Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.59.98.001
AUTORES
- Francisco Javier Echevarria Cerda. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila, México.
- Estrella Patricia Herrera Solís. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila, México.
- Ilse Alondra Lizeth Navarro Oliva. Facultad de Enfermería Mochis, Universidad Autónoma de Sinaloa, Ahome, Los Mochis, Sinaloa, México.
- María Ascencion Tello García. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila, México.
- Pedro Enrique Trujillo Hernández. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila, México.
- Edna Idalia Paulina Navarro Oliva. Facultad de Enfermería y Nutrición “Dr. Santiago Valdés Galindo”, Universidad Autónoma de Coahuila. Saltillo, Coahuila, México.
RESUMEN
Introducción: El consumo de alcohol y los síntomas depresivos representan dos de los principales problemas de salud mental entre la población universitaria, particularmente en estudiantes de enfermería, quienes enfrentan importantes demandas académicas y emocionales. El objetivo del presente estudio fue determinar la relación entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol en estudiantes de enfermería de una universidad pública de Saltillo, Coahuila.
Metodología: Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y correlacional con una muestra de 51 estudiantes seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia. Para la recolección de la información se aplicó una cédula de datos sociodemográficos, el Inventario de Depresión de Beck-II (BDI-II) y el Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT). El análisis estadístico incluyó estadística descriptiva e inferencial mediante las pruebas de Chi cuadrada, U de Mann-Whitney y correlación de Spearman.
Resultados: El 90,2 % de los participantes reportó haber consumido alcohol alguna vez en la vida y predominó el consumo de bajo riesgo en ambos sexos. La mayoría presentó síntomas depresivos mínimos; sin embargo, se identificaron estudiantes con sintomatología leve, moderada y severa. Se observó una correlación positiva y estadísticamente significativa entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol (rs = 0,337; p < 0,05), así como entre la edad y el consumo de alcohol (rs = 0,459; p < 0,01).
Conclusiones. Se concluye que el incremento de los síntomas depresivos se correlaciona con un mayor consumo de alcohol en estudiantes de enfermería. Estos hallazgos evidencian la necesidad de fortalecer las estrategias institucionales de promoción de la salud mental y prevención del consumo de alcohol en el ámbito universitario.
PALABRAS CLAVE
Consumo de alcohol, depresión, estudiantes de enfermería, salud mental, universidades.
ABSTRACT
Background: Alcohol consumption and depressive symptoms are among the most common mental health problems affecting university students, particularly nursing students exposed to high academic and emotional demands. This study aimed to determine the relationship between depressive symptoms and alcohol consumption among nursing students at a public university in Saltillo, Coahuila, Mexico.
Methods: A quantitative, descriptive, and correlational study was conducted with 51 nursing students selected through non-probability convenience sampling. Data were collected using a sociodemographic questionnaire, the Beck Depression Inventory-II (BDI-II), and the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT). Descriptive statistics, Chi-square test, Mann-Whitney U test, and Spearman’s correlation coefficient were used for data analysis.
Results: Overall, 90.2% of participants reported lifetime alcohol consumption, with low-risk drinking being the predominant pattern in both sexes. Most students showed minimal depressive symptoms, although mild, moderate, and severe symptoms were also identified. A positive and statistically significant correlation was found between depressive symptoms and alcohol consumption (rs = 0.337; p < 0.05), as well as between age and alcohol consumption (rs = 0.459; p < 0.01).
Conclusions: Higher levels of depressive symptoms were correlation with greater alcohol consumption among nursing students. These findings highlight the importance of implementing institutional strategies focused on mental health promotion and alcohol use prevention in university settings.
KEY WORDS
Alcohol drinking, depression, students, nursing, mental health, universities.
INTRODUCCIÓN
El consumo de alcohol constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, como consecuencia del impacto de la morbimortalidad, los daños ocasionados a la salud mental y el posible desarrollo de enfermedades crónicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el consumo nocivo de alcohol ocasiona anualmente millones de defunciones y representa un importante factor de riesgo para lesiones, enfermedades cardiovasculares, trastornos neuropsiquiátricos y diversos problemas sociales. En la población joven, el consumo de bebidas alcohólicas se ha normalizado como parte de las actividades recreativas y de socialización, favoreciendo la adopción de patrones de consumo de riesgo desde etapas tempranas de la vida1,2.
El incorporarse a la vida universitaria representa una etapa de transición caracterizada por cambios académicos, personales y sociales que pueden incrementar la vulnerabilidad hacia conductas de riesgo, entre ellas, el consumo de alcohol, ya que frecuentemente es utilizado como una estrategia de afrontamiento frente a situaciones consideradas como estresantes, la presión académica, los problemas familiares o las dificultades emocionales. Diversas investigaciones han demostrado que los estudiantes universitarios presentan prevalencias elevadas de consumo de alcohol, situación que puede afectar su rendimiento académico, las relaciones interpersonales y su bienestar físico y psicológico3,4.
Así mismo, los trastornos depresivos representan una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial entre los adultos jóvenes. Los síntomas depresivos se caracterizan por la presencia persistente de tristeza, pérdida del interés por las actividades habituales, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa, dificultad para concentrarse y disminución del funcionamiento social y académico. En estudiantes universitarios, los síntomas depresivos pueden desarrollarse como consecuencia de las exigencias propias de la formación profesional, la incertidumbre sobre el futuro laboral, las responsabilidades económicas y la limitada disponibilidad de recursos para afrontar situaciones consideradas como estresantes5-7.
Es importante resaltar que los estudiantes de enfermería constituyen una población particularmente vulnerable debido a las características de su formación profesional. Además de las exigencias académicas, enfrentan prácticas clínicas, contacto permanente con el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, así como elevadas cargas emocionales derivadas del cuidado de los pacientes. Estas condiciones pueden favorecer la aparición de síntomas de ansiedad, depresión, agotamiento emocional y otras alteraciones de la salud mental, incrementando al mismo tiempo la probabilidad de recurrir al consumo de alcohol como un mecanismo inadecuado de afrontamiento8-10.
En los últimos años, diversos estudios realizados en estudiantes de enfermería han documentado una elevada prevalencia tanto de síntomas depresivos como de consumo de alcohol. Se reporta que entre el 25 y 33% de los estudiantes presentan sintomatología depresiva, mientras que el consumo de alcohol continúa siendo una conducta frecuente durante la formación universitaria. Además, algunos estudios han identificado una asociación positiva entre ambas variables, sugiriendo que los estudiantes con mayores niveles de sintomatología depresiva presentan una mayor probabilidad de desarrollar patrones de consumo de riesgo o perjudicial de alcohol4,8-11.
En México.el consumo de alcohol inicia cada vez a edades más tempranas; aproximadamente el 20% de los adolescentes ha reportado consumo de alcohol antes de los 15 años. Se destaca que entre el 70% a 80% de los jóvenes universitarios refieren haber consumido alcohol alguna vez en la vida. Se estima que entre el 20% y el 30% presentan patrones de consumo excesivo o de riesgo; y que entre el 5% y 10%, puede desarrollar consumo perjudicial o dependencia. Estas conductas incrementan la probabilidad de presentar consecuencias negativas como accidentes, violencia, bajo rendimiento académico, abandono escolar y problemas de salud mental. En este contexto, la identificación temprana de factores asociados al consumo de alcohol constituye una prioridad para el diseño de programas preventivos dirigidos a esta población12-13.
Hasta el momento la evidencia científica disponible indica que la relación entre el consumo de alcohol y los síntomas depresivos es compleja y bidireccional. Por un lado, la presencia de síntomas depresivos puede favorecer el consumo de alcohol como una estrategia de regulación emocional; y por otro lado, el consumo frecuente de alcohol puede incrementar la intensidad de los síntomas depresivos al alterar los mecanismos neurobiológicos relacionados con el estado de ánimo, perpetuando un círculo que afecta la salud física, mental y el desempeño académico de los estudiantes3-4,14.
A pesar del creciente número de investigaciones desarrolladas en esta temática, continúa existiendo información limitada acerca de esta relación en estudiantes de enfermería pertenecientes a universidades públicas del norte de México. Las diferencias culturales, sociales y académicas entre regiones hacen necesario generar evidencia local que permita comprender el comportamiento de estas variables y diseñar estrategias preventivas acordes con las necesidades de cada contexto educativo.
Los resultados de dichas investigaciones contribuirán a fortalecer el conocimiento sobre la salud mental de esta población y podrán servir como base para el desarrollo de programas institucionales de promoción de estilos de vida saludables, prevención del consumo de alcohol y detección oportuna de problemas de salud mental desde el ámbito de la enfermería. En este sentido y por todo lo anterior expuesto el propósito del presente estudio fue determinar la relación entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol en estudiantes de enfermería de una universidad pública de Saltillo, Coahuila.
METODOLOGÍA
Estudio con enfoque cuantitativo, de diseño no experimental, descriptivo y correlacional. El estudio se desarrolló durante el año 2025 y siguió las recomendaciones metodológicas para estudios observacionales de corte transversal15.
Población y muestra:
La población estuvo integrada por 576 estudiantes de Enfermería. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, obteniéndose una muestra final de 51 estudiantes que cumplieron con los criterios de selección establecidos.
Se incluyeron estudiantes de enfermería que aceptaron participar voluntariamente mediante el consentimiento informado y que reportaron haber consumido alcohol al menos una vez en la vida. Se excluyeron aquellos con diagnóstico previo de depresión o que se encontraban bajo tratamiento psicológico o psiquiátrico al momento del estudio y se eliminaron los cuestionarios incompletos.
Instrumentos:
Para la recolección de la información se emplearon tres instrumentos. En primer lugar, se aplicó una Cédula de Datos Sociodemográficos diseñada para obtener información sobre edad, sexo, ocupación, estado civil e historial de consumo de alcohol (consumo alguna vez en la vida, durante el último año, el último mes y los últimos siete días).
Los síntomas depresivos fueron evaluados mediante el Inventario de Depresión de Beck-II (BDI-II)16, instrumento integrado por 21 reactivos con cuatro opciones de respuesta tipo Likert, cuya puntuación total oscila entre 0 y 63 puntos. Los puntajes permiten clasificar la sintomatología depresiva en mínima (0-13), leve (14-19), moderada (20-28) y grave (29-63)17. En la presente investigación el instrumento mostró una consistencia interna de α = 0,93.
El consumo de alcohol se determinó mediante el Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT)18, desarrollado por la Organización Mundial de la Salud19. Este cuestionario consta de 10 reactivos distribuidos en tres dimensiones: consumo de riesgo, síntomas de dependencia y consumo perjudicial. La puntuación total permite clasificar a los participantes como consumo de bajo riesgo, consumo de riesgo, consumo perjudicial o probable dependencia alcohólica. En este estudio el AUDIT presentó una consistencia interna de α = 0,90.
Procedimiento:
Una vez obtenida la autorización del Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Enfermería y Nutrición «Dr. Santiago Valdés Galindo» de la Universidad Autónoma de Coahuila (FAENUS-CEI-EXT-2025-14), se invitó a participar a los estudiantes mediante un enlace electrónico distribuido a través de la aplicación WhatsApp. Antes de responder los cuestionarios, todos los participantes recibieron información sobre los objetivos del estudio y aceptaron participar de manera voluntaria mediante el consentimiento informado electrónico.
Consideraciones éticas:
La investigación se desarrolló conforme a los principios éticos establecidos en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud de México20 y respetó los principios de autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia21. Se garantizó la participación voluntaria, la confidencialidad de la información y el anonimato de los participantes. El estudio fue clasificado como de riesgo mínimo debido a que la información fue obtenida mediante cuestionarios de autorreporte.
Análisis estadístico:
Los datos fueron procesados a través del programa IBM SPSS Statistics versión 25. Se realizó un análisis descriptivo mediante frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y dispersión. La consistencia interna de los instrumentos se evaluó mediante el coeficiente alfa de Cronbach.
Posteriormente, la distribución de las variables fue analizada mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Debido a que las variables no presentaron distribución normal, se empleó estadística no paramétrica. Las diferencias por sexo se analizaron mediante la prueba U de Mann-Whitney y las variables categóricas mediante la prueba de chi cuadrado de Pearson, para evaluar la relación entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman y se consideró un nivel de significancia estadística de p < 0,05.
RESULTADOS
Participaron 51 estudiantes de Enfermería de una universidad pública de Saltillo, Coahuila. La edad promedio fue de 20,06 ± 2,76 años, con un rango de 17 a 31 años. Predominó el sexo femenino (80,4 %), el estado civil soltero (90,2 %) y los estudiantes dedicados exclusivamente a sus actividades académicas (64,7 %). En cuanto al historial de consumo de alcohol, el 90,2 % reportó haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, el 86,3 % durante el último año, el 64,7 % durante el último mes y el 39,2 % en los siete días (Tabla 1).
La evaluación del consumo de alcohol mediante el AUDIT mostró que el patrón predominante fue el consumo de bajo riesgo (66,7 %), seguido del consumo de riesgo (25,5 %), la probable dependencia alcohólica (5,9 %) y el consumo perjudicial (2,0 %). Aunque las mujeres presentaron una mayor frecuencia de consumo de riesgo y el consumo perjudicial únicamente se observó en este grupo, mientras que la probable dependencia fue ligeramente mayor en los hombres, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (χ² = 0,770; p = 0,857) (Tabla 2).
Respecto a los síntomas depresivos, la puntuación media obtenida en el Inventario de Depresión de Beck-II fue de 14,96 ± 12,34 puntos. Predominó el nivel mínimo de síntomas depresivos (47,1 %), seguido de depresión leve (23,5 %), moderada (21,6 %) y severa (7,8 %). Los hombres presentaron una media ligeramente superior a la observada en las mujeres (18,40 vs. 14,12 puntos); sin embargo, no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos sexos (χ² = 0,441; p = 0,932) (Tabla 3).
El análisis de correlación evidenció una correlación positiva y estadísticamente significativa entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol (rs = 0,337; p < 0,05) lo que significa que a mayor síntomas depresivos, mayor consumo de alcohol. Así mismo, se identificó una correlación positiva entre la edad y el consumo de alcohol (rs = 0,459; p < 0,01), indicando que a mayor edad se observó un mayor nivel de consumo de alcohol entre los participantes (Tabla 4).
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
Los hallazgos del presente estudio evidencian que el consumo de alcohol permanece como una conducta frecuente entre los estudiantes de enfermería, ya que nueve de cada diez participantes reportaron haber consumido bebidas alcohólicas al menos una vez en la vida. La mayoría de los estudiantes presentó un patrón de consumo clasificado como de bajo riesgo; sin embargo, también se identificaron estudiantes con consumo de riesgo, perjudicial y probable dependencia, lo que pone de manifiesto la necesidad de implementar estrategias preventivas dirigidas a este grupo poblacional.
La elevada prevalencia de consumo de alcohol observada es consistente con lo reportado en investigaciones realizadas en estudiantes universitarios de enfermería en México y otros países, donde se ha documentado que el alcohol constituye la sustancia psicoactiva de mayor consumo durante la etapa universitaria8-10. La normalización social del consumo, la presión del grupo de pares, la transición hacia una mayor autonomía y la participación en actividades recreativas donde el alcohol está presente pueden explicar parcialmente la elevada frecuencia de consumo2-3.
Aunque predominó el consumo de bajo riesgo, la identificación de estudiantes con patrones de consumo perjudicial y probable dependencia constituye un hallazgo relevante ya que incluso niveles moderados de consumo pueden favorecer la progresión hacia consumos de mayor gravedad si no se implementan intervenciones oportunas. En estudiantes de enfermería, esta situación adquiere especial importancia debido a que el consumo excesivo de alcohol puede afectar el rendimiento académico, el juicio clínico durante las prácticas asistenciales y el desarrollo de competencias profesionales relacionadas con la seguridad del paciente1,14.
En relación con los síntomas depresivos, se observa que predominó la categoría de depresión mínima; sin embargo, aproximadamente la mitad de los participantes presentó algún grado de sintomatología depresiva, desde leve hasta severa. Este resultado coincide con investigaciones recientes que describen una elevada carga de problemas de salud mental en estudiantes de enfermería, atribuida a las exigencias académicas, las prácticas clínicas, la exposición al sufrimiento humano y la incertidumbre respecto a la incorporación al mercado laboral4,5,11.
A diferencia de lo descrito en algunos estudios internacionales, en esta investigación no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres respecto al consumo de alcohol ni a los síntomas depresivos. Aunque los hombres presentaron una media ligeramente superior de sintomatología depresiva y las mujeres mostraron mayores prevalencias de consumo en algunos indicadores, estas diferencias no alcanzaron significancia estadística. Lo anterior sugiere que ambos grupos podrían estar expuestos a factores de riesgo similares dentro del entorno universitario, por lo que las acciones preventivas deberían dirigirse a toda la población estudiantil y no únicamente a un sexo específico8-9,11.
El principal hallazgo del estudio fue la existencia de una correlación positiva y estadísticamente significativa entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol. Este resultado respalda la evidencia que señala que ambas condiciones suelen coexistir y pueden influenciarse mutuamente. Una posible explicación es que algunos estudiantes recurran al consumo de alcohol como una estrategia de afrontamiento frente al estrés, la ansiedad o el malestar emocional; sin embargo, el consumo reiterado también puede favorecer alteraciones neurobiológicas que incrementan la intensidad de los síntomas depresivos, generando un círculo de retroalimentación que compromete el bienestar psicológico de los estudiantes3-4,14.
Además, se observó una correlación positiva y estadísticamente significativa entre la edad y el consumo de alcohol, indicando que los estudiantes de mayor edad presentaron niveles más elevados de consumo. Este comportamiento podría relacionarse con una mayor independencia, un incremento en la participación en actividades sociales o una mayor disponibilidad económica para adquirir bebidas alcohólicas4. No obstante, debido al tamaño de la muestra y al diseño transversal del estudio, estos resultados deben interpretarse con cautela y corroborarse mediante investigaciones con muestras más amplias.
Los resultados obtenidos resaltan la importancia de fortalecer las acciones de promoción de la salud mental dentro de las instituciones de educación superior. La implementación de programas de tamizaje para la detección temprana de los síntomas depresivos y el consumo de alcohol, así como el desarrollo de intervenciones psicoeducativas y estrategias de afrontamiento saludables, pueden contribuir a reducir la aparición de conductas de riesgo y favorecer el bienestar integral de los estudiantes. El profesional de enfermería, por su formación en promoción de la salud y prevención de enfermedades, desempeña un papel estratégico en el diseño, implementación y evaluación de dichas intervenciones1-2, 7, 22.
El presente estudio identificó una elevada prevalencia de consumo de alcohol entre los estudiantes de enfermería, predominando el consumo de bajo riesgo; sin embargo, también se detectaron casos de consumo perjudicial y probable dependencia, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las acciones preventivas en el ámbito universitario. Aunque la mayoría de los participantes presentó síntomas depresivos mínimos, una proporción importante mostró sintomatología leve, moderada o severa, lo que confirma que la salud mental constituye un aspecto prioritario dentro de la formación de los futuros profesionales de enfermería.
El hallazgo principal fue la existencia de una correlación positiva y estadísticamente significativa entre los síntomas depresivos y el consumo de alcohol, lo que sugiere que el incremento de la sintomatología depresiva se asocia con mayores niveles de consumo de bebidas alcohólicas. Asimismo, la edad mostró una asociación positiva con el consumo de alcohol. Estos resultados respaldan la necesidad de implementar programas institucionales de promoción de la salud mental, detección temprana de síntomas depresivos y prevención del consumo de alcohol dirigidos a estudiantes universitarios. La participación del profesional de enfermería en el diseño y ejecución de estas estrategias puede contribuir al desarrollo de entornos universitarios más saludables y al fortalecimiento del bienestar biopsicosocial de los estudiantes.
BIBLIOGRAFÍA
- Organización Mundial de la Salud. Global status report on alcohol and health and treatment of substance use disorders [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2024 . Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240096745?utm_source=chatgpt.com
- Organización Mundial de la Salud. Alcohol [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2024. Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/alcohol
- Reid AE, Cho GY, Carey KB, Witkiewitz K. World Health Organization Risk Drinking Levels Among Mandated College Students: Associations With Alcohol Use, Mental Health, and Academic Performance. J Stud Alcohol Drugs. 2024;85(4):522-527. doi: 10.15288/jsad.23-00074
- Rosales-Damián G, Hidalgo-Rasmussen CA, Torres-Chávez LJ, Javier-Juárez P. Relación entre consumo de riesgo de alcohol y síntomas depresivos en estudiantes universitarios de México. Rev Int Investig Adicciones. 2024;10(2):144-153.
- American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed. Text Revision. Washington (DC): American Psychiatric Association; 2022.
- Organización Mundial de la Salud. International Classification of Diseases 11th Revision (ICD-11). Geneva: WHO; 2022.
- Organización Mundial de la Salud. Salud mental [Internet]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2025. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
- Ruth-Sahd LA, Schneider MA. Alcohol use and binge drinking in baccalaureate nursing students: A descriptive study. J Prof Nurs. 2022;38:114-120.
- Cortaza-Ramírez L, Calixto-Olalde G, Hernández-López L, Torres-Balderas D. Prevalence of alcohol consumption in nursing students. Medwave. 2022;22(2):e2530. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35370287/
- Méndez-Vallejo A, Salazar-Mendoza J, Castellanos-Contreras E, et al. Consumo de alcohol en estudiantes universitarios de enfermería durante la pandemia por COVID-19. Health Addict. 2023;23(2):153-164. https://doi.org/10.21134/haaj.v23i2.755
- Tenahua-Quitl I, De Avila-Arroyo M, Torres-Reyes A, López-García C, Bonilla-Rodríguez B. Depresión, ansiedad y consumo de alcohol en estudiantes universitarios de enfermería. Enfermería Universitaria. 2024;19(2):19202eu. Disponible en: https://ciberindex.com/c/reu/19202eu
- Ramírez-Toscano Y, Canto-Osorio F, Carnalla M, Colchero MA, Reynales-Shigematsu LM, Barrientos-Gutiérrez T, López-Olmedo N. Patrones de consumo de alcohol en adolescentes y adultos mexicanos: ENSANUT Continua 2022. Salud Pública de México. 2023;65(Supl 1):S75-S83. Disponible en: https://portal.insp.mx/control-tabaco/publicaciones/patrones-de-consumo-de-alcohol-en-adolescentes-y-adultos-mexicanos-ensanut-continua-2022
- Comisión Nacional contra las Adicciones. Informe sobre la situación de la salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas en México 2021. Ciudad de México: Secretaría de Salud; 2022. Disponible en: https://www.gob.mx/conasama/documentos/informe-sobre-la-situacion-de-la-salud-mental-y-el-consumo-de-sustancias-psicoactivas-en-mexico-2021-378881?state=published
- Wood E, Pan J, Cui Z, et al. Does This Patient Have Alcohol Use Disorder? The Rational Clinical Examination Systematic Review. JAMA. 2024;331(14):1215-1224. doi:10.1001/jama.2024.3101
- von Elm E, Altman DG, Egger M, Pocock SJ, Gøtzsche PC, Vandenbroucke JP; STROBE Initiative. The Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE) statement: guidelines for reporting observational studies. Ann Intern Med. 2007;147(8):573-577. doi:10.7326/0003-4819-147-8-200710160-00010.
- Beck AT, Steer RA, Brown GK. Manual for the Beck Depression Inventory-II. San Antonio (TX): Psychological Corporation; 1996.
- Erford BT, Johnson E, Bardhoshi G. Meta-analysis of the English version of the Beck Depression Inventory-II. Meas Eval Couns Dev. 2016;49(1):3-33. doi:10.1177/0748175615596783.
- Saunders JB, Aasland OG, Babor TF, de la Fuente JR, Grant M. Development of the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT): WHO collaborative project on early detection of persons with harmful alcohol consumption-II. Addiction. 1993;88(6):791-804. doi:10.1111/j.1360-0443.1993.tb02093.x.
- Babor TF, Higgins-Biddle JC, Saunders JB, Monteiro MG. AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary health care. 2nd ed. Geneva: World Health Organization; 2001.
- Secretaría de Salud. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud. Última reforma vigente. México.
- World Medical Association. World Medical Association Declaration of Helsinki: Ethical principles for medical research involving human subjects. JAMA. 2013;310(20):2191-2194. doi:10.1001/jama.2013.281053.
- Navarro Oliva EIP, Silva Gherardi-Donato EC da, Díaz-Serrano KV, Fernandes M, Hernández-Martínez K, Navarro-Oliva IAL. Intervención digital basada en mindfulness para la promoción de la salud mental en enfermeros mexicanos. Horiz Enferm. 2025;36(1):113-129. https://doi.org/10.7764/Horiz_Enferm.36.1.113-129
ANEXOS
Tabla 1. Características sociodemográficas e historial de consumo de alcohol de los participantes:
| Variable | f | % |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Femenino | 41 | 80,4 |
| Masculino | 10 | 19,6 |
| Ocupación | ||
| Solo estudia | 33 | 64,7 |
| Estudia y trabaja | 18 | 35,3 |
| Estado civil | ||
| Soltero | 46 | 90,2 |
| Casado/Unión libre/Otro | 5 | 9,8 |
| Consumo de alcohol | ||
| Alguna vez en la vida | 46 | 90,2 |
| Último año | 44 | 86,3 |
| Último mes | 33 | 64,7 |
| Últimos siete días | 20 | 39,2 |
Nota: n = 51.
Tabla 2. Tipo de consumo de alcohol según el AUDIT:
| Tipo de consumo | f | % |
|---|---|---|
| Bajo riesgo | 34 | 66,7 |
| De riesgo | 13 | 25,5 |
| Perjudicial | 1 | 2,0 |
| Probable dependencia | 3 | 5,9 |
Nota: n = 51.
Tabla 3. Niveles de síntomas depresivos:
| Nivel | f | % |
|---|---|---|
| Mínimo | 24 | 47,1 |
| Leve | 12 | 23,5 |
| Moderado | 11 | 21,6 |
| Severo | 4 | 7,8 |
Nota: Media BDI-II = 14,96 ± 12,34, n = 51.
Tabla 4. Correlación entre síntomas depresivos y consumo de alcohol
| Variables | rs | p |
|---|---|---|
| Síntomas depresivos | 0,337 | 0,015 |
| Edad | 0,459 | 0,001 |
Nota: rs = Coeficiente de correlación de Spearman, n = 51.