AUTORES
- María Pilar Legido Román. Enfermera del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Javier Cabrejas Cabrejas. Enfermero del Servicio de Hemodiálisis del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Ariadna Lancis García. Enfermera del Servicio de Resonancia Magnética-Scanner del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Laura Cañada Osma. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Hospitalización de Psiquiatría de Adultos del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Miguel Ángel Tonello Gallego. Enfermero del Servicio de Urología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Daniel Rodrigálvarez Utrilla. Enfermero del Servicio de Dermatología, Nefrología y Digestivo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
RESUMEN
La intolerancia a la histamina es una afección derivada de una degradación insuficiente de la histamina, principalmente por déficit de la enzima diamino oxidasa (DAO). Aunque afecta a un porcentaje reducido de la población, las mujeres presentan una mayor prevalencia. Factores hormonales, como la influencia de los estrógenos en el metabolismo de la histamina, así como diferencias en la percepción y comunicación de los síntomas, pueden explicar esta disparidad. Este artículo explora la relación entre la histamina, los estrógenos y la mayor susceptibilidad femenina a esta afección.
PALABRAS CLAVE
Histamina, intolerancia alimentaria, diamino oxidasa, mujer perspectiva de género.
ABSTRACT
Histamine intolerance results from inadequate histamine degradation, primarily due to a deficiency in diamine oxidase (DAO) enzyme. Although it affects a small percentage of the population, women have a higher prevalence. Hormonal factors, such as the influence of estrogens on histamine metabolism, as well as gender differences in symptom perception and communication, may explain this disparity. This article explores the relationship between histamine, estrogens, and the increased female susceptibility to this condition.
KEY WORDS
Histamine, food intolerance, diamine oxidase, women gender perspective.
DESARROLLO DEL TEMA
La histamina es una amina biogénica con funciones clave en el sistema inmunológico, neurológico y digestivo. Se encuentra en alimentos, se libera en procesos alérgicos y es degradada por dos enzimas principales: diamino oxidasa (DAO) y histamina-N-metiltransferasa (HNMT). Cuando la actividad de la DAO es insuficiente, la histamina se acumula en el organismo, provocando síntomas similares a los de una alergia, pero diversos e inespecíficos derivados de la fisiología de la histamina en el cuerpo humano actuando en los receptores histamínicos H1R, H2R, H3R y H4R1–4.
Aunque la intolerancia a la histamina afecta a ambos sexos, el predominio en mujeres sugiere una influencia hormonal y de género en su fisiopatología5.
La histamina puede ingresar al organismo a través de la dieta o liberarse endógenamente por mastocitos y basófilos. En individuos con una actividad DAO reducida, la histamina se acumula y puede generar síntomas como cefalea, problemas digestivos, taquicardia, urticaria y congestión nasal. Factores como el consumo de alcohol, alimentos ricos en histamina y ciertos medicamentos pueden inhibir aún más la actividad de la DAO, exacerbando los síntomas1,2,4.
Este artículo explora las características de la intolerancia a la histamina cuando afecta a mujeres, tratando de exponer una visión de género y analizar los aspectos fisiopatológicos, clínicos, diagnósticos y terapéuticos de esta condición con base en la literatura científica actual.
Se estima que aproximadamente el 1% de la población padece intolerancia a la histamina, de los cuales el 80% son mujeres4,5.
La sintomatología de la intolerancia a la histamina viene definida por la acción de contracción del músculo liso y la vasodilatación de la histamina sobre los receptores H1R, H2R, H3R y H4R. Aparte, está descrito que la histamina desempeña diversas funciones en la neurotransmisión, la inmunomodulación, la hematopoyesis, la cicatrización de heridas, el ritmo día-noche, y en la regulación de la proliferación celular y la angiogénesis. Surgiendo síntomas variables según el individuo, el tiempo y de consumo y nivel de acumulación de alimentos ricos en histamina3,4.
A nivel digestivo, pueden incluir dolor abdominal, cólicos, diarrea, náuseas, vómitos y meteorismo. En la piel, se manifiestan como urticaria, prurito, enrojecimiento y angioedema. En el sistema respiratorio, es posible observar rinorrea, broncoespasmo y dificultad respiratoria. Los síntomas neurológicos comprenden cefaleas, mareos, insomnio, alteración del ritmo circadiano y fatiga crónica. En el ámbito cardiovascular, pueden aparecer taquicardia, hipo o hipertensión, hipotonía, palpitaciones y arritmias. Finalmente, a nivel uterino, puede presentarse dismenorrea3,4.
Las mujeres con intolerancia a la histamina presentan con mayor frecuencia migrañas, síntomas digestivos y reacciones cutáneas. También se ha observado que los síntomas fluctúan según la fase del ciclo menstrual, con mayor intensidad en la fase ovulatoria y premenstrual, cuando los niveles de estrógenos son más altos. Muchas mujeres reportan exacerbación de síntomas durante el embarazo y la menopausia, probablemente debido a los cambios hormonales abruptos característicos de estas etapas5,6.
Estudios sugieren que la histamina puede estimular la producción de estradiol a través de los receptores H1, lo que podría contribuir a trastornos hormonales como dismenorrea y síndrome premenstrual. A su vez, los estrógenos parecen reducir la actividad de la DAO, lo que agrava la acumulación de histamina y sus efectos adversos. Se ha identificado en mujeres con patologías como endometriosis y ovario poliquístico, que la presencia elevada de histamina podría influir en la gravedad de los síntomas. Esta interacción bidireccional entre histamina y hormonas sexuales sugiere que la intolerancia a la histamina en mujeres podría no ser solo un problema enzimático, sino también endocrinológico3–5.
En el tracto genital femenino, la histamina es producida principalmente por mastocitos, células endoteliales y epiteliales en el útero y los ovarios. Se ha observado que las mujeres intolerantes a la histamina sufren con frecuencia de cefaleas relacionadas con el ciclo menstrual y dismenorrea. Además de su acción contráctil sobre el músculo liso uterino, estos síntomas pueden explicarse por la interacción entre la histamina y las hormonas sexuales5,6.
Se ha demostrado que la histamina estimula, de manera dependiente de la dosis, la síntesis de estradiol a través de los receptores H1, mientras que solo tiene un efecto moderado en la síntesis de progesterona. La dismenorrea primaria está asociada con una producción aumentada de prostaglandina F2α en la mucosa uterina, que es estimulada por el estradiol y atenuada por la progesterona. Por lo tanto, la histamina podría agravar la dismenorrea al aumentar las concentraciones de estrógenos3–5.
A su vez, los estrógenos pueden influir en la acción de la histamina. Se ha observado un aumento significativo de la respuesta inflamatoria (hinchazón y enrojecimiento) ante la histamina durante la ovulación, cuando los niveles de estrógenos alcanzan su punto máximo. Sin embargo, durante el embarazo, la producción de DAO en la placenta aumenta significativamente (hasta 500 veces más que en mujeres no embarazadas), lo que podría explicar por qué algunas mujeres con intolerancia a la histamina experimentan remisiones en sus síntomas durante la gestación3–5.
Aproximadamente el 80% de los pacientes diagnosticados con intolerancia a la histamina son mujeres. Factores genéticos, como polimorfismos en el gen DAO, podrían predisponer a una menor actividad enzimática. Además, los niveles de DAO se elevan significativamente durante el embarazo, lo que podría explicar por qué algunas mujeres con esta afección experimentan mejoría en este período. Sin embargo, la menopausia representa una etapa en la que los síntomas pueden reaparecer con mayor intensidad debido a la disminución de los estrógenos5–7.
Las diferencias en la comunicación y percepción del dolor entre hombres y mujeres pueden influir en el subdiagnóstico de la intolerancia a la histamina en mujeres. Y es que existen diferencias entre hombres y mujeres durante la entrevista clínica orientada al diagnóstico de alergias e intolerancias. Las mujeres buscan una comunicación empática, generando un ambiente agradable y de entendimiento con el profesional, mientras que los hombres tienden a simplificar y describir sus quejas de forma concreta y directa sin miedo a mostrarse abruptos o a importunar. Análisis lingüísticos en un estudio sobre el dolor torácico revelaron la diferencia comunicacional entre géneros. Mientras los hombres observaban el dolor y lo describen de forma concreta, las mujeres se describen a sí mismas como personas sufriendo dolor, explicaban como era experimentarlo expresándose de manera más difusa5.
Además, la automedicación con antihistamínicos y dietas restrictivas sin supervisión médica podrían afectar la calidad de vida de las pacientes. La tendencia de las mujeres a buscar atención médica con mayor frecuencia que los hombres puede generar diagnósticos más rápidos, pero también puede llevar a que los síntomas sean subestimados por los profesionales de la salud5.
CONCLUSIONES
La mayor prevalencia de intolerancia a la histamina en mujeres podría explicarse por una combinación de factores hormonales, genéticos y sociales. La relación entre estrógenos e histamina resalta la necesidad de una evaluación clínica con perspectiva de género para mejorar el diagnóstico y tratamiento de esta afección. Se requieren más estudios para comprender mejor estos mecanismos y desarrollar estrategias terapéuticas personalizadas, enfocadas en las necesidades específicas de las mujeres.
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