AUTORES
- Iria Quintela Sánchez. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Lucía Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Carlos Hidalgo Mesa. Enfermero. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Elena Martín-Peñasco Osorio. Enfermera Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
RESUMEN
El síndrome de abstinencia neonatal es un conjunto de signos y síntomas que se produce en los recién nacidos que tuvieron contacto con drogas maternas intraútero. Este trastorno produce una serie de alteraciones sistémicas que compromete la vida de los niños, provocando daños y una mayor estancia hospitalaria al nacimiento. Es necesario un tratamiento específico de medidas farmacológicas y no farmacológicas, que pueda mejorar la evolución y aliviar aquellos síntomas que sufren.
PALABRAS CLAVE
Recién nacido, cuidado del niño, síndrome de abstinencia neonatal.
ABSTRACT
Neonatal Abstinence Syndrome is a group of signs and symptoms that happens in newborns who have had contact with maternal drugs inside the uterus. This disorder produces a series of systemic alterations that compromise children’s life, causing damage and a longer hospital stay after birth. Specific treatment with pharmacological and non-pharmacological measures is necessary to improve the evolution and alleviate the symptoms suffered.
KEY WORDS
Newborn, child care, neonatal abstinence syndrome.
DESARROLLO DEL TEMA
El síndrome de abstinencia neonatal es un trastorno generalizado que ocurre en aquellos recién nacidos que estuvieron expuestos a drogas maternas durante su etapa intrauterina1. En general, se suele emplear para sustancias opioides, si bien se incluye también la exposición a sustancias no opioides1. Este trastorno se produce tras el cese de transferencia umbilical de drogas e involucra al sistema nervioso central, autónomo, respiratorio y gastrointestinal, y tiene una gran variedad de manifestaciones clínicas, desde temblores leves o irritabilidad hasta fiebre o convulsiones1,2.
Hay que tener en cuenta que se pueden ver relacionados otros factores con el desarrollo de este síndrome, como pueden ser factores maternos (estrés, desnutrición), genética, factores neonatales (prematuridad, presencia de infecciones) o factores ambientales (cuidado temprano del recién nacido)1.
Este síndrome provoca una interrupción en el vínculo materno-filial, al necesitar el recién nacido unos cuidados más específicos y por tanto una estancia más prolongada en el hospital1. Los síntomas suelen desarrollarse dentro de las 24-48 horas tras el nacimiento, aunque hay presentaciones tardías en los que se observan a partir de los 5-10 días posteriores al nacimiento1,2. La estancia promedia de estos recién nacidos es de 17 días en general, y de 23 días para aquellos que requieran tratamiento específico1. Por tanto, es imprescindible la prevención primaria, abordando el tema del consumo de opioides y su consecuente desarrollo de síndrome de abstinencia neonatal, y una vigilancia continua durante el embarazo1.
Una de las herramientas primordiales para detectar este síndrome es identificar a aquellos recién nacidos en riesgo, para intentar mitigar los signos en la mayor medida posible1. Debido a las consecuencias sociales y legales, muchas mujeres no informan acerca del consumo de drogas durante el embarazo, por lo que se recomienda un enfoque abierto y sin prejuicios a la hora de entrevistar a aquellas mujeres embarazadas, y el empleo de pruebas toxicológicas para aumentar la detección de dicha exposición1.
La sintomatología de estos niños es variada, incluyendo irritabilidad y llanto, control deficiente del estado, hipertonicidad, temblores y nerviosismo, deterioro de la piel, retraso en el crecimiento, hipersensibilidad a estímulos externos, vómitos o diarrea, y signos autonómicos (hipo, náuseas, taquipnea o fiebre)3. Estos síntomas se pueden evaluar mediante un instrumento estándar, como es la escala Finnegan, desarrollada en la década de 1970 y que, en función de la puntuación obtenida, indicará el inicio del tratamiento al recién nacido2.
Para asegurar una adecuada atención al recién nacido, es imprescindible una valoración integral de la familia, para garantizar que existe un apoyo y seguridad para el niño. Son esenciales las medidas no farmacológicas que pueden incluir la musicoterapia, masajes y contenciones para calmar al niño, siempre intentando mantener el vínculo materno-filial1. Esta atención se basa en mantener un ambiente relajante con mínima estimulación para mantener la tranquilidad que precisa el recién nacido, limitando la exposición a luces y ruidos, concentrar los cuidados minimizando las manipulaciones, promover el descanso y el contacto piel con piel facilitando una succión no nutritiva1,2. Asimismo, es importante también la nutrición, siendo necesario en ocasiones aumentar el número de tomas que realizan a lo largo del día para compensar el gasto de energía o los efectos gastrointestinales (diarreas, vómitos) que pueden sufrir1. Se recomienda potenciar la lactancia materna frente a las leches de fórmula, ya que aquellos niños amamantados con lactancia materna tienen menos síntomas y de menor gravedad, requiriendo a su vez menor tratamiento farmacológico y, por ende, una estancia hospitalaria más corta1.
Existe un enfoque de intervenciones llamado “Comer, dormir y consolar”, en el que se incluye a la familia como participantes, y realizando una evaluación de los recién nacidos en función de su alimentación, la duración del sueño entre las tomas y su capacidad de ser consolado4,5, considerándose innecesario el tratamiento farmacológico siempre que el niño pueda dormir y comer, y pueda ser consolado dentro de un tiempo limitado4,5.
A pesar de la importancia de las medidas no farmacológicas, en ocasiones no son suficientes para mitigar los signos y síntomas del síndrome de abstinencia neonatal, por lo que se requiere del uso de medicación1. El objetivo de esta es aliviar los signos y síntomas más graves, como pueden ser la fiebre, convulsiones o deshidratación1. A pesar del tratamiento individualizado, el consenso actualmente indica el uso de solución de morfina oral o metadona como primera línea, pudiendo utilizarse también la buprenorfina o la clonidina como alternativas1,5,6.
Además de estas medidas, también es importante ofrecer unos cuidados a la madre, ya que es parte del núcleo familiar e imprescindible para que la salud del recién nacido prospere y se pueda desarrollar de manera óptima3. Estas madres suelen tener alto riesgo de comorbilidades psiquiátricas (como depresión o ansiedad), por lo que es importante observar las dificultades que pueden surgir en el apego con el niño3.
CONCLUSIONES
En el síndrome de abstinencia neonatal es imprescindible el manejo de medidas no farmacológicas, como son mantener la tranquilidad y calma del recién nacido, disminuyendo ruidos y luces, promover la succión no nutritiva y el contacto piel con piel, y mantener el vínculo materno-filial, ya que favorece la evolución de este trastorno y mejora la calidad de vida en estos niños.
BIBLIOGRAFÍA
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