Eficacia y seguridad del uso del jengibre como tratamiento para las náuseas y vómitos en el embarazo

2 junio 2024

AUTORES

  1. Javier Gimeno Elías. Enfermero de Centro de Salud Delicias Norte, Zaragoza.
  2. Marina Bueno Pardo. Enfermera de Quirófano en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Paula Ballestero Hernando. Enfermera de la Unidad de Reproducción Asistida en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Myriam Gaudioso Cameo. Enfermera de UCI Polivalente en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Alba Castejón Martín. Enfermera del Servicio de Cirugía Vascular en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Alicia Peralta Casais. Enfermera de Nutrición y Dietética en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

El jengibre (Zingiber officinale Roscoe) y otras terapias complementarias se están utilizando cada vez con más frecuencia para el tratamiento de las náuseas y vómitos en el embarazo (NVP), que afecta entre el 50% y el 80% de las mujeres gestantes. En esta revisión nos propusimos sintetizar la evidencia disponible sobre la eficacia y seguridad del uso del jengibre, así como identificar posibles líneas de investigación futura. El resultado más frecuentemente observado en nuestra revisión sobre la ingesta de jengibre para el tratamiento de NVP fue que, en dosis de 1gr/día distribuido en cuatro tomas, durante 4-7 días, resultó superior al placebo y con eficacia similar a los fármacos habitualmente utilizados (vitamina B6 o dimenhidrinato) aunque mucho más seguro porque no tiene efectos secundarios para la madre, el feto ni el recién nacido.

Hay que señalar que la dieta también puede jugar un papel influyente para aliviar o empeorar los síntomas de náuseas y vómitos en el embarazo, lo que sugiere seguir las indicaciones de un dietista en caso de duda. Por otro lado, también hay que reconocer que en el consumo del jengibre se deben tener algunas precauciones, por posibles interacciones con los anticoagulantes, los antidiabéticos orales o insulina. Además, está contraindicado en personas con antecedentes de cálculos biliares, aborto, sangrado vaginal, trastornos de la coagulación y en fechas próximas al parto.

Probablemente, la evaluación de la eficacia del jengibre en muchos ensayos clínicos revisados se ha visto perjudicada por la inconsistencia en la forma del jengibre utilizado (fresco o seco), su calidad y también el régimen de dosificación, la heterogeneidad de las condiciones y el tamaño generalmente pequeño de los estudios. Se evidencia, por tanto, la necesidad de nuevas investigaciones sobre las características funcionales del jengibre y sus múltiples propiedades.

PALABRAS CLAVE

Embarazo, náuseas y vómitos, jengibre, zingiber officinale.

ABSTRACT

Ginger (Zingiber officinale Roscoe) and other complementary therapies are increasingly being used for the treatment of nausea and vomiting in pregnancy (NVP), which affects between 50% and 80% of pregnant women. In this review we set out to synthesize the available evidence on the efficacy and safety of the use of ginger, as well as identify possible lines of future research. The most frequently observed result in our review on the intake of ginger for the treatment of NVP was that, at a dose of 1gr/day distributed in four doses, for 4-7 days, it was superior to placebo and with similar efficacy to the usual drugs. used (vitamin B6 or dimenhydrinate) although much safer because it has no side effects for the mother, fetus or newborn.
It should be noted that diet can also play an influential role in relieving or worsening the symptoms of nausea and vomiting in pregnancy, which suggests following the instructions of a dietician if in doubt. On the other hand, it must also be recognized that some precautions must be taken when consuming ginger, due to possible interactions with anticoagulants, oral antidiabetics or insulin. In addition, it is contraindicated in people with a history of gallstones, abortion, vaginal bleeding, coagulation disorders, and close to delivery.

Probably, the evaluation of the effectiveness of ginger in many reviewed clinical trials has been undermined by the inconsistency in the form of ginger used (fresh or dried), its quality and also the dosage regimen, heterogeneity of conditions and size of generally small studios. Therefore, the need for new research on the functional characteristics of ginger and its multiple properties is evident.

KEY WORDS

Pregnancy, nausea and vomiting, ginger, zingiber officinale.

INTRODUCCIÓN

El uso de las plantas, sustancias vegetales y productos a base de hierbas se han utilizado para tratar diversas enfermedades prácticamente en todo el mundo, principalmente porque contienen propiedades antimicrobianas, inmunomoduladoras y antiinflamatorias1. El crecimiento y la expansión de las medicinas complementarias y alternativas (CAM), junto con la progresiva aprensión por los efectos secundarios de los productos farmacéuticos, pueden justificar buena parte del aumento del uso de remedios fitoterapéuticos que se perciben por los consumidores como más naturales y seguros2. Por este motivo, con frecuencia las mujeres durante el embarazo no consultan con su médico sobre el uso de medicamentos a base de hierbas, que no está aconsejado de forma generalizada debido a su posible impacto en el desarrollo fetal1.

Las náuseas y los vómitos son un problema muy común entre las mujeres embarazadas puesto que les afecta entre el 50% y el 85% de las mujeres durante la primera mitad del embarazo. Los síntomas suelen aparecer entre las semanas 6 a 8 y suelen terminar sobre la semana 12, pero en algunas mujeres pueden permanecer hasta la semana 20. Aunque los síntomas suelen ser leves, en un 35% de las gestantes pueden ser invalidantes alterando la vida diaria, la actividad laboral y las relaciones familiares. Los casos más graves configuran la hiperémesis gravídica (HG) del 0,3% al 3,6% de los embarazos y constituyen la principal causa de hospitalización en el primer trimestre del embarazo3,4,5. La causa principal de este trastorno es desconocida y probablemente se debe a varios factores entre los cuales los cambios hormonales tienen un papel importante. Debido a las limitaciones de la medicina convencional para el tratamiento de estos síntomas en el embarazo y dada la teratogenicidad demostrada de la talidomida, las terapias de medicina complementaria y alternativa (CAM), así como el uso del jengibre como remedio natural, están siendo utilizados de forma creciente para el tratamiento de las náuseas y los vómitos durante el embarazo (NVP)1,2,3,4,5,6.

El jengibre (Zingiber officinale Roscoe) es una planta originaria de Asia y conocido su aromático rizoma en todo el mundo como especia, pero también en la medicina tradicional desde tiempos ancestrales, sobre todo en las culturas orientales, para tratar indigestión, flatulencias, fiebre, náuseas y vómitos. Se cultiva en las regiones tropicales de ambos hemisferios, siendo la India el mayor productor (32,75% producción mundial), seguida de China (21,41% p.m.) y Nigeria (12,54% p.m)2. El rizoma contiene principalmente dos complejos activos: gingerol, un compuesto fenólico que da sabor picante y el shogaol. El primero actúa como antiemético y el segundo como antagonista 5-HT de los receptores de serotonina en el íleon1.

Considerando las diversas propiedades que tiene el jengibre se justifica el por qué desde hace unos años se recomienda su uso a la mujer embarazada para los síntomas gastrointestinales de náuseas y vómitos. Varias guías médicas lo incluyen como opción no farmacológica en el primer trimestre del embarazo, aunque la evidencia de la recomendación es baja4. Además, el jengibre está incluido en las farmacopeas oficiales de diferentes países, entre ellos, Austria, China, Egipto, India, Reino Unido, Japón, Suiza, Países Bajos2.

OBJETIVOS

El principal objetivo es evaluar de forma sintetizada la evidencia disponible sobre la eficacia y seguridad del uso del jengibre en el tratamiento de las náuseas y vómitos durante el embarazo.

El objetivo secundario es identificar futuras necesidades de investigación.

METODOLOGÍA

Para realizar la revisión del tema partimos de la siguiente pregunta de investigación siguiendo el modelo PICO: ¿En pacientes embarazadas con náuseas y vómitos (P), ¿cuál es la eficacia del tratamiento con jengibre (I) en comparación con el tratamiento estándar o con un placebo (C), para reducir los síntomas de náuseas y vómitos en el embarazo (O)?

La revisión de las publicaciones en los últimos 10 años se realizó consultando la base de datos de ciencias de la salud (PUBMED/Medline) y se completó con otros buscadores: Sciencedirect y Google Académico. Los descriptores MeSH utilizados fueron: “embarazo”, náuseas y vómitos”, “jengibre” y “zingiber officinale”, combinados con los operadores booleanos OR y AND.

De los múltiples artículos obtenidos, se seleccionaron inicialmente todos en los que aparecieran al menos dos de los descriptores, bien en el título, resumen o en las palabras clave, descartando el resto. Posteriormente se eliminaron los repetidos y los que no contenían la variable de estudio “jengibre” y/o “zingiber officinale”. Tras estas dos selecciones, se incluyeron para este trabajo 16 artículos publicados en los últimos 10 años, tanto en español como en inglés, que tuvieran el texto completo sin coste e incluyeran las variables del estudio.

RESULTADOS

Uso en el embarazo y presentaciones del jengibre:

El jengibre es el remedio botánico más analizado y utilizado durante el embarazo1. Quizá por ello, además de los resultados de múltiples estudios, en 2012 la Agencia Europea de Medicamentos publicó un informe de evaluación del comité de medicamentos a base de plantas que describe el uso del jengibre en la prevención de las náuseas y vómitos, concluyendo que existe evidencia clínica plausible de los efectos beneficiosos del rizoma de jengibre para estos síntomas3.

Se consume de numerosas formas: fresco, seco, encurtido, en conserva, cristalizado, confitado y en polvo o molido. Las presentaciones incluyen cápsulas, tabletas, tés, tinturas y extractos líquidos. Las concentraciones de los principales ingredientes activos (gingeroles y shogaoles) difieren entre las distintas preparaciones, así como los pasos de procesamiento involucrados. Un análisis metodológico reciente demostró que los productos de jengibre seco en polvo contenían la mayor cantidad de compuestos relacionados con el gingerol (7 a 14 mg/g), seguidos por el jengibre fresco (2-2,8 mg/g) y productos de té de jengibre en polvo (~0,8 mg/g)3.

Mecanismo de acción y características de los resultados de la revisión:

El jengibre actúa a través de diversos mecanismos: aumenta el transporte gastrointestinal debido a las acciones anticolinérgicas y antiserotoninérgicas, con los efectos característicos de los fármacos antieméticos procinéticos; suprime la vasopresina que puede provocar náuseas en niveles elevados e inhibe la actividad del estómago, lo que también puede provocar náuseas1. La combinación de todas estas funciones explica la capacidad ampliamente aceptada del jengibre para aliviar los síntomas de trastornos gastrointestinales funcionales como la dispepsia, el dolor abdominal y las náuseas que habitualmente se asocian con una disminución de lo motilidad gástrica4.

En cuanto al mecanismo de acción de los extractos de jengibre, Pertz et al estudiaron la interacción de los principales constituyentes químicos del jengibre: 6-gingerol, 8-gingerol, 10-gingerol y 6-shogaol; con receptores colinérgicos M3 de cobaya y los receptores serotoninérgicos 5-HT de cobaya y 5-HT de rata, que son los receptores que intervienen en las enfermedades gastrointestinales y en los síntomas de náuseas y vómitos. Concluyeron en su estudio que la eficacia del jengibre para reducir las náuseas y los vómitos puede basarse en un débil efecto inhibidor de los gingeroles y shogaoles sobre los receptores M3 y 5-HT1. Los receptores 5-HT, que desempeñan un papel en la motilidad gastroduodenal, no parecen estar involucrados en la actividad de estos compuestos7.

En 2013, cuatro ensayos controlados aleatorios (ECA) sobre el uso del jengibre para los síntomas de náuseas y vómitos en el embarazo (NVP), demostraron que el jengibre administrado por vía oral fue significativamente más eficaz que el placebo, para reducir la frecuencia de los vómitos y la intensidad de las náuseas. Los efectos adversos fueron en general, leves y poco frecuentes7.

Tras revisar 14 ensayos clínicos sobre el efecto paliativo del jengibre en NVP, ocho investigaron el efecto antiemético del jengibre comparado con un grupo de placebo, revelando efectos significativos en el grupo de tratamiento con jengibre. Igualmente, el jengibre mostró un efecto similar en comparación con otros fármacos como la vitamina B6 (piridoxina), los antihistamínicos o la metoclopramida. No obstante, un estudio de Ensiyeh et al, llegó a la conclusión de que el jengibre es más eficaz para aliviar la gravedad de las náuseas en comparación con la vitamina B6 (p=0,024)8.

Una revisión Cochrane evaluó nueve ECA relacionados con el jengibre. En cuatro estudios se comparó con placebo, en otros cuatro con piridoxina y en uno con dimenhidrinato. De los cuatro primeros en todos ellos se demostró una mayor reducción de las náuseas con el tratamiento de jengibre y en tres de ellos una reducción de los vómitos después del uso de jengibre; aunque sólo en dos de los cuatro estudios informaron de diferencias estadísticamente significativas. Los revisores Cochrane pudieron realizar un metaanálisis de los cuatro ECA que compararon jengibre (975 a 1500 mg/día) con piridoxina (30 a 75 mg/día), obteniendo como resultado en dos de ellos, que no existían diferencias significativas en las náuseas y vómitos a los tres días de recibir el tratamiento. Los otros dos ensayos que estudiaron el porcentaje de mujeres que no tuvieron ningún alivio, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el jengibre y la piridoxina. El estudio que comparó el dimenhidrinato con el jengibre concluyó que ambos tuvieron una efectividad similar6.

Un metaanálisis realizado en un grupo de casi 1300 mujeres embarazadas demostró que el jengibre mejoró significativamente los síntomas de las náuseas y también mostró cierta mejoría en la reducción de episodios de vómitos frente al grupo que tomó placebo. En un estudio realizado por Sharifzadeh et al., a tres grupos de mujeres embarazadas de entre las 6 y 16 semanas de embarazo se les administró jengibre, vitamina B6 y placebo respectivamente, concluyendo que el jengibre es comparable a la vitamina B6 en el tratamiento de las náuseas y vómitos durante el embarazo, además de ser más eficaz que el placebo1.

En un ensayo doble ciego aleatorizado y controlado con placebo, realizado por Willetts et al., en el que intervinieron 120 mujeres con menos de 20 semanas de embarazo a las que se les administró 125 mg de extracto de jengibre o placebo, se observó que los síntomas de náuseas fueron significativamente menores en el grupo del jengibre que en el del placebo, aunque no se observó ninguna diferencia significativa en los vómitos. Además, en el caso de hiperémesis gravídica, otro ensayo aleatorio doble ciego demostró que el jengibre alivió significativamente (p=0,035) los síntomas en mujeres embarazadas que tomaron 1 gr de jengibre/día, frente a las que recibieron placebo1.

En otro metaanálisis realizado en 2023 por Mao-Yao Tan et al.9., sobre la eficacia y seguridad de la medicina complementaria en el tratamiento de las náuseas y vómitos durante el embarazo se obtuvieron, entre otros muchos, los siguientes resultados respecto al uso del jengibre comparado con otros tratamientos:

  • Tuvo efectos más significativos que la medicina convencional en el índice Rhodes [DMP= – 0,52; IC del 95 % (-0,79; -0,24), p≤ 0,001, evidencia de calidad moderada según el análisis GRADE].
  • Tuvo el mismo efecto que los fármacos convencionales (difenhidramina, vitamina B6, metoclopramida, etc.) para aliviar los vómitos [DME= 0,30; IC del 95% (- 0,12; – 0,73), p = 0,160: evidencia de baja calidad según el análisis GRADE].
  • Tuvo una tasa efectiva más alta que el placebo [RR=1,68; IC del 95% (1,09; 2,57), p=0,018, evidencia de baja calidad según GRADE].
  • Tuvo el mismo efecto antiemético que el placebo [DMP=0,05; IC del 95% (-0,23; 0,32), p= 0,743, evidencia de baja calidad según GRADE].
  • Tuvo menos efectos secundarios que con la medicina convencional [RR=0,21, IC del 95% (0,05; 0,96), p=0,045, evidencia de baja calidad según el análisis GRADE.

 

Hay que señalar que, debido a las diferencias en los métodos de estudio, las características básicas de las participantes y las diferentes dosis y frecuencias de las intervenciones, hubo heterogeneidad clínica significativa en los estudios incluidos, lo que podría justificar la evidencia de calidad moderada y baja de los resultados9.

Existen múltiples estudios, entre ellos, el de Haji Seid Javidi et al., Saberi et al y Firouzbakht et al., en los que se informa que el jengibre y la vitamina B6 son eficaces para reducir la NVP, sin diferencias estadísticamente significativas, pero mejores en comparación con el grupo de control y el placebo10. En otros 5 ECA revisados, también se confirma la superioridad del jengibre para paliar los síntomas NVP frente al placebo y su eficacia similar a la vitamina B6 y el dimenhidrinato. Además, el uso popular del jengibre para el alivio de la hiperémesis gravídica ha sido respaldado por ensayos clínicos que demostraron su efecto antiemético incluso para otras indicaciones clínicas como el mareo y las náuseas inducidas por la quimioterapia y el postoperatorio6.

En cuanto a los síntomas específicos de vómitos, hemos encontrado algunas diferencias. Siete estudios informaron una reducción en el número de episodios de vómitos, pero sus resultados no pudieron agruparse en un metaanálisis debido a una heterogeneidad estadísticamente significativa detectada entre ellos. Otros dos estudios informaron este mismo resultado en forma de media y desviación típica, por lo que los resultados pudieron agruparse en un metaanálisis que concluyó señalando que el jengibre no logró reducir significativamente el número de episodios de vómitos en comparación con el placebo, aunque se acercó a la significación [DME= 0,72; IC del 95% (- 0,03; 1,46), p=0,06]10. Otro metaanálisis realizado con tres estudios que informaron con datos estadísticos, la comparación del jengibre y la vitamina B6 para la reducción de episodios de vómitos, concluyó que el jengibre no logró reducir más el número de episodios de vómitos que la vitamina B6 [DME= 0,7, IC del 95% (- 0,48; 0,35), p=0,76], aunque no se descarta la existencia de heterogeneidad moderada entre estos estudios10. Hay que señalar el considerable estudio realizado por Walstab et al., para demostrar el efecto inhibidor del 6-shogahol y del 6-gingerol sobre los receptores 5-TH3 humanos recombinantes y también sobre los receptores nativos de las neuronas entéricas del intestino humano. Se descubrió que esta inhibición no era competitiva ya que el extracto de jengibre no desplazó a un antagonista del receptor 5-HT3 (GR656309). Otro estudio realizado por Jin et al., utilizando diferentes planteamientos sobre ganglios nodosos de rata, llegó a la misma conclusión de que la inhibición mencionada no era competitiva. Curiosamente, ambos estudios postularon que, dado que la unión del jengibre a los receptores 5-TH ocurre en un sitio distinto al de unión ortostérico de los antagonistas 5-TH competitivos, la terapia combinada con antagonistas farmacéuticos 5-TH conocidos, podría aumentar la eficacia antiemética4.

La dieta también puede intervenir en las náuseas y vómitos durante el embarazo. Las recomendaciones de cambios dietéticos para aliviar estos síntomas se pueden resumir en las siguientes: comer pequeñas cantidades y con frecuencia, evitar ciertos alimentos muy condimentados, picantes, ácidos, grasosos, muy dulces o con fuertes olores. Es preferible consumir alimentos blandos, bajos en fibra o secos y refrigerios y comidas con alto contenido proteico. Se recomienda ingerir alimento tan pronto como se sienta hambre para evitar tener el estómago vacío porque frecuentemente se asocia con mayor riesgo de náuseas y vómitos en el embarazo. Consumir alimentos que contengan jengibre, tales como té u otras bebidas que contengan raíz o jarabe de jengibre (de 0,5 a 2,5 gr por vía oral / día) pueden ser útiles y seguros12.

En una revisión realizada por Melissa Santos Nassif et al, en 2022, sobre prácticas integradoras y complementarias para el control de las náuseas y vómitos en mujeres embarazadas, plantea que este enfoque podría contribuir a reducir el consumo de medicamentos, así como sus efectos secundarios en esta población. En este sentido, respecto a las intervenciones fitoterapéuticas observó que el 90% de los estudios revisados presentaron resultados superiores al control (placebo), utilizando alguna forma de jengibre en el 88,8% de éstos13.

Seguridad y eficacia del jengibre:

El consumo de rizoma de jengibre por mujeres embarazadas está tolerado o autorizado en varios países (Francia, Bélgica, etc.), sin embargo, está prohibido en otros como Finlandia y Rusia2.

En una encuesta multinacional (Europa, América del Norte y Australia), realizada por Petersen et al., que incluyó a más de 9.000 mujeres embarazadas y nuevas madres, sobre la percepción de estas en cuanto a los riesgos relacionados con la ingesta de medicamentos, alimentos o sustancias a base de hierbas, alcohol, tabaco y talidomida, se determinó que los productos menos dañinos fueron el jengibre y los arándanos, mientras que los más dañinos fueron los antidepresivos, el alcohol, el tabaquismo y la talidomida. En una escala de 10 puntos, la puntuación media de riesgo fue de 1,5 para el jengibre2.

La opinión más generalizada observada en nuestra revisión es que la ingestión de jengibre para las náuseas y vómitos durante el embarazo (NVP) no tiene efectos nocivos para la madre o el recién nacido3,4,14,15. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos confirma que: “el tratamiento de las náuseas y vómitos del embarazo con jengibre ha demostrado efectos beneficiosos y puede considerarse como una opción no farmacológica”, aunque reconociendo que la evidencia científica de la recomendación es limitada7.

En una revisión realizada por Stanisiere et al., encontró que no hubo efectos secundarios graves con el consumo de jengibre en estudios controlados, no controlados y preclínicos, con una reducción significativa de las náuseas y los vómitos8. En un estudio de cohorte poblacional realizado en Noruega con 68.522 mujeres, encontró que el uso de jengibre durante el embarazo (1.020 mujeres, 1,5%) no se asociaba con un mayor riesgo de malformaciones congénitas, mortinatos, abortos, partos perinatales, nacimientos de bajo peso y parto prematuro4, 6, 14,16. En otro estudio de Smith et al., la frecuencia de abortos espontáneos fue menor en el grupo de mujeres que consumieron jengibre en comparación con aquellas que ingirieron vitamina B6.

Una revisión sistemática realizada por Betz et al, sobre 15 estudios aleatorios con datos de seguridad, demostró que sólo el 3,3 % de las 777 pacientes incluidas informó de sufrir efectos secundarios como síntomas gastrointestinales y somnolencia leves, que no requirieron tratamiento2.

Aunque no existe un consenso sobre la dosis correcta del jengibre, la mayoría de los estudios clínicos recomiendan una dosis diaria segura, para el tratamiento de NVP, de 1000 mg., dividida en tres o cuatro tomas durante 4-7 días5,11. En un estudio de Ding et al., calcularon que 1000 mg equivalen a: una cucharadita (5 gr) de extracto de jengibre recién rallado, 2 ml de extracto líquido de jengibre, cuatro tazas (237 ml cada una) de té de jengibre, 2 cucharaditas de jarabe de jengibre (10 ml) o dos trozos de jengibre cristalizado4. Además, la dosis de jengibre inferior a 1000 mg por día puede ayudar a aliviar la hiperémesis gravídica y con tal cantidad no aumenta la frecuencia de los efectos adversos ni para la mujer ni para el feto en desarrollo1.

Es posible que los intentos de evaluar la eficacia del jengibre en muchos ensayos clínicos se hayan visto debilitados por la inconsistencia en la forma del jengibre utilizado (fresco o seco) y también en el régimen de dosificación (variabilidad entre 600 a 2500 mg al día) y sus formas más prácticas de consumo conservando al mismo tiempo los componentes activos4.

Precauciones con el uso del jengibre:

Algunos estudios muestran que el jengibre tiene un efecto anticoagulante1,6 e interacciones con fármacos anticoagulantes, lo que sugiere evitarlo por completo en estas terapias. Además, el jengibre puede irritar el estómago y estimular la secreción de bilis, por ello está contraindicado en personas con antecedentes de cálculos biliares. También, se debe evitar en mujeres con diabetes mellitus que se controlan con antidiabéticos orales o insulina y puede provocar hipotensión6,15. Cabe señalar que las dosis altas de jengibre concentrado en forma de polvo o tinturas pueden aumentar el riesgo de hemorragia al disminuir la agregación plaquetaria y también aumentar la producción de ácido estomacal, especialmente si se toman con otras hierbas o medicamentos con el mismo efecto. Por tanto, la suplementación con jengibre puede tener interacciones aditivas o competitivas con algunos medicamentos11.

Finalmente, en una revisión sistemática realizada en 2016 por Lindblad AJ et al., concluyó que según la evidencia clínica limitada el jengibre está contraindicado cerca del parto o en personas con antecedentes de aborto, sangrado vaginal o trastornos de la coagulación, debido al riesgo de hemorragia16.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

El jengibre es una planta ampliamente utilizada a lo largo de la historia por sus numerosas propiedades alimenticias, medicinales y, en particular, como antiemético. La evidencia analizada y sintetizada de esta revisión sugiere beneficios del jengibre para reducir los síntomas de náuseas y vómitos en el embarazo (NVP), dado que estos síntomas son los que con mayor frecuencia sufren las mujeres gestantes en el primer trimestre del embarazo. La opinión más frecuentemente observada es que la ingesta de jengibre a dosis de 1.000 mg/día, repartido en 4 tomas durante 4 a 7 días, es igualmente eficaz para el tratamiento de NVP que la medicina convencional (vitamina B6, doxilamina, dimenhidrinato, ondansetrón, etc.), aunque mucho más segura porque no tiene efectos secundarios para la madre, el feto en desarrollo y el recién nacido.

No obstante, se deben tener precauciones en el consumo del jengibre, por las posibles interacciones con otros fármacos sobre todo los anticoagulantes y los utilizados para el control de la diabetes mellitus. Además, está contraindicado en personas con antecedentes de cálculos biliares, aborto, sangrado vaginal, trastornos de la coagulación y, en general, en fechas próximas al parto. Los intentos de evaluar la eficacia del jengibre en muchos ensayos clínicos, probablemente se han visto debilitados por la inconsistencia en la forma del jengibre utilizado (fresco o seco), su calidad y también el régimen de dosificación (variabilidad entre 600 a 2500 mg al día) así como sus formas más prácticas de consumo conservando al mismo tiempo los componentes activos.

Por otro lado, el consumo de dosis excesivas de jengibre puede aumentar el riesgo de hemorragia y la producción de ácido estomacal, entre otros posibles efectos desconocidos por falta de estudios, lo que sugiere una línea de investigación futura. Además, debido a ciertos inconvenientes detectados en la revisión tales como: la calidad de los ensayos, los sistemas o parámetros de evaluación inconsistentes y el tamaño generalmente pequeño de los estudios es necesaria una investigación diseñada sistemáticamente con descripciones detalladas de la metodología y un grupo suficiente de participantes para futuros ensayos clínicos aleatorios que aborden las características funcionales del jengibre y sus múltiples e intrigantes propiedades.

 

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ANEXOS

SIGLAS UTILIZADAS:

HG: Hiperémesis gravídica.

CAM: Medicinas complementarias y alternativas.

PICO: principios de selección de artículos (participante, intervención, comparación, objetivos).

NVP: Síntomas de náuseas y vómitos durante el embarazo.

ECA: Ensayos controlados aleatorios.

DMP: Diferencia de medias ponderadas.

DME: Diferencia de medias estándar.

IC: Intervalo de confianza.

RR: Riesgo Relativo.

P< 0,05: Nivel de significación estadística.

GRADE: Sistema de evaluación sobre la calidad de la evidencia. Contiene cinco elementos: riesgo de sesgo, inconsistencia, falta de direccionalidad, inexactitud y sesgo de publicación. Los resultados se valoran como: muy baja, baja, moderada y alta calidad.

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