Uso de antibióticos en entornos hospitalarios en población geriátrica. Desafíos de la resistencia antimicrobiana

15 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Cristóbal García Bragado. Graduado en Enfermería por la Universidad de Navarra. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Laura Chinchilla Moliner. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La administración de antibióticos en entornos intrahospitalarios es crucial para tratar infecciones bacterianas en la población anciana, que presenta una mayor susceptibilidad debido a múltiples comorbilidades y una respuesta inmunológica debilitada. Sin embargo, el uso indiscriminado e inadecuado de estos fármacos ha propiciado el desarrollo de resistencia antibiótica y la proliferación de bacterias multirresistentes, representando un desafío de salud pública.

En las últimas décadas, ha aumentado la incidencia de infecciones nosocomiales causadas por patógenos resistentes a múltiples clases de antibióticos, lo que incrementa la morbilidad, mortalidad y costos sanitarios. Las características únicas de los ancianos, como la polifarmacia y las alteraciones fisiológicas, complican la administración adecuada de antibióticos, aumentando el riesgo de efectos adversos e interacciones medicamentosas. La resistencia antibiótica en esta población limita las opciones terapéuticas.

Para enfrentar este problema, es esencial implementar programas de stewardship antibiótico, mejorar las medidas de control de infecciones y fomentar la educación continua del personal sanitario. Además, las innovaciones tecnológicas en diagnóstico rápido y terapias alternativas ofrecen perspectivas prometedoras para combatir la resistencia antibiótica en el futuro. Una administración racional de antibióticos, combinada con estrategias integrales de prevención y control, es fundamental para reducir la resistencia y mejorar los resultados clínicos en la población anciana.

PALABRAS CLAVE

Antibióticos, población anciana, resistencia antibiótica, bacterias multirresistentes, infecciones nosocomiales, polimedicación, stewardship antibiótico, farmacocinética.

ABSTRACT

The administration of antibiotics in hospital settings is crucial for treating bacterial infections in the elderly population, which is more susceptible due to multiple comorbidities and a weakened immune response. However, the indiscriminate and inappropriate use of these drugs has led to the development of antibiotic resistance and the proliferation of multidrug-resistant bacteria, posing a public health challenge.

In recent decades, the incidence of nosocomial infections caused by pathogens resistant to multiple classes of antibiotics has increased, resulting in higher morbidity, mortality, and healthcare costs. The unique characteristics of older adults, such as polypharmacy and physiological alterations, complicate the appropriate administration of antibiotics, thereby increasing the risk of adverse effects and drug interactions. Antibiotic resistance limits therapeutic options.

To address this issue, it is essential to implement antibiotic stewardship programs, enhance infection control measures, and encourage continuous education for healthcare personnel. Furthermore, technological innovations in rapid diagnostics and alternative therapies offer promising prospects for combating antibiotic resistance in the future. A rational administration of antibiotics, combined with comprehensive prevention and control strategies, is vital for reducing resistance and improving clinical outcomes in the elderly population.

KEY WORDS

Antibiotics, elderly population, antibiotic resistance, multidrug-resistant bacteria, nosocomial infections, polypharmacy, antibiotic stewardship, pharmacokinetics.

INTRODUCCIÓN

La administración de antibióticos en el entorno hospitalario constituye uno de los pilares fundamentales para el control y tratamiento de las infecciones bacterianas1. En la población anciana, la relevancia de esta estrategia terapéutica cobra especial importancia debido al aumento de la susceptibilidad a infecciones por la presencia de múltiples comorbilidades y la disminución progresiva de la respuesta inmunológica2. No obstante, el uso indiscriminado e inadecuado de estos fármacos ha propiciado la aparición de resistencia antibiótica y la proliferación de bacterias multirresistentes, lo que plantea un desafío crítico para la salud pública3.

A lo largo de las últimas décadas, se ha observado un incremento notable en la incidencia de infecciones intrahospitalarias causadas por patógenos resistentes a múltiples clases de antibióticos4. Este fenómeno no solo repercute en la efectividad de los tratamientos, sino que también acarrea un aumento en la morbilidad, mortalidad y costes sanitarios5. Así, se hace imperativa la adopción de medidas que promuevan la administración racional de antibióticos, la optimización de los recursos y la concienciación sobre la resistencia que generan los esquemas terapéuticos inadecuados2-6.

PARTICULARIDADES DE LA POBLACIÓN ANCIANA EN EL ENTORNO HOSPITALARIO:

La población anciana presenta características únicas que aumentan su vulnerabilidad a padecer infecciones graves7. Entre las más destacadas se encuentra la presencia de enfermedades crónicas multiorgánicas (cardiopatías, diabetes, insuficiencia renal, EPOC, entre otras), la disminución fisiológica de la función inmunológica y la frecuente polifarmacia8. Asimismo, el envejecimiento se asocia con una progresiva reducción de la función orgánica, lo que puede alterar la farmacocinética y la farmacodinámica de los antibióticos9.

En el ámbito intrahospitalario, la exposición continua a patógenos multirresistentes se ve acentuada por la inserción con frecuencia innecesaria de sondas urinarias o catéteres venosos centrales y periféricos, lo que incrementa de forma notable las probabilidades de desarrollar infecciones nosocomiales10. En los adultos mayores hospitalizados, estos procedimientos invasivos, sumados a tratamientos prolongados con antibióticos y corticoides, desencadenan un estado de inmunosupresión que favorece la proliferación de cepas resistentes. Esto se traduce en un incremento de infecciones urinarias, neumonías y bacteriemias, caracterizadas por una evolución clínica más compleja y una mayor tasa de complicaciones, desarrollada como consecuencia yatrogénica a nivel intrahospitalario8.

Además, la polifarmacia y las alteraciones farmacocinéticas y farmacodinámicas propias del envejecimiento agravan la situación, ya que pueden prolongar la vida media de los antibióticos y aumentar el riesgo de efectos adversos. El uso excesivo de esquemas antibióticos empíricos, a menudo sin confirmación microbiológica o sin ajustar la terapia tras conocer los resultados del laboratorio, expone de manera prolongada a las bacterias a fármacos subinhibitorios, favoreciendo así la selección de cepas más resistentes10.

Por ello, es esencial reducir al mínimo el uso de accesos invasivos, optimizar el tratamiento antibiótico y ajustar la duración de la terapia a la condición clínica de cada paciente. Solo mediante la racionalización de la sobremedicación y la implementación de medidas de control de infecciones será posible frenar la proliferación de bacterias multirresistentes y salvaguardar la eficacia de los antibióticos en la población geriátrica y población en general1-3.

ADMINISTRACIÓN DE ANTIBIÓTICOS EN ANCIANOS: RETOS Y CONSIDERACIONES:

La elección del esquema antibiótico en la población anciana requiere un enfoque cuidadoso que considere la farmacocinética del fármaco en todo su proceso de absorción, distribución, metabolismo y excreción del organismo, así como la posible interacción con otros medicamentos2. Los ancianos, por su degeneración a nivel de las funciones orgánicas. Presentan alteraciones importantes en la función renal y hepática que pueden prolongar la vida media de los antibióticos, aumentando con ello el riesgo de efectos adversos si no se ajusta la dosis de manera adecuada7.

Del mismo modo se debe tener en cuenta otro importante factor de riesgo en este paciente, la frecuente polimedicación, que incrementa la probabilidad de interacciones medicamentosas11. Algunos antibióticos, como las fluoroquinolonas, pueden provocar alteraciones cardíacas (prolongación del intervalo QT), reacciones adversas neurológicas o dificultar la absorción de otros fármacos12. Además, la administración empírica sin un diagnóstico microbiológico certero puede desencadenar la selección de cepas resistentes3. Para minimizar estos riesgos, es fundamental llevar a cabo cultivos y pruebas de sensibilidad siempre que sea posible, así como reevaluar periódicamente la necesidad de continuar con el esquema antibiótico una vez obtenidos los resultados del laboratorio12.

Las últimas actualizaciones médicas recomiendan el uso de antibióticos de amplio espectro, como la ceftriaxona, considerada uno de los principales agentes terapéuticos por su versatilidad. Al tratarse de una cefalosporina de tercera generación, ofrece cobertura frente a un amplio rango de bacterias Gramnegativas y Grampositivas, responsables de las principales infecciones respiratorias, urinarias y del torrente sanguíneo, que generan los ingresos hospitalarios, especialmente en este tipo de paciente. Por ello, un uso adecuado, puede contribuir a optimizar la cobertura de infecciones comunes, al tiempo que se minimiza la aparición de resistencia antibiótica13,14.

RESISTENCIA ANTIBIÓTICA: UN DESAFÍO EN ASCENSO:

La resistencia antibiótica es el proceso mediante el cual las bacterias desarrollan mecanismos que les permiten evadir la acción de los antimicrobianos16. Este fenómeno, principalmente se debe y ha sido potenciado por el uso inapropiado de antibióticos tanto en el ámbito hospitalario como en la comunidad, así como por prácticas inadecuadas en la industria agropecuaria17. En los hospitales, la administración empírica excesiva, con la falta de protocolos de control de uso a nivel de cumplimiento de días de prescripción o especificidad clínica según antibiograma de crecimiento bacteriano, junto con la transmisión cruzada entre pacientes, han acelerado la aparición de bacterias resistentes1-5.

El impacto de la resistencia antibiótica en la población anciana es especialmente preocupante, dado que las opciones terapéuticas se vuelven limitadas ante la ineficacia de los esquemas convencionales. Patógenos como Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) o Escherichia cori productora de betalactamasas de espectro extendido (BLEE) son cada vez más frecuentes en pacientes ancianos con infecciones intrahospitalarias, incrementando la morbilidad y la mortalidad6-18. Este escenario exige la adopción de estrategias de prevención y control que aborden tanto la perspectiva clínica como la epidemiológica4.

BACTERIAS MULTIRRESISTENTES Y SU IMPACTO EN LA POBLACIÓN ANCIANA

Las bacterias multirresistentes se definen como aquellas que poseen resistencia a tres o más familias de antibióticos, dificultando significativamente su tratamiento10. Algunos ejemplos de ellas son; la Klebsiella pneumoniae, productora de carbapenemasa, Pseudomonas aeruginosa multirresistente o Acinetobacter baumannii, organismos que se han convertido en las principales causas de infecciones nosocomiales graves7-19. Con respecto a la población anciana, estas infecciones se asocian con altas tasas de complicaciones y prolongadas estancias hospitalarias4.

Además de la resistencia intrínseca de ciertas cepas bacterianas, existen factores ambientales y de comportamiento que facilitan la diseminación de estos patógenos. La sobrepoblación en áreas hospitalarias, la deficiente higiene de manos y la falta de aislamiento de pacientes colonizados o infectados son factores recurrentes en la proliferación de las bacterias multirresistentes 5-17. Por ello, la implementación de medidas de control de infecciones como la vigilancia epidemiológica, la limpieza minuciosa de superficies y la educación del personal sanitario resultan vitales11-18.

PRINCIPALES FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA RESISTENCIA ANTIBIÓTICA EN EL ÁMBITO HOSPITALARIO:

Existen diversos factores que subyacen al aumento de la resistencia antibiótica en los hospitales. Entre ellos, se destaca la prescripción excesiva o inadecuada de antibióticos por falta de guías o protocolos estandarizados, así como falta de equipos de seguimiento especializados en enfermedades infecciosas que pauten el antibiótico más adecuado según la evidencia actual, valorando el concepto integral del paciente de manera individualizada 8. También destaca la administración prolongada cuando los signos de infección han remitido, práctica que favorece la selección de cepas más resistentes12.

Existen diversos factores que contribuyen al incremento de la resistencia antibiótica en los entornos hospitalarios. Entre los más relevantes, destaca la prescripción excesiva o inadecuada de antibióticos ante la ausencia de guías o protocolos estandarizados 8. Asimismo, resulta determinante la prolongación innecesaria del tratamiento una vez que los signos de infección han remitido, práctica que propicia la selección de cepas más resistentes.

Por otra parte, la rotación insuficiente de antibióticos, la demora en la desescalada terapéutica y la ausencia de un equipo multidisciplinario que evalúe las prescripciones antimicrobianas, contribuyen a perpetuar el problema 16. A ello se suma el factor económico, que puede limitar el acceso a fármacos de última generación, reservados habitualmente para casos de multirresistencia 9. Las políticas sanitarias que promuevan la capacitación continua del personal médico y de enfermería en el uso racional de antibióticos son clave para mitigar estos factores, como principal intervención en este creciente problema de salud pública al que nos enfrentamos3-15.

PROGRAMAS DE STEWARDSHIP ANTIBIÓTICO: UNA ESTRATEGIA EFECTIVA:

Los programas de stewardship antibiótico buscan optimizar el uso de los antimicrobianos mediante la implementación de políticas y protocolos basados en la evidencia1. Estas iniciativas pretenden asegurar que se prescriban los antibióticos adecuados, en la dosis correcta y durante el tiempo necesario, con el fin de reducir la aparición de resistencia y mejorar los resultados clínicos11.

En la población anciana, estos programas son especialmente beneficiosos, pues permiten un seguimiento estrecho de las dosis y de los posibles efectos secundarios. Según informes recientes, la instauración de equipos de stewardship compuestos por especialistas en enfermedades infecciosas, farmacéuticos y microbiólogos ha demostrado disminuir de manera significativa el consumo de antibióticos y la incidencia de infecciones por bacterias multirresistentes5-18. Asimismo, tanto la monitorización de indicadores como la duración de la terapia y la tasa de ajustes de dosis, contribuye a evaluar y refinar las intervenciones3-9.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE INFECCIONES NOSOCOMIALES:

Además de los programas de stewardship, la prevención y control de infecciones resulta esencial para limitar la propagación de bacterias multirresistentes10. En este sentido, el cumplimiento estricto de la higiene de manos es uno de los métodos más efectivos y sencillos para reducir la transmisión cruzada de microorganismos4. También es fundamental la adopción de medidas de aislamiento de contacto en pacientes colonizados o infectados con patógenos resistentes, así como la desinfección adecuada de superficies y equipos médicos7.

La formación continua del personal sanitario en materia de control de infecciones y la promoción de la vacunación en adultos mayores (por ejemplo, la vacuna antineumocócica o contra la influenza) también contribuyen a reducir la incidencia de infecciones graves y el uso abusivo de antibióticos1-17). La implementación de guías y protocolos adaptados a la realidad de cada institución, acompañada de auditorías regulares, permite identificar áreas de mejora y potenciar la calidad de la atención6-9.

INNOVACIONES TECNOLÓGICAS Y FUTURAS PERSPECTIVAS:

El desarrollo de nuevas tecnologías orientadas al diagnóstico rápido de patógenos y a la detección de genes de resistencia resulta promisorio para mejorar el manejo de las infecciones intrahospitalarias en la población anciana 16. Actualmente algunas técnicas como la PCR en tiempo real o la secuenciación del genoma completo, facilitan la identificación precoz de microorganismos resistentes, lo que optimiza la selección del antibiótico y disminuye la exposición innecesaria a fármacos de amplio espectro, reduciendo con ello la comorbilidad asociada, las complicaciones y el aumento del tiempo de ingreso hospitalario, reduciendo en consecuencia la resistencia antibiótica por sobreexposición17.

Por otro lado, se han realizado investigaciones sobre terapias alternativas, como los bacteriófagos o los péptidos antimicrobianos, que podrían ofrecer soluciones en casos de resistencia extrema19. Sin embargo, la aplicación clínica de estas terapias aún requiere mayor evidencia, así como un riguroso control de calidad y seguridad12. Mientras tanto, el fortalecimiento de la farmacovigilancia y la colaboración internacional siguen siendo imprescindibles para abordar de manera efectiva la amenaza de la resistencia antibiótica a escala global5-19.

EDUCACIÓN Y CONCIENCIACIÓN PARA UN USO RESPONSABLE DE ANTIBIÓTICOS:

La educación continua de los profesionales sanitarios y la concienciación de la sociedad en general son componentes esenciales para el uso responsable de los antimicrobianos2. En el ámbito hospitalario, los médicos, enfermeras y farmacéuticos deben contar con la formación adecuada en torno a las guías de prescripción, la monitorización de los tratamientos y la importancia de la comunicación con el paciente y su familia11.

En particular, la población anciana puede beneficiarse de información clara respecto a los riesgos y beneficios de los antibióticos, enfatizando la necesidad de completar los tratamientos prescritos y evitar la automedicación6. La implicación de las familias y cuidadores constituye un factor determinante, pues a menudo influyen en las decisiones terapéuticas de los pacientes8. La toma de conciencia sobre la resistencia antibiótica y las medidas de prevención posibilitará un mejor control de las infecciones y la reducción de la multirresistencia1-16.

DESAFÍOS ECONÓMICOS Y POLÍTICAS PÚBLICAS:

La gestión de la resistencia antibiótica en la población anciana enfrenta, además, importantes desafíos económicos. El desarrollo de nuevos antibióticos capaces de combatir bacterias multirresistentes implica un proceso de investigación y aprobación largo y costoso9. Asimismo, las políticas que restringen el uso de determinados fármacos de última generación, a menudo reservados para casos críticos, pueden dificultar su accesibilidad en entornos con menor dotación de recursos, ampliando la brecha en la atención sanitaria15.

Frente a este panorama, las instituciones de salud pública deben diseñar estrategias que fomenten la innovación y garanticen la sostenibilidad. En este sentido, resulta fundamental impulsar la investigación de nuevos antimicrobianos, a la vez que se promueve el uso responsable de los disponibles. Para ello, la creación de fondos de investigación y la colaboración activa entre la industria farmacéutica, universidades y gobiernos pueden facilitar la adopción de avances científicos y la generación de productos de vanguardia2-10. Igualmente, la inclusión de la perspectiva costo-efectividad en la planificación hospitalaria constituye un elemento clave para la asignación eficiente de recursos, contribuyendo a brindar la mejor atención posible a los adultos mayores y a preservar la eficacia de los tratamientos a largo plazo7-16.

CONCLUSIÓN

La administración de antibióticos en el ambiente intrahospitalario a la población anciana plantea retos significativos debido a la alta incidencia de comorbilidades, los cambios farmacocinéticos propios del envejecimiento y la presencia de patógenos multirresistentes. La resistencia antibiótica y la proliferación de bacterias multirresistentes constituyen, en este contexto, un problema de salud pública de gran magnitud, que exige la implementación de estrategias integrales para su correcto abordaje.

La adopción de programas de stewardship antibiótico, la optimización de las medidas de control de infecciones y la promoción de la educación continua para el personal sanitario y los pacientes resultan herramientas clave para frenar la expansión de la resistencia. Asimismo, el desarrollo de tecnologías de diagnóstico rápido y de nuevos fármacos con actividades innovadoras contra las cepas multirresistentes ofrece perspectivas alentadoras, aunque todavía requiere de mayor inversión y soporte investigativo.

En definitiva, la administración racional de antibióticos en la población anciana hospitalizada es un elemento esencial para mejorar los resultados clínicos y disminuir la mortalidad asociada a infecciones intrahospitalarias. Del mismo modo, la sensibilización y la colaboración entre las instituciones de salud, los profesionales sanitarios y la comunidad posibilitará un uso más responsable de los antimicrobianos, reduciendo así el impacto de la resistencia antibiótica y las bacterias multirresistentes en la sociedad. Mantener la eficacia de los antibióticos para las generaciones futuras es un objetivo compartido que requiere un esfuerzo multidisciplinario sostenido y una firme voluntad política.

 

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