Vasculitis leucocitoclástica cutánea tras infección odontógena

10 agosto 2025

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.18.25.002

 

 

AUTORES

  1. Cristina Gargallo Martínez. Graduada en Medicina. FEA Urgencias Hospital Obispo Polanco, Teruel (España).
  2. Andrea Soriano Barrera. Graduada en Enfermería. Enfermera Centro de Salud Rural, Teruel (España).
  3. Gemma Boloix Peiró. Graduada en Medicina. FEA Medicina Familiar y Comunitaria en Centro Salud Sarrión, Teruel (España).
  4. Lluch Esparza de la Guía. Graduada en Medicina. FEA Psiquiatría Unidad Salud Mental, Teruel (España).
  5. Sandra Luz Miguel. Graduado en Medicina. FEA Medicina Familiar y Comunitaria en Centro Salud Torrero, Zaragoza (España).
  6. Ignacio Vallés Tormo. Graduado en Medicina. MIR Medicina Interna Hospital Obispo Polanco, Teruel (España).

 

RESUMEN

La vasculitis leucocitoclástica (VLC) es una entidad inflamatoria de pequeños vasos, principalmente de la piel, cuyo origen puede ser idiopático, secundario a infecciones, enfermedades autoinmunes o como reacción adversa a medicamentos. En este informe presentamos el caso de una mujer joven que desarrolló una vasculitis cutánea tras la administración de amoxicilina-clavulánico por una infección odontógena. La confirmación diagnóstica se realizó mediante biopsia cutánea. Este caso pone de manifiesto la importancia de considerar la VLC dentro del diagnóstico diferencial ante la aparición de lesiones purpúricas cutáneas, especialmente en el contexto de uso reciente de fármacos.

PALABRAS CLAVE

Vasculitis de pequeño vaso, vasculitis cutánea, infección.

ABSTRACT

Leukocytoclastic vasculitis (CLV) is an inflammatory entity of small vessels, mainly of the skin, whose origin can be idiopathic, secondary to infections, autoimmune diseases or as an adverse reaction to drugs. In this report, we present the case of a young woman who developed cutaneous vasculitis after administration of amoxicillin-clavulanic due to an odontogenic infection. The diagnosis was confirmed by skin biopsy. This case highlights the importance of considering CLW within the differential diagnosis for the appearance of skin purulent lesions, especially in the context of recent drug use.

KEY WORDS

Small vessel vasculitis, cutaneous vasculitis, infection.

INTRODUCCIÓN

La vasculitis leucocitoclástica es una forma de vasculitis de vasos pequeños, caracterizada histológicamente por la presencia de infiltrados neutrofílicos con fragmentación nuclear en las paredes de los vasos sanguíneos. Clínicamente se presenta con púrpura palpable, frecuentemente localizada en extremidades inferiores. Este tipo de vasculitis representa una respuesta inflamatoria que puede estar desencadenada por infecciones, enfermedades del tejido conectivo o medicamentos. Su aparición puede ser aguda o subaguda, y a menudo se autolimita si se identifica y retira el factor desencadenante.

Los antibióticos, en particular las penicilinas, cefalosporinas y sulfonamidas, han sido asociados con un número creciente de casos de VLC. El reconocimiento clínico temprano de esta entidad permite evitar una progresión hacia formas más extensas o sistémicas que podrían comprometer la salud del paciente.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de una mujer de 22 años, sin antecedentes médicos relevantes, que consulta por la aparición progresiva de lesiones cutáneas sobreelevadas, no pruriginosas, localizadas en ambos empeines e ingles. Estas lesiones aparecieron varios días después de haber iniciado tratamiento con amoxicilina-clavulánico (Augmentine®) por una infección odontógena. La paciente no refería fiebre, malestar general, artralgias, mialgias ni otros síntomas sistémicos.

Al examen físico, se observaron múltiples lesiones purpúricas palpables en las regiones mencionadas, sin signos de necrosis ni ulceración. No se evidenció edema, calor local ni signos clínicos de infección secundaria. La paciente no presentaba adenopatías palpables, y la exploración cardiovascular, respiratoria, abdominal y neurológica fue normal.

Se solicitaron exámenes de laboratorio que revelaron un leve aumento de transaminasas, CPK (5015 U/L) y reactantes de fase aguda, lo cual podría corresponder a una respuesta inflamatoria sistémica leve. Las pruebas de autoinmunidad, así como el sedimento urinario, fueron normales.

Con la sospecha clínica de vasculitis de pequeños vasos, se realizó una biopsia cutánea. El estudio histológico confirmó la presencia de un infiltrado inflamatorio neutrofílico perivascular, con leucocitoclasia (fragmentación nuclear), extravasación de eritrocitos y signos de daño endotelial, hallazgos compatibles con una VLC.

Ante el diagnóstico confirmado se instauró tratamiento con antiinflamatorios. Las lesiones comenzaron a mejorar dentro de la primera semana, y la resolución completa se alcanzó en tres semanas sin complicaciones ni recurrencias.

DISCUSIÓN

La vasculitis leucocitoclástica (VLC) es una forma de vasculitis predominantemente cutánea que afecta a los vasos de la dermis papilar y por definición no presenta afectación en otros órganos, aunque en algunas ocasiones puede asociar artralgias y/o artritis1.

La prevalencia de la afectación cutánea ha hecho que el término VLC sea sinónimo de vasculitis cutánea o vasculitis cutánea de vasos pequeños, a menudo utilizada indistintamente, lo que genera confusión1.

En este tipo de vasculitis los agentes precipitantes más frecuentes son las infecciones de vías aéreas superiores y los fármacos, especialmente en pacientes jóvenes y previamente sanos1,2.

La principal presentación clínica de la VLC es la púrpura palpable, pero puede progresar a una amplia gama de manifestaciones incluyendo pápulas, nódulos o placas, así como pústulas o vesícula-bullas, esta última por lo general evoluciona hacia úlceras necróticas que cicatrizan con hiperpigmentación post-inflamatoria. Con frecuencia, las lesiones tienden a fusionarse con aspectos confluentes que pueden cubrir amplias áreas de la piel1,3.

Otras lesiones cutáneas incluyen eritema y urticaria. La distribución es simétrica en áreas declives como espalda, glúteos y miembros inferiores. Habitualmente son asintomáticas, pero pueden producir dolor o prurito1,3.

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y se confirma con biopsia cutánea. La histología es clave, mostrando vasculitis con infiltrado neutrofílico, extravasación eritrocitaria y fragmentación nuclear. Las pruebas de laboratorio pueden ayudar a excluir otras causas. Siempre que sea necesario, se debe considerar la realización de pruebas de imagen1,4.

El diagnóstico diferencial es amplio e incluye vasculitis sistémicas, vasculitis paraneoplásica o asociada a neoplasias malignas, y diversas otras causas de daño vascular no inflamatorio, como escorbuto, síndrome de Ehlers-Danlos, embolias de colesterol, púrpura actínica y senil, o púrpura inducida por glucocorticoides; o trastornos de la coagulación y plaquetas, como trombocitopenia autoinmune o púrpura trombocitopénica trombótica4,5.

El tratamiento en formas leves, como en este caso, es esperable la mejoría únicamente con medidas generales, en ocasiones se puede añadir antihistamínicos y corticoides tópicos para disminuir síntomas como picor y quemazón. También se podría usar AINES. En formas más extensas o sintomáticas se puede considerar el uso de corticosteroides orales, colchicina o dapsona. En casos severos, con afectación cutánea muy extensa, y/o lesiones dolorosas ulcerativas-necróticas y/o con tendencia a la cronicidad. Se instaurará prednisona con inmunosupresores1,4.

Cuando la causa de la VLC es evidente, como infecciones o fármacos, eliminar o tratar el desencadenante siempre que sea posible es crucial y, a menudo, suficiente4,5.

El pronóstico es excelente cuando se identifica y retira tempranamente el fármaco responsable. Las lesiones suelen remitir sin dejar secuelas cutáneas ni recurrencias1,4,5.

CONCLUSIONES

La vasculitis leucocitoclástica inducida por fármacos es una condición poco común, pero debe sospecharse ante la aparición de lesiones purpúricas en contexto de tratamiento reciente con medicamentos, especialmente antibióticos. El enfoque diagnóstico de la VLC casi invariablemente requiere una biopsia de piel y debe centrarse en determinar si se limita a la piel o es sistémica, ya que el tratamiento es, en consecuencia, diferente. En las formas limitadas, eliminar la causa y mantener el reposo o administrar antiinflamatorios a dosis bajas suele ser suficiente, mientras que en la vasculitis sistémica variará según la extensión y la gravedad de la enfermedad.

BIBLIOGRAFÍA

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  3. Camprodon Gómez M, et al. Leukocytoclastic vasculitis in a patient with COVID-19 with positive SARS-CoV-2 PCR in skin biopsy. BMJ Case Rep. 2020;13(10):e238039.
  4. Fraticelli P, Benfaremo D, Gabrielli A. Diagnosis and management of leukocytoclastic vasculitis. Intern Emerg Med. 2021 Jun;16(4):831-841.
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