Ventajas del espaciamiento de curas en el proceso de cicatrización

22 agosto 2025

 

AUTOR

  1. Miren Baqué Artuch. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Pamplona, Navarra, España.

 

RESUMEN

Introducción: El manejo de heridas crónicas y agudas ha evolucionado con el desarrollo de apósitos modernos, cuestionando la práctica tradicional de curas diarias. Estas se consideraban esenciales para prevenir infecciones y supervisar la evolución de la herida, pero el espaciamiento de curas, cada 48 a 72 horas, ha emergido como una alternativa basada en la evidencia1,2.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa, consultando bases de datos como PubMed, Scielo y Cochrane, con artículos publicados entre 2015 y 2024. Se seleccionaron estudios que analizaran la frecuencia de curas y su impacto clínico en población adulta3.

Resultados: Las curas espaciadas promueven un entorno húmedo y estable que favorece la cicatrización, reduce el dolor, mejora la calidad de vida del paciente y optimiza los recursos sanitarios. No se observan incrementos en las tasas de infección cuando se utilizan apósitos apropiados4,5.

Conclusiones: El espaciamiento de curas es una práctica segura, eficaz y centrada en el paciente, que debería integrarse en los protocolos de enfermería para el manejo de heridas1,5.

PALABRAS CLAVE

Cura, proceso de cicatrización.

ABSTRACT

Introduction: The management of chronic and acute wounds has evolved with the development of modern dressings, challenging the traditional practice of daily wound care. Daily wound care was considered essential to prevent infections and monitor wound healing, but spacing out wound care to every 48 to 72 hours has emerged as an evidence-based alternative1,2.

Methodology: A narrative literature review was conducted, consulting databases such as PubMed, Scielo, and Cochrane, with articles published between 2015 and 2024. Studies analyzing the frequency of dressings and their clinical impact in the adult population were selected3.

Results: Spaced dressings promote a moist and stable environment that favors healing, reduces pain, improves the patient’s quality of life, and optimizes healthcare resources. No increases in infection rates are observed when appropriate dressings are used4,5.

Conclusions: Spacing out wound care is a safe, effective, and patient-centered practice that should be integrated into nursing protocols for wound management1,5.

KEY WORDS

Healing, scarring process.

INTRODUCCIÓN

La cicatrización de heridas es un proceso biológico complejo que involucra cuatro fases principales: hemostasia, inflamación, proliferación y remodelación6. Durante décadas, el manejo de heridas se basó en la premisa de que las curas diarias eran necesarias para mantener la herida limpia, seca y libre de infecciones [7]. Esta práctica, profundamente arraigada, se sustentaba en la necesidad de inspeccionar visualmente el lecho de la herida y prevenir complicaciones, especialmente en heridas crónicas como úlceras por presión, úlceras venosas o heridas diabéticas8.

Sin embargo, los avances en biotecnología y bioingeniería han transformado esta perspectiva. La introducción de apósitos avanzados, como hidrogeles, espumas de poliuretano y películas semipermeables, ha demostrado que un microambiente húmedo y protegido es más favorable para la cicatrización que uno seco4,9. Estos apósitos permiten mantener la humedad óptima, controlar el exudado y proteger la herida de agresiones externas, lo que ha llevado a reconsiderar la frecuencia de las curas2. El espaciamiento de curas, definido como la realización de cambios de apósitos cada 48 a 72 horas, se presenta como una estrategia que no solo respeta la fisiología de la herida, sino que también mejora la experiencia del paciente y la eficiencia del sistema sanitario1,5.

Este cambio de paradigma responde a una creciente evidencia científica que destaca las ventajas del espaciamiento de curas en múltiples dimensiones: clínica, psicológica y organizativa. Por ejemplo, estudios han demostrado que las curas espaciadas reducen el dolor, minimizan la interrupción de los procesos celulares clave y optimizan el uso de recursos sanitarios3,4. Además, esta práctica se alinea con los principios de atención centrada en el paciente, priorizando su comodidad y calidad de vida10.

El presente documento tiene como propósito analizar en profundidad las ventajas del espaciamiento de curas, explorando su impacto en la cicatrización, la experiencia del paciente y la gestión sanitaria. A través de una revisión bibliográfica narrativa, se sintetiza la evidencia disponible para ofrecer una visión integral de esta práctica y su potencial para transformar el cuidado de heridas.

OBJETIVOS

Para la realización de este artículo de investigación, se ha planteado un objetivo general, así como objetivos específicos. A continuación, se detallan:

Objetivo general:

Analizar las ventajas del espaciamiento de curas en el proceso de cicatrización de heridas, considerando sus efectos clínicos, psicológicos y organizativos.

Objetivos específicos:

  1. Evaluar el impacto del espaciamiento de curas en la progresión de las fases de cicatrización y la calidad del tejido reparado.
  2. Explorar la percepción de dolor, la comodidad y la calidad de vida de los pacientes con curas espaciadas en comparación con curas diarias.
  3. Valorar las implicaciones económicas, organizativas y laborales del espaciamiento de curas en los entornos sanitarios.

 

METODOLOGÍA

Con el objetivo de localizar artículos de interés en el área de estudio, se realiza una revisión de la literatura que responda a la siguiente pregunta: ¿Qué ventajas presenta el espaciamiento de curas para su resolución?

Se llevó a cabo una revisión bibliográfica narrativa para sintetizar la evidencia sobre el espaciamiento de curas. Las bases de datos consultadas fueron PubMed, Scielo y Cochrane, reconocidas por su acceso a literatura científica de alta calidad3. Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2024 para garantizar la relevancia y actualidad de los datos.

Estrategia de búsqueda

Se utilizaron descriptores en español e inglés, incluyendo: “espaciamiento de curas”, “cicatrización”, “apósitos avanzados”, “heridas crónicas” y “enfermería”. Estos términos se combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR) para optimizar los resultados. Por ejemplo, una búsqueda representativa fue: “espaciamiento de curas AND cicatrización AND apósitos avanzados”.

Con el objetivo de ajustarse a los objetivos planteados para la revisión, se utilizan criterios de inclusión y exclusión para la selección de artículos:

Criterios de inclusión:

Artículos relacionados con el manejo de heridas crónicas (úlceras por presión, venosas, diabéticas) y agudas en población adulta.

Estudios que comparan explícitamente diferentes frecuencias de curas (diarias vs. espaciadas).

Documentos clínicos, guías de práctica y fichas técnicas de apósitos que proporcionan información sobre su uso y eficacia.

Criterios de exclusión:

Estudios en poblaciones pediátricas o modelos animales, debido a diferencias fisiológicas.

Publicaciones sin revisión por pares o sin resultados clínicos relevantes.

Proceso de selección

La selección de estudios se realizó en dos fases: primero, se revisaron títulos y resúmenes para identificar artículos relevantes; posteriormente, se analizaron los textos completos para confirmar su pertinencia. Los datos extraídos se organizaron temáticamente en función de los objetivos, facilitando una síntesis estructurada de los resultados.

RESULTADOS

La revisión identificó múltiples beneficios del espaciamiento de curas en el proceso de cicatrización, especialmente en el contexto de heridas crónicas y en pacientes con múltiples comorbilidades

1. Mejora en la eficiencia de la cicatrización:

El espaciamiento de curas, realizado cada 48 a 72 horas, promueve un microambiente húmedo y estable que favorece los procesos biológicos de la cicatrización. Este entorno facilita la migración de queratinocitos, la formación de tejido de granulación y la epitelización, reduciendo el tiempo necesario para la reparación tisular4. Romanelli et al. (2017) destacan que las curas frecuentes interrumpen la angiogénesis y la síntesis de colágeno, mientras que el espaciamiento permite una evolución más fisiológica4.

2. Reducción del dolor:

El menor número de manipulaciones de la herida disminuye el dolor agudo, especialmente en heridas crónicas, donde el cambio frecuente de apósitos puede causar trauma mecánico3. García Sánchez et al. (2018) reportan que los pacientes con curas espaciadas experimentan menos molestias y una mayor tolerancia al tratamiento4.

3. Optimización de recursos sanitarios:

Espaciar las curas reduce significativamente el consumo de materiales (apósitos, gasas, soluciones) y el tiempo del personal sanitario. Según la ficha técnica de UrgoTul®, este apósito mantiene su eficacia durante hasta 72 horas, minimizando la necesidad de intervenciones frecuentes2. Esta reducción tiene un impacto económico positivo en los sistemas de salud6.

4. Mejora en la experiencia del paciente:

Los pacientes con curas espaciadas reportan una mejor calidad de vida, mayor comodidad y menos interrupciones en su rutina diaria3. Este beneficio es especialmente relevante para personas con movilidad reducida o enfermedades crónicas, donde las curas diarias pueden ser física y emocionalmente agotadoras10.

5. Seguridad clínica:

No se observan mayores tasas de infección ni retrasos en la cicatrización con curas espaciadas, siempre que se utilicen apósitos adecuados y se realice una evaluación clínica rigurosa. La European Wound Management Association (EWMA) respalda esta práctica como segura en el contexto apropiado5.

DISCUSIÓN

El espaciamiento de curas representa un cambio significativo en el manejo de heridas, desafiando las prácticas tradicionales y ofreciendo una alternativa basada en la evidencia. Este enfoque se fundamenta en tres pilares principales: la estabilidad del microambiente de la herida, la mejora en la experiencia del paciente y la eficiencia organizativa.

Beneficios clínicos:

La estabilidad del microambiente es crucial para la cicatrización. Las curas frecuentes interrumpen procesos celulares clave, como la migración de fibroblastos y la formación de vasos sanguíneos4. Apósitos avanzados, como los hidroactivos, permiten mantener un equilibrio óptimo de humedad y temperatura durante varios días, lo que acelera la reparación tisular2,5. Romanelli et al. (2017) subrayan que esta estabilidad mejora la calidad del tejido cicatricial y reduce el riesgo de complicaciones4.

Perspectiva del paciente:

El dolor es una de las principales barreras en el tratamiento de heridas crónicas. La reducción de la frecuencia de curas disminuye el trauma físico y el estrés emocional, mejorando la adherencia al tratamiento3. Además, los pacientes con curas espaciadas reportan una mayor sensación de autonomía, ya que requieren menos visitas al centro de salud o intervenciones domiciliarias1.

Implicaciones económicas y organizativas:

El manejo de heridas crónicas representa una carga significativa para los sistemas de salud. Posnett y Franks (2008) estimaron que el costo del tratamiento de heridas crónicas en el Reino Unido supera los mil millones de libras anuales6. El espaciamiento de curas reduce el consumo de materiales y el tiempo de atención, liberando recursos para otras necesidades sanitarias2,5.

Limitaciones y consideraciones:

El espaciamiento de curas no es adecuado para todas las heridas. Lesiones con signos de infección, alto exudado o en fase inflamatoria aguda requieren curas más frecuentes1. Por ello, la implementación de esta práctica debe acompañarse de una evaluación clínica continua, la selección adecuada del apósito y la formación del personal sanitario5.

CONCLUSIONES

El presente trabajo ha permitido analizar en profundidad los beneficios del espaciamiento de curas en el proceso de cicatrización, a partir de la revisión crítica de la literatura científica más reciente. En base a los estudios revisados, puede concluirse que el espaciamiento de curas representa una estrategia clínica eficaz, segura y humanizada para el manejo de heridas, particularmente en el ámbito de la enfermería.

En primer lugar, una de las conclusiones más destacables es que el espaciamiento de curas no compromete el proceso de cicatrización, siempre que se empleen apósitos adecuados y se realice una evaluación individualizada del paciente y de la herida. Por el contrario, mantener la herida cubierta durante 48 o 72 horas favorece un entorno húmedo y estable, elemento fundamental para la regeneración tisular y el avance hacia la cicatrización por segunda intención1,4,5.

Además, el cambio menos frecuente de apósitos reduce la exposición del lecho de la herida a factores externos que pueden alterar el equilibrio fisiológico local o introducir patógenos. Lejos de incrementar el riesgo de infección, los estudios señalan que, con apósitos antimicrobianos o absorbentes de última generación, el espaciamiento de curas puede incluso favorecer una menor colonización bacteriana4,6. Esta evidencia contradice prácticas tradicionales aún arraigadas en algunos entornos clínicos, donde se asocia la cura diaria con un mayor control clínico y con mejores resultados, a pesar de no estar sustentada en datos empíricos.

Desde la perspectiva del paciente, espaciar las curas también se traduce en una menor percepción de dolor, dado que la manipulación de la herida y la retirada de los apósitos suelen ser procedimientos molestos o incluso dolorosos2,3. Esta mejora en el confort del paciente no solo tiene un impacto directo en su calidad de vida, sino que puede favorecer una mayor adherencia al tratamiento, menor ansiedad y una percepción más positiva del cuidado recibido.

Por otro lado, los beneficios organizativos y económicos del espaciamiento de curas son también relevantes. Numerosos estudios destacan que la reducción en el uso de material sanitario, el ahorro de tiempo profesional y la optimización de recursos contribuyen a una atención más sostenible, sin deteriorar la calidad asistencial [5,6]. Esta perspectiva resulta especialmente importante en sistemas de salud con recursos limitados o con alta demanda de atención domiciliaria, donde racionalizar el tiempo de los profesionales de enfermería y el coste de los tratamientos se vuelve prioritario.

Asimismo, cabe destacar que esta práctica tiene implicaciones significativas para el rol enfermero. Apostar por el espaciamiento de curas requiere una valoración clínica más profunda, un juicio crítico sobre la evolución de la herida y una adecuada educación sanitaria al paciente o cuidadores. Lejos de representar una simplificación de los cuidados, el espaciamiento exige competencias avanzadas, planificación y seguimiento estructurado, posicionando al profesional de enfermería como pieza clave en la toma de decisiones clínicas relacionadas con el manejo de heridas.

En conjunto, el análisis de la evidencia muestra que el espaciamiento de curas debe formar parte de los protocolos de atención de heridas tanto en atención hospitalaria como domiciliaria, siempre adaptándose al tipo de herida, al perfil del paciente y a la disponibilidad de apósitos modernos. No se trata de aplicar un modelo rígido, sino de integrar esta estrategia dentro de un enfoque individualizado y basado en la mejor evidencia disponible.

Por todo ello, se concluye que el espaciamiento de curas, lejos de representar una práctica pasiva o menos vigilante, constituye una intervención activa, basada en la fisiología de la cicatrización, en la seguridad clínica y en el respeto al bienestar del paciente. Su implementación en la práctica enfermera no solo mejora los resultados clínicos, sino que también humaniza la atención, optimiza recursos y fortalece el liderazgo del profesional de enfermería en el ámbito del cuidado avanzado de heridas.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Strohal R, Dissemond J, Jordan O’Brien J, et al. EWMA Document: Debridement. J Wound Care. 2013;22(Suppl 1):S1–S52.
  2. Ficha técnica UrgoTul®. Laboratorios Urgo. Documento técnico. 2020.
  3. García Sánchez F, et al. Beneficios del uso de apósitos modernos en heridas crónicas. Rev Rol Enferm. 2018;41(4):32–38.
  4. Romanelli M, Dini V, Bertone MS, et al. Moist wound healing and autolytic debridement. J Wound Care. 2017;26(Sup2):S1–S20.
  5. Strohal R, Apelqvist J, Dissemond J, et al. EWMA Document: Advanced Therapies in Wound Management. J Wound Care. 2015;24(Suppl 5):S1–S38.
  6. Posnett J, Franks PJ. The burden of chronic wounds in the UK. Diabetic Foot J. 2008;11(2):76–80.

 

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