AUTORES
- Laura Clavería de Cea. Diplomada en Enfermería. Instituto Aragonés de Servicios. Sociales. Residencia Personas Mayores «Ciudad de Huesca”. España.
- Marta Aragón Clavería. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (Santa Cruz de Tenerife). España.
- Marina Cantero Bautista. Graduada en Enfermería. Hospital Marina Baixa (La Vila Joiosa). España.
- Yadira Sarmiento Vidal. Graduada en Enfermería. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Residencia Personas Mayores «Ciudad de Huesca”. España.
- Nuria Tabuenca Alberich. Graduada en Enfermería. Hospital Comarcal de Vinarós. España.
- Javier Monge Martínez. Graduado en Enfermería. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Residencia Personas Mayores «Ciudad de Huesca”. España.
RESUMEN
La circulación venosa, está constituida por una red venosa que lleva la sangre de los diferentes tejidos al corazón, con la presencia de un aparato valvular en su interior que permite el paso de la sangre únicamente hacia el corazón.
Existen dos sistemas venosos, una red venosa profunda y otra superficial.
El sistema venoso profundo va acompañando a las arterias y forma la red venosa principal, que confluye en las venas cavas superior e inferior. Estas venas son las más grandes del cuerpo humano y desembocan directamente en el corazón.
El sistema venoso superficial está formado por una amplia red venosa cuya función principal es conducir la sangre venosa de la piel y del tejido celular subcutáneo hacia el sistema venoso profundo. Ambos sistemas venosos se encuentran interconectados entre sí a través de numerosas venas denominadas perforantes, que conducen la sangre desde el sistema venoso superficial al profundo.
La trombosis se podría explicar como la ocupación de la luz del vaso. Según a qué sistema venoso afecte, las clasificaremos como superficiales o venosas, siendo las venosas de mayor relevancia por la mayor gravedad de sus complicaciones1,2.
PALABRAS CLAVE
Trombosis venosa, superficial, profunda, tromboembolismo.
ABSTRACT
Venous circulation is made up of a venous network that carries blood from the different tissues to the heart, with the presence of a valve apparatus inside that allows blood to pass only to the heart.
There are two venous systems, a deep venous network and a superficial one.
The deep venous system accompanies the arteries and forms the main venous network, which converges into the superior and inferior vena cava. These veins are the largest in the human body and flow directly into the heart.
The superficial venous system is formed by a broad venous network whose main function is to conduct venous blood from the skin and subcutaneous cellular tissue to the deep venous system. Both venous systems are interconnected with each other through numerous veins called perforators, which carry blood from the superficial to the deep venous system.
Thrombosis could be explained as the occupation of the lumen of the vessel. Depending on which venous system it affects, we will classify them as superficial or venous, with the venous ones being of greater relevance due to the greater severity of their complications1,2.
KEY WORDS
Venous thrombosis, superficial, deep, thromboembolism.
DESARROLLO DEL TEMA
La clasificación habitual de las trombosis es haciendo distinción según su afectación entre superficial y profunda.
La trombosis venosa superficial (TVS), consiste en la inflamación de una o más venas del sistema venoso superficial que suele implicar la ocupación de la luz del vaso por un proceso trombótico. Clínicamente se caracteriza por dolor local junto con la palpación de un cordón duro, enrojecido, caliente y doloroso localizado en el recorrido natural de la vena. De forma general es una entidad de curso benigno. El diagnóstico es clínico.
La trombosis venosa profunda da lugar cuando el trombo se forma en una de las venas del sistema venoso profundo. Este trombo tiene dos consecuencias inmediatas. Por un lado, provoca una parada de la circulación venosa en ese punto, complicando en ocasiones de forma crítica el retorno de ésta hacia el corazón. Y por otro lado el trombo puede desprenderse y emigrar hasta el corazón, desde donde se dirigirá hacia las arterias pulmonares, produciendo una dificultad en el paso de la sangre hacia el pulmón impidiendo, por tanto, una correcta oxigenación de ésta. En este caso hablaremos de tromboembolismo pulmonar, si este es muy grande es potencialmente mortal1,2.
Etiología2,3:
La trombosis venosa superficial suele tener relación con la irritación asociada al uso de los accesos venosos, o bien tener una causa desconocida.
La trombosis venosa profunda tiene más variedad de causas como la edad (el riesgo se duplica cada década en comparación a la anterior), una cirugía, el reposo prolongado en cama, los antecedentes previos tanto personales como familiares, estados primarios de hipercoagulabilidad, toma de anticonceptivos orales, embarazo, puerperio, catéteres femorales, obesidad, insuficiencia venosa, insuficiencia cardíaca, infarto reciente, cáncer y el tratamiento con quimioterapia.
Fisiopatología3:
Una lesión endotelial activa la hemostasia por diversas interrelaciones complejas entre el flujo sanguíneo, la pared vascular y el sistema de coagulación. La alteración de estos mecanismos o su desequilibrio provoca la aparición de una trombofilia, que en condiciones normales el movimiento continuo de sangre evita la acumulación de factores hemostáticos en un sitio específico.
Si disminuye la velocidad del flujo se generan cambios en el sistema de coagulación como activación plaquetaria a con la consecuente caída de los anticoagulantes naturales y de la fibrinolisis, generandose el trombo en vasos en los que la velocidad y presión de la sangre son muy bajas.
La sangre buscará otros caminos para subir hacia el corazón; lo hará habitualmente a través de las venas del sistema venoso superficial, produciendo una sobrecarga de trabajo en ellas. Esta sobrecarga provocará que las venas se dilaten y aparezcan varices.
El tromboembolismo pulmonar se produce cuando el coágulo se desprende, llega al corazón y acaba obstruyendo la arteria pulmonar.
Diagnóstico:
La trombosis venosa superficial se suele diagnosticar a través de su clínica. Los sitios más afectados son las extremidades inferiores, especialmente las venas safenas. Se manifiesta en forma de dolor local y signos flogóticos (enrojecimiento y calor propios de la inflamación) localizados en torno a la sensación táctil de la presencia de una cuerda fibrosa. No suele presentar otros síntomas generales. La evolución espontánea es hacia la desaparición del cuadro.
En la trombosis venosa profunda sospecharemos siempre de su presencia ante cualquier paciente con dolor en extremidades inferiores (preferentemente unilateral), de presentación aguda. La sintomatología propia de la TVP se resume clásicamente en la tríada de dolor, tumefacción e impotencia funcional de la extremidad afectada. En la exploración física, el aumento de la temperatura local, la rubefacción, la circulación colateral evidente y la presencia del signo de Homans (dolor en la pantorrilla desencadenado con la flexión forzada del tobillo), constituyen el cuadro de hallazgos semiológicos, teniendo en cuenta que estos síntomas por separado no tienen una gran sensibilidad. Los síntomas son del todo fiables ya que, en casi la mitad de las trombosis venosas, no se sospecha por la exploración física y en algunos pacientes el único síntoma es un episodio de embolia pulmonar.
Si se da la embolia pulmonar a lo anterior aparecerá en mayor o menor medida disnea, dolor pleural, estertores y taquicardia4.
Los síntomas anteriores requieren ser refrendados por pruebas diagnósticas ya que pueden aparecer por otros motivos ajenos a la trombosis:
-Dímero-D en sangre: Es un producto de degradación del coágulo de fibrina polimerizada, se eleva en los casos positivos, pero su elevación puede ser debido a otras causas. Su utilidad es que en ausencia de trombosis no se elevaría, por tanto con una analítica podemos ver si existe la posibilidad de trombosis y en función del resultado realizar la ecografía5.
-Eco-Doppler: Consiste en la utilización de ultrasonidos para medir el flujo vascular a través del movimiento de los glóbulos rojos, de manera que obtendremos resultados sobre la permeabilidad vascular, el sentido del flujo, presencia de estenosis, resistencia vascular distal y vascularización de las lesiones. Se considera la técnica de elección para el diagnóstico de la trombosis venosa6.
Tratamiento7:
El tratamiento tiene un fin preventivo en pacientes de riesgo como en determinados postoperatorios. Está indicada la movilización precoz en la medida de los posible, el reposo cama-sillón, medias elásticas, tratamiento profiláctico con heparinas de bajo peso molecular o anticoagulantes de acción lenta como el acenocumarol o la warfarina. El principal efecto adverso de estos fármacos son las hemorragias.
En fase aguda se usa tratamiento antitrombótico como la heparina sódica intravenoso, valorando en cada caso el beneficio-riesgo entre el episodio actual y un episodio hemorrágico. La cirugía se lleva a cabo en caso de imposibilidad del tratamiento médico o de complicaciones.
En la trombosis superficial el tratamiento es sintomático y suele mejorar con antiinflamatorios.
CONCLUSIÓN
Las trombosis se clasifican en superficial o profunda no solo por la vena afectada, sino porque además al diferenciarlas clasificamos también su relevancia clínica, siendo está superior en la profunda por sus mayores riesgos y complicaciones potencialmente letales.
Sus síntomas son comunes pero la instauración de los mismos no quiere decir que estemos ante una TVP, especialmente si los síntomas se dan por separado, requiriendo pruebas diagnósticas para su diagnóstico y posterior tratamiento. Sus síntomas no son claros pero los factores de riesgo pueden ser más controlables por tanto es importante conocer los sujetos de mayor riesgo para tratarlos preventivamente.
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