Vapear no es inofensivo: lo que dice la ciencia

8 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Roberto Gómez Gaya. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  3. María Teresa Pérez Iglesias. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Tania Fernández Merino. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Sara García García. Graduada en Enfermería. Hospital Quironsalud. Zaragoza, Aragón, España.
  6. Estefanía Garza Mascaray. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

Los cigarrillos electrónicos se han popularizado como alternativa al tabaco, sobre todo entre jóvenes y fumadores que buscan reducir riesgos. No obstante, la evidencia científica actual muestra que vapear no es inocuo. Diversos estudios clínicos y revisiones recientes identifican riesgos relevantes para la salud asociados a su uso. El aerosol que generan contiene nicotina, compuestos carbonílicos, metales pesados y partículas finas, sustancias capaces de causar irritación respiratoria, inflamación y daño pulmonar. Se han documentado casos de lesiones pulmonares agudas, intoxicaciones por nicotina, convulsiones y explosiones de dispositivos. Además, los vapeadores inducen dependencia y favorecen la iniciación en el tabaquismo, especialmente entre jóvenes. Aunque algunos fumadores han usado vapeadores para dejar de fumar, la evidencia sobre su eficacia como herramienta de cesación es limitada, y muchos usuarios combinan ambos productos, manteniendo riesgos. En resumen, los cigarrillos electrónicos suponen un peligro significativo, especialmente en no fumadores y población joven, y no pueden considerarse una alternativa segura.

PALABRAS CLAVE

Cigarrillos electrónicos, nicotina, tabaquismo, adolescentes, salud pública.

ABSTRACT

Electronic cigarettes have become popular as an alternative to tobacco, especially among young people and smokers seeking to reduce risks. However, current scientific evidence shows that vaping is not harmless. Various recent clinical studies and systematic reviews identify significant health risks associated with its use. The aerosol produced contains nicotine, carbonyl compounds, heavy metals, and fine particles — substances capable of causing respiratory irritation, inflammation, and lung damage. Cases of acute lung injury, nicotine poisoning, seizures, and device explosions have been documented. Additionally, e-cigarettes lead to nicotine dependence and increase the likelihood of initiating tobacco use, particularly among youth. Although some smokers have used vaping to quit, evidence supporting its effectiveness as a cessation tool is limited, and many users continue to consume both products, maintaining health risks. In conclusion, electronic cigarettes pose a significant danger, especially for non-smokers and young people, and cannot be considered a safe alternative.

KEY WORDS

Electronic cigarettes, nicotine, smoking, adolescent, public health.

INTRODUCCIÓN

El cigarrillo electrónico, también llamado vapeador o dispositivo de administración de nicotina, fue introducido en el mercado con la promesa de ser una alternativa más segura al cigarrillo tradicional. Estos dispositivos generan un aerosol al calentar un líquido que suele contener nicotina, propilenglicol, glicerina y saborizantes. A diferencia del tabaco convencional, no hay combustión de hojas de tabaco, por ello, durante años se ha sugerido que los vapeadores podrían reducir los daños del tabaquismo. Esta percepción de “producto inocuo” ha contribuido a un auge en su uso, especialmente entre los jóvenes, muchos de los cuales nunca habían fumado previamente. Sin embargo, las autoridades sanitarias y la comunidad científica advierten que los cigarrillos electrónicos no están exentos de riesgo1. Se ha acumulado evidencia de diversos efectos perjudiciales para la salud derivados del vapeo, desafiando la idea de que solo producen “vapor de agua”. En este contexto, resulta crucial para los profesionales sanitarios conocer lo que dice la ciencia más reciente sobre los riesgos del vapeo. Este artículo presenta una revisión sistemática de la literatura actual acerca de los efectos en la salud asociados al uso de cigarrillos electrónicos, con el fin de brindar información objetiva que apoye las intervenciones de salud pública y la práctica clínica de enfermería en la prevención y el control del tabaquismo en todas sus formas.

OBJETIVOS

Examinar la evidencia científica disponible sobre los efectos adversos para la salud relacionados con el uso de cigarrillos electrónicos. En particular, la revisión busca identificar los principales daños asociados al vapeo en comparación con el no fumar, así como las implicaciones del vapeo en poblaciones vulnerables (jóvenes y no fumadores) y en fumadores que utilizan estos dispositivos con fines de reducción de daño.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura siguiendo un diseño de revisión narrativa. Se realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y SciELO de estudios publicados entre 2015 y 2023, en español o inglés. Se incluyeron estudios originales en humanos (ensayos clínicos, estudios observacionales longitudinales o transversales) y revisiones sistemáticas o metaanálisis que evaluaran efectos del vapeo sobre la salud. Se priorizaron los trabajos de mayor calidad metodológica y la evidencia más reciente.

RESULTADOS

Composición tóxica del aerosol y efectos agudos:

El aerosol del cigarrillo electrónico no es vapor de agua, sino una mezcla compleja de sustancias potencialmente tóxicas. Se han detectado aldehídos tóxicos (formaldehído, acetaldehído y acroleína), compuestos orgánicos volátiles, nitrosaminas y metales pesados (níquel, estaño, plomo, cromo). Estas sustancias tienen propiedades citotóxicas y genotóxicas demostradas. Estudios experimentales in vivo e in vitro han demostrado que la exposición al vapor de cigarrillo electrónico puede provocar daño en las células respiratorias, inflamación, estrés oxidativo y apoptosis1,2. Un fenómeno particularmente grave asociado a su uso es la lesión pulmonar aguda conocida como EVALI, con casi 3.000 casos documentados en Estados Unidos3. Aunque la mayoría se relacionó con líquidos ilícitos que contenían THC, se demostró que vapear puede ocasionar lesiones pulmonares potencialmente mortales3.

Efectos respiratorios y pulmonares a corto y medio plazo:

La inhalación recurrente del aerosol de cigarrillo electrónico produce efectos adversos en las vías respiratorias semejantes a los del humo del tabaco3. Estudios clínicos y epidemiológicos han encontrado que los vapeadores presentan con mayor frecuencia tos crónica, bronquitis, sibilancias y disnea que los no usuarios4. Asimismo, se ha observado una mayor prevalencia de asma y de infecciones respiratorias entre usuarios habituales. En fumadores adultos, pasar al cigarrillo electrónico puede mejorar algunos síntomas, pero la evidencia longitudinal indica que los vapeadores exclusivos tienen un riesgo elevado de desarrollar enfermedades respiratorias crónicas, como bronquitis crónica o EPOC3.

Efectos cardiovasculares:

La nicotina inhalada es una sustancia cardioestimulante que produce liberación de catecolaminas, aumentando la frecuencia cardíaca y la presión arterial4. Componentes del aerosol como las partículas ultrafinas y la acroleína generan disfunción endotelial y estrés oxidativo1-4. Estos mecanismos contribuyen al desarrollo de aterosclerosis y trombosis. Según la Asociación Americana del Corazón, los cigarrillos electrónicos conllevan riesgos cardiopulmonares significativos4. La evidencia epidemiológica reciente indica que los vapeadores exclusivos muestran una probabilidad de enfermedad cardiovascular similar a la de los fumadores de tabaco, y los usuarios duales un riesgo mayor5.

Otros efectos sistémicos:

Además de los efectos respiratorios y cardiovasculares, existen posibles consecuencias sobre el sistema nervioso, salud bucodental y metabolismo. Se ha observado irritación bucal, gingivitis y alteraciones metabólicas. El vapeo durante el embarazo no es seguro y puede afectar el desarrollo fetal6. La exposición a nicotina durante la adolescencia puede afectar la atención, la memoria y el control de impulsos7.

El vapeo pasivo también genera exposición ambiental a propilenglicol, glicerina, nicotina y partículas finas, que contaminan el aire interior y afectan a los no usuarios6. Se han documentado intoxicaciones agudas por nicotina, convulsiones y casos de lesiones por explosión de dispositivos defectuosos⁶. Además, los residuos de los dispositivos suponen un problema ambiental añadido.

Dependencia, uso dual y efecto puerta de entrada:

Los cigarrillos electrónicos causan dependencia a la nicotina incluso en no fumadores6. Los adolescentes que vapean tienen de tres a cinco veces más probabilidad de empezar a fumar cigarrillos convencionales4. En adultos, más de la mitad de los usuarios mantienen el uso dual (vapeo y tabaco), reduciendo o anulando los posibles beneficios de sustitución3-5.

Eficacia limitada como herramienta de cesación:

Aunque algunos ensayos clínicos controlados muestran cierto beneficio en la cesación, los estudios poblacionales y revisiones independientes indican que no hay evidencia firme de que el vapeo reduzca las tasas globales de tabaquismo3. La OMS y la SEPAR no recomiendan el uso de cigarrillos electrónicos como método para dejar de fumar6.

DISCUSIÓN

La evidencia revisada demuestra que vapear no es inocuo. El aerosol contiene sustancias tóxicas capaces de provocar daño pulmonar y cardiovascular. La nicotina inhalada mantiene la adicción y actúa como puerta de entrada al tabaco1-7. Persisten incertidumbres sobre los efectos a largo plazo, pero los biomarcadores de genotoxicidad y daño oxidativo son alarmantes2,3.

Los profesionales sanitarios, en especial el personal de enfermería, deben informar y educar activamente sobre los riesgos del vapeo y promover la abstinencia total de nicotina. Las campañas de salud pública deben contrarrestar la idea de que vapear es seguro.

Situación en España:

En España, el vapeo ha crecido significativamente entre adolescentes y jóvenes. Según el Ministerio de Sanidad, más del 50 % de los estudiantes de secundaria ha probado un cigarrillo electrónico6. Las autoridades sanitarias españolas, junto con sociedades científicas como SEPAR y el CNPT, subrayan que los cigarrillos electrónicos no son productos seguros y que su promoción como alternativa “saludable” es engañosa6. Se prevé reforzar la legislación para equiparar su regulación al tabaco convencional y limitar la publicidad.

CONCLUSIONES

En conclusión, la evidencia científica actual es inequívoca: vapear no es inofensivo. Los cigarrillos electrónicos exponen al organismo a sustancias tóxicas, provocan adicción y suponen un reto emergente para la salud pública, especialmente entre los jóvenes.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rábade-Castedo C, Cristóbal-Fernández M, Jiménez-Ruiz CA. El cigarrillo electrónico: una alternativa errónea para reducir los daños del tabaco. Open Respir Arch. 2025,7(2):100416.
  2. Kundu A, Sachdeva K, Feore A, Sanchez S, Sutton M, Seth S, et al. Evidence update on the cancer risk of vaping e-cigarettes: a systematic review. Tob Induc Dis. 2025,23:23.
  3. Banks E, Yazidjoglou A, Brown S, Nguyen M, Martin M, Beckwith K, et al. Electronic cigarettes and health outcomes: umbrella and systematic review of the global evidence. Med J Aust. 2023,218(6):267-275.
  4. Chaffee BW, Barrington-Trimis JL, Liu F, Wu R, McConnell R, Krishnan-Sarin S, et al. E-cigarette use and adverse respiratory symptoms among adolescents and young adults in the United States. Prev Med. 2021,153:106766.
  5. Glantz SA, Nguyen N, Oliveira da Silva AL. Population-Based Disease Odds for E-Cigarettes and Dual Use versus Cigarettes. NEJM Evid. 2024,3(3):EVIDoa2300229.
  6. Ministerio de Sanidad (España). Informe sobre los cigarrillos electrónicos. Madrid: Ministerio de Sanidad, 2020.
  7. Rose JJ, Krishnan-Sarin S, Exil VJ, Hamburg NM, Fetterman JL, Ichinose F, et al. Cardiopulmonary Impact of Electronic Cigarettes and Vaping Products: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2023,148(8):703-728.

 

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