El ejercicio físico como tratamiento coadyuvante de trastornos mentales

2 junio 2024

AUTORES

  1. Javier Gimeno Elías. Enfermero del Centro de Salud Delicias Norte, Zaragoza.
  2. Marina Bueno Pardo. Enfermera de Quirófano en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Paula Ballestero Hernando. Enfermera de la Unidad de Reproducción Asistida en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Myriam Gaudioso Cameo. Enfermera de UCI polivalente en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Alba Castejón Martín. Enfermera del Servicio de Cirugía Vascular en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Alicia Peralta Casais. Enfermera de Nutrición y Dietética en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción: El cuidado de la salud de las personas ha de ser integral, tanto la esfera física como mental. La alteración de cualquiera de ellas supondrá una alteración de la salud. La elevada prevalencia de los trastornos mentales genera una alta carga de salud mental que junto a la alta prevalencia de trastornos somáticos comórbidos conduce a una disminución de la esperanza de vida en estos pacientes.

Muchos de los tratamientos farmacológicos de los trastornos mentales generan importantes efectos secundarios que llevan a la pérdida de adherencia al mismo. Por este motivo y porque el ejercicio físico promueve la salud y el bienestar psicológico, se considera un pilar fundamental en el tratamiento de los trastornos mentales.

Objetivo: Analizar la relación entre el ejercicio físico y la salud mental abordando cómo la actividad física puede incidir de manera positiva en la prevención, tratamiento y rehabilitación de diversos trastornos mentales.

Metodología: Se realiza una revisión bibliográfica de las publicaciones en la base de datos de ciencias de la salud (PUBMED/Medline) y se completa con otros buscadores: ScienceDirect y Google Académico. Se incluyeron aquellos artículos publicados en los últimos 5 años en español e inglés que tuvieran el texto completo gratuito e incluyeran las variables del estudio.

Resultados-Discusión: Según estudios recientes existe una relación positiva entre el ejercicio físico realizado regularmente y la mejoría de los trastornos mentales. Se han descrito grandes beneficios en cuadros como la depresión, la ansiedad y el síndrome de estrés postraumático e incluso del estrés ocasionado en padres de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En otros cuadros como la esquizofrenia, el ejercicio físico también ha resultado positivo aunque los estudios actuales son más limitados.

Conclusiones: El ejercicio físico proporciona importantes beneficios previniendo y tratando tanto problemas físicos como problemas de salud mental.

PALABRAS CLAVE

Ejercicio físico, salud mental

ABSTRACT

Introduction: People’s health care must be comprehensive, both in the physical and mental spheres. The alteration of any of them will mean an alteration of health. The high prevalence of mental disorders generates a high mental health burden that, together with the high prevalence of comorbid somatic disorders, leads to a decrease in life expectancy in these patients.

Many of the pharmacological treatments for mental disorders generate significant side effects that lead to loss of adherence. For this reason and because physical exercise promotes health and psychological well-being, it is considered a fundamental pillar in the treatment of mental disorders.

Objective: Analyze the relationship between physical exercise and mental health, addressing how physical activity can have a positive impact on the prevention, treatment and rehabilitation of various mental disorders.

Methodology: A bibliographic review of the publications in the health sciences database (PUBMED/Medline) is carried out and is completed with other search engines: ScienceDirect and Google Scholar. Those articles published in the last 5 years in Spanish and English that had the full text free and included the study variables were included.

Results-Discussion: According to recent studies, there is a positive relationship between regular physical exercise and improvement in mental disorders. Great benefits have been described in conditions such as depression, anxiety and post-traumatic stress syndrome and even the stress caused in parents of children with autism spectrum disorder (ASD). In other conditions such as schizophrenia, physical exercise has also been positive, although current studies are more limited.

Conclusions: Physical exercise provides important benefits by preventing and treating both physical problems and mental health problems.

KEY WORDS

Exercise, mental health.

INTRODUCCIÓN

El ser humano no puede considerarse completamente sano cuando falla uno de sus dos componentes fundamentales: mente o cuerpo. Ya en la antigüedad se promocionó el lema “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano) para señalar la importancia de ambos en conjunto1. La OMS define la salud mental como “un estado de bienestar en el que cada individuo es consciente de su propio potencial, puede hacer frente a las tensiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructífera y es capaz de contribuir a ella o su comunidad”2. La elevada prevalencia de los trastornos mentales3 está relacionada con una disminución de las tasas de mortalidad, un aumento de la esperanza de vida y, por tanto, con un aumento del envejecimiento de la población4. Según un informe del Programa de Salud de la Unión Europea (2014-2020), la prevalencia general anual de trastornos de salud mental es del 38%2. Esta elevada prevalencia genera una alta carga de salud mental que junto a la alta prevalencia de trastornos somáticos comórbidos conduce a una esperanza de vida de hasta 15-20 años más corta que la de la población general3. Por ello, debido a la carga sanitaria que supone la mala salud mental y a su creciente prevalencia, el manejo de los trastornos mentales es de vital importancia5.

Por otro lado, la actividad física, considerada como cualquier movimiento corporal que produzca un gasto energético y el ejercicio físico en concreto, como su forma más estructurada, son esenciales para un estilo de vida positivo, activo, y que promueva la salud. Por consiguiente, juegan un papel muy importante en la salud del individuo, previniendo y tratando tanto problemas físicos tales como enfermedades metabólicas, cardiovasculares u obesidad, como problemas de salud mental3, 6. El propio Hipócrates defendió que “caminar es la mejor medicina del hombre”3. Sin embargo, para tratar la mayoría de trastornos mentales se han usado tratamientos farmacológicos como ansiolíticos, antidepresivos o antipsicóticos que aun siendo el tratamiento de primera línea para el manejo de sus síntomas, generan importantes efectos secundarios como el aumento de peso, la hiperglucemia o la pérdida de interés sexual que lleva a la pérdida de adherencia al tratamiento3. Por este motivo y sabiendo que el ejercicio físico promueve la salud y el bienestar psicológico, se puede considerar este como un pilar fundamental en su tratamiento5,7.

OBJETIVO

Este trabajo se propone analizar la relación entre el ejercicio físico y la salud mental abordando cómo la actividad física puede incidir de manera positiva en la prevención, tratamiento y rehabilitación de diversos trastornos mentales y el papel crucial que desempeñan los profesionales de enfermería en la integración de intervenciones basadas en el ejercicio físico dentro del contexto del cuidado de la salud mental.

METODOLOGÍA

Se realiza una revisión bibliográfica de las publicaciones en la base de datos de ciencias de la salud (PUBMED/Medline). Los descriptores MeSH utilizados fueron “exercise”, “mental health” asociadas con el operador booleano AND. La búsqueda se completó con otros buscadores ScienceDirect y Google Académico. Se eliminaron artículos repetidos y se eligieron un total de 14 artículos en los que aparecieran los términos en el título, resumen o en las palabras clave. Se incluyeron aquellos artículos publicados en los últimos 5 años tanto en español como en inglés que tuvieran el texto completo gratuito e incluyeran las variables del estudio.

RESULTADOS-DISCUSIÓN

Existen numerosos estudios que relacionan al ejercicio físico como una opción terapéutica de los trastornos de la salud mental y, como una menor cantidad de actividad física o un mayor período dedicado a una conducta sedentaria, conlleva un mayor riesgo de mala salud mental8. El ejercicio físico puede mejorar la autoestima y la calidad del sueño9.

Uno de los artículos revisados hace mención al libro escrito por McDougall en 2009 “Nacidos para correr: una tribu oculta, superatletas y la carrera más grande que el mundo nunca ha visto” en la que cuenta como una tribu nativa mexicana vive corriendo al máximo y, en combinación con una dieta que no ha cambiado durante siglos, les lleva a no tener diabetes ni cáncer de colon en su población. El autor de este libro también afirma que no dejas de correr porque envejecen sino que envejeces porque dejas de correr, proporcionando de esta manera un mérito muy importante al ejercicio en el mantenimiento de la salud9.

El ejercicio puede reducir trastornos mentales como la depresión a través tanto de complejos mecanismos biológicos como psicológicos. Algunas de las primeras investigaciones se centraron en la liberación de beta endorfinas durante el ejercicio que podrían explicar sus efectos antidepresivos aunque, posteriormente, esta teoría aislada se considera demasiado simplista7. Sin embargo, se ha visto que el ejercicio podría ser responsable de la estimulación del factor neurotrófico derivado del cerebro, el aumento de la temperatura corporal central, la reducción de la inflamación, la transmisión aminérgica mejorada o la reducción del estrés oxidativo, entre otras7. Otros estudios sugieren que el ejercicio influye en múltiples redes neurobiológicas como es el sistema endocannabinoide el cual tiene un papel funcional en los trastornos de salud mental como la depresión, ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y la esquizofrenia4.

La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para conseguir una remodelación neurobiológica de sus conexiones neuronales en respuesta a cambios en el entorno. El concepto se ha usado para referirse al crecimiento de nuevas neuronas y células gliales, y nuevas conexiones entre ellas. Estudios revelan que el ejercicio es uno de los pocos procesos conductuales que parece aumentar la neuroplasticidad8.

Los profesionales de la salud debemos de promover el deporte como un elemento de estimulación cognitiva siendo muchos los efectos positivos que produce a este nivel el ejercicio físico. En la población general mejora la precisión y velocidad de las respuestas en tareas de procesamiento de información. El grupo de edad que más efectos positivos se han descrito en relación al ejercicio sobre las funciones cognitivas ha sido la niñez donde es capaz de mejorar las funciones ejecutivas, la atención selectiva, la compresión lingüística, la capacidad sintáctica, las habilidades de ortografía, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, el control de la inhibición y el rendimiento escolar. Además, en este grupo de edad con diagnóstico de TDAH, la actividad física mejora la atención reduciendo la hiperactividad y la impulsividad que sufren estos pacientes. En los adultos mayores de 50 años, el ejercicio hace que exista un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, mejorando las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento y las funciones cognitivas globales10.

En el caso de personas con deterioro cognitivo (demencias o enfermedad de Alzheimer), según estudios, el ejercicio en este tipo de paciente consigue la mejora del equilibrio, los síntomas de apatía son menores, reducen los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia entre los que podemos encontrar agitación o agresividad, depresión, ansiedad, apatía o indiferencia, irritabilidad, alteraciones del apetito y alteraciones del sueño1. Como el manejo farmacológico de esta patología es muy difícil y además, resulta muy angustiante para los pacientes, sus familias y cuidadores, en ocasiones se intentan intervenciones terapéuticas no farmacológicas centradas en el ejercicio físico ajustado a sus posibilidades y necesidades1.

Entre las patologías mentales que más se benefician del tratamiento con el ejercicio físico están la depresión, la ansiedad y el estrés. Los estudios científicos han demostrado que criar un niño con trastorno del espectro autista (TEA) puede ser una experiencia estresante para los padres por lo que estos padres experimentan niveles de estrés, depresión y ansiedad más altos que los padres de niños sin TEA11. Según un estudio realizado en 2021 por Zhao et al, el hecho de mejorar la salud mental y bienestar de los padres aumenta el potencial del niño con TEA para lograr una mejor calidad de vida. Este estudio evaluaba tres aspectos: en primer lugar, la salud mental medida por la Escala de depresión, Ansiedad y Estrés (DASS-21), en segundo lugar, el estrés parental mediante el índice de estrés parental (PSI-4-SF) y por último, la calidad de vida mediante la Evaluación de la Calidad de Vida-26 de la Organización Mundial de la Salud (WHOQOL-26). Tras la intervención que consistió en un programa de actividad física para padres e hijos basado en la web, la salud de los padres con TEA quedó demostrada con una mejoría significativa en la puntuación de las tres escalas y confirmó los efectos potenciales de la actividad física entre padres e hijos como una herramienta funcional y eficaz para padres de niños con TEA11.

Según datos de la OMS, los trastornos depresivos afectan a más de 320 millones de personas en todo el mundo. Esta patología puede conducir al suicidio ocasionando un 1,5% de las muertes a nivel mundial12. La farmacoterapia con antidepresivos ha demostrado grandes beneficios, sin embargo, los resultados subóptimos al tratamiento y la elevada frecuencia de efectos secundarios con la que se asocia, hacen necesaria asociarlos a tratamientos alternativos también eficaces como es el ejercicio físico combinando ejercicio aeróbico y de resistencia. El ejercicio recomendado deberá de realizarse con regularidad entre 3 y 5 sesiones por semana de unos 45-60 minutos cada una y con una intensidad de moderada a vigorosa, ajustada según la condición física del individuo12. Tratando al paciente de esta manera mejorarán los síntomas depresivos a la par que disminuirán los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares o metabólicas que a menudo son procesos comórbidos de la depresión12.

Otro de los trastornos mentales que pueden beneficiarse con la actividad física son los trastornos de estrés postraumático frecuentemente relacionado con accidentes, pandemias o desastres naturales13. La actividad física como tratamiento de estos procesos, a diferencia de la farmacoterapia o psicoterapia, tiene la ventaja de tener una baja estigmatización, pocos efectos secundarios y una gran popularidad13. Según una revisión sistemática realizada en 2023 por Wang et al, la actividad física se correlaciona positivamente con la resiliencia mental individual y el bienestar subjetivo después de los eventos traumáticos y negativamente con la ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático. El ejercicio físico fue un factor protector importante para la salud mental individual después de grandes desastres naturales como terremotos, sequías, inundaciones extremas e incidentes de salud pública como el accidente nuclear de Fukushima y el COVID-19 mientras que la actividad física insuficiente se convirtió en un factor de riesgo importante13.

También se ha demostrado una mejoría de los trastornos de ansiedad con un programa de programas de ejercicio aeróbico en los que utilizan grandes grupos musculares como son la natación, correr o ciclismo, entre otros, relacionando la mejoría ocasionada con un incremento en la liberación de endorfinas, cambios en la temperatura corporal y en el flujo sanguíneo cerebral, a un impacto positivo en el eje hipotálamo-hipofiso-adrenal y en la fisiología de respuesta al estrés14. Del mismo modo, el ejercicio aeróbico proporciona beneficios en el paciente con esquizofrenia por lo que debe incluirse regularmente en los programas de tratamiento de estos pacientes14.

Por último, y después de haber revisado los efectos beneficiosos en la salud mental del ejercicio realizado de forma regular, cabe mencionar que la realización compulsiva de cualquier forma de ejercicio físico puede desencadenar la adicción al mismo causando consecuencias psicofísicas negativas10. En estas personas, el hecho de no realizar una sesión de entrenamiento, ocasiona un síndrome de abstinencia manifestado por ansiedad, inquietud, sentimiento de culpa, cefalea, insomnio o falta de apetito. Además, la adicción al ejercicio tiene una alta comorbilidad con los trastornos alimentarios10.

 

CONCLUSIONES

El cuidado de la salud de las personas ha de ser integral, teniendo tanto en cuenta la esfera física como la mental. El ejercicio físico proporciona importantes beneficios previniendo y tratando tanto problemas físicos tales como enfermedades metabólicas, cardiovasculares u obesidad, como problemas de salud mental. Según estudios recientes existe una relación positiva entre el ejercicio físico realizado de forma regular y la mejoría de los trastornos mentales. Se han descrito grandes beneficios en cuadros como la depresión, la ansiedad y el síndrome de estrés postraumático e incluso del estrés ocasionado en padres de niños con TEA. En otros cuadros como la esquizofrenia, el ejercicio físico también ha resultado positivo aunque los estudios actuales son más limitados.

En la terapia de muchos de estos trastornos mentales es preciso recurrir al tratamiento farmacológico que debido al alto porcentaje de efectos secundarios que producen y a la estigmatización que supone su uso lleva a una pérdida de adherencia al tratamiento. Por este motivo, el ejercicio físico se convierte en una gran ayuda en estos trastornos ya que promueve la salud y el bienestar psicológico, además de mejorar la autoestima y la calidad del sueño.

Sin embargo, es preciso realizar el ejercicio en su justa medida y no obsesionarse en ello para no considerarlo un problema que genere una adicción al mismo.

 

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