Trabajo monográfico. Úlceras por presión y terapias alternativas

29 agosto 2025

 

 

AUTORES

  1. Ionela Diaconescu Nedea. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. María Díaz Ara. Graduada en Enfermería. Especialista en pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Eva María Sanz Baguena. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Paula Fediuc. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. María Victoria Miera Sebastián. Diplomada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  6. Ramona Bilba. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las escaras o úlceras por presión son lesiones que afectan a la piel y tejidos subyacentes. Las úlceras son muy comunes en pacientes encamados y se trata de una de las complicaciones intrahospitalarias mas comunes. Además de un correcto tratamiento, la prevención resulta un pilar fundamental en este tipo de lesiones. El objetivo de este artículo es recopilar información sobre los conceptos básicos de este tipo de lesiones, así como las nuevas líneas de investigación en materia de úlceras y terapias alternativas en estudio.

PALABRAS CLAVE

Úlceras por presión, terapéutica, enfermería.

ABSTRACT

Pressure ulcers, also known as bedsores, are injuries that affect the skin and underlying tissues. These ulcers are very common in bedridden patients and are one of the most common in-hospital complications. In addition to proper treatment, prevention is a fundamental pillar in managing these types of injuries. The goal of this article is to gather information on the basic concepts of these injuries, as well as new lines of research on ulcers and alternative therapies currently under study.

KEY WORDS

Pressure ulcer, therapeutics, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

Las úlceras por presión o escaras son lesiones de la piel y tejidos subyacentes. Generalmente, son causadas por el efecto de una presión constante sobre un punto concreto. En consecuencia, disminuye o imposibilita el flujo sanguíneo del área o zona, generando daño celular y resultando en una lesión celular. Es muy común visualizar úlceras en pacientes con movilidad reducida, personas mayores con fragilidad tisular y enfermedades crónicas. El manejo integral de este tipo de lesiones es crucial para prevenir complicaciones1.

DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN:

Definición según la OMS:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las úlceras por presión (UPP) como «lesiones locales en la piel y/o tejidos subyacentes, generalmente sobre una prominencia ósea, que resultan de una presión prolongada combinada con fuerzas de cizallamiento». Es común visualizar este tipo de lesiones en pacientes ancianos, postquirúrgicos, con movilidad reducida o patologías crónicas1.

Clasificación:

Las úlceras por presión se clasifican según su gravedad y profundidad. La clasificación más aceptada es la propuesta por la National Pressure Injury Advisory Panel (NPIAP), que realiza cuatro divisiones1:

  • Grado I: Enrojecimiento de la piel que no desaparece cuando se elimina el factor que ejerce presión. No afecta a capas subyacentes y clínicamente la piel no presenta pérdida de integridad.
  • Grado II: Se observa pérdida en el grosor de la piel. Afecta a capas subyacentes, más específicamente la epidermis y la dermis. Además de la pérdida del grosor de la piel, se pueden visualizar ampollas o lesiones superficiales.
  • Grado III: En el grado III, se observa discontinuidad de la epidermis, pérdida total del grosor de la piel, lesión de la dermis y tejidos subyacentes. En la lesión se pueden observar zonas necróticas y un aumento progresivo de la extensión de la lesión.
  • Grado IV: Las úlceras de grado IV cursan con destrucción extensa de la epidermis, dermis y tejidos subyacentes, pudiendo afectar incluso a músculos y estructuras de soporte. El acceso de bacterias a estas áreas profundas puede dar lugar a infecciones graves2,3.

 

Además, las úlceras por presión pueden causar dolor, malestar general y fiebre entre otros.

ETIOLOGÍA:

El origen de las úlceras por presión resulta de la combinación de varios factores, entre los que distinguimos una un factor mecánico como puede ser una presión continuada y factores fisiológicos como, por ejemplo, patologías crónicas como la diabetes. Estos factores combinados dan lugar a una disminución del aporte sanguíneo, lo que resulta en una lesión celular1,4.

Otros factores que aumentan el riesgo de aparición de ulceras por presión son, la fricción y la humedad. La humedad está directamente relacionada con la incontinencia fecal y urinaria y el uso pañales que favorecen una piel húmeda. Además, patologías como la diabetes, enfermedades crónicas o condiciones como la desnutrición y la deshidratación contribuyen a la aparición y mal pronóstico en el tratamiento de las úlceras por presión3.

FACTORES DE RIESGO:

De manera más detallada, estos son algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar úlceras por presión:

  • Movilidad reducida: Un ejemplo de esto son los pacientes encamados o aquellos con dificultades para moverse o mantener posturas adecuadas (V), de acuerdo con la Teoría de las IVX Necesidades Básicas de Virginia Henderson. Dentro de este grupo, es crucial prestar especial atención a los pacientes con alteraciones en el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso periférico (SNP), ya que su percepción del dolor y las señales que indican la necesidad de moverse o cambiar de posición pueden estar alteradas2,4.
  • Edad avanzada: Los pacientes mayores tienen una piel más frágil y disminuye la capacidad de regeneración celular.
  • Desnutrición y deshidratación: La falta de nutrientes esenciales debilita la piel. La deshidratación da lugar a una piel más seca y menos elástica.
  • Enfermedades crónicas: Diabetes, insuficiencia renal, o enfermedades cardiovasculares entre otras5.

 

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO:

El diagnóstico de las úlceras por presión se fundamenta principalmente en una evaluación clínica detallada. Es esencial realizar una inspección minuciosa de la piel, prestando especial atención a las áreas de mayor riesgo, como las prominencias óseas, incluyendo talones y sacro, entre otras. Además, se deben utilizar escalas de valoración, como la escala de Braden o Norton, que permiten identificar a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar úlceras6.

El tratamiento incluye, en primera instancia alivio de la presión de las áreas afectadas realizando cambios posturales e introduciendo dispositivos que distribuyan la presión de manera uniforme como pueden ser los colchones antiescaras.

En relación al tratamiento es importante una valoración adecuada de la herida, realizando siempre una limpieza previa y cura en función de la necesidad (usando técnicas de desbridamiento físico y/o enzimático, si fuese necesario) y colocación de apósitos según las indicaciones y necesidades. Si la úlcera está infectada, podría ser necesario administrar tratamiento antibiótico. En casos más graves, se puede requerir la eliminación de tejido necrosado o infectado a través de una intervención quirúrgica.

Finalmente, dentro del enfoque integral del tratamiento, es crucial prestar atención a la correcta nutrición, hidratación e higiene del paciente para favorecer una adecuada recuperación7,8.

 

COMPLICACIONES:

Las úlceras por presión pueden generar diversas complicaciones si no se manejan adecuadamente. Entre las más comunes se incluyen, infecciones locales, lo que da lugar a celulitis, abscesos y en casos graves, osteomielitis, entre otras. Sepsis, si la infección se disemina al torrente sanguíneo. Dolor crónico, afectando la calidad de vida del paciente y su bienestar y retraso en la cicatrización, si las úlceras no se tratan adecuadamente9,10.

PREVENCIÓN:

La prevención supone un pilar fundamental en la actuación de ulceras por presión. Aunque se ha expresado parte en los puntos anteriores, es necesario dejar claras todos los aspectos a tener en cuenta para evitar la aparición de úlceras por presión. Las principales medidas preventivas incluyen el cambio postural del paciente, el uso de colchones antiescaras y una hidratación y nutrición adecuadas. Otras

medidas incluyen además de cambios posturales y uso de dispositivos que reparten la presión, una meticulosa inspección diaria y un cuidado de la misma, manteniéndola limpia, seca e hidratada. El manejo adecuado de la incontinencia urinaria y fecal es imprescindible para evitar un ambiente húmedo que favorezca la aparición de lesiones. Por último, es necesario hacer uso de las escalas de evaluación de riesgos para identificar pacientes con mayor riesgo de aparición de lesiones por presión10,11.

 

TERAPIAS ALTERNATIVAS:

En los últimos años, se ha explorado el uso de terapias alternativas y complementarias en el tratamiento de las úlceras por presión, especialmente en casos crónicos o difíciles de tratar. Estas terapias, no sustituyen el tratamiento convencional, pero pueden ser útiles en ciertos contextos o como coadyuvantes. Algunas de las más destacadas incluyen:

1. Oxigenoterapia hiperbárica: La terapia con oxígeno implica la administración de oxígeno a altas concentraciones en un ambiente de alta presión. Aunque su precio es elevado, se ha demostrado que es efectiva en úlceras de difícil cicatrización, sobre todo en pacientes con patología diabética de base. Los estudios muestran que el aumento en la concentración de oxígeno favorece la cicatrización de heridas, mejora la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos) y modula la respuesta inflamatoria12.

2. Uso de células madre: Las células madre son una opción prometedora en la regeneración de tejidos en úlceras por presión crónicas. Se ha investigado el uso de injertos de células madre para promover la curación de las heridas. Las células madre mesenquimatosas pueden diferenciarse en queratinocitos, fibroblastos y otros tipos celulares necesarios para la reparación de la piel. Además, tienen la capacidad de secretar factores de crecimiento que modulan la respuesta inflamatoria, favoreciendo la regeneración de los tejidos. Esta terapia todavía está en etapas experimentales y requiere más investigaciones para confirmar su efectividad y seguridad a largo plazo13.

3. Terapia con láser de baja intensidad: La terapia con láser de baja intensidad es otra opción terapéutica que se utiliza para mejorar la cicatrización de las úlceras por presión. La luz láser de baja intensidad penetra en los tejidos y estimula la actividad mitótica de las células, aumenta la producción de ATP (adenosín trifosfato) y activa las vías de señalización celular que favorecen la regeneración celular y la síntesis de colágeno. Esta terapia también modula la inflamación y promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que facilita el suministro de oxígeno y nutrientes a los tejidos dañados. Este tipo de terapia sigue siendo un área activa de investigación y aún no tiene resultados concluyentes13.

4. Uso de apósitos avanzados: En cuanto al tratamiento local, los apósitos avanzados han mostrado beneficios en la gestión de las úlceras por presión. Los apósitos avanzados incluyen hidrocoloides, alginatos, apósitos de espuma y membranas de gel, que ayudan a mantener la herida en un entorno húmedo y a absorber el exceso de exudado. Algunos de estos apósitos están impregnados con agentes antimicrobianos o factores de crecimiento que estimulan la regeneración celular y previenen infecciones14.

Los apósitos bioactivos, como las membranas de colágeno y las láminas de piel sintética, tienen la capacidad de promover la regeneración de los tejidos y mejorar la integridad de la piel.

5. Terapias con láminas de piel sintética: Las láminas de piel sintética, que contienen colágeno y otros componentes bioactivos, pueden ser utilizados para el tratamiento de úlceras por presión. Estas láminas pueden acelerar la regeneración de la piel y proteger las áreas vulnerables12,13.

6. Terapias con Productos Derivados de la Sangre: El plasma rico en plaquetas (PRP) es un tratamiento emergente que utiliza componentes de la sangre del propio paciente, específicamente las plaquetas, que contienen factores de crecimiento esenciales para la reparación de los tejidos. El PRP se obtiene mediante la centrifugación de la sangre del paciente y se aplica directamente sobre la úlcera. Los factores de crecimiento presentes en las plaquetas estimulan la proliferación celular, la angiogénesis y la síntesis de colágeno, lo que acelera la cicatrización de las úlceras por presión14.

 

CONCLUSIÓN

El manejo adecuado de las úlceras por presión requiere un enfoque integral que incluya la prevención, diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y una evaluación continua de los pacientes. El rol de la enfermería es esencial para identificar los riesgos, aplicar las medidas preventivas y ofrecer cuidados de calidad. La educación del paciente y la familia también es clave para reducir la incidencia de estas lesiones.

Las terapias alternativas en el tratamiento de las úlceras por presión han mostrado un gran potencial, y muchas de ellas están respaldadas por estudios científicos que evidencian su eficacia en la aceleración del proceso de curación y la mejora de los resultados. Sin embargo, estas terapias aún deben ser evaluadas con mayor rigor a través de ensayos clínicos para determinar su efectividad, seguridad y costo-efectividad a largo plazo.

Es importante que los profesionales de la salud utilicen un enfoque basado en la evidencia y consideren la integración de estas terapias alternativas como parte de un tratamiento integral que combine las mejores prácticas convencionales y emergentes. Aunque las terapias alternativas ofrecen soluciones prometedoras, se debe tener en cuenta que no reemplazan los enfoques tradicionales, sino que se deben aplicar en conjunto con las estrategias convencionales de manejo de las úlceras por presión.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. National Pressure Injury Advisory Panel. Prevention and treatment of pressure ulcers: Clinical practice guideline. 2014.
  2. World Health Organization (WHO). Pressure ulcers: Facts and statistics. 2015.
  3. Smith, P., et al. Management of pressure ulcers in healthcare settings. Journal of Nursing, 2023; 45(7): 1212-1219.
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  5. Stechmiller, J., et al. Nutritional management of pressure ulcers: The role of diet in wound healing. Wound Care Journal, 2021; 40(5): 243-250.
  6. Reddy, M., et al. Preventing pressure ulcers in hospitals: A systematic review of the evidence. Journal of the American Medical Association (JAMA), 2020; 324(8): 840-848.
  7. Thom SR, Bhopale VM, Cerniglia GJ, et al. Hyperbaric oxygen therapy for the treatment of chronic non-healing wounds. Wound Repair Regen. 2014;22(1):15-22. doi: 10.1111/wrr.12124.
  8. Zhao J, Liu Z, Chen Q, et al. The effect of mesenchymal stem cell transplantation on pressure ulcer healing in patients with chronic non-healing wounds. Stem Cell Res Ther. 2020;11(1):112. doi: 10.1186/s13287-020-01888-9.
  9. Altavilla D, De Meo F, Cucinotta D, et al. Efficacy of low-intensity laser therapy in the treatment of pressure ulcers: a randomized controlled trial. Lasers Surg Med. 2018;50(3):288-295. doi: 10.1002/lsm.22845.
  10. Gava AL, Azzolini C, Silva MV, et al. Low-level laser therapy in wound healing of pressure ulcers: A systematic review and meta-analysis. Photomed Laser Surg. 2019;37(5):305-314. doi: 10.1089/pho.2018.4533.
  11. Weber R, Brauner M, Bucher J, et al. Hydrocolloid dressings in the management of chronic wounds: a review of clinical studies. J Wound Care. 2020;29(7):413-421. doi: 10.12968/jowc.2020.29.7.413.
  12. Murray S, Palkovitz A, Hendricks S. The role of antimicrobial dressings in the management of pressure ulcers. Int Wound J. 2021;18(4):467-473. doi: 10.1111/iwj.13574.
  13. Zhao Y, Li X, Hu L, et al. Efficacy of autologous platelet-rich plasma for the treatment of pressure ulcers: a prospective randomized clinical trial. Plasma Ther. 2019;30(2):207-215. doi: 10.1002/plth.2018.079.
  14. Liu H, Chen Z, Zhang J, et al. The effectiveness of platelet-rich plasma for treating chronic wounds: a systematic review and meta-analysis. Wound Repair Regen. 2021;29(1):17-24. doi: 10.1111/wrr.12924.

 

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