Tendinitis del bíceps femoral en paciente deportista. Descripción del caso clínico y tratamiento basado en electroterapia

15 mayo 2024

AUTORES

  1. Mario Muñoz Ranz. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Patricia Ibáñez Sánchez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Alberto Noguerol Pérez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

El bíceps femoral conforma parte de los isquiotibiales, con dos cabezas musculares y un tendón que contribuye a la estabilidad de la cadera y rodilla; además flexiona la rodilla, extienda la cadera y participa en la rotación externa de la pierna. Las lesiones en este músculo, comunes en deportes de cambios bruscos de dirección y alta velocidad, abarcan desde tensiones musculares leves hasta roturas; entre ellas, destacamos la tendinitis del bíceps femoral, caracterizada por inflamación y dolor en la región posterior del muslo, limitando la movilidad y afectando actividades diarias y deportivas. En esta línea se muestra el caso clínico de un joven deportista con dolor postero-lateral de la rodilla izquierda durante la extensión, que se intensifica al día siguiente de la actividad física, siendo persistente durante dos semanas. Las pruebas médicas revelan posibles signos de tendinitis del bíceps femoral, la cual, tras la valoración fisioterapéutica, se diagnostica junto a limitación de movilidad y capacidad funcional debido a un aumento del tono muscular y dolor. El tratamiento propuesto involucra técnicas electroterápicas como ultrasonido, elongación eléctrica neuromuscular y TENS, combinadas con métodos tradicionales como masaje funcional, Inhibición por presión de puntos gatillo y estiramientos, además de una readaptación progresiva a la actividad física adaptada a los síntomas del paciente.

PALABRAS CLAVE

Terapia manual, fisioterapia, electroterapia, tendinitis, bíceps femoral.

ABSTRACT

The biceps femoris is part of the hamstrings, with two muscle heads and a tendon that contributes to the stability of the hip and knee; It also flexes the knee, extends the hip and participates in external rotation of the leg. Injuries to this muscle, common in sports with sudden changes of direction and high speed, range from mild muscle tensions to tears; among them, we highlight femoral biceps tendinitis, characterized by inflammation and pain in the posterior region of the thigh, limiting mobility and affecting daily and sports activities. This line shows the clinical case of a young athlete with postero-lateral pain in the left knee during extension, which intensifies the day after physical activity, being persistent for two weeks. Medical tests reveal possible signs of biceps femoris tendonitis, which, after physiotherapy evaluation, is diagnosed along with limitation of mobility and functional capacity due to increased muscle tone and pain. The proposed treatment involves electrotherapeutic techniques such as ultrasound, neuromuscular electrical stretching and TENS, combined with traditional methods such as functional massage, trigger point pressure inhibition and stretching, in addition to progressive readaptation to physical activity adapted to the patient’s symptoms.

KEY WORDS

Manual therapy, physiotherapy, electrotherapy, tendinitis, biceps femoris.

INTRODUCCIÓN

El bíceps femoral, uno de los músculos que componen el complejo musculoesquelético de la región posterior del muslo, se encuentra dentro del grupo de los músculos isquiotibiales y está conformado por dos cabezas musculares: la larga y la corta. Su origen anatómico divergente se encuentra en el isquion, parte inferior y posterior de la pelvis, y en la línea áspera del fémur. Estas cabezas convergen para formar el tendón del bíceps femoral, que se inserta en la cabeza del peroné, contribuyendo a la estabilidad de la cadera y la rodilla. Además de la flexión de la rodilla y la extensión de la cadera, el bíceps femoral desempeña un papel en la rotación externa de la pierna cuando la rodilla está flexionada, siendo fundamental en actividades como caminar, correr o levantar objetos1.

Las lesiones del bíceps femoral son comunes en deportes que implican cambios de dirección abruptos y movimientos de alta velocidad, como el fútbol o la carrera. Estas lesiones varían desde tensiones musculares leves hasta roturas parciales o completas, manifestándose con dolor agudo, debilidad funcional y limitación del movimiento2. Entre estas múltiples lesiones, destacamos por su relevancia al caso clínico posteriormente expuesto la tendinitis del bíceps femoral, una condición asociada a la inflamación del tendón que une este músculo al hueso, se manifiesta como una afección dolorosa y debilitante, generalmente como resultado de movimientos repetitivos o tensiones musculares. Esta condición puede limitar la movilidad y causar molestias significativas en la región posterior del muslo, afectando la funcionalidad en actividades diarias y deportivas3,4. Su diagnóstico se establecerá a través de la evaluación clínica y pruebas de imagen, como ecografías o resonancias magnéticas, que confirman la presencia de inflamación y descartan otras lesiones.

En esta línea, se muestra a continuación el caso clínico de un sujeto con lesión tendinosa en la región mencionada, con el objetivo de ampliar así la bibliografía y literatura científica al respecto, tratando de mejorar así la intervención y resultados terapéuticos en futuros pacientes de características similares.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Anamnesis:

Se trata de un joven de 19 años, estudiante y que practica de forma frecuente tanto baloncesto como entrenamiento en el gimnasio, combinando ejercicios de fuerza y resistencia, invirtiendo aproximadamente una hora y media diaria en estas actividades deportivas.

Respecto a sus síntomas, hace dos semanas, comenzó a experimentar dolor en la región postero-lateral de su rodilla izquierda, particularmente al realizar la extensión completa. Se destaca que la intensificación de los síntomas ocurre al día siguiente de llevar a cabo la actividad deportiva. No relaciona la aparición del dolor con ningún gesto concreto ni con un mecanismo lesional determinado. Además, describe que el dolor al día siguiente de la actividad física se sitúa en una escala visual analógica (EVA) de 5, mientras que normalmente en reposo suele ser de 3.

Por otro lado, se le preguntó por la realización de pruebas médicas complementarias realizadas con anterioridad que pudieran facilitar un posible diagnóstico fisioterapéutico. En este caso, el paciente contaba con radiografías, resonancias y ecografías. En esta última prueba se señaló una posible tendinitis del bíceps femoral.

Cabe destacar además que, en términos generales, el paciente mantiene un buen estado de salud, respaldado por hábitos nutricionales positivos y la ausencia de consumo de sustancias tóxicas. No presenta antecedentes médicos relevantes ni familiares que pudieran estar vinculados a esta sintomatología reciente en su rodilla izquierda.

Inspección:

Respecto a la inspección estática, destacamos en primer lugar la ausencia de cambios en el trofismo o coloración de la piel. Centrándonos en el aspecto más postural, señalamos en el plano frontal desde una vista anterior un varo de ambas rodillas con un pie izquierdo ligeramente en supinación; en la vista posterior apreciamos un varo en ambos calcáneos y una ligera inflamación en la región externa del hueco poplíteo de la rodilla izquierda. En cuanto al plano sagital, apreciamos un flexum de rodilla y cadera izquierda.

Por otro lado, respecto a la inspección dinámica, no se aprecian modificaciones apreciables del patrón de marcha de forma habitual, aunque sí refiere leve cojera los días después del entrenamiento. En suma, al solicitar la flexión y extensión activa de rodilla podemos apreciar una extensión de 5 grados en ambas rodillas y una flexión de 130 en la rodilla izquierda, mientras que será de 140 en la derecha.

En cuanto a la inspección neural, esta fue llevada a cabo mediante el test de Lasègue para descartar posibles afecciones del mismo, los resultados fueron negativos a la provocación.

Valoración muscular:

Realizamos la valoración muscular del paciente separado en 2 bloques funcionales, flexión y extensión de rodilla. A nivel de fuerza ambas rodillas mostraron un 5 en la escala Daniels, sin embargo, la rodilla izquierda mostró síntomas dolorosos durante la práctica de las mismas, que no dieron lugar a disminución de la capacidad funcional.

En cuanto a la palpación estructural, encontramos una elevada tensión de la musculatura en la zona posterolateral del muslo, percibiendo múltiples bandas tensas y adherencia entre tabiques musculares, siendo todo ello mayormente destacable en el lado izquierdo. Además, existe dolor a la palpación de la estructura tendinosa. En suma, a ello, se encuentra una falta de movilidad de los tejidos tanto intra como intercompartimental. Por último, al realizar un test de la calidad muscular, apreciamos una sensación terminal elástica, la cual nos indica una limitación articular por problemas musculares.

DIAGNÓSTICO FISIOTERAPÉUTICO

Tras el análisis de todo lo anterior y con la ayuda de las pruebas médicas aportadas, podemos señalar a nivel de diagnóstico fisioterapéutico una limitación de la movilidad en la rodilla izquierda con leve pérdida de la capacidad funcional debida a un aumento del tono muscular con pérdida de la movilidad tanto intramuscular con intermuscular con además susceptible lesión tendinosa del tendón del bíceps femoral izquierdo.

OBJETIVOS TERAPÉUTICOS Y TRATAMIENTO

Tras la presentación del caso clínico en profundidad, será básico plantear los objetivos terapéuticos, así como los medios y técnicas principales empleados para su éxito. En primer lugar, destacaremos como objetivos la disminución del dolor, reducir la inflamación, mayor estiramiento muscular, disminución del tono muscular y readaptación del tendón. Para ello, nos basamos en este caso principalmente en un tratamiento electroterápico, por lo que emplearemos ultrasonido principalmente para disminuir dolor e inflamación, técnicas de elongación eléctrica neuromuscular para ganar estiramiento muscular, y TENS tanto para el dolor como para el tratamiento del punto gatillo. Los protocolos usados para cada terapia en este caso fueron los siguientes:

Ultrasonido:

  • Frecuencia: 1 MHz (profundo).
  • Tamaño del cabezal: Grande, 6 ERA.
  • Modo de emisión: Pulsado.
  • Intensidad: 1 W/cm2.
  • Dosis: 30 J/cm2.
  • Forma de aplicación: Directa.
  • Tiempo de aplicación: 15 minutos.

 

Elongación eléctrica neuromuscular:

  • Colocación del paciente: Supino, con estabilización de la pierna contralateral mediante cincha y apoyo bajo la columna lumbar.
  • Electrodos: Adhesivos, con el electrodo negativo [-] ubicado en el punto motor de los isquiotibiales y el electrodo positivo [+] colocado de forma proximal sobre el vientre muscular.
  • Forma de la onda: Interferencial.
  • Portadora: 4000Hz.
  • AM (Modulación de Amplitud): 50-80 Hz.
  • Intensidad: Ajustada hasta producir contracción muscular.

 

TENS:

Frecuencia: 100 MHz.

Tiempo de pulso: 200 microsegundos.

Colocación de electrodos: El electrodo [+] se utilizó como indiferente de forma amplia, mientras que el electrodo [-] se posicionó directamente sobre el punto gatillo.

Además de la electroterapia, utilizaremos métodos tradicionales para tratar la patología como el masaje funcional, la inhibición por presión de puntos gatillo y estiramientos estáticos. Además, será de gran importancia la readaptación progresiva a la práctica deportiva con una carga adaptada y ajustada a los síntomas del paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Burkett LN. Investigations into hamstring strains. The case of the hybrid muscle. J Sports Med. 1975; 3(5): 228-31.
  2. McGoldrick F, Colville J. Spontaneous rupture of the biceps femoris. Arch Orthop Trauma Surg. 1990; 109(4): 234.
  3. Bansal R, Taylor C, Pimpalnerkar AL. Snapping knee: an unusual biceps femoris tendon injury. Knee. 2005; 12:458.
  4. Lokiec F, Velkes S, Schindler A, et al. The snapping biceps femoris syndrome. Clin Orthop Relat Res. 1992; 283:205.

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