó estudios de comercio. Fallecimiento de un hermano en la adolescencia (a los 19 años), hecho significativo en su biografía.
Antecedentes médicos-quirúrgicos:
- HTA, bloqueo AV 1er grado, arritmia, BAV 2º grado
- Degeneración macular bilateral (con tratamiento intravítreo).
- Hipoacusia moderada.
- Trastorno del sueño.
- Síndrome de piernas inquietas.
- No deterioro cognitivo: MEC 28/35.
- cirugía de cataratas.
- Tratamiento médico: Valsartan HCT 160/12.5 1 cp al día. Neurontin 300 1 cada 12h. Mirapexin 1cada 24h. Zolpidem 10 mg 1 cp por la noche. Trazodona 100 mg 1 cp por la noche.
Antecedentes de Salud mental.
No tiene antecedentes de salud mental personales ni familiares. No seguimiento actualmente.
Enfermedad actual.
Desde hace aproximadamente un año, el paciente refiere la presencia persistente de «bichos» que, según su percepción, lo rodean e incluso llegan a introducirse en su cuerpo, ya sea a través de la nariz o de los alimentos. Es irreductible en esta convicción. En algunas ocasiones los visualiza claramente, mientras que en otras solo experimenta sensaciones físicas que describe como movimiento o picor, compatibles con formicación. Estas experiencias las asocia a animales comunes como palomas o gallinas, estableciendo una relación causal entre su presencia y la supuesta infestación.
A pesar de estas percepciones, no se han objetivado lesiones dérmicas ni signos clínicos de infestación cutánea o parasitaria. El paciente ha recurrido en varias ocasiones al uso de insecticidas, observando una aparente mejoría subjetiva, lo cual ha contribuido al reforzamiento de su creencia delirante.
En cuanto a su estado afectivo, no se detectan alteraciones mayores del ánimo, si bien se observa un trasfondo de tristeza y soledad, enmarcado en un proceso de duelo prolongado por el fallecimiento de su esposa. No se han identificado síntomas psicóticos activos en la actualidad.
El paciente ha sido valorado tanto por el equipo de Geriatría como por el servicio de Salud Mental, manteniéndose en seguimiento conjunto dadas las características complejas del cuadro clínico.
Valoración geriatría:
- Ambiental: Vive solo en el domicilio. Tiene 4 hijos y 4 nietos.
- Funcional: Independiente ABVD. I Barthel 100/100. Dependencia leve AIVD, I Lawton 4/5
- Sensorial: Déficit visual y auditivos moderados
- Cognitivo: MEC 28 /35. Fallos en memoria inmediata y capacidad visual.
impresión diagnóstica: No presenta deterioro cognitivo.
Exploración psicopatológica.
Consciente, alerta y orientado en las tres esferas. Tranquilo, colaborador, buen aspecto general. Contacto visual sintónico y efectivo. Discurso coherente y organizado, en ocasiones tendencia a la circunstancialidad centrado en relatar sintomatología actual. No impresiona el deterioro cognitivo. Eutimia, incremento de ansiedad basal reactivo a clínica actual con componente egodistónico. Clínica psicótica activa consistente en ideación delirante irreductible de infestación y alteraciones sensoperceptivas cenestésicas. Cronobiorritmos con psicofármacos. Niega ideación tanática. Juicio de la realidad conservado.
Plan terapéutico:
Intervención Psiquiátrica:
El objetivo principal de la intervención psiquiátrica fue la contención y atenuación del contenido delirante somático, prevención de síntomas psicóticos persistentes o recurrentes, y preservación del estado funcional y cognitivo en un paciente geriátrico frágil. Para ello se introdujo un tratamiento psicofarmacológico con un antipsicótico atípico de bajo riesgo:
Debido a la edad avanzada, comorbilidades cardiovasculares (BAV 1º-2º grado, arritmia), y riesgo de efectos secundarios extrapiramidales y cardiovasculares, se optó por antipsicóticos atípicos con mejor perfil de tolerabilidad en población geriátrica:
- Quetiapina: se comenzó con una dosis inicial de 25 mg nocturna, por su perfil sedante leve, bajo riesgo de síntomas extrapiramidales y menor prolongación del QT.
- Risperidona (alternativa): como alternativa se sugirió comenzar con una dosis de 0,25 mg/día nocturno aumentando progresivamente hasta 0,5–0,75 mg/día, con extrema cautela. Es un fármaco que a su vez requiere ECG basal y control clínico regular por mayor riesgo de prolongación del QT y síntomas extrapiramidales en mayores de 80 años.
Reevaluación psiquiátrica y seguimiento temprano: se realizó una revisión clínica las 3 semanas tras inicio del tratamiento para valorar respuesta, adherencia y aparición de efectos adversos, siendo la evolución favorable, por lo que se mantuvo el tratamiento durante 3 meses.
Coordinación interdisciplinar
Se llevó a cabo una comunicación fluida entre Psiquiatría, Geriatría y Atención Primaria para seguimiento conjunto y ajuste terapéutico. A su vez, se incluyó a la familia en el plan terapéutico, asegurando la psi coeducación sobre posibles efectos esperables del tratamiento, señales de alerta y adherencia.
DISCUSIÓN
Este caso presenta un cuadro complejo de alucinaciones visuales persistentes, sin evidencia de deterioro cognitivo o trastorno del ánimo mayores. Existen dos posibles entidades a considerar:
Síndrome de Charles Bonnet (1).
El síndrome de Charles Bonnet (SCB) es una entidad caracterizada por alucinaciones visuales complejas secundarias a pérdida visual significativa, comúnmente asociada a enfermedades oculares como la degeneración macular, cataratas o glaucoma1. A diferencia de los trastornos psicóticos, en el SCB las alucinaciones son reconocidas como irreales por los pacientes, lo que permite diferenciarlo clínicamente 3 El tratamiento suele ser conservador, aunque en casos con impacto emocional significativo se consideran antipsicóticos atípicos como la quetiapina a dosis bajas.
Este fenómeno ocurre principalmente en personas de edad avanzada que padecen condiciones oculares como degeneración macular, glaucoma o cataratas, donde la pérdida de visión provoca una disfunción en el procesamiento visual cerebral. La hipótesis más aceptada es que, al no recibir una estimulación visual adecuada, el cerebro, en un intento de «rellenar» los vacíos sensoriales, genera imágenes visuales erróneas. A pesar de que estas alucinaciones son reconocidas como falsas por los pacientes, pueden generar incomodidad y ansiedad, dependiendo de la frecuencia y la naturaleza de las imágenes.
El diagnóstico del SCB se basa principalmente en la historia clínica, descartando otros trastornos psiquiátricos o neurológicos, ya que las alucinaciones en el SCB son un síntoma de la pérdida sensorial y no de una enfermedad mental. En este sentido, es importante diferenciarlo de trastornos psicóticos o deterioro cognitivo.
Aunque en muchos casos el SCB no requiere tratamiento, si las alucinaciones causan angustia, pueden utilizarse antipsicóticos atípicos a dosis bajas, como la quetiapina, y en algunos casos, antidepresivos si hay un componente emocional importante. Además, se debe tratar la causa subyacente de la pérdida visual, como el tratamiento de cataratas o glaucoma, para reducir la frecuencia de las alucinaciones.
El pronóstico del SCB es generalmente favorable, ya que las alucinaciones suelen disminuir con el tiempo, especialmente cuando la pérdida visual se estabiliza. Sin embargo, el manejo adecuado y el apoyo emocional son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes y mitigar la ansiedad asociada a este trastorno.
Síndrome de Ekbom (delirio de parasitosis).
El síndrome de Ekbom, también denominado delirio de parasitosis, se clasifica como un trastorno delirante somático en el cual el paciente cree firmemente estar infestado por parásitos, sin evidencia médica que lo sustente 2. Estas creencias pueden ir acompañadas de formicación o alucinaciones táctiles y visuales. En el caso presentado, el paciente relaciona las alucinaciones con animales y alimentos, lo cual refuerza la ideación delirante. El uso repetido de insecticidas es característico de conductas compensatorias que refuerzan el delirio5.
El tratamiento principal es farmacológico, con antipsicóticos atípicos como risperidona o quetiapina a dosis ajustadas. El uso de pimozida ha sido tradicional en estos cuadros, pero actualmente se limita por su perfil de riesgo cardiovascular, especialmente en mayores con comorbilidades5.
Además de las alucinaciones táctiles, el paciente también experimenta alucinaciones visuales, describiendo cómo los «bichos» que él percibe a veces se asocian a animales como palomas o gallinas, o incluso a la comida que ingiere, lo que aumenta la ansiedad y la desesperación por su supuesta infestación. Esta asociación con animales específicos y objetos de la vida diaria como la comida evidencia un contenido delirante secundario que refuerza su visión distorsionada de la realidad3.
Este trastorno suele responder de manera deficiente a la lógica o a los intentos de razonamiento. Los esfuerzos por convencer al paciente de que sus percepciones no son reales no tienen éxito, ya que la convicción delirante se mantiene firme y es resistente al argumento racional. El tratamiento antipsicótico es la opción principal para controlar y reducir la intensidad de los síntomas delirantes. Es importante tener en cuenta que el tratamiento debe ser administrado con cautela debido a la edad avanzada del paciente, así como a las comorbilidades que podría tener.
Los factores de riesgo que contribuyen a este trastorno son numerosos y se encuentran estrechamente vinculados a las características del paciente. La edad avanzada es un factor crucial, ya que los trastornos psicóticos y delirantes son más comunes en personas mayores. Además, el paciente presenta déficits visuales y auditivos, condiciones que no solo disminuyen la calidad de vida, sino que también pueden ser gatillantes de alucinaciones, especialmente en personas mayores. La soledad y el duelo prolongado por la muerte de un ser querido también juegan un papel importante en la exacerbación de estos síntomas, ya que la falta de apoyo social puede aumentar el aislamiento emocional y contribuir a la aparición de trastornos psicóticos.
Diagnóstico diferencial:
- Trastorno delirante somático (tipo parasitosis).
- Alucinaciones visuales orgánicas (Charles Bonnet).
- Trastorno psicótico secundario a fármacos o trastorno sensorial.
- Trastorno depresivo con síntomas psicóticos (menos probable).
Uso de pimeozide3.
La pimozida (antipsicótico típico del grupo de las difenilbutilpiperidinas) ha sido históricamente el fármaco más utilizado en el tratamiento del síndrome de Ekbom (delirio de parasitosis), especialmente en adultos de mediana edad o en ausencia de comorbilidad significativa. Sin embargo, actualmente su uso está limitado por el perfil de efectos adversos, especialmente en pacientes de edad avanzada o con enfermedad cardiovascular.
Se podría considerar el uso de pimozida en los siguientes casos 4:
- Pacientes jóvenes o de mediana edad, sin antecedentes de prolongación del QT ni cardiopatía estructural.
- Cuando otros antipsicóticos atípicos (como Risperidona, olanzapina o quetiapina) han fracasado o son mal tolerados.
- Cuadro delirante estructurado, persistente y de alto impacto funcional, con buena adherencia terapéutica y posibilidad de monitorización cardiológica.
Contraindicaciones relativas y absolutas:
- Prolongación del QT en ECG o antecedentes de arritmias (riesgo de torsades de pointes).
- Cardiopatía isquémica, BAV de segundo grado (como en el paciente que describes).
- Uso concomitante de fármacos que prolongan el QT (como trazodona, algunos ISRS, macrólidos).
- Edad > 65–70 años, especialmente si frágil o con comorbilidad relevante.
Dado que el paciente tiene 92 años, BAV de 1er y 2º grado, arritmia, polifarmacia con psicotrópicos la pimozida está contraindicada por riesgo cardiológico. En este perfil, se priorizan antipsicóticos atípicos de bajo riesgo cardiovascular (como quetiapina o risperidona a muy baja dosis), con monitorización cercana5.
CONCLUSIONES
- Las alucinaciones visuales en el contexto de degeneración macular son compatibles con el síndrome de Charles Bonnet.
- La fuerte convicción de la infestación interna y el uso de medidas para combatir a los “bichos” orienta hacia un probable síndrome de Ekbom (delirio de parasitosis).
- Se recomienda revisión por Psiquiatría para valorar tratamiento antipsicótico de forma puntual, monitorización de efectos adversos y seguimiento.
- El apoyo social y emocional es clave. Se sugiere activar recursos comunitarios y familiares.
BIBLIOGRAFÍA
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