AUTORES
- Marta Mimbrera Jericó. EAC Sector Jaca-Hecho-Berdún. Huesca, España.
- Susana Teresa Lacasa Viscasillas. DUE Centro de Salud de Sabiñánigo. Huesca, España.
- Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona Hospital de Jaca. Huesca, España
- Vanessa Pérez Gamazo. EAC de Jaca-Hecho y Berdun. Huesca, España.
- Pablo Aguilar Baines. DUE Centro de Salud de Jaca-Hecho-Berdún. Huesca, España
- Alicia Mas Álvarez. EAC Jaca-Hecho-Berdún. Huesca, España.
RESUMEN
La vía venosa periférica (VVP) es el acceso vascular más utilizado en la práctica clínica para la administración de nutrición parenteral, medicamentos y fluidos. El manejo es una competencia fundamental del personal de enfermería, que debe garantizar tanto la eficacia, la seguridad y el confort del paciente. A pesar de su frecuencia, la inserción y mantenimiento de la VVP conllevan riesgos importantes, entre ellos podemos encontrar: infecciones locales y sistémicas, flebitis, trombosis y extravasación. Estos riesgos pueden comprometer la salud del paciente y aumentar costos hospitalarios. Este artículo presenta una revisión exhaustiva del estado actual del conocimiento sobre la VVP desde la perspectiva de enfermería, incluyendo anatomía y fisiología venosa, indicaciones, contraindicaciones, tipos de catéteres, técnicas de inserción, cuidados y mantenimiento, complicaciones frecuentes, y estrategias preventivas basadas en la evidencia científica. Por otro lado, se incide en la importancia de la educación continua tanto para el personal como para el paciente, en las guías y protocolos internacionales, y en las innovaciones tecnológicas que contribuyen a mejorar la seguridad y la eficiencia del procedimiento. Este documento ofrece una guía integral que fortalece la práctica clínica de enfermería en el manejo de la vía venosa periférica, impulsando la calidad del cuidado enfermero y la reducción de eventos adversos.
PALABRAS CLAVE
Seguridad del paciente, catéter venoso periférico, flebitis, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
The peripheral venous line (PVI) is the most commonly used vascular access in clinical practice for the administration of parenteral nutrition, medications, and fluids. Its management is a fundamental skill of nursing staff, who must ensure efficacy, safety, and patient comfort. Despite its frequency, PVI insertion and maintenance carry significant risks, including local and systemic infections, phlebitis, thrombosis, and extravasation. These risks can compromise patient health and increase hospital costs. This article presents a comprehensive review of the current state of knowledge regarding PVI from a nursing perspective, including venous anatomy and physiology, indications, contraindications, catheter types, insertion techniques, care and maintenance, common complications, and evidence-based preventive strategies. It also emphasizes the importance of continuing education for both staff and patients, international guidelines and protocols, and technological innovations that contribute to improving the safety and efficiency of the procedure. This document offers a comprehensive guide that strengthens clinical nursing practice in the management of peripheral venous access, promoting the quality of nursing care and reducing adverse events.
KEY WORDS
Patient safety, peripheral catheterization, phlebitis, nursing care.
DESARROLLO DEL TEMA
Tanto en el ámbito hospitalario como ambulatorio, la canalización de vía venosa periférica (VVP), es uno de los procedimientos invasivos más comunes. Constituye el principal acceso vascular para la administración de terapias intravenosas que incluyen medicamentos, fluidos, nutrición parenteral y productos sanguíneos. Su manejo implica técnicas especializadas para minimizar riesgos, garantizar la permeabilidad del acceso y mejorar la experiencia del paciente. En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel esencial desde el inicio, realizando una valoración, seguimiento y mantenimiento del catéter1,2.
A pesar de su aparente simplicidad, la inserción y mantenimiento de la VVP presentan desafíos clínicos importantes, como la prevención de infecciones, extravasación, trombosis y flebitis. La actualización constante en conocimiento anatómico, protocolos y técnicas es fundamental para poder reducir la incidencia de complicaciones derivadas del procedimiento. Este artículo tiene como objetivo proporcionar un análisis monográfico y detallado de la vía venosa periférica desde la perspectiva de la enfermería, abordando aspectos técnicos, fisiopatológicos y de cuidado, y respaldado en evidencia científica actualizada1,2.
Anatomía y fisiología relevante para la colocación de vía venosa periférica:
Anatomía de las venas periféricas:
Las principales opciones de inserción para la VVP se encuentran en las venas del miembro superior específicamente en: vena cefálica, basílica y mediana con todas sus ramas. Estas venas se caracterizan por tener una pared delgada y una luz más pequeña que las venas centrales. La estructura venosa consta de tres capas: la túnica íntima (endotelio), la túnica media (muscular) y la túnica adventicia (tejido conectivo), siendo de las tres, el endotelio particularmente susceptible a lesiones durante la inserción del catéter. El sistema venoso periférico también cuenta con válvulas que regulan el flujo sanguíneo unidireccional y que pueden dificultar la progresión del catéter o la infusión de líquidos si se dañan. La evaluación de estas venas debe ser cuidadosa para seleccionar el sitio adecuado, teniendo en cuenta el calibre, profundidad, movilidad y trayectoria, evitando zonas como articulaciones y áreas con edema por ser zonas con mayor riesgo de complicaciones 3.
Fisiología del flujo venoso periférico:
El flujo venoso periférico se caracteriza por baja presión y flujo lento, lo que hace que estas venas sean vulnerables a la estasis sanguínea y por tanto la formación de trombos. El endotelio vascular juega un papel clave en la homeostasis, regulando tanto la respuesta inflamatoria como la coagulación. Cualquier daño químico o mecánico puede desencadenar respuestas inflamatorias sistémicas (sepsis) o locales (flebitis) El conocimiento profundo de la fisiología y anatomía es fundamental para la práctica de enfermería, ya que orienta la técnica de inserción, la elección del sitio, y las estrategias de cuidado para minimizar el riesgo de complicaciones y preservar la integridad del vaso3.
Indicaciones y contraindicaciones para la inserción de vía venosa periférica:
Indicaciones:
La VVP se utiliza para:
- Infusión de medicamentos incluyendo: analgésicos, antibióticos y quimioterápicos.
- Administración fluidos parenterales para mantenimiento hídrico o hidratación.
- Nutrición parenteral a corto plazo.
- Toma de muestras sanguíneas.
Contraindicaciones:
Entre las contraindicaciones r absolutas y relativas se incluyen:
- Áreas con infección cutánea activa o celulitis.
- Extremidades con presencia de quemaduras, cirugías recientes o traumatismos.
- Extremidades con insuficiencia venosa severa o linfedema.
- Presencia de fístulas arteriovenosas para hemodiálisis.
- Pacientes con antecedentes de trombosis venosa profunda en la extremidad propuesta.
Ante estas situaciones se recomienda consultar con el equipo multidisciplinar para valorar accesos venosos centrales o dispositivos especializados1,2.
Tipos y características del catéter venoso:
Los catéteres venosos periféricos se pueden clasificarse según:
- Longitud: De 2 a 8 cm, adaptándose a la vía de acceso y a las características del paciente.
- Material: silicona, PVC o poliuretano. Los materiales flexibles y biocompatibles disminuyen la irritación y la flebitis
- Calibre: Medido en gauge (G), varía de 14 G a 24 G, siendo 20-22 G los más habituales en los adultos para infusión general.
- Diseño: Algunos catéteres tienen sistemas de seguridad para prevenir punciones accidentales, recubrimientos antimicrobianos para prevenir infecciones o impregnaciones con heparina para reducir la trombosis.
La selección adecuada depende la duración estimada, de la terapia prescrita, y condiciones del paciente1,4.
Técnica de inserción de la vía venosa periférica:
La técnica debe seguir un protocolo estandarizado para minimizar riesgos y garantizar la asepsia:
- Preparación del ambiente y del paciente: Informar adecuadamente al paciente, colocar en posición cómoda y relajada. Higiene de manos y uso de guantes estériles.
- Selección del sitio de inserción: Valorar la vena adecuada mediante inspección y palpación, evitando zonas de flexión, edema, cicatrices, y zonas de infección
- Antisepsia de la zona: Aplicar solución antiséptica (clorhexidina 2-4%) y dejar secar completamente.
- Inserción del catéter: Introducir la aguja con ángulo adecuado hasta obtener retorno sanguíneo, avanzar el catéter, retirar la aguja y asegurar el dispositivo.
- Fijación y protección: Colocar apósito transparente estéril, que permita la inspección visual del punto de punción.
- Documentación: Registrar detalles del procedimiento en Historia Clínica del paciente, incluyendo fecha, sitio de inserción, calibre del catéter, y observaciones.
Es fundamental el entrenamiento continuo del personal para garantizar una correcta técnica y de esta manera reducir las complicaciones1,5.
Mantenimiento y cuidados de la vía venosa periférica:
El mantenimiento correcto es vital para asegurar la funcionalidad de la vía y prevenir complicaciones:
- Cambio de apósitos cada 7 días o antes si están sucios o desprendidos.
- Inspección diaria del sitio para detectar enrojecimientos, inflamación, signos de infección, dolor o extravasación.
- Estricta higiene de manos antes de cualquier manipulación.
- Retirada del del catéter cuando no sea necesario o ante la presencia de complicaciones.
- Evitar la contaminación, utilizando soluciones estériles para limpieza e irrigación
- Educación al paciente sobre la importancia de no manipular la vía y comunicar molestias.
- Documentación continua en Historia Clínica de cuidados y hallazgos1,4.
Complicaciones asociadas a la vía venosa periférica:
1- Infección local y bacteriemia:
Incluye signos como: dolor, eritema, fiebre y exudado. La infección puede originarse tanto en la manipulación del catéter como por contaminación en el punto de inserción. La bacteriemia puede complicar el cuadro infeccioso, pudiendo requerir tratamiento antibiótico y retirada del catéter
2-Extravasación:
Ocurre cuando el líquido infundido, se infiltra hacia los tejidos circundantes, causando dolor, daño celular y necrosis. Para limitar el daño es fundamental la detección temprana y la detección de la infusión
3-Flebitis:
Es la inflamación de la pared de la vena, producida por irritación química, mecánica, o bacteriana. Se manifiesta con dolor, calor, enrojecimiento, y endurecimiento. Si hay formación de trombos, la flebitis puede ser tromboflebitis. La prevención consta de una selección adecuada del catéter, cambios oportunos y técnica aséptica.
4-Trombosis:
La formación de coágulos puede obstruir la vena y provocar dolor, edema, y alteración del flujo sanguíneo. Su manejo engloba la retirada del catéter y en algunos casos anticoagulación1,4,5.
Rol del personal de enfermería en el manejo de la vía venosa periférica:
El personal de enfermería es el principal responsable de:
- Ejecutar la técnica de inserción de forma segura y competente.
- Evaluar y seleccionar el acceso venoso adecuado al paciente.
- Retirar el catéter en el momento correcto.
- Valorar el sitio para detectar precozmente posibles complicaciones.
- Realizar el mantenimiento y cuidado adecuado.
- Registrar detalladamente el proceso.
- Educar al paciente y familia para una mejor adherencia al cuidado.
Para una adecuada práctica, es crucial la actualización en protocolos, la formación continua y el desarrollo de habilidades técnicas1,2.
Educación al paciente y familia:
Informar al paciente y a la familia sobre los signos de alerta: enrojecimiento, dolor, hinchazón y fiebre. Informar también sobre la importancia de no manipular el catéter. Con esto se contribuye a la disminución de complicaciones y mejora la experiencia hospitalaria1,2.
Perspectivas futuras e innovaciones tecnológicas:
Los avances tecnológicos incluyen:
- Dispositivos de seguridad para prevenir lesiones por punción.
- Sistemas de inserción guiada por ultrasonido.
- Catéteres con recubrimientos antimicrobianos o impregnados con heparina.
- Valoración electrónica continua de la permeabilidad del catéter.
Estas innovaciones prometen ayudar a reducir las complicaciones, mejorar la seguridad del paciente, y optimizar el cuidado1,5.
CONCLUSIÓN
La inserción de una vía venosa periférica es un proceso indispensable en la atención clínica que exige un manejo especializado e integral por parte del personal de enfermería. La actualización continua en protocolos, técnicas, y evidencia científica es básica para garantizar eficacia, calidad en el cuidado del paciente y garantizar seguridad. La implementación de guías internacionales, junto con la educación al paciente y el uso de tecnologías avanzadas, contribuyen a minimizar riesgos asociados y mejorar los resultados clínicos. Este artículo aporta una revisión exhaustiva que fortalece la competencia profesional en el manejo de la VVP y promueve la excelencia en la práctica de enfermería3,4,5.
BIBLIOGRAFÍA
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