AUTORES
- Sergio López Suárez. Enfermero. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Laura Clemente Martínez. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Sofia García Padilla. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Candela Moreno Lambea. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
La hospitalización puede alterar significativamente el sueño y los ritmos circadianos debido a factores ambientales, clínicos y organizativos, entre los que destaca la exposición a iluminación artificial durante el periodo nocturno1. Estas alteraciones pueden repercutir negativamente sobre el descanso, el estado de ánimo, el confort y el bienestar del paciente2. El objetivo de esta revisión sistemática fue analizar la evidencia científica disponible sobre la influencia de la iluminación nocturna hospitalaria sobre el bienestar de los pacientes e identificar intervenciones de enfermería dirigidas a optimizar el ambiente lumínico nocturno. Se realizó una búsqueda bibliográfica estructurada de estudios relacionados con pacientes hospitalizados, iluminación, sueño, ritmos circadianos y cuidados de enfermería, priorizando revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios experimentales y cuasiexperimentales. La evidencia disponible indica que la exposición a iluminación durante la noche puede interferir en el sueño y en la sincronización circadiana3. Las intervenciones dirigidas a disminuir la iluminación ambiental, utilizar iluminación localizada de baja intensidad, reducir la exposición a luz de determinadas longitudes de onda, favorecer periodos de oscuridad y aumentar la exposición a luz durante el día presentan resultados favorables sobre determinados parámetros del sueño3,4. Los sistemas de iluminación dinámica también han mostrado potencial para incrementar la duración del sueño nocturno5. Desde la perspectiva enfermera, estas medidas pueden integrarse con la planificación de los cuidados, la reducción de interrupciones y la promoción de la higiene del sueño6. Sin embargo, la heterogeneidad de las intervenciones y de las variables utilizadas para medir sus efectos dificulta establecer recomendaciones universales. Se concluye que la regulación de la iluminación nocturna constituye una intervención ambiental no farmacológica prometedora para favorecer el descanso y el bienestar del paciente hospitalizado, aunque son necesarios estudios de mayor calidad metodológica que permitan determinar las condiciones lumínicas óptimas.
PALABRAS CLAVE
Sueño, hospitales, iluminación, enfermería, comodidad del paciente, ritmo circadiano.
ABSTRACT
Hospitalization can significantly disrupt sleep and circadian rhythms due to environmental, clinical, and organizational factors, including exposure to artificial lighting during nighttime1. These disturbances may negatively affect sleep, mood, comfort, and patient well-being2. The aim of this systematic review was to analyze the available scientific evidence on the influence of hospital nighttime lighting on patient well-being and to identify nursing interventions aimed at optimizing the nocturnal lighting environment. A structured literature search was conducted focusing on hospitalized patients, lighting, sleep, circadian rhythms, and nursing care, prioritizing systematic reviews, meta-analyses, and experimental and quasi-experimental studies. Available evidence indicates that nighttime light exposure may interfere with sleep and circadian synchronization3. Interventions aimed at reducing environmental lighting, using low-intensity localized lighting, decreasing exposure to specific wavelengths, promoting periods of darkness, and increasing daytime light exposure have shown favorable effects on some sleep parameters3,4. Dynamic lighting systems have also demonstrated potential to increase nighttime sleep duration5. From a nursing perspective, these measures can be integrated with care planning, reduction of nighttime interruptions, and promotion of sleep hygiene6. However, heterogeneity among interventions and outcome measures makes it difficult to establish universal recommendations. Nighttime lighting regulation appears to be a promising non-pharmacological environmental intervention to promote sleep and patient well-being, although higher-quality studies are required to determine optimal lighting conditions.
KEY WORDS
Sleep, hospitals, lighting, nursing, patient comfort, circadian rhythm.
INTRODUCCIÓN
El sueño es un proceso fisiológico fundamental para la recuperación física y psicológica. Sin embargo, los pacientes hospitalizados presentan con frecuencia alteraciones del sueño como consecuencia de factores relacionados con la enfermedad, el dolor, la ansiedad, el ruido, las intervenciones sanitarias y las condiciones ambientales. Entre estos factores, la iluminación constituye un estímulo ambiental especialmente relevante debido a su capacidad para influir sobre el sistema circadiano¹.
La exposición nocturna a luz artificial puede interferir en la señal ambiental de oscuridad necesaria para la adecuada regulación del ciclo sueño-vigilia. Las condiciones lumínicas hospitalarias pueden caracterizarse por una exposición insuficiente a luz durante el día y una iluminación excesiva o mantenida durante la noche, generando una reducción de la diferencia entre ambos periodos. Una revisión sistemática de 34 estudios concluyó que las intervenciones relacionadas con la iluminación pueden influir sobre diferentes parámetros del sueño, aunque existe una elevada heterogeneidad en cuanto a intensidad, duración, momento de exposición y características espectrales de la luz¹.
En pacientes hospitalizados, las alteraciones lumínicas no afectan exclusivamente al sueño. También pueden modificar la percepción del entorno, el estado de ánimo y la experiencia de hospitalización. Un ensayo clínico realizado en 196 pacientes de una unidad de cardiología comparó una habitación convencional con otra equipada con un sistema de iluminación dinámica caracterizado por una mayor intensidad durante el día y una exposición reducida durante la noche. Los pacientes expuestos al sistema experimental presentaron un incremento progresivo de la duración objetiva del sueño y una mejor valoración de las condiciones lumínicas, aunque no se observaron diferencias significativas en todas las variables subjetivas de sueño, ansiedad y depresión².
Las intervenciones ambientales adquieren especial importancia en el ámbito de la enfermería, puesto que los profesionales de enfermería participan directamente en la organización de los cuidados durante el periodo nocturno. La modificación de la iluminación, la reducción de interrupciones, la agrupación de determinadas actividades y la protección de los periodos destinados al descanso son actuaciones que pueden integrarse en los cuidados habituales. En un estudio realizado en un área de observación de urgencias, una intervención destinada a disminuir la repercusión del ruido y la luz y a modificar determinadas actuaciones nocturnas consiguió aumentar el porcentaje de pacientes que referían haber descansado adecuadamente³.
La evidencia más reciente continúa respaldando el interés de los sistemas de iluminación dinámica. Un estudio publicado en 2025 en pacientes hospitalizados encontró que un sistema caracterizado por una mayor exposición lumínica durante el día y una menor exposición durante la noche modificó el patrón de actividad-descanso y aumentó la duración del sueño nocturno⁴. Estos resultados sugieren que la iluminación hospitalaria podría utilizarse como una intervención ambiental dirigida a favorecer la sincronización circadiana.
Por otro lado, la reducción de la iluminación durante la noche ha sido estudiada especialmente en unidades de cuidados intensivos. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que las intervenciones destinadas a reducir la iluminación ambiental durante la noche, especialmente cuando se combinaban con medidas de reducción del ruido, mejoraban significativamente la calidad subjetiva del sueño y podían disminuir la somnolencia diurna⁵.
El interés de estas intervenciones para enfermería se ve reforzado por revisiones que han evaluado diferentes actuaciones no farmacológicas destinadas a mejorar el sueño de los pacientes hospitalizados. Las intervenciones ambientales, conductuales y físicas pueden producir beneficios, aunque la calidad de la evidencia es variable⁶,⁷,⁸. Por ello, analizar específicamente la influencia de la iluminación nocturna permite identificar actuaciones sencillas que pueden integrarse en estrategias de cuidados dirigidas a mejorar el descanso y la experiencia hospitalaria.
El objetivo de esta revisión sistemática es analizar la evidencia científica disponible sobre la influencia de la iluminación nocturna hospitalaria sobre el bienestar del paciente e identificar las principales intervenciones de enfermería destinadas a optimizar las condiciones lumínicas durante el periodo nocturno.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA 2020 para la identificación, selección, evaluación y presentación de estudios incluidos en revisiones sistemáticas⁹.
La pregunta de investigación se formuló siguiendo una estructura PICO adaptada al objetivo de la revisión: P (pacientes hospitalizados), I (intervenciones dirigidas a modificar la iluminación nocturna hospitalaria), C (iluminación convencional o ausencia de intervención específica) y O (sueño, bienestar, confort, estado de ánimo, ansiedad, ritmo circadiano y otros resultados relacionados con la experiencia del paciente).
La estrategia de búsqueda se estructuró a partir de términos relacionados con iluminación, hospitalización, sueño, ritmo circadiano y enfermería. Se utilizaron combinaciones de términos libres y términos controlados mediante operadores booleanos AND y OR. Entre los principales conceptos utilizados se incluyeron Lighting, Light, Nighttime, Sleep, Sleep Quality, Circadian Rhythm, Hospitalized Patients, Inpatients, Nursing y Nursing Care.
Se consideraron elegibles revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados, estudios controlados y estudios cuasiexperimentales realizados en población adulta hospitalizada que evaluaran intervenciones relacionadas con la iluminación o la reducción de la exposición lumínica nocturna y que analizaran resultados relacionados con el sueño, descanso, ritmo circadiano, bienestar, confort, estado de ánimo, ansiedad o delirium.
Se excluyeron estudios realizados exclusivamente en población ambulatoria o comunitaria, investigaciones centradas únicamente en profesionales sanitarios, estudios en los que la iluminación no constituyera un componente relevante de la intervención y publicaciones que no aportaran resultados relacionados con las variables de interés.
La valoración de los estudios tuvo en cuenta el diseño metodológico, tamaño de muestra, características de la intervención, grupo comparador, variables de resultado y riesgo de sesgo. La evidencia disponible muestra una importante heterogeneidad entre las intervenciones, especialmente en relación con intensidad, espectro, duración y momento de exposición a la luz¹,⁵.
Debido a esta heterogeneidad, los resultados se sintetizaron mediante una metodología narrativa, comparando las principales características y resultados de los estudios identificados. Esta aproximación es coherente con revisiones previas sobre intervenciones ambientales y de enfermería destinadas a mejorar el sueño hospitalario, que también han señalado diferencias importantes entre las intervenciones y las medidas de resultado⁶,⁷,⁸.
RESULTADOS
La evidencia disponible muestra que las condiciones lumínicas hospitalarias pueden influir sobre el sueño y los ritmos circadianos. La revisión sistemática de Hadi et al., que incluyó 34 estudios, identificó resultados favorables asociados a diferentes estrategias de iluminación, aunque la heterogeneidad existente impidió determinar una única estrategia óptima¹.
El ensayo de Giménez et al. constituye uno de los estudios más relevantes realizados en pacientes hospitalizados. En 196 pacientes de cardiología, un sistema dinámico de iluminación que proporcionaba mayor intensidad durante el día y menor exposición durante la noche produjo un incremento progresivo de la duración objetiva del sueño. Después de cinco días, los pacientes del grupo de intervención presentaban aproximadamente 29 minutos más de sueño que los pacientes expuestos a iluminación convencional².
La reducción de la iluminación nocturna también ha demostrado efectos favorables en pacientes críticos. Higa et al. realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de intervenciones destinadas a favorecer la oscuridad nocturna. La reducción de la iluminación ambiental combinada con el control del ruido produjo una mejora significativa de la calidad subjetiva del sueño, con una diferencia media de 11,89 puntos sobre una escala de 0 a 100. Además, se observó una reducción de la somnolencia diurna, aunque con menor certeza de evidencia⁵.
Los antifaces constituyen otra intervención relacionada directamente con la reducción de la exposición lumínica. En la revisión de Higa et al., el empleo de antifaces frente a la atención habitual produjo una mejora de aproximadamente 10 puntos en la calidad subjetiva del sueño⁵. Una revisión posterior que incluyó diferentes intervenciones de sonido y oscuridad confirmó que los antifaces pueden contribuir a mejorar el sueño subjetivo de los pacientes críticos¹⁰.
Las intervenciones no farmacológicas dirigidas al sueño hospitalario presentan resultados globalmente favorables, aunque variables. Beswick et al. realizaron una revisión sistemática y metaanálisis que identificó diferentes intervenciones capaces de mejorar el sueño de los pacientes hospitalizados, destacando la influencia de factores ambientales como la luz, el ruido y las interrupciones asistenciales⁶.
En el ámbito específico de la enfermería, Bellon et al. analizaron 17 ensayos clínicos aleatorizados sobre intervenciones que podían ser realizadas por profesionales de enfermería. Catorce estudios obtuvieron mejoras estadísticamente significativas en la calidad del sueño. Las intervenciones fueron clasificadas en ambientales, físicas, conductuales y combinadas, aunque únicamente cuatro estudios presentaron un bajo riesgo de sesgo⁷.
Las revisiones anteriores también muestran que las intervenciones ambientales pueden producir beneficios cuando se integran en estrategias multidimensionales. Tamrat et al. analizaron 13 estudios con 1154 participantes y observaron que diferentes intervenciones no farmacológicas podían mejorar determinados parámetros del sueño, aunque la heterogeneidad metodológica impedía establecer conclusiones firmes⁸.
La utilización de iluminación específica para la realización de procedimientos nocturnos constituye una intervención particularmente interesante desde la perspectiva enfermera. Albala et al. evaluaron dispositivos portátiles de iluminación con reducción de longitudes de onda azules que permitían realizar cuidados nocturnos sin utilizar la iluminación general de la habitación. En 21 pacientes se observó una reducción mediana de dos puntos en la escala Hospital Anxiety and Depression Scale y los profesionales mostraron una elevada satisfacción con el dispositivo¹¹.
Los resultados más recientes también respaldan el potencial de los sistemas de iluminación dinámica. Dunn et al. observaron en pacientes hospitalizados que una intervención de iluminación dinámica modificaba el momento del sueño y aumentaba su duración durante el periodo nocturno⁴. Estos resultados son compatibles con la hipótesis de que la combinación de una mayor estimulación lumínica diurna y una reducción de la exposición nocturna puede favorecer una mejor organización del ciclo sueño-vigilia.
Sin embargo, no todas las intervenciones lumínicas han demostrado efectos positivos sobre resultados clínicos complejos. Simons et al. evaluaron en 734 pacientes críticos una intervención de iluminación dinámica destinada a reducir la incidencia y duración del delirium y no encontraron una reducción estadísticamente significativa del delirium¹². Este resultado indica que la modificación de la iluminación puede contribuir al descanso y a la regulación circadiana, pero probablemente no sea suficiente por sí sola para prevenir complicaciones multifactoriales como el delirium.
La evidencia más reciente continúa mostrando resultados prometedores, pero también importantes limitaciones. Una revisión sistemática publicada en 2026 sobre iluminación en unidades de cuidados intensivos identificó una elevada heterogeneidad en las características de las intervenciones, los niveles lumínicos, el momento de exposición y las variables clínicas estudiadas. Los autores concluyeron que todavía existe insuficiente evidencia para establecer recomendaciones definitivas sobre el diseño de iluminación óptimo en las unidades de cuidados intensivos¹³.
DISCUSIÓN
Los resultados de esta revisión indican que la iluminación nocturna constituye un factor ambiental modificable que puede influir sobre el descanso de los pacientes hospitalizados. La evidencia disponible respalda especialmente la reducción de la exposición lumínica durante la noche y la existencia de una diferencia clara entre la iluminación diurna y nocturna¹,⁵.
Desde la perspectiva enfermera, una de las intervenciones más sencillas consiste en reducir la iluminación ambiental al nivel mínimo compatible con la seguridad del paciente y la realización de los cuidados. Cuando sea posible, la iluminación general de la habitación debería sustituirse por iluminación localizada para realizar procedimientos concretos. Esta estrategia permite mantener la seguridad durante la asistencia reduciendo la exposición lumínica innecesaria³,⁵,¹¹.
La utilización de iluminación localizada o de tarea resulta especialmente interesante durante la administración de medicación, valoración del paciente, realización de procedimientos o comprobaciones nocturnas. El estudio de Albala et al. demuestra que los dispositivos de iluminación con menor contenido de luz azul pueden facilitar los cuidados nocturnos y evitar la utilización de la iluminación general de la habitación¹¹.
Otra intervención relevante consiste en agrupar, siempre que la situación clínica lo permita, determinados cuidados nocturnos para reducir el número de interrupciones del sueño. La iluminación debe formar parte de una estrategia más amplia que incluya reducción del ruido, control de alarmas, disminución de conversaciones y planificación de procedimientos. Las revisiones sobre intervenciones de enfermería y medidas no farmacológicas apoyan la utilización de estrategias combinadas para mejorar el descanso hospitalario⁶,⁷,⁸.
La exposición a luz durante el día también debe considerarse. El objetivo no consiste exclusivamente en mantener al paciente en oscuridad durante la noche, sino en favorecer un ciclo luz-oscuridad suficientemente diferenciado. La utilización de iluminación dinámica, con mayor intensidad durante el día y menor intensidad durante la noche, ha demostrado resultados favorables sobre determinados parámetros objetivos del sueño²,⁴.
El empleo de antifaces puede ser una alternativa complementaria cuando no sea posible controlar completamente la iluminación ambiental. Esta medida puede resultar especialmente útil en unidades donde es necesario mantener iluminación durante determinados periodos debido a las características de la asistencia. Los metaanálisis disponibles muestran beneficios sobre la calidad subjetiva del sueño, aunque la evidencia sobre parámetros objetivos es menos consistente⁵,¹⁰.
Desde el punto de vista del bienestar, debe destacarse que la evidencia disponible es más sólida para las variables relacionadas con el sueño que para otras dimensiones del bienestar. Algunos estudios han evaluado ansiedad, depresión, satisfacción o percepción del ambiente, pero los resultados no son uniformes. Por ejemplo, el estudio de Giménez et al. encontró una mejor valoración del ambiente lumínico, pero no diferencias significativas en ansiedad o depresión².
La iluminación también puede afectar a la experiencia de los profesionales. Los sistemas de iluminación localizada pueden proporcionar condiciones adecuadas para realizar los cuidados sin necesidad de utilizar iluminación ambiental intensa. En el estudio de Albala et al., el 82% de las enfermeras consideraron que los dispositivos proporcionaban iluminación suficiente para las tareas nocturnas y la satisfacción de los profesionales fue elevada¹¹.
No obstante, es necesario evitar interpretar estos resultados como evidencia de que cualquier reducción de la luz nocturna mejora automáticamente el bienestar. Las necesidades del paciente, la gravedad clínica, la edad, la medicación, la presencia de alteraciones cognitivas y las características de la unidad pueden modificar los efectos de la intervención. Por ello, las medidas deben individualizarse y adaptarse a las necesidades de cada paciente.
Otra limitación importante es la heterogeneidad metodológica. Las investigaciones emplean diferentes niveles de iluminación, espectros, horarios, dispositivos y periodos de intervención. Asimismo, se utilizan diferentes instrumentos para valorar el sueño y el bienestar. Esta heterogeneidad dificulta comparar directamente los resultados y establecer valores universales de iluminación¹,¹³.
En este sentido, la revisión de 2026 confirma que continúa existiendo una importante necesidad de investigación. Aunque algunos estudios muestran beneficios de los sistemas dinámicos, todavía no existe suficiente evidencia para determinar con precisión cuáles son las condiciones lumínicas óptimas para diferentes grupos de pacientes hospitalizados¹³.
Finalmente, las intervenciones sobre iluminación presentan una ventaja importante desde la perspectiva de enfermería: muchas de ellas son sencillas, no farmacológicas y potencialmente de bajo coste. Su integración en protocolos de higiene del sueño puede favorecer una atención más humanizada y centrada en las necesidades del paciente. La evidencia disponible sobre intervenciones enfermeras respalda el papel de los profesionales en la modificación de factores ambientales que interfieren con el descanso⁷.
CONCLUSIÓN
La evidencia científica disponible indica que la iluminación nocturna hospitalaria puede interferir en el sueño y en la organización del ritmo circadiano de los pacientes. La reducción de la iluminación durante el periodo nocturno, combinada con una adecuada exposición lumínica durante el día, constituye una estrategia prometedora para favorecer el descanso3,⁵.
Las principales intervenciones de enfermería incluyen reducir la iluminación general durante la noche, utilizar iluminación localizada para los procedimientos, emplear fuentes de luz con menor contenido de longitudes de onda azules, agrupar los cuidados nocturnos, favorecer la exposición a luz durante el día y utilizar antifaces cuando sea necesario¹⁰,¹¹.
Aunque los resultados son especialmente favorables para la calidad subjetiva y determinados parámetros objetivos del sueño, la evidencia sobre el bienestar global, ansiedad, estado de ánimo, delirium y recuperación clínica es todavía limitada y heterogénea²,¹²,¹³.
Por tanto, la regulación de la iluminación nocturna puede considerarse una intervención ambiental de interés dentro de los cuidados enfermeros dirigidos a mejorar el descanso y la experiencia de hospitalización. Su incorporación a protocolos de higiene del sueño y programas de humanización puede contribuir a crear un entorno hospitalario más compatible con los ritmos fisiológicos del paciente. Sin embargo, son necesarios ensayos clínicos multicéntricos y metodológicamente homogéneos que permitan establecer recomendaciones específicas sobre intensidad, espectro, duración y horario de la iluminación hospitalaria.
BIBLIOGRAFÍA
- Hadi K, Du Bose JR, Choi YS. The effect of light on sleep and sleep-related physiological factors among patients in healthcare facilities: a systematic review. HERD. 2019;12(4):116-141. doi:10.1177/1937586719827946.
- Giménez MC, Geerdinck LM, Versteylen M, Leffers P, Meekes GJBM, Herremans H, et al. Patient room lighting influences on sleep, appraisal and mood in hospitalized people. J Sleep Res. 2017;26(2):236-246. doi:10.1111/jsr.12470.
- Villamor Ordozgoiti A, Priu Parra I, España Salvador MC, Torres Valdés C, Bas Ciutad MP, Ponce Quílez MR. Intervención para reducir la repercusión en el sueño de la luz y el ruido en áreas de observación de urgencias. Emergencias. 2017;29(1):39-42.
- Dunn AS, Fastman BR, Weinberg A, Condrat L, Fraser A, Khan R, et al. The impact of dynamic lighting on sleep timing and duration for hospitalised patients. J Sleep Res. 2025;34(6). doi:10.1111/jsr.70041.
- Higa KTS, Böhme FAF, Paschoa S, Conte ACR, Santos VB, et al. Dark nighttime interventions and sleep quality in intensive care unit patients: a systematic review and meta-analysis. Nurs Crit Care. 2024;29(1):144-155. doi:10.1111/nicc.12827.
- Beswick AD, Wylde V, Bertram W, Whale K. The effectiveness of non-pharmacological sleep interventions for improving inpatient sleep in hospital: a systematic review and meta-analysis. Sleep Med. 2023;107:243-267. doi:10.1016/j.sleep.2023.05.004.
- Bellon F, Mora-Noya V, Pastells-Peiró R, Abad-Corpa E, Gea-Sánchez M, Moreno-Casbas T. The efficacy of nursing interventions on sleep quality in hospitalized patients: a systematic review of randomized controlled trials. Int J Nurs Stud. 2021;115:103855. doi:10.1016/j.ijnurstu.2020.103855.
- Tamrat R, Huynh-Le MP, Goyal M. Non-pharmacologic interventions to improve the sleep of hospitalized patients: a systematic review. J Gen Intern Med. 2014;29(5):788-795. doi:10.1007/s11606-013-2640-9.
- Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ. 2021;372. doi:10.1136/bmj.n71.
- Fang CS, Tu YK, Chang SL, Kuo CC, Fang CJ, Chou FH. Effectiveness of sound and darkness interventions for critically ill patients’ sleep quality: a systematic review and component network meta-analysis. Nurs Crit Care. 2024;29(1):134-143. doi:10.1111/nicc.12883.
- Albala L, Bober T, Hale G, Warfield B, Collins ML, Merritt Z, et al. Effect on nurse and patient experience: overnight use of blue-depleted illumination. BMJ Open Qual. 2019;8(3). doi:10.1136/bmjoq-2019-000692.
- Simons KS, Laheij RJF, van den Boogaard M, et al. Dynamic light application therapy to reduce the incidence and duration of delirium in intensive-care patients: a randomised controlled trial. Lancet Respir Med. 2016;4(3):194-202. doi:10.1016/S2213-2600(16)00025-0.
- Linders IK, Rodriguez F, Goldsworthy A, Tronstad O, Garcia-Hansen V. Lighting in intensive care units: a systematic review of patient outcomes and directions for future research. Intensive Crit Care Nurs. 2026;96:104421. doi:10.1016/j.iccn.2026.104421.
- Patel J, Baldwin J, Bunting P, Laha S. The effect of a multicomponent multidisciplinary bundle of interventions on sleep and delirium in medical and surgical intensive care patients. Anaesthesia. 2014;69(6):540-549. doi:10.1111/anae.12638.
- Ashghab A, Vahedian-Azimi A, Vafadar Z, Mollahadi M, Sepandi M, et al. Nursing interventions to improve the sleep quality of hospitalized patients: a systematic review and meta-analysis. Intensive Crit Care Nurs. 2024;84:103722.
- Higgins JPT, Thomas J, Chandler J, Cumpston M, Li T, Page MJ, Welch VA, editors. Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions. Version 6.5. Cochrane; 2024.