Terapia de presión negativa: intervención enfermera en heridas complejas

10 agosto 2025

AUTORES

  1. David Arcusa Puente. Enfermero USMA CE Inocencio Jiménez. Zaragoza, España.
  2. Ángela Rodríguez Val. Enfermera. Servicio Oncología del HCU. Zaragoza, España.
  3. Laura Gracia Galindo. Enfermera Servicio de Farmacia en HCU. Zaragoza, España.
  4. Diana Alonso Sáenz. Enfermera USMA CE Inocencio Jiménez. Zaragoza, España.
  5. Eliana Solari Mendoza. Enfermera USMA CE Inocencio Jiménez. Zaragoza, España.
  6. Diego Laborda Galindo. Enfermero Servicio de Urgencias del Hospital Quirón Zaragoza.

 

RESUMEN

La terapia de presión negativa (TPN) es una técnica avanzada para el tratamiento de heridas que consiste en la aplicación de presión subatmosférica en el lecho de la herida, facilitando así la formación de tejido de granulación, la reducción del edema y la disminución de la carga bacteriana. Esta presión negativa se aplica de manera controlada a través de un sistema cerrado y es una competencia de enfermería.

La TPN se aplica en heridas complejas como úlceras por presión, heridas quirúrgicas infectadas, úlceras vasculares y heridas traumáticas. Este trabajo revisa los fundamentos de la TPN, su efectividad clínica, indicaciones, contraindicaciones y cuidados de enfermería. Además, también señala la importancia de la educación al paciente y la gestión interdisciplinaria.

Se concluye que la TPN es una herramienta efectiva en el tratamiento de heridas complejas, siempre que se integre dentro de un abordaje integral y personalizado.

PALABRAS CLAVE

Terapia de presión negativa, heridas complejas, enfermería, cuidado de heridas, cicatrización.

ABSTRACT

Negative pressure wound therapy (NPWT) is an advanced technique for wound management that involves the application of subatmospheric pressure to the wound bed, thereby promoting the formation of granulation tissue, reducing edema, and decreasing the bacterial load. This negative pressure is applied in a controlled manner through a closed system and falls within the scope of nursing practice.

NPWT is used for complex wounds such as pressure ulcers, infected surgical wounds, vascular ulcers, and traumatic injuries. This paper reviews the principles of NPWT, its clinical effectiveness, indications, contraindications, and nursing care. It also highlights the importance of patient education and interdisciplinary management.

It is concluded that NPWT is an effective tool in the treatment of complex wounds, provided it is integrated into a comprehensive and personalized care approach.

KEY WORDS

Negative pressure wound therapy, complex wounds, nursing, wound care, healing.

DESARROLLO DEL TEMA

Las heridas complejas son aquellas que, por su extensión, profundidad y cronicidad, afectan gravemente la calidad de vida de los pacientes y constituyen un reto para el personal de enfermería. En contraposición a las curas convencionales, la terapia de presión negativa (TPN) representa una opción de tratamiento especializada que optimiza los procesos de cicatrización y reduce las complicaciones asociadas mediante la mejora de la oxigenación tisular, la estimulación del angiogénesis y la reducción de la carga bacteriana en el lecho de la herida1.

1. Fundamento y mecanismo de acción de la TPN:

La TPN es una técnica que consiste en la aplicación de una presión negativa continua o intermitente sobre una herida mediante un apósito sellado y conectado a un dispositivo de vacío². Estos dispositivos de vacío son conocidos con las siglas VAC por las iniciales de su nombre en inglés (Vacuum Assisted Closure). Este sistema genera una presión subatmosférica que permite retirar el exudado, reducir el edema intersticial y estimular la formación de tejido de granulación³.

¿Cómo se consigue esta mejoría en la cicatrización de las heridas?:

  • Aumento de la perfusión tisular local⁴.
  • Crea un ambiente húmedo que favorece la cicatrización.
  • Elimina el exceso de exudado y los microorganismos infecciosos asociados a este (que pueden ralentizar el crecimiento y la proliferación celular en el lecho de la herida).
  • Reducción de la colonización bacteriana⁵.
  • Reducción del edema local.
  • Contracción del lecho de la herida⁶.
  • Estimulación de la formación de tejido de granulación debido al cambio de estructuras celulares (la baja presión intermitente altera estructuras celulares de las células en el lecho de la herida provocando que se desencadene una cascada de señales celulares que aumentan la tasa de división celular y la formación de tejido de granulación)⁴.

 

Estos mecanismos hacen de la TPN una herramienta eficaz en el manejo de heridas de difícil curación.

2. Indicaciones clínicas:

La TPN está indicada en diversos tipos de heridas, especialmente aquellas de evolución tórpida o con factores de riesgo asociados. Entre las principales indicaciones se encuentran:

  • Úlceras por presión de grado III y IV⁷.
  • Heridas quirúrgicas con dehiscencia o infección⁸.
  • Úlceras vasculares y pie diabético⁹.
  • Heridas traumáticas abiertas con exposición ósea o tendinosa¹⁰.

 

3. Contraindicaciones:

Existen contraindicaciones absolutas y relativas para el uso de TPN. Entre las absolutas se incluyen:

  • Heridas con tejido necrótico, infección en curso o tejido desvitalizado⁸.
  • Hemorragia activa en el lecho de la herida⁴.
  • Fístulas no exploradas⁶.
  • Heridas con estructuras vitales expuestas (directamente sobre vasos sanguíneos, hueso, tendones, órganos o injertos vasculares expuestos), ni sobre tejidos con células malignas⁹.

 

Las contraindicaciones relativas incluyen dolor severo no controlado y mala tolerancia al sistema de vacío.

4. Componentes del sistema:

El sistema de TPN se compone de:

  • Un apósito, de espuma de poliuretano o de gasa, diseñado para ajustarse al contorno de la herida¹¹.
  • Un conducto de drenaje que enlaza el apósito con un contenedor cerrado destinado a recolectar los fluidos¹².
  • Un dispositivo de succión que genera presión negativa, ya sea de forma continua o intermitente, según las necesidades del tratamiento¹³.
  • que genera presión negativa, ya sea de forma continua o intermitente, según las necesidades del tratamiento¹³.

 

5. Rol de enfermería:

El papel del profesional de enfermería es fundamental en todas las etapas del tratamiento con TPN:

  • Valoración inicial de la herida: se analiza la profundidad de la lesión, el tipo de tejido presente, la cantidad y aspecto del exudado, así como posibles signos de infección y nivel de dolor experimentado por el paciente¹⁴.
  • Preparación del lecho: incluye la limpieza con solución salina o antisépticos y el desbridamiento si fuese necesario⁸.
  • Aplicación del sistema: consiste en la colocación del apósito bajo condiciones estériles, garantizando un sellado efectivo y la correcta conexión al dispositivo de vacío¹⁵.
  • Monitoreo: evaluación continua del funcionamiento del equipo, volumen y características del exudado y detectar señales de alarma como mal olor o signos de infección⁷.
  • Educación al paciente: instrucciones para el autocuidado, la identificación de posibles complicaciones, las normas de higiene y el uso correcto del equipo en el entorno domiciliario¹⁶.

 

6. Complicaciones y limitaciones:

Las complicaciones más comunes relacionadas con la terapia de presión negativa (TPN) incluyen:

  • Dolor localizado en el área donde se aplica el sistema¹⁷.
  • Aparición de lesiones por presión, ya sea debajo del apósito o en los bordes de la herida¹⁶.
  • Episodios de sangrado leve al momento de realizar el cambio del apósito¹⁸.
  • Bloqueo del sistema de succión debido a la acumulación de fibrina o restos celulares¹⁹.

 

CONCLUSIÓN

La terapia de presión negativa constituye una revolución en el abordaje de heridas complejas. Su funcionamiento, basado en la aplicación controlada de presión negativa, crea un ambiente óptimo para el proceso de cicatrización, ayuda a prevenir infecciones y mejora los resultados clínicos. No obstante, su uso exige conocimientos técnicos específicos y experiencia profesional por parte del equipo de enfermería, encargado del manejo de esta terapia. La adecuada selección del paciente, el seguimiento continuo de la evolución de la herida y la formación del paciente para su autocuidado son factores clave para lograr una terapia exitosa. Incorporada dentro de un enfoque multidisciplinario, la TPN se consolida como una alternativa segura y efectiva dentro del tratamiento avanzado de heridas.

 

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