AUTORES
- Laura Sanz Ascaso. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ángela Delgado Monge. Matrona. Atención Primaria Alcañiz. Teruel.
- Hugo Gómez Alves. Técnico Laboratorio Clínico, TAF Farmacia Hospitalaria. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Mercedes Verónica Carhuaricra Martínez. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Pilar Artisen Izquierdo. Telefonista. Hospital Universitario San Jorge. Huesca.
- María Liesa Azanza. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
La atención a pacientes en fase terminal presenta grandes desafíos cuando la vía oral deja de ser una opción para la administración de medicamentos. Es por ello que la vía subcutánea ha cobrado gran importancia, permitiendo administrar fármacos imprescindibles para controlar la sintomatología de manera continua y precisa. Esta alternativa terapéutica facilita tanto la atención del paciente en su entorno familiar como su bienestar en la última etapa de su enfermedad.
PALABRAS CLAVE
Cuidados paliativos, vía subcutánea, infusiones subcutáneas, atención primaria.
ABSTRACT
Caring for patients in the terminal phase presents great challenges when the oral route is no longer an option for the administration of medications. This is why the subcutaneous route has gained great importance, allowing essential drugs to be administered to control the symptoms in a continuous and precise manner. This therapeutic alternative facilitates both the patient’s care in their family environment and their well-being in the last stage of their illness.
KEY WORDS
Palliative care, subcutaneous route, subcutaneous infusions, primary care.
DESARROLLO DEL TEMA
Los cuidados paliativos tienen como objetivo aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de pacientes terminales con enfermedades avanzadas y de sus familias. El cuidado de dichos pacientes y de sus familias debe presentarse desde un abordaje integral, teniendo en cuenta las necesidades físicas, emocionales, sociales, psicológicas y espirituales.
Como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, ha incrementado el envejecimiento de la población las enfermedades degenerativas y crónicas y con ello la demanda de los cuidados paliativos1.
La vía de elección para administrar los medicamentos es la oral, pero hay determinadas situaciones (náuseas, vómitos, pérdida de conciencia, etc.) en las que resulta imposible, por lo que hay que valorar otras vías de administración. La vía subcutánea se utiliza ampliamente en los cuidados paliativos tanto en administración continua mediante el uso de infusores subcutáneos (elastoméricos) como en administración intermitente. Los fármacos utilizados para dicha vía de administración son los hidrosolubles, por presentar poco poder irritante y menor riesgo de acumulación en el organismo.
El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es exponer las características principales de la vía subcutánea en los pacientes terminales. Algunas de las ventajas relacionadas con la vía subcutánea son:
- Disminuye el número de hospitalizaciones, permitiendo que se administren fármacos en el domicilio.
- Tiene pocos efectos secundarios y complicaciones, presenta menor riesgo de complicaciones sistémicas que otras vías de administración.
- Posibilita la administración de pequeñas cantidades de fármacos, además se pueden mezclar entre sí.
- La técnica se caracteriza por ser poco invasiva y dolorosa.
- Es aceptada positivamente por parte de los pacientes y de los familiares, al ser una técnica de fácil manejo2.
Algunas de las desventajas que presenta la vía subcutánea son:
- No permite administrar grandes volúmenes de fármacos (<3 l/día).
- Presenta reacciones e incompatibilidades al administrar determinados fármacos.
- Reacciones como infección local, hematoma, dolor, edema, induración, irritación local en el punto de inserción.
Colocación de la vía subcutánea:
En primer lugar, se realiza el lavado de manos y colocación de guantes, una vez se tenga la palomilla (Calibre 21G o 23 G) se purga la palomilla con suero fisiológico. A continuación, se desinfecta con alcohol o povidona yodada la zona de punción, se pellizca la piel para coger el tejido celular subcutáneo y se coloca la palomilla con un ángulo de 45 grados. Para mantener fija la palomilla se coloca un apósito transparente que permite visualizar la existencia de complicaciones en el lugar de punción.
Las zonas corporales indicadas para la punción subcutánea son la zona infraclavicular, escapular, deltoidea, abdomen y anterolateral de los muslos. Resulta imprescindible remarcar que la zona infraclavicular es de elección para la infusión continua, y la zona anterolateral de los muslos y deltoidea se utiliza para administración de fármacos de manera intermitente, al ser las zonas más dolorosas. En cuanto a la zona escapular, se utiliza solamente cuando el paciente se encuentra desorientado o agitado debido a su difícil acceso permite que no se pueda arrancar la vía subcutánea3.
Infusión subcutánea intermitente (Bolos): Consiste en la administración de fármacos de manera puntual, suele utilizarse en momentos de dolor agudo o disnea. Se administran máximo 2-3 ml, hay que tener en cuenta la necesidad de dar suero fisiológico ya que queda fármaco en la palomilla y así el paciente recibirá el total de la dosis prescrita. En el caso de que el paciente terminal se encuentre en su domicilio, los familiares requerirán de un entrenamiento previo para manejar adecuadamente la vía subcutánea y administrar correctamente los fármacos prescritos.
Infusión subcutánea continua (Elastómero): Permite la administración de fármacos de manera continua, lo que permite controlar los síntomas y disminuir los efectos adversos. Se pueden utilizar cantidades de fármacos mayores y combinarlos entre sí. Existen diferentes infusores que se diferencian en la cantidad de volumen y en su velocidad de administración. Algunas de las combinaciones de fármacos más utilizadas en perfusión continua son:
- Dexametasona y tramadol, disueltas con suero fisiológico.
- Butilescopolamina y morfina, disueltas con suero fisiológico.
- Morfina y haloperidol, disueltas con suero fisiológico.
- Morfina, haloperidol y butilescopolamina, disueltas con suero fisiológico.
- Tramadol, haloperidol y butilescopolamina, disueltas con suero fisiológico.
- Haloperidol, butilescopolamina y midazolam, disueltas con suero fisiológico4.
En conclusión, la vía subcutánea es una buena opción para administrar fármacos en pacientes terminales, debido a su fácil manejo y su eficacia para manejar los síntomas. Permite administrar una amplia variedad de fármacos y contribuye a controlar los síntomas del paciente en su domicilio evitando hospitalizaciones.
BIBLIOGRAFÍA
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